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5.0★★★★★
(Del lat. vita).
1. f. Fuerza o actividad interna sustancial, mediante la que obra el ser que la posee.
2. f. Estado de actividad de los seres orgánicos.
3. f. Unión del alma y del cuerpo.
4. f. Espacio de tiempo que transcurre desde el nacimiento de un animal o un vegetal hasta su muerte.
5. f. Duración de las cosas.
6. f. Modo de vivir en lo tocante a la fortuna o desgracia de una persona, o a las comodidades o incomodidades con que vive.
7. f. Modo de vivir en orden a la profesión, empleo, oficio u ocupación.
8. f. Alimento necesario para vivir o mantener la existencia.
9. f. Conducta o método de vivir con relación a las acciones de los seres racionales.
10. f. Ser humano.
11. f. Relación o historia de las acciones notables ejecutadas por una persona durante su vida.
12. f. Estado del alma después de la muerte.
13. f. prostitución ( actividad de quien mantiene relaciones sexuales a cambio de dinero). Echarse a la vida Ser de la vida
14. f. Cosa que origina suma complacencia.
15. f. Cosa que contribuye o sirve al ser o conservación de otra.
16. f. Estado de la gracia y proporción para el mérito de las buenas obras.
17. f. Vista y posesión de Dios en el cielo. Mejor vida Vida eterna
18. f. Expresión, viveza, especialmente hablando de los ojos.
19. f. Animación, vitalidad de una cosa o de una persona. Esta ciudad tiene poca vida nocturna Es un cuadro con mucha vida
20. f. aleluya ( pliego con una serie de estampitas). ~ airada.
1. f. vida desordenada, licenciosa o violenta. ~ animal.
1. f. Aquella cuyas tres funciones principales son la nutrición, la relación y la reproducción.
~ canonical, o ~ de canónigo.
1. f. coloq. La que se disfruta con sosiego y comodidad. ~ capulina.
1. f. Méx. buena vida.
~ de relación.
1. f. Biol. Conjunto de actividades que establecen la conexión del organismo vivo con el ambiente, por oposición a la vida vegetativa. ~ espiritual.
1. f. Modo de vivir arreglado a los ejercicios de perfección y aprovechamiento en el espíritu.
~ media.
1. f. Fís. Tiempo en que se reduce a la mitad el número de átomos de un nucleido radiactivo.
2. f. Tiempo en que se reduce a la mitad la cantidad de una sustancia, propia o extraña, en un organismo o sistema. ~ papal.
1. f. coloq. vida canonical.
~ y milagros.
1. f. coloq. Modo de vivir, mañas y travesuras de alguien, y en general sus hechos.
la otra ~, o la ~ futura.
1. f. Existencia del alma después de la muerte. la ~ pasada.
1. f. Acciones ejecutadas en el tiempo pasado, especialmente las culpables.
buena ~, o gran ~.
1. f. vida regalada.
media ~.
1. f. Estado medio de conservación de una cosa.
2. f. Cosa de gran gusto o de gran alivio para alguien. a ~.
1. loc. adv. Respetando la vida. No dejar hombre a vida Resinar a vida los pinos
a ~ o muerte.
1. loc. adv. Denota el peligro de muerte que existe por la aplicación de un medicamento o por una intervención quirúrgica.
2. loc. adv. U. para hacer ver el riesgo que conlleva realizar algo, dudando de la eficacia del método que se sigue. buscar, o buscarse, alguien la ~.
1. frs. Emplear los medios conducentes para adquirir el mantenimiento y lo demás necesario.
2. frs. Inquirir con solicitud o curiosidad el modo de vivir de otra persona, especialmente para descubrirle algún defecto. buscar alguien ~.
1. fr. ant. buscar la vida. consumir la ~ a alguien.
1. fr. Ocasionarle gran molestia o enfado, o fatigarle mucho los trabajos y necesidades.
costar la ~.
1. fr. U. para ponderar lo grave de un sentimiento o suceso, o la determinación a ejecutar algo, aunque sea con riesgo de la vida. dar algo la ~ a alguien.
1. fr. Sanarlo, aliviarlo, fortalecerlo. dar alguien la ~ por una persona o cosa.
1. fr. Sacrificarse voluntariamente por ella. dar alguien mala ~ a otra persona.
1. fr. Tratarla mal o causarle pesadumbres. darse alguien buena ~, o la gran ~, o la ~ padre.
1. frs. Entregarse a los gustos, delicias y pasatiempos.
2. frs. Buscar y disfrutar sus comodidades. de mala ~.
1. loc. adj. Dicho de una persona: De conducta relajada y viciosa. de mi ~.
1. expr. U., pospuesta al nombre de una persona, para denotar afecto, impaciencia o enfado.
de por ~.
1. loc. adv. Perpetuamente, por todo el tiempo que alguien vive. de toda la ~.
1. expr. coloq. Desde hace mucho tiempo. en la ~, o en mi, tu, etc., ~.
1. locs. advs. Nunca o en ningún tiempo. U. para explicar la incapacidad o suma dificultad de conseguir algo. enterrarse alguien en ~.
1. fr. Retirarse de todo comercio del mundo, y especialmente entrar en religión.
entre la ~ y la muerte.
1. loc. adj. En peligro inminente de muerte. Estuvo, se encontró entre la vida y la muerte. U. t. c. loc. adv.
en ~.
1. loc. adv. Durante ella, en contraposición de lo que se ejecuta al tiempo de la muerte o después.
escapar alguien con ~, o la ~.
1. frs. Librarse de un grave peligro de muerte. ganar, o ganarse, alguien la ~.
1. frs. Trabajar o buscar medios de mantenerse. hacer alguien por la ~.
1. fr. coloq. comer ( tomar alimento). hacer ~ el marido y la mujer.
1. fr. Vivir juntos y tratarse como tales y como es de su obligación. llevar alguien la ~ jugada.
1. fr. coloq. Estar en notable riesgo de perderla. meterse alguien en ~s ajenas.
1. fr. Murmurar, averiguando lo que a alguien no le importa. mudar alguien de ~, o la ~.
1. frs. Dejar las malas costumbres o vicios. nunca en la ~.
1. loc. adv. en la vida.
partir, o partirse, alguien de esta ~.
1. frs. morir ( llegar al término de la vida). pasar alguien a mejor ~.
1. fr. Morir en gracia de Dios.
2. fr. morir ( llegar al término de la vida). pasar alguien la ~.
1. fr. Vivir con lo estrictamente necesario. pasar la ~ a tragos.
1. fr. coloq. Ir viviendo con trabajos y penalidades. perder alguien la ~.
1. fr. Morir, particularmente de forma violenta. poner la ~ al tablero.
1. fr. Aventurarla, como hace el jugador con su dinero. por ~.
1. loc. interj. U. para persuadir u obligar a la concesión de lo que se pretende.
2. loc. interj. U. por aseveración y juramento. por mi ~, o por ~ de, o por ~ mía.
1. locs. interjs. U. como fórmula de juramento o atestación para asegurar la verdad de algo, o para dar a entender la determinación en que se está de ejecutarlo.
¿qué es de tu, su, etc., ~?
1. exprs. coloqs. U. como fórmula de salutación con una persona a la que hace algún tiempo que no se ve.
recogerse, o retirarse, alguien a, o a la, buena ~.
1. frs. recogerse a buen vivir. saber alguien las ~s ajenas.
1. fr. Informarse con curiosidad y malicia del porte y conducta de otra persona.
salir alguien de esta ~.
1. fr. morir ( llegar al término de la vida). ser alguien de ~.
1. fr. U. para explicar, hablando de los enfermos y de los niños recién nacidos, la esperanza que se tiene de su salud. ser la ~ perdurable.
1. fr. coloq. Dicho de una cosa: Tardar mucho en suceder, en ejecutar o en conseguirse.
2. fr. coloq. Dicho de una persona: Ser pesada y molesta. tener alguien la ~ en un hilo.
1. fr. coloq. Estar en mucho peligro. tener alguien siete ~s como los gatos.
1. fr. coloq. Salir incólume de graves riesgos y peligros de muerte. traer alguien la ~ jugada.
1. fr. coloq. llevar la vida jugada. vender alguien cara la ~.
1. fr. Perderla a mucha costa del enemigo. OS V.
albor de la vida
albores de la vida
árbol de la vida
calidad de vida
cerdo de vida
esperanza de vida
estambre de la vida
fe de vida
flor de la vida
hilo de la vida
hoja de vida
libro de la vida
nivel de vida
pena de la vida
seguro de vida
seguro sobre la vida
tren de vida
Estado de actividad. Existencia animada de un ser o duración de esa existencia. Las formas de vida terrestres por lo general poseen la facultad de crecer, metabolizar, responder a estímulos externos y reproducirse. La palabra hebrea de la que se traduce vida en las Escrituras es jai·yím, y la griega, zo·e. También se utiliza el término hebreo né·fesch y el griego psy·kje —ambos significan “alma”— para hacer referencia a la vida, no en sentido abstracto, sino a la vida como persona o animal. (Compárese el uso que se les da a las palabras “alma” y “vida” en (Job 10:1) «Está mi alma hastiada de mi vida; Daré libre curso a mi queja, Hablaré con amargura de mi alma». (Salmos 66:9) «El es quien preservó la vida a nuestra alma, Y no permitió que nuestros pies resbalasen». (Proverbios 3:22) «Y serán vida a tu alma, Y gracia a tu cuello». La vegetación tiene vida en el sentido de que posee la facultad de crecer, reproducirse y adaptarse, pero no tiene vida como alma. En lo que respecta a la creación inteligente, la vida en el sentido pleno equivale a existencia en estado perfecto y el derecho a disfrutarla.
Jehová Dios es la fuente. La vida siempre ha existido porque Jehová Dios es el Dios vivo, la Fuente de la vida, y su existencia no tiene ni principio ni fin. (Jeremías 10:10) «Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación». (Daniel 6:20, 26); (Juan 6:57) «Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí». (2 Corintios 3:3) «siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón». (2 Corintios 6:16) «¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo». (1 Tesalonicenses 1:9) «porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero». (1 Timoteo 1:17) «Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén». (Salmos 36:9) «Porque contigo está el manantial de la vida; En tu luz veremos la luz». (Jeremías 17:13) «¡Oh Jehová, esperanza de Israel! todos los que te dejan serán avergonzados; y los que se apartan de mí serán escritos en el polvo, porque dejaron a Jehová, manantial de aguas vivas». Dio vida a la primera de sus creaciones, la Palabra, su Hijo unigénito. (Juan 1:1-3); (Colosenses 1:15) «El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación». Por medio de este Hijo, creó otros hijos angélicos. (Job 38:4-7); (Colosenses 1:16, 17). Más tarde llegó a existir el universo físico (Génesis 1:1, 2), y en el tercero de los “días” creativos de la Tierra aparecieron las primeras formas de vida física: la hierba, la vegetación y los árboles frutales. En el quinto día creó las primeras almas vivientes: los animales marinos y las criaturas voladoras aladas. En el sexto día llegaron a existir los animales terrestres y, finalmente, el hombre. (Génesis 1:11-13, 20-23, 24-31); (Hechos 17:25) «ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas». véanse CREACIÓN; DÍA.)
Por consiguiente, la aparición de la vida en la Tierra no tuvo que esperar a que se produjera una combinación fortuita de elementos químicos en ciertas condiciones idóneas. Tal cosa no se ha observado jamás y, de hecho, es imposible. La vida en la Tierra vino a la existencia como resultado de un mandato directo de Jehová Dios, la Fuente de la vida, y por la acción directa de su Hijo al llevar a cabo ese mandato. Solo la vida puede engendrar vida. El relato bíblico dice en todos los casos que lo creado produjo prole a su semejanza o “según su género”. (Génesis 1:12, 21, 25); (Génesis 5:3) «Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set». Los científicos se han dado cuenta de que verdaderamente existen marcadas divisiones entre los diferentes “géneros”, y, además de la cuestión de su origen, este ha sido el principal obstáculo a su teoría de la evolución. (Véase GÉNERO.)
Fuerza de vida y aliento. En las criaturas terrestres o “almas” se conjugan la fuerza activa de vida, o “espíritu” que las anima, y el aliento que sustenta esa fuerza de vida. Tanto el espíritu (fuerza de vida) como el aliento son provisiones de Dios; Él puede destruir la vida quitando cualquiera de estas dos cosas. (Salmos 104:29) «Escondes tu rostro, se turban; Les quitas el hálito, dejan de ser, Y vuelven al polvo». (Isaías 42:5) «Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan». En el tiempo del Diluvio, los animales y los humanos se ahogaron; su aliento cesó y la fuerza de vida se extinguió. “Todo lo que tenía activo en sus narices el aliento de la fuerza de vida [literalmente, “todo en lo que [había] el aliento de la fuerza activa (espíritu) de vida en sus narices”], a saber, cuanto había en el suelo seco, murió.” (Génesis 7:22) «Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, todo lo que había en la tierra, murió». nota; compárese con ATI, BAS, CI, CJ, DK, Mod, SA, Val; véase ESPÍRITU.)
Organismo. Todo lo que tiene vida, sea espiritual o carnal, posee un organismo o cuerpo. La vida en sí misma es impersonal e incorpórea, y simplemente constituye el principio vital. Al hablar de la clase de cuerpo con el que volverían las personas resucitadas, el apóstol Pablo explica que en la creación hay diferentes clases de cuerpos, en función del ambiente para el que hayan sido creados. Dice en cuanto a los que viven en la Tierra: “No toda carne es la misma carne, sino que hay una de la humanidad, y hay otra carne del ganado, y otra carne de las aves, y otra de los peces”. También menciona que “hay cuerpos celestes, y cuerpos terrestres; mas la gloria de los cuerpos celestes es de una clase, y la de los cuerpos terrestres es de una clase diferente”. (1 Corintios 15:39, 40).
La Encyclopædia Britannica (edición de 1942, vol. 14, pág. 42) dice con respecto a la diferencia de la carne de los diversos cuerpos terrestres: “Otra característica es la individualidad química que se manifiesta en todas partes, pues cada tipo distinto de organismo parece tener alguna proteína propia y distintiva, y un ritmo o tasa de metabolismo que le caracteriza. Así que, considerando la cualidad general de la persistencia en el metabolismo continuo, hay tres hechos fundamentales: 1) la síntesis de proteínas que compensa la descomposición de las mismas, 2) la aparición de dichas proteínas en un estado coloidal y 3) su carácter específico entre los diferentes tipos”. (Bastardillas nuestras.)
La transmisión de la fuerza de vida. Jehová dio origen a la fuerza de vida de las primeras criaturas de cada “género” (por ejemplo: de la primera pareja humana), fuerza de vida que podría transmitirse después a la prole por medio de la reproducción. Tras la concepción, los mamíferos le aportan oxígeno y otros nutrientes a la criatura hasta el momento de su nacimiento, cuando esta ya empieza a respirar por sí misma, lactar y, finalmente, comer.
Cuando Dios creó a Adán, formó su cuerpo, que necesitaba tanto el espíritu (fuerza de vida) como la respiración para poder vivir y mantenerse vivo. En (Génesis 2:7) «Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente». se dice que Dios procedió a “soplar en sus narices el aliento [forma de nescha·máh] de vida, y el hombre vino a ser alma viviente”. La expresión “aliento de vida” debe referirse a algo más que el mero hecho de respirar. Dios puso en Adán el espíritu o germen de vida, así como el sistema respiratorio para sostenerla. Fue entonces cuando Adán se convirtió en persona viviente y pudo dar expresión a las características de su personalidad, como también demostrar mediante la facultad del habla y sus acciones que era superior a los animales, que era un “hijo de Dios”, hecho a Su imagen y semejanza. (Génesis 1:27) «Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó». (Lucas 3:38) «hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios».
La vida del hombre y de los animales depende de la fuerza de vida iniciada en el primer ejemplar de cada especie y de la función de la respiración, esencial para sostenerla. La ciencia biológica da testimonio de este hecho por la distinción que hace entre muerte somática o real (también llamada muerte clínica), que es el cese absoluto de las funciones del cerebro, sistema circulatorio y respiratorio (el cuerpo como una unidad organizada está muerto), y la muerte de los tejidos (también llamada muerte biológica o muerte absoluta), que significa la desaparición de toda actividad biológica en los tejidos y células del cuerpo. Así que aunque se haya producido la muerte somática, la fuerza de vida todavía subsiste en las células de los tejidos del cuerpo, hasta que finalmente toda célula muere por completo (muerte de los tejidos).
Muerte y envejecimiento. Tanto la vida vegetal como animal son transitorias. Sin embargo, para los científicos subsiste un interrogante: ¿por qué envejece y muere el hombre?
Cierto sector de la ciencia supone que toda célula tiene una duración de vida determinada genéticamente. En apoyo de esta idea se remiten a experimentos realizados con células cultivadas artificialmente cuya mitosis se detuvo después de la quincuagésima división. No obstante, hay científicos que afirman que dichos experimentos no explican por qué envejece todo el organismo. Aun se barajan otras explicaciones, como, por ejemplo, la teoría de que el cerebro libera hormonas que desempeñan un importante papel en el proceso de envejecimiento y muerte. Sin embargo, el comentario del médico Roy L. Walford respecto a este tema pone de manifiesto la necesidad de ser cautos a la hora de mostrar preferencia por una u otra explicación. Walford dijo: “No debe alarmar, ni siquiera sorprender, el hecho de que pueda demostrarse que el paradigma de Hayflick [la teoría de que el envejecimiento es un factor genético intraconstruido en la célula] está errado o pueda reemplazarse por otro mejor, que en última instancia también podría ser falso. Toda teoría puede ser cierta en su momento” (Maximun Life Span, 1983, pág. 75).
Cuando se analizan los descubrimientos y conclusiones a las que llega la ciencia, se puede ver que la mayoría de los científicos no atribuyen el origen de la vida al Creador, y esperan descubrir por sus propios medios el secreto del envejecimiento y de la muerte con la intención de prolongar la esperanza de vida indefinidamente. Pasan por alto que fue el propio Creador quien sentenció a muerte a la primera pareja humana e hizo que esa sentencia se cumpliese de un modo que al hombre no le es posible comprender plenamente. De manera parecida, Dios reserva el premio de la vida eterna a todo aquel que ejerza fe en su Hijo. (Génesis 2:16, 17); (Génesis 3:16-19); (Juan 3:16) «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna».
Adán perdió la vida para sí mismo y para su prole. Cuando Dios creó a Adán, puso en el jardín de Edén el “árbol de la vida”. (Génesis 2:9) «Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal». El fruto de este árbol no tenía ninguna cualidad intrínseca que impartiese vida; más bien, representaba la garantía de vivir “hasta tiempo indefinido” que Dios otorgaría a aquel que recibiese su permiso para comer del fruto. Como Dios colocó el árbol en el jardín con algún propósito, a Adán sin duda se le hubiese permitido comer de su fruto una vez que hubiera demostrado su fidelidad hasta un grado que Dios considerara satisfactorio y suficiente. Después que Adán transgredió, se le impidió comer del árbol. Jehová dijo: “Ahora, para que no alargue la mano y efectivamente tome fruto también del árbol de la vida y coma y viva hasta tiempo indefinido...”. Seguidamente hizo valer su palabra; no permitiría que alguien indigno de la vida viviese en el jardín que había sido creado para personas justas y comiese del árbol de la vida. (Génesis 3:22, 23).
Adán, que había disfrutado de vida perfecta —cuya continuidad estaba condicionada a su obediencia a Jehová (Génesis 2:17) «mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás». (Deuteronomio 32:4) «El es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto». experimentó entonces la operación del pecado y su fruto: la muerte. Sin embargo, seguía teniendo gran energía vital. Incluso en su triste situación, aislado de Dios y de la verdadera espiritualidad, vivió novecientos treinta años antes de que lo abatiese la muerte. Mientras tanto, pudo transmitir a sus descendientes una medida de vida, no su plenitud, que permitió a muchos de ellos vivir de setecientos a novecientos años. (Génesis 5:3-32). Santiago, el medio hermano de Jesús, explica el proceso que se dio en Adán: “Cada uno es probado al ser provocado y cautivado por su propio deseo. Entonces el deseo, cuando se ha hecho fecundo, da a luz el pecado; a su vez, el pecado, cuando se ha realizado, produce la muerte”. (Santiago 1:14, 15).
Lo que el hombre necesita para vivir. La inmensa mayoría de los investigadores científicos no solo pasan por alto la razón por la que muere la humanidad, sino, lo que es más importante, desconoce cuál es el requisito principal para alcanzar la vida eterna. Si bien es necesario que el cuerpo humano se alimente con regularidad, respire, beba y coma, hay algo mucho más importante para la conservación de la vida. Jehová hizo referencia a esto en su Palabra al decir: “No solo de pan vive el hombre, sino que de toda expresión de la boca de Jehová vive el hombre”. (Deuteronomio 8:3) «Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre». Jesucristo repitió este mismo principio y dijo además: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y terminar su obra”. (Juan 4:34) «Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra». (Mateo 4:4) «El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios». En otra ocasión dijo: “Así como me envió el Padre viviente y yo vivo a causa del Padre, así también el que se alimenta de mí, sí, ese mismo vivirá a causa de mí”. (Juan 6:57) «Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí».
Cuando Dios creó al hombre, lo hizo a su imagen, según su semejanza. (Génesis 1:26, 27). Como es natural, no a Su imagen y semejanza física, pues Dios es un espíritu y el hombre es de carne. (Génesis 6:3) «Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años». (Juan 4:24) «Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren». Es decir, el hombre, a diferencia de los “animales irracionales” (2 Pedro 2:12) «Pero éstos, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales, nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición». podía ejercer la facultad de la razón, tendría atributos como los de Dios: amor, sentido de justicia, sabiduría y poder. (Compárese con (Colosenses 3:10) «y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno». Podía entender el porqué de su existencia y lo que el Creador requería de él. Por consiguiente, a diferencia de los animales, tenía capacidad espiritual, podía expresar su aprecio por el Creador y adorarlo. Esta capacidad creó una necesidad en Adán: necesitaba algo más que alimento físico; necesitaba sustento espiritual. Y para poder disfrutar de bienestar mental y físico, tenía que ejercitar su espiritualidad.
De manera que no puede haber una continuidad indefinida de la vida independientemente de Jehová Dios y sus provisiones espirituales. Jesús dijo sobre vivir para siempre: “Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo”. (Juan 17:3) «Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado».
Regeneración. Con el fin de que el hombre pueda recuperar la perfección corporal y la perspectiva de vivir para siempre, Jehová ha provisto la verdad, “la palabra de vida”. (Juan 17:17) «Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad». (Filipenses 2:16) «asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado». El seguir la verdad proporcionará un conocimiento de la provisión que Dios ha hecho de Jesucristo, que se dio a sí mismo “en rescate en cambio por muchos”. (Mateo 20:28) «como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos». Únicamente a través de esta provisión se puede restablecer al hombre a la plenitud en sentido espiritual y físico. (Hechos 4:12) «Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos». (1 Corintios 1:30) «Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención». (1 Corintios 15:23-26); (2 Corintios 5:21) «Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él». véase RESCATE.)
Por lo tanto, la regeneración a la vida viene por medio de Jesucristo. Se dice que él es “el último Adán [...] un espíritu dador de vida”. (1 Corintios 15:45) «Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante». Se le llama proféticamente “Padre Eterno” (Isaías 9:6) «Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz». y se le identifica como el que “derramó su alma hasta la mismísima muerte” y que la ‘puso como ofrenda por la culpa’. Como tal “Padre”, puede regenerar a la humanidad, dando así vida a los que son obedientes y ejercen fe en la ofrenda de su alma. (Isaías 53:10-12).
La esperanza de los hombres de tiempos antiguos. Los fieles de la antigüedad tenían la esperanza de vivir. El apóstol Pablo hace notar este hecho. Se remonta al tiempo de la prole de Abrahán antes de que se diera la Ley y habla de sí mismo, un hebreo, como si estuviese vivo entonces, en el sentido de que era un descendiente en potencia de sus antepasados. Dice: “Yo estaba vivo en otro tiempo aparte de ley; mas cuando llegó el mandamiento, el pecado revivió, pero yo morí. Y el mandamiento que era para vida, este hallé que fue para muerte”. (Romanos 7:9, 10); compárese con (Hebreos 7:9, 10). Hombres como Abel, Enoc, Noé y Abrahán esperaban en Dios. Creían en la “descendencia” o simiente que magullaría la cabeza de la serpiente, lo que significaría liberación (Génesis 22:16-18); esperaban que llegase el Reino de Dios, la “ciudad que tiene fundamentos verdaderos”, y creían en una resurrección de los muertos. (Hebreos 11:10, 16, 35).
Jehová dijo cuando dio la Ley: “Tienen que guardar mis estatutos y mis decisiones judiciales, los cuales, si el hombre los hace, entonces tendrá que vivir por medio de ellos”. (Levítico 18:5) «Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos. Yo Jehová». Seguramente, cuando los israelitas recibieron la Ley, la aceptaron como una vía que abría ante ellos la esperanza de la vida. La Ley era ‘santa y justa’, y todo aquel que pudiese cumplir a plenitud sus normas quedaría marcado como persona absolutamente justa. (Romanos 7:12) «De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno». No obstante, en lugar de dar vida, puso de manifiesto la condición imperfecta y pecaminosa de los israelitas, así como de la humanidad en general. Además, la Ley condenaba a muerte a los judíos. (Gálatas 3:19) «Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador». (1 Timoteo 1:8-10). Pablo dijo: “Cuando llegó el mandamiento, el pecado revivió, pero yo morí”. Por consiguiente, la Ley no podía dar vida.
El apóstol razona: “Si se hubiera dado una ley capaz de dar vida, la justicia realmente habría sido por medio de ley”. (Gálatas 3:21) «¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley». Entonces, como la Ley había condenado a los judíos, estos ya no solo eran pecadores como prole de Adán, sino que también estaban bajo una incapacidad adicional. Por esta razón Cristo murió en un madero de tormento. Pablo dijo: “Cristo, por compra, nos libró de la maldición de la Ley, llegando a ser una maldición en lugar de nosotros, porque está escrito: ‘Maldito es todo aquel que es colgado en un madero’”. (Gálatas 3:13) «Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)». Al remover este obstáculo (la maldición que se acarrearon los judíos por quebrantar la Ley), Jesucristo quitó de delante de los judíos la barrera que les impedía alcanzar la vida, dándoles así la oportunidad de conseguirla. De este modo, su rescate podía beneficiarles a ellos y también a otras personas.
La vida eterna: recompensa de Dios. En todo el registro bíblico se manifiesta que la esperanza de los siervos de Jehová ha sido la de recibir vida eterna de Su parte. Esta esperanza los ha animado a mantener fidelidad. No es una expectativa egoísta. El apóstol escribe: “Además, sin fe es imposible serle de buen agrado, porque el que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que llega a ser remunerador de los que le buscan solícitamente”. (Hebreos 11:6) «Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan». Dios es remunerador, y esa es una de las cualidades por las que merece la plena devoción de sus criaturas.
Inmortalidad, incorrupción, vida divina. La Biblia dice que Jehová es inmortal e incorruptible. (1 Timoteo 1:17) «Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén». Su Hijo ha sido la primera criatura a la que Él ha concedido estos dones. Cuando el apóstol Pablo escribió a Timoteo, Cristo era el único que había recibido la inmortalidad. (1 Timoteo 6:16) «el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén». No obstante, también se les ha prometido a los hermanos espirituales de Cristo. (Romanos 2:7) «vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad». (1 Corintios 15:53, 54). Ellos también llegan a ser partícipes de la “naturaleza divina”, partícipes con Cristo en su gloria. (2 Pedro 1:4) «por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia». Los ángeles son criaturas celestiales, pero no son inmortales, pues los que se vuelven demonios serán destruidos. (Mateo 25:41) «Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles». (Lucas 4:33, 34); (Apocalipsis 20:10, 14); véanse INCORRUPCIÓN; INMORTALIDAD.)
Vida terrestre sin corrupción. ¿Con qué esperanza cuenta el resto de la humanidad que no recibe vida celestial? Jesús dijo: “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna”. (Juan 3:16) «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna». En la parábola de las ovejas y las cabras, las personas de las naciones que han sido juzgadas como ovejas y separadas a la diestra de Jesús parten “a la vida eterna”. (Mateo 25:46) «E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna». Pablo habla de los “hijos de Dios” y “coherederos con Cristo”, y dice que “la expectación anhelante de la creación aguarda la revelación de los hijos de Dios”. Luego pasa a decir: “La creación misma también será libertada de la esclavitud a la corrupción y tendrá la gloriosa libertad de los hijos de Dios”. (Romanos 8:14-23). Cuando Adán fue creado como humano perfecto, era un “hijo de Dios”. (Lucas 3:38) «hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios». La visión profética de (Apocalipsis 21:1-4), señala al tiempo en el que existirá “un nuevo cielo” y “una nueva tierra”, y promete que entonces “la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor”. Como esta no es una promesa para las criaturas celestiales, sino específicamente para “la humanidad”, da la garantía de que habrá una nueva sociedad humana terrestre que vivirá bajo el “nuevo cielo” y experimentará el restablecimiento de la mente y el cuerpo hasta tener salud completa y vida eterna como “hijos de Dios” terrestres.
En el mandato que Dios dio a Adán estaba implícito que Adán no moriría si obedecía. (Génesis 2:17) «mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás». Lo mismo es cierto de la humanidad obediente; cuando su último enemigo, la muerte, sea reducida a la nada, no habrá en el cuerpo de la persona obediente ningún pecado que obre en él para ocasionarle la muerte. Vivirá hasta tiempo indefinido. (1 Corintios 15:26) «Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte». La muerte será reducida a la nada al final del reinado de Cristo, que, según el libro de Revelación, durará mil años. En este libro se dice que los que serán reyes y sacerdotes con Cristo ‘llegarán a vivir, y reinarán con el Cristo por mil años’. “Los demás de los muertos”, que no llegarán a vivir ‘hasta que se terminen los mil años’, tienen que ser los que sigan con vida al fin de los mil años, pero antes de que Satanás sea liberado del abismo y traiga la prueba decisiva para la humanidad. Al fin de los mil años, las personas de la Tierra habrán alcanzado la perfección humana y estarán en la misma condición en que se hallaban Adán y Eva antes de pecar. Entonces podrá decirse que verdaderamente tienen vida en perfección. Los que después pasen la prueba, cuando Satanás sea soltado por un corto período de tiempo, podrán disfrutar de esa condición de vida para siempre. (Apocalipsis 20:4-10).
El camino a la vida. Jehová, la Fuente de la vida, ha revelado cuál es el camino de la vida por medio de su Palabra de verdad. El Señor Jesucristo “ha arrojado luz sobre la vida y la incorrupción mediante las buenas nuevas”. (2 Timoteo 1:10) «pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio». Dijo a sus discípulos: “El espíritu es lo que es dador de vida; la carne no sirve para nada. Los dichos que yo les he hablado son espíritu y son vida”. Un poco después, preguntó a sus apóstoles si le iban a dejar como ya habían hecho otros. Pedro respondió: “Señor, ¿a quién nos iremos? Tú tienes dichos de vida eterna”. (Juan 6:63, 66-68). El apóstol Juan llamó a Jesús “la palabra de la vida”, y dijo: “Por medio de él era vida”. (1 Juan 1:1, 2); (Juan 1:4) «En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres».
Las palabras de Jesús hacen patente que los esfuerzos humanos por prolongar la vida de manera indefinida son fútiles, al igual que las teorías de que ciertas dietas o regímenes traerán vida a la humanidad. Como máximo, pueden mejorar la salud temporalmente. El único camino a la vida es la obediencia a las buenas nuevas, es decir, a “la palabra de vida”. (Filipenses 2:16) «asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado». Para conseguir vida, la persona debe mantener su mente fija “en las cosas de arriba, no en las cosas sobre la tierra”. (Colosenses 3:1, 2). Jesús dijo a sus oyentes: “El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna, y no entra en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida”. (Juan 5:24) «De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida». Ya no son pecadores condenados que están en el camino de la muerte. El apóstol Pablo escribió: “Por lo tanto, no tienen condenación los que están en unión con Cristo Jesús. Porque la ley de ese espíritu que da vida en unión con Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte”. (Romanos 8:1, 2). Juan dice que un cristiano sabe que ha “pasado de muerte a vida” si ama a sus hermanos. (1 Juan 3:14) «Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte».
El que busca la vida debe seguir a Cristo, pues “no hay otro nombre debajo del cielo que se haya dado entre los hombres mediante el cual tengamos que ser salvos”. (Hechos 4:12) «Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos». Jesús mostró que hay que tener conciencia de la necesidad espiritual y tener hambre y sed de justicia. (Mateo 5:3, 6). No solo debe oír las buenas nuevas, sino que también ha de ejercer fe en Jesucristo e invocar el nombre de Jehová por medio de él. (Romanos 10:13-15). Siguiendo el ejemplo de Jesús, tal persona debe bautizarse en agua. (Mateo 3:13-15); (Efesios 4:5) «un Señor, una fe, un bautismo». Luego tiene que seguir buscando el Reino y la justicia de Jehová. (Mateo 6:33) «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas».
Ha de salvaguardarse el corazón. La persona que se hace discípulo de Jesucristo debe mantenerse en el camino de la vida. De hecho, se le advierte: “El que piensa que está en pie, cuídese de no caer”. (1 Corintios 10:12) «Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga». Además, se le aconseja: “Más que todo lo demás que ha de guardarse, salvaguarda tu corazón, porque procedentes de él son las fuentes de la vida”. (Proverbios 4:23) «Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida». Jesús explicó que del corazón emanan razonamientos inicuos, adulterios, asesinatos y otras malas inclinaciones, tendencias que podrían culminar en muerte. (Mateo 15:19, 20). La persona puede salvaguardarse de esa clase de razonamientos si procura llenar el corazón con alimento espiritual vivificante —la verdad de la Fuente pura de la vida— y así protegerlo de una inclinación impropia que podría resultar en que se apartase del camino de la vida. (Romanos 8:6) «Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz». véase CORAZÓN.)
Salvaguardar la vida protegiendo el corazón incluye tener la lengua controlada, pues “muerte y vida están en el poder de la lengua, y el que la ama comerá su fruto”. (Proverbios 18:21) «La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos». Jesús dio la explicación al decir: “Las cosas que proceden de la boca salen del corazón, y esas cosas contaminan al hombre”. (Mateo 15:18) «Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre». (Santiago 3:5-10). No obstante, el que da buen uso a la lengua, para alabar a Dios y hablar sobre cosas constructivas, podrá mantenerse en el camino de la vida. (Salmos 34:12-14); (Salmos 63:3) «Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán». (Proverbios 15:4) «La lengua apacible es árbol de vida; Mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu».
La vida presente. El rey Salomón probó todo lo que esta vida le podía ofrecer en cuanto a riquezas, casas, jardines y otros placeres, y tras ello llegó a la conclusión: “Odié la vida, porque el trabajo que se ha hecho bajo el sol era calamitoso desde mi punto de vista, porque todo era vanidad y un esforzarse tras viento”. (Eclesiastés 2:17) «Aborrecí, por tanto, la vida, porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa; por cuanto todo es vanidad y aflicción de espíritu». Salomón no odió la vida en sí, pues es una ‘dádiva buena y don perfecto de arriba’. (Santiago 1:17) «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación». Lo que odió fue la vida calamitosa y vana que resulta de vivir como lo hace el mundo sujeto a futilidad. (Romanos 8:20) «Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza». En la conclusión de su libro, dio la exhortación de temer al Dios verdadero y guardar sus mandamientos, que es el camino a la verdadera vida. (Eclesiastés 12:13, 14); (1 Timoteo 6:19) «atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna». El apóstol Pablo dijo de sí mismo y de sus compañeros cristianos que si, después de su vigorosa predicación, en la que dieron testimonio acerca de Cristo y de la resurrección, ‘solo en esta vida habían esperado en Cristo, de todos los hombres eran los más dignos de lástima’. ¿Por qué? Porque habrían confiado en una esperanza falsa. “Sin embargo —continuó Pablo—, ahora Cristo ha sido levantado de entre los muertos.” “Por consiguiente, amados hermanos míos, háganse constantes, inmovibles, siempre teniendo mucho que hacer en la obra del Señor, sabiendo que su labor no es en vano en lo relacionado con el Señor.” (1 Corintios 15:19, 20, 58).
Árboles de la vida. Además de la referencia al árbol de la vida que hubo en Edén (Génesis 2:9) «Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal». del que ya se ha tratado anteriormente, la expresión “árbol[es] de la vida” aparece en varias ocasiones en las Escrituras, y siempre en un sentido figurado o simbólico. Se dice que la sabiduría es “árbol de vida a los que se asen de ella”, por cuanto les suministrará lo que necesitan —no solo para disfrutar de la vida presente, sino también de la vida eterna, es decir, conocimiento de Dios, discernimiento y buen juicio para obedecer sus mandamientos. (Proverbios 3:18) «Ella es árbol de vida a los que de ella echan mano, Y bienaventurados son los que la retienen». (Proverbios 16:22) «Manantial de vida es el entendimiento al que lo posee; Mas la erudición de los necios es necedad».
“El fruto del justo es un árbol de vida, y el que está ganando almas es sabio”, dice otro proverbio. (Proverbios 11:30) «El fruto del justo es árbol de vida; Y el que gana almas es sabio». El justo gana almas por su habla y ejemplo, es decir, que las personas que le escuchan consiguen alimento espiritual, se las conduce a servir a Dios y reciben la vida que Él provee. De manera similar, “la calma de la lengua es árbol de vida, pero el torcimiento en ella significa un quebrantamiento del espíritu”. (Proverbios 15:4) «La lengua apacible es árbol de vida; Mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu». El habla calmada de la persona sabia ayuda y reconforta el espíritu de los que le oyen, fomenta en ellos buenas cualidades y les ayuda a proseguir en el camino de la vida; pero la torcedura de la lengua es como un fruto podrido, trae problemas y desánimo, y daña a los que escuchan lo que dice.
(Proverbios 13:12) «La esperanza que se demora es tormento del corazón; Pero árbol de vida es el deseo cumplido». dice: “La expectación pospuesta enferma el corazón, pero la cosa deseada es árbol de vida cuando sí viene”. El cumplimiento de un deseo que se ha esperado por mucho tiempo es fortalecedor y reconfortante, y renueva las energías.
El glorificado Jesucristo promete al cristiano que venza que le concederá comer del “árbol de la vida, que está en el paraíso de Dios” (Apocalipsis 2:7) «El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios». y en los últimos versículos del libro de Revelación leemos de nuevo: “Y si alguien quita algo de las palabras del rollo de esta profecía, Dios le quitará su porción de los árboles de la vida y de la santa ciudad, cosas de las cuales se ha escrito en este rollo”. (Apocalipsis 22:19) «Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro». En el contexto de estos dos pasajes bíblicos, Cristo Jesús está hablando a los que vencen, a aquellos que no ‘recibirán daño de la muerte segunda’ (Apocalipsis 2:11) «El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte». a quienes se dará “autoridad sobre las naciones” (Apocalipsis 2:26) «Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones». se hará una “columna en el templo de mi Dios” (Apocalipsis 3:12) «Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo». y que se sentarán con Cristo en su trono celestial. (Apocalipsis 3:21) «Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono». Por lo tanto, el árbol o los árboles no pueden ser literales, pues los que venzan y coman de dichos árboles son participantes del llamamiento celestial (Hebreos 3:1) «Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús». y tienen lugares reservados para ellos en el cielo. (Juan 14:2, 3); (2 Pedro 1:3, 4). De modo que deben simbolizar la provisión de Dios para vida ininterrumpida, en este caso, la vida celestial e inmortal que se concede a los fieles como vencedores con Cristo.
En (Apocalipsis 22:1, 2), se habla de “árboles de vida” en un contexto diferente. Se muestra que las naciones comen las hojas de los árboles con propósitos curativos. Estas personas se encuentran a lo largo del río que fluye del templo-palacio de Dios, donde está su trono. Ese cuadro aparece después de verse establecer el nuevo cielo y la nueva tierra y oírse la declaración de que “la tienda de Dios está con la humanidad”. (Apocalipsis 21:1-3, 22, 24). Este sería, pues, un simbolismo de las provisiones curativas y sustentadoras de la vida para la humanidad a fin de que esta finalmente pueda vivir para siempre. Estas provisiones proceden del trono real de Dios y del Cordero Jesucristo.
Se hacen varias referencias al “rollo de la vida” o al “libro” de Dios, en el que deben hallarse los nombres de todos aquellos que debido a su fe pueden esperar que se les conceda el premio de la vida, bien en el cielo o sobre la Tierra. Contiene los nombres de todos los siervos de Jehová “desde la fundación del mundo”, el mundo de la humanidad redimible. Parece ser que el nombre de Abel fue el primero en escribirse. (Apocalipsis 17:8) «La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será». (Mateo 23:35) «para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar». (Lucas 11:50, 51).
¿Qué significa el que el nombre de una persona se escriba en el “libro” o “rollo de la vida” de Dios?
El que el nombre de una persona se escriba en “el libro de la vida” no significa que esa persona queda predestinada a la vida eterna. Para que su nombre permanezca escrito, la persona tiene que ser obediente. De ahí que Moisés rogara a Jehová a favor de Israel, diciendo: “Pero ahora si perdonas su pecado..., y si no, bórrame, por favor, de tu libro que has escrito”. Jehová respondió: “Al que haya pecado contra mí, lo borraré de mi libro”. (Éxodo 32:32, 33). De modo que la lista habría de experimentar ciertos cambios debido a la desobediencia de algunos, por lo que sus nombres serían ‘borrados’ o ‘tachados’ del “libro”. (Apocalipsis 3:5) «El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles».
En la escena de juicio que aparece en (Apocalipsis 20:11-15), se ve que durante el reinado milenario de Cristo se abre “el rollo de la vida” para que se apunten nuevos nombres en él, y también se abren otros rollos que contienen instrucciones. Aquellos que vuelven a la vida gracias a la ‘resurrección de los injustos’ tendrán entonces la oportunidad de conseguir que sus nombres sean escritos en “el libro de la vida”, siempre y cuando cumplan obedientemente con las instrucciones que se hallan escritas en los rollos. (Hechos 24:15) «teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos». Como cabe esperar, los siervos fieles de Dios que vuelvan en la ‘resurrección de los justos’ ya tendrán sus nombres escritos en “el rollo de la vida”. Su obediencia leal a las instrucciones divinas hará posible que sus nombres permanezcan escritos en él.
¿Cómo puede lograr una persona que su nombre sea inscrito permanentemente en “el libro de la vida”? Aquellos cuya esperanza es la vida celestial consiguen la inscripción permanente de sus nombres ‘venciendo’ al mundo mediante su fe y demostrando fidelidad “hasta la misma muerte”. (Apocalipsis 2:10) «No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida». (Apocalipsis 3:5) «El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles». En cambio, quienes tienen esperanza de vivir sobre la Tierra deberán demostrar su lealtad a Jehová durante la prueba final y decisiva que tendrá lugar al fin del reinado milenario de Cristo. (Apocalipsis 20:7, 8). Una vez conseguido, habrán logrado que Dios retenga sus nombres permanentemente en “el libro de la vida”, lo que significará que Jehová habrá reconocido que son justos en todo sentido y merecedores del derecho a la vida eterna sobre la Tierra. (Romanos 8:33) «¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica».
‘El rollo del Cordero.’ “El rollo de la vida del Cordero” es un rollo aparte. Parece ser que solo contiene los nombres de los que acompañan al Cordero, Jesucristo, aquellos con quienes él comparte su gobierno del Reino, lo que incluye a los que aún están en la Tierra a la espera de su herencia celestial. (Apocalipsis 13:8) «Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo». compárese con (Apocalipsis 14:1, 4). Se dice que los que tienen sus nombres en el ‘rollo del Cordero’ entran en la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, y llegan a formar parte del Reino mesiánico celestial. (Apocalipsis 21:2, 22-27). Sus nombres se hallan tanto en ‘el rollo del Cordero’ como en “el libro de la vida” de Dios. (Filipenses 4:3) «Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida». (Apocalipsis 3:5) «El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles».
El río de agua de vida. En la visión registrada en el libro de Revelación, Juan vio “un río de agua de vida, claro como el cristal, que fluía desde el trono de Dios y del Cordero” por en medio del camino ancho de la santa ciudad, la Nueva Jerusalén. (Apocalipsis 22:1, 2). El agua es esencial para la vida. La visión nos traslada a un tiempo posterior al establecimiento de “un nuevo cielo y una nueva tierra; porque el cielo anterior y la tierra anterior habían pasado”. (Apocalipsis 21:1) «Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más». El contexto sitúa el fluir de este río después de la destrucción del presente sistema de cosas. La visión muestra que a lo largo del río hay árboles que producen fruto y cuyas hojas son para la curación de las naciones. De modo que estas aguas vivificantes deben ser las provisiones para la vida que Jehová ha hecho por medio del Cordero, Jesucristo, a favor de todos los que recibirán vida.
Después de explicar otros detalles de la revelación inspirada, Juan escribió: “Y el espíritu y la novia siguen diciendo: ‘¡Ven!’”, y añadió que dicho espíritu ordenaba a todo aquel que oyese, que dijera “¡Ven!”. Además, en el mismo relato se extiende la invitación a cualquiera que tenga sed para “[tomar] gratis el agua de la vida”. Aun antes de que este inicuo sistema de cosas llegue a su fin, el espíritu y la novia invitan a la gente a empezar a beber de las provisiones de Dios para conseguir vida eterna por medio del Cordero de Dios, pero, además, también pueden esperar beber del río de agua de vida para su curación completa, mediante los servicios del Cordero y su novia, tras la destrucción de este viejo sistema. (Apocalipsis 22:17) «Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente».
‘La humedad de la vida.’ En el (Salmos 32:1-5), David muestra la felicidad que se experimenta cuando hay perdón, aunque también revela la angustia que se siente antes de confesar a Jehová las transgresiones y recibir Su perdón. Antes de su confesión mientras intentaba ocultar su error, al salmista le remordió la conciencia y dijo: “La humedad de mi vida se ha cambiado como en el calor seco del verano”. Le agotó intentar reprimir una conciencia culpable, y la angustia debilitó su vigor tal como un árbol puede perder su humedad vivificante durante una sequía o en el intenso calor seco del verano. Las palabras de David pueden indicar sufrimiento mental y físico, o, al menos, la pérdida de gozo en la vida por no haber confesado su pecado. El perdón y el alivio solo vendrían como resultado de confesar su pecado a Jehová. (Proverbios 28:13) «El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia».
“La bolsa de la vida.” Cuando Abigail suplicó a David que no se vengase de Nabal y de este modo le libró de incurrir en culpa de sangre, le dijo: “Cuando se levante un hombre para ir en seguimiento de ti y para buscar tu alma, el alma de mi señor ciertamente resultará estar envuelta en la bolsa de la vida con Jehová tu Dios; pero, en cuanto al alma de tus enemigos, la lanzará como de dentro del hueco de la honda”. (1 Samuel 25:29-33). Tal como una persona envuelve algo valioso para protegerlo y conservarlo, la vida de David estaba en las manos del Dios vivo, quien lo salvaría de sus enemigos si esperaba en Él y no intentaba conseguir la salvación por sus propios medios. Por otra parte, Dios desecharía el alma de los enemigos de David.
El término hebreo hayyim se traduce como v. en el AT. El origen de la v. está en Dios (... contigo está el manantial de la v.) (Génesis 2:7) «Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente». Concebido en el pensamiento hebreo como un cuerpo animado, un todo que no separa los conceptos de cuerpo y alma. La •muerte se introduce en la historia como consecuencia de la •caída. Dios hizo al hombre para vivir y la provisión para ello estaba en el •árbol de la vida.
La posesión de la v. es algo inestimable en el hombre (Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida). (Éxodo 20:13) «No matarás».
el NT, la palabra es zöë, equivalente a v. El uso que se hace del término es muchas veces parecido al del AT, pero en algunas ocasiones el sentido incluye ideas que parecen provenir de la cultura griega. Dios es el dador de la vida. (Mateo 22:32) «Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos».
tip, LEYE ver, MUERTE, SEOL vet, Vida es aquello por lo cual un ser creado disfruta del lugar en el que el Creador lo ha puesto. Dios sopló en la nariz del hombre aliento de vida, «y fue el hombre un ser viviente» (Génesis 2:7) «Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente». Al entrar el pecado, el hombre pierde el derecho a esta vida, y Dios la reclama, diciendo: «Ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre» (Génesis 9:5) «Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre». En ello se instituye la pena capital por el asesinato, nunca abrogada o alterada.
En las Escrituras se reconoce la diferencia entre la «vida» en un sentido moral y la «existencia». Ello se ve en este pasaje: «¿Quién es el hombre que desea vida, que desea muchos días para ver el bien?» (Salmos 34:12) «¿Quién es el hombre que desea vida, Que desea muchos días para ver el bien?». Aquí se ve al hombre deseando vida, deseando gozarla. Ello responde a la objeción de los que intentan negar el castigo eterno, afirmando que «vivir para siempre» sólo se afirma de los creyentes, como en (Juan 6:51) «Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo». Esto es cierto, pero muchos otros pasajes de las Escrituras demuestran que los malvados tendrán existencia eterna. (véase CATIGO ETERNO, y su Bibliografía).
El hombre, en su estado natural, es considerado moralmente muerto en pecados, y necesitando ser vivificado por el poder de Dios; o como viviendo en pecados, y necesitando aceptar la muerte a fin de poder vivir en Cristo (Efesios 2:1) «Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados». (Romanos 6:2-11).
Bibliografía: Pollock, A. J.:«El Hades y el castigo eterno» (Ed. Buenas Nuevas, s/f).
Puede denotar la vida física o natural, así sea animal (1 Juan 5:21) «Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén».
(I) En la Biblia, la v. se afirma de Dios. de los hombres y de los animales (no de las plantas; el pasaje (Salmos 58:10) «Se alegrará el justo cuando viere la venganza; Sus pies lavará en la sangre del impío». Es muy incierto) y, en sentido traslaticio, de objetos.
(A) Dios vive. «El Dios vivo» es frase fija y corriente en el AT y NT (cf., p.ej., (Deuteronomio 5:23) «Y aconteció que cuando vosotros oísteis la voz de en medio de las tinieblas, y visteis al monte que ardía en fuego, vinisteis a mí, todos los príncipes de vuestras tribus, y vuestros ancianos». (Josué 3:10) «Y añadió Josué: En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que él echará de delante de vosotros al cananeo, al heteo, al heveo, al ferezeo, al gergeseo, al amorreo y al jebuseo». (1 Samuel 17:26) «Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?». (Mateo 26:63) «Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios». (Hechos 14:15) «y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay». (Romanos 9:26) «Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, Allí serán llamados hijos del Dios viviente». (Apocalipsis 7:2) «Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar». La v. de Dios no tiene término; vive eternamente (Daniel 12:7) «Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el que vive por los siglos, que será por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas». Por toda la eternidad (Apocalipsis 4:9) «Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos». (Apocalipsis 10:6) «y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más». etc. Dios jura por su v., como por lo más alto que posee (por ejemplo, (Números 14:28) «Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros». (Deuteronomio 32:40) «Porque yo alzaré a los cielos mi mano, Y diré: Vivo yo para siempre». (Romanos 14:11) «Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios». Así también el hombre jura por la v. de Dios como por lo más alto que existe (p.ej., (Jueces 8:19) «Y él dijo: Mis hermanos eran, hijos de mi madre. ¡Vive Jehová, que si les hubierais conservado la vida, yo no os mataría!». (Rut 3:13) «Pasa aquí la noche, y cuando sea de día, si él te redimiere, bien, redímate; mas si él no te quisiere redimir, yo te redimiré, vive Jehová. Descansa, pues, hasta la mañana». (1 Samuel 19:6) «Y escuchó Saúl la voz de Jonatán, y juró Saúl: Vive Jehová, que no morirá». (Jeremías 5:2) «Aunque digan: Vive Jehová, juran falsamente».
(B) El hombre y el animal viven.
(1) En el AT aparece en ocasiones la idea, fundada en la apariencia inmediata, de que la v. física del hombre y de los animales tiene su asiento en la sangre; pero, generalmente, siguiendo también la apariencia, se considera como portador o sostén de la v. el aliento, por la experiencia de que, con el aliento, cesa también la vida. La infusión del aliento significa el comienzo de la v. (Génesis 2:7) «Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente». (Ezequiel 37:8-10), (Salmos 104:30) «Envías tu Espíritu, son creados, Y renuevas la faz de la tierra». Como el cese del aliento significa el cese de la v. (Salmos 104:29) «Escondes tu rostro, se turban; Les quitas el hálito, dejan de ser, Y vuelven al polvo». (Salmos 146:6) «El cual hizo los cielos y la tierra, El mar, y todo lo que en ellos hay; Que guarda verdad para siempre». (Job 12:10) «En su mano está el alma de todo viviente, Y el hálito de todo el género humano». (Eclesiastés 12:7) «y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio». (1 Reyes 17:17) «Después de estas cosas aconteció que cayó enfermo el hijo del ama de la casa; y la enfermedad fue tan grave que no quedó en él aliento». Aliento quiere decir v. (Job 27:3) «Que todo el tiempo que mi alma esté en mí, Y haya hálito de Dios en mis narices». Sin aliento no hay v. posible (Éxodo 37:8) «Un querubín a un extremo, y otro querubín al otro extremo; de una pieza con el propiciatorio hizo los querubines a sus dos extremos». (Habacuc 2:19) «¡Ay del que dice al palo: Despiértate; y a la piedra muda: Levántate! ¿Podrá él enseñar? He aquí está cubierto de oro y plata, y no hay espíritu dentro de él».
(2) En el NT se representa la v. en su aspecto físico como en el AT. Sin embargo, en el NT los conceptos se aproximan mucho más a nuestro concepto de alma.
(C) En sentido traslaticio, se dice de objetos inanimados que viven. Así, un manantial, por brotar en él agua perenne, se llama agua viva (Génesis 26:19) «Pero cuando los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron allí un pozo de aguas vivas». (Levítico 14:5, 20), (Jeremías 2:13) «Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua». (Juan 4:10) «Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva». (Juan 7:38) «El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva». Por razón de su virtud, la palabra de Dios se llama palabra viva (Hechos 7:38) «Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos». (Hebreos 4:12) «Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón». (1 Pedro 1:23) «siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre».
(II) DURACIÓN y VALOR de la v. Dios creó al hombre como ser inmortal (Génesis 2:17) «mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás». Sab 2:23; por el pecado, el hombre perdió la inmortalidad para sí mismo y para sus descendientes (Romanos 5:12) «Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron». (1 Corintios 15:21) «Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos». Y así entró la muerte en el mundo (Sab 1:13 2:24). Desde entonces, la duración de la v. del hombre esta limitada a setenta u ochenta años (Salmos 90:10) «Los días de nuestra edad son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta años, Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan, y volamos». Y, a lo sumo, a cien años (Eclo 18:9). La brevedad de la v. es un tema que se trata, sobre todo en el AT, en múltiples formas y comparaciones.
(III) EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO.
(A) En el AT. En la doctrina del AT sobre la retribución, la v. desempeña un papel importante. Ya en la Torá se expresa la idea de que la duración de la v. depende de la conducta moral del hombre. A veces se la hace depender de la guarda de la ley de Yahvéh en general, a veces de la observancia de una ley particular. Yahvéh promete a Salomón larga vida si observa sus mandamientos (1 Reyes 3:14) «Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días». De igual manera, en la predicación profética, sobre todo en Ez (p.ej., (Ezequiel 14:14, 18, 20), la conservación de la v. se hace depender de la sumisión a la ley de Dios.
(B) En el NT. Siguiendo la evolución que el concepto v. experimentó en el AT, el contenido de v. y v. eterna se ha desarrollado en el NT más ampliamente aún en el sentido espiritual. La palabra v. es relativamente rara en los sinópticos (Mt: v., 4 veces; v. eterna, 2 veces; Mc: v., una vez; v. eterna, 2 veces; Lc: v. eterna, 3 veces); mucho más frecuente es en Jn (v., 19 veces; v. eterna, 17 veces) y en Pablo. Para Juan y Pablo, v. es el nombre del estado en que se encuentra el creyente, por estar unido con Cristo y, mediante Cristo, con Dios; un estado que representa el fruto de la redención de Cristo y ha de durar eternamente. La v. es un bien que el creyente posee ya sobre la tierra (Juan 5:24) «De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida». (1 Juan 3:14) «Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte». (Romanos 6:4, 11). (Romanos 8:6) «Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz». (Colosenses 3:3) «Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios». Pero al mismo tiempo un valor escatológico, la esperanza de la v. cristiana (Romanos 6:22) «Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna». (2 Corintios 5:4) «Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida». Así también frecuentemente en los sinópticos: (Mateo 7:14) «porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan». (Mateo 18:8) «Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno». par. (Mateo 19:17) «El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos». Como esta v. eterna es la continuación de la v. que el creyente posee en la tierra, de la v. eterna puede también decirse que este don pertenece ya al creyente en este mundo (Juan 3:36) «El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él». (Juan 6:53) «Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros». (1 Juan 3:15) «Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él». (1 Juan 5:13) «Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios».
Puede denotar la vida física o natural, así sea animal (Génesis 1:20) «Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos». (Génesis 6:17) «Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá». (Apocalipsis 8:9) «Y murió la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar, y la tercera parte de las naves fue destruida». o humana (Levítico 17:14) «Porque la vida de toda carne es su sangre; por tanto, he dicho a los hijos de Israel: No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la comiere será cortado», (Mateo 2:20) «diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño». (Lucas 12:22) «Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis». Es el principio vital que Dios impartió al ser humano (Génesis 2:7) «Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente». Esta vida es un don precioso y el tomar la vida está prohibido (Génesis 9:5) «Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre», (Éxodo 20:13) «No matarás».
Puede significar el período de la existencia terrenal de una persona, el lapso de vida de uno (Génesis 23:1) «Fue la vida de Sara ciento veintisiete años; tantos fueron los años de la vida de Sara», (Génesis 25:7) «Y estos fueron los días que vivió Abraham: ciento setenta y cinco años»,(Lucas 16:25) «Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado», o las relaciones, actividades y experiencias que constituyen la vida (Éxodo 1:14) «y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor», (Deuteronomio 32:47) «Porque no os es cosa vana; es vuestra vida, y por medio de esta ley haréis prolongar vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella», (Job 10:1) «Está mi alma hastiada de mi vida; Daré libre curso a mi queja, Hablaré con amargura de mi alma». (Lucas 12:15) «Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee». En algunas ocasiones significa la manera de vida de uno (1 Timoteo 2:2) «por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad». (1 Juan 2:16) «Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo». o los medios para mantener la vida (Deuteronomio 24:6) «No tomarás en prenda la muela del molino, ni la de abajo ni la de arriba; porque sería tomar en prenda la vida del hombre». (1 Juan 3:17) «Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?».
Es el don de Dios, mediado por fe en Jesucristo (Juan 3:36) «El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él». (Juan 5:24) «De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida», (Romanos 5:10) «Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida», (Romanos 6:23) «Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro» (1 Juan 5:12) «El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida». Involucrando el impartir una nueva naturaleza, la nueva vida es transmitida al creyente ahora, con el resultado de que éste tiene comunión con Dios en Cristo, la cual no es interrumpida por la muerte física (1 Timoteo 5:10) «que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos; si ha practicado la hospitalidad; si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido a los afligidos; si ha practicado toda buena obra». Encontrará su perfección y bendita realidad completa con Dios en la vida venidera (Romanos 2:7) «vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad». (2 Corintios 5:4) «Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida». Como Dios vivo (Deuteronomio 5:26) «Porque ¿qué es el hombre, para que oiga la voz del Dios viviente que habla de en medio del fuego, como nosotros la oímos, y aún viva?», (Salmos 42:2) «Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?». (1 Timoteo 1:9) «conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas», (1 Timoteo 3:15) «para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad», el eterno y autoexistente, Dios posee vida absoluta en sí mismo (Juan 5:26) «Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo». y es la fuente y padre de toda vida (Salmos 36:9), (Juan 1:4) «En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres». (Juan 17:3) «Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado». (1 Juan 1:1-2), (1 Juan 5:21) «Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén».
La vida humana es para la Biblia un don precioso (Deuteronomio 30:19-20), (Job 2:4) «Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida». (Salmos 27:13) «Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes». [Qo_11,8]; (Mateo 6:25) «Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?». (Mateo 16:26) «Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?». aunque frágil (Isaías 38:12) «Mi morada ha sido movida y traspasada de mí, como tienda de pastor. Como tejedor corté mi vida; me cortará con la enfermedad; me consumirás entre el día y la noche». (Job 14:1) «El hombre nacido de mujer, Corto de días, y hastiado de sinsabores». (Salmos 37:36) «Pero él pasó, y he aquí ya no estaba; Lo busqué, y no fue hallado». (Salmos 39:6) «Ciertamente como una sombra es el hombre; Ciertamente en vano se afana; Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá». (Salmos 144:4) «El hombre es semejante a la vanidad; Sus días son como la sombra que pasa». [Sap_2,2]; (Santiago 4:14) «cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece». (1 Pedro 1:24) «Porque: Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae».
Pero es también un don sagrado, que tiene su fuente en el Dios «viviente» (Deuteronomio 5:26) «Porque ¿qué es el hombre, para que oiga la voz del Dios viviente que habla de en medio del fuego, como nosotros la oímos, y aún viva?». (Josué 3:10) «Y añadió Josué: En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que él echará de delante de vosotros al cananeo, al heteo, al heveo, al ferezeo, al gergeseo, al amorreo y al jebuseo». (Jeremías 10:10) «Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación». y que es origen y señor de toda vida (Génesis 1:20-27), (Génesis 2:7-9), (Génesis 2:24) «Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne». (Jeremías 2:13) «Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua». (Salmos 139:13-16), (Hechos 17:25) «ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas». (1 Timoteo 6:13) «Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato».
Así las cosas, la noción bíblica de vida es un concepto teológico que desborda los límites estrictamente físicos y biológicos: la vida es fundamentalmente la relación de comunión con Dios]; la muerte es la ruptura de esa relación con Dios (Ezequiel 18:21-32), (Ezequiel 33:10-16), (Habacuc 2:14) «Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar». (Proverbios 2:19) «Todos los que a ella se lleguen, no volverán, Ni seguirán otra vez los senderos de la vida». (Proverbios 11:19) «Como la justicia conduce a la vida, Así el que sigue el mal lo hace para su muerte». (Salmos 69:29) «Mas a mí, afligido y miserable, Tu salvación, oh Dios, me ponga en alto».
Esto hace que los autores bíblicos vayan intuyendo la existencia de una vida más allá de la muerte física (Isaías 53:10) «Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada». (Salmos 16:10-11), (Salmos 49:16) «No temas cuando se enriquece alguno, Cuando aumenta la gloria de su casa». (Salmos 73:23-28), (Cantares 8:6) «Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos; Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama». intuición que se hace afirmación rotunda en los últimos libros del AT (Daniel 12:2-3), [2Mac_7,23]; [2Mac_7,36]; [Sap_3,1]; [Sap_5,15] y que es plenamente confirmada por el NT, donde al sustantivo «vida» acompaña con frecuencia el adjetivo «eterna» (Marcos 10:17) «Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?». (Marcos 10:30) «que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna». (Mateo 25:46) «E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna». (Juan 6:51) «Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo». (Tito 1:2) «en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos». (Tito 3:7) «para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna». Esta vida, de la que Jesucristo es suprema encarnación y garantía (Juan 1:4) «En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres». (Juan 5:26) «Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo». (Juan 6:39-54), (1 Juan 1:1-2), (Apocalipsis 1:18) «y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades».
Se anticipa ya en este mundo mediante la fe y la unión con Cristo (Juan 3:16) «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna». (Juan 3:36) «El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él». (Juan 5:24) «De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida». (Juan 6:40) «Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero». (Juan 6:51-58).
Vida (heb. jayyîm [del verbo jâyâh, 'vivir']; gr. zÇe, bíos). El fenómeno de la vida, en la Biblia, se presenta como un todo unitario, sin que haya distinción entre la vida física, intelectual o espiritual. Cabe destacar que, siempre dentro de este concepto, zÇe; se refiere a la vida en su aspecto biológico, y bíos a la vida en sentido moral o ético (género de vida). Pero aun así, la vida en el hombre se da como un todo y más bien se la describe gráficamente en vez de conceptualizarla con rigor teórico. Así se habla del aliento y de la sangre como manifestaciones de la vida (; ); vida que se concreta con las imágenes del agua y de la luz (; ). Dios es el Viviente por excelencia, la fuente de la vida (; 33:11; ). La distancia que existe entre Dios y la vida creada la cubre el Espíritu (heb. Rúaj; gr. Pnéuma); todo cuanto lleva vida en el cosmos la tiene en virtud del Rúaj de Dios (). El concepto cristiano de vida sostiene que Cristo, el prototipo de la vida verdadera (1Co. 15:23), es la fuente de la misma (; ). En Cristo es donde se opera para la humanidad el auténtico vivir ante Dios, la verdadera dirección religiosa de la vida. Esta vida cristiana es una penetración de vida en todas las esferas del ser humano: una nueva creación que da impulso de nuevo a toda otra clase de vida (; Gá. 2:20). Sobre el futuro de la vida gravita la esperanza cristiana (; 3:7); vida eterna que vencerá a la muerte* gracias a que Cristo, Dios, es la vida y la resurrección (), la vida y la inmortalidad (; ). Vidente. Véase Profeta. Vidrio. Traducción del: 1. Heb. zêkûkîth (Job 28:17; 'diamante', RVR; 'vidrio', BJ, NBE; 'cristal',* DHH). Este vocablo hebreo casi seguramente significa 'vidrio', como lo indican los significados de palabras similares que encontramos en otros idiomas emparentados con el hebreo. En Egipto se conocía la fabricación de vidrio desde antes del Éxodo, pero los hebreos del AT lo usaron muy poco, como lo indican los descubrimientos arqueológicos. 2. Gr. húalos (; 15:2; 21:18, 21). En la época del Imperio Romano circulaban objetos de vidrio sumamente hermosos, y se los usaba muchísimo.