x

Bibliatodo Diccionario

Anuncios


David - Reina Valera 1909

AMADO, QUERIDO. (Rt 4:17). DAVID.En hebreo David significa 'amado'. Las principales fuentes de datos biográficos sobre David son los libros de Samuel y Reyes. David, hijo de Isaí, nació en Belén. Fue el menor de ocho hermanos y pasó la juventud como pastor. Dios envió a Samuel a ungir a uno de los hijos de Isaí como sucesor de Saúl. Desentendiéndose de los hijos mayores, ungió a David. Luego éste volvió a sus tareas pastoriles hasta que su talento musical y poético llegó a oídos del rey Saúl.

Éste lo llevó a la corte, en onde, David trabó amistad con Jonatán, hijo de Saúl; David se casó con Mical, hija del mismo rey. Estas nuevas relaciones tuvieron suma importancia en la futura seguridad de David. En el palacio de Saúl aprendió mucho respecto a la vida corte sana y militar, todo lo cual contribuyó a prepararlo para ejercer el reinado. Cuando en su juventud mató a Goliat, conquistó gran popularidad, pero también se atrajo la ira de Saúl, del cual tuvo que huir durante muchos años. David gobernó a Judá en Hebrón siete años y medio antes de llegar finalmente al trono de todo Israel. Reinó aproximadamente de 1000 a 961 A.C. Sus triunfos incluyen (1) el retorno del arca a Jerusalén, (2) la unión de las doce tribus, (3) el establecimiento de la capital en Jerusalén, (4) los planes para edificar el templo. Murió a los setenta años de edad, y fue sepultado en la 'ciudad de David', Jerusalén.

David - Douglas Tenney

(heb., Dawidh, amado o, en el antiguo mari, cacique). El mayor rey de Israel, una de las figuras más sobresalientes del AT (1 S 16)-(1 R 2:11),(1 Cr 11-29); muchos Salmo).

David nació en 1040 a. de J.C. (2 S 5:4), el hijo menor de Isaí de Belén (1 S 16:10-11), y creció en fuerza, valor y encanto mientras cuidaba las ovejas de su padre (2 S 16:12). Samuel lo ungió como rey y el Espíritu de Dios descendió sobre David a partir de ese momento (2 S 16:13). Mientras tanto, Saúl llamaba a David periódicamente a la corte para calmar su mente perturbada con su destreza con el arpa (2 S 16:18),(2 S 17:15). Mientras todavía era adolescente, David obtuvo el reconocimiento de la nación y la amistad de Jonatán, hijo de Saúl (2 S 18:1-3); comparar 20:(2 S 12:16);(2 S 23:16-17) por medio de su victoria sobre Goliat (2 S 17:45-47). La envidia cada vez mayor de Saúl y cuatro intentos insidiosos en contra de la vida de David sólo sirvieron para aumentar su popularidad (comparar(2 S 18:13), (2 S 18:27). Finalmente, incitado por los enemigos de David (comparar (Sal 59:12), Saúl buscó su destrucción abiertamente; y aunque fue frustrado por Samuel y los profetas en Nayot, logró forzar a David al exilio (1 S 19:11), (1 S 21:10).

David huyó a Gat de Filistea y después a Adulam (1 S 21:12),(Sal 34:6-8),(sal 56:3);(Sal 142:6). En tres ocasiones Saúl intentó prender a David (1 S 23),(Sal 7:4); (Sal 54:3);(Sal 57:6). Sin embargo, a fines del 1012 a. de J.C. (1 S 27:7), desesperado, David buscó asilo en Gat, fingiendo vasallaje (1Sa 27:8—1Sa 28:25). Después de la muerte de Saúl en el monte Gilboa en el 1010 a. de J.C. las fuerzas de David avanzaron tierra adentro hasta Hebrón, donde fue declarado rey de Judá (2Sa 2:1-4).

En 1005 a. de J.C. Abner, el general de Saúl, puso a Isboset, un hijo de Saúl, en el trono. Sólo después de la muerte de Isboset (cap. 4) reconoció todo Israel a David como rey en el 1003 (2 S 5:1-5),( 1 Cr 11:10), (1 Cr 12:38).

Después de una retirada inicial a Adulam (2 Sa 5:17); (2 S 23:13-17), David expulsó a los filisteos en dos campañas con dirección divina (2 S 5:18-25). Después estableció una nueva capital política y religiosa, capturando la fortaleza jebusea de Jerusalén e instalando el arca del pacto de Moisés en una tienda en Sion (2 Samuel 6; Salmo 24).

Desde el 1002 hasta aprox. el 995 a. de J.C. David extendió su reino en todas las direcciones: hacia el oeste en contra de Filistia (2 S 8:1), hacia el este en contra de Moab (2 S 8:2), hacia el norte en contra de Siria (2 S 10:13),( 2 S 10:1)8; comparar (2 S 8:3) hasta el río Eufrates y hacia el sur en contra del terco Edom (1 R 11:15); (Sal 60:10). Una alianza con Hiram de Tiro permitió que David construyera un palacio en Jerusalén (2 S 5:11).

Después hubo un descanso de la guerra (2 S 7:1);( 2 S 22:1-51),(Sal 18:2) y David propuso un templo permanente para el Señor en Jerusalén, pero se le negó este privilegio (1Ch 22:8; 1Ch 28:3). Sin embargo, Dios prometió establecer la dinastía de David a través de Salomón, quien construiría el templo, culminando en la encarnación del Hijo eterno de Dios (2 S 7:13-14).

David compuso muchos salmos acerca de este Mesías (Salmo 2:2),(Sal 16:2),(Sal 22:2),(Sal 68:2),(Sal 110:2). Algunos de los mayores logros de David se encuentran en este ámbito literario. De los 150 salmos canónicos, 73 tienen títulos que identifican a David como el autor.

Sin embargo, poco después de esto, David cayó en una serie de fracasos incluyendo la matanza de siete descendientes inocentes de Saúl (2 S 21:9), el adulterio con Betsabé y el asesinato de su esposo (10-11), y la falta de control sobre sus hijos; p. ej., la violación de Tamar por Amnón, el asesinato de Amnón por Absalón (2 S 13:23-29) y la rebelión y muerte de éste (2 S 13:38),(2 S 14:28),( 2 S 15:7),(2 S 16:20-22;),(2 S 18:9-15).

Los últimos años de David (975-970 a. de J.C.) estuvieron ocupados con las guerras filisteas (2 S 21:15-22), un censo militar (2 S 24:3),(2 S 24:9;) ,(Sal 30:6) y la plaga resultante (2 Sal 24:15). David entonces emprendió preparaciones masivas para el templo (1 Crónicas 22:2). En su vejez, su hijo sobreviviente mayor, Adonías, trató de usurparle el trono a Salomón, pero David proclamó la coronación de Salomón (1 Reyes 1). Es así que David murió en 970, después de una última instrucción a su hijo (2 S 2:2-9).

Sus últimas palabras fueron una profecía acerca del futuro Mesías davídico y de su propia salvación que surgía de este pacto (2 S 23:5).

David - Diccionario Alfonso Lockward

Segundo rey de Israel. Reinó siete años y seis meses sobre la tribu de Judá en Hebrón y treinta y tres años sobre todo Israel desde Jerusalén (2Sa 5:4-5), un total de cuarenta años (1010 al 970 a.C.).

Orígenes. En el libro de •Rut se dan los antecedentes de su familia, indicándose que era descendiente de •Booz y la moabita. Isaí, padre de D., tuvo nueve hijos, ocho varones y una hembra, siendo D. el más pequeño de los varones. Su familia era de cierta importancia en Belén, pues Isaí estaba entre “los ancianos de la ciudad” (1Sa 16:12).

Relación con Saúl. “El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová” y sufría ataques de locura. Sus criados le recomendaron que escuchara música y le hablaron del hijo de Isaí, “que sabe tocar ... y Jehová está con él”. Saúl le tomó cariño a D., quien en los momentos de depresión del rey “tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor” (1Sa 19:1-18).

úl insistió en su odio contra D. a pesar de que su hijo •Jonatán intervino en favor de éste (2Sa 1:1-27]).

Relación con •Jonatán. Tras la victoria de D. sobre Goliat “el alma de Jonatán quedó ligada con la de D., y lo amó Jonatán como a sí mismo.... E hicieron pacto Jonatán y D.” El hijo del rey le regaló al pastor-músico-guerrero su manto “y otras ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte”, sellándose así una gran amistad (1Sa 20:1-42).

D. en el desierto, huyendo de Saúl, Jonatán fue “y fortaleció su mano en Dios”, asegurándole que llegaría el día en que D. reinaría y que él, Jonatán, sería el segundo en su reino. Así, renovaron de nuevo el pacto de Jehová entre ellos. Desafortunadamente, Jonatán murió junto a su padre en la batalla del monte •Gilboa. Esto fue terrible para D., que lamentó su muerte diciendo: “Angustia tengo por ti, hermano mío, Jonatán, que me fuiste muy dulce. Más maravilloso me fue tu amor que el amor de las mujeres” (2Sa 21:14).

Las esposas, concubinas e hijos. D. tuvo por lo menos ocho esposas y muchas concubinas. La primera esposa fue Mical, hija de Saúl. Mical amó sinceramente a D. y le avisó cuando su padre ordenó asesinarlo (2Sa 6:12-23).

esposas fueron: •Ahinoam, de Jezreel. Dio el primer hijo a D., que lo llamó •Amnón (1Cr 3:5).

El caso de •Betsabé. Al enamorarse de Betsabé y tomarla, D. cayó en una cadena de pecados. Todo comenzó con su ociosidad en tiempo de guerra, luego fornicación, hipocresía, etcétera, hasta llegar al asesinato de •Urías (2Sa 23:34).

•Absalón. Fue el hijo que más tormento dio a D. Sucedió que •Amnón, el primogénito de D. deshonró a •Tamar, hermana de Absalón (2Sa 18:6-15). D. lloró amargamente la muerte de su hijo.

Los hijos de Sarvia. D. tenía una hermana (algunos dicen que hermanastra), que fue madre de •Joab, •Abisai y •Asael (1Re 2:5-6). Abisai compartió con su hermano Joab el mando del ejército, fue muy leal a D., llegando incluso a salvarle la vida y tuvo una brillante carrera militar.

Las conquistas. Los filisteos llegaron a capturar a •Belén (2Sa 5:11). El territorio de este vasto imperio israelita de tiempos de D. comenzaba en el •éufrates, en el N, y terminaba en el “río de Egipto”, en el S.

El hombre de Dios. Dios buscó “un varón conforme a su corazón” para sustituir a Saúl (Apo 22:16).

David - Diccionario de Jerusalen

(hebr. dáwíd: amado [?], cabeza de tribu [?]; cf. JbEOL 6,151; A. M. HONEYMAN, JBL 67, 1948, 13-25, ve en David el nombre en cuanto a rey; el nombre privado habría sido Eljanán o Baaljanán, cf. 2Sam 21,19b 1Par 20,5 Gén 36,38 1Par 1,49). Rey de Israel en los años 1012-972 a. C. A base de una valoración crítica de las fuentes de 1Sam 16-2Sam 2,7 puede reconstruirse mas o menos como sigue la subida de D. a la realeza.

David - Diccionario Mundo Hispano

(heb., Dawidh, amado o, en el antiguo mari, cacique). El mayor rey de Israel, una de las figuras más sobresalientes del AT (1 Samuel 16-1Ki 2:11; 1 Crónicas 11-29; muchos Salmo).

David nació en 1040 a. de J.C. (1Sa 21:10).

David huyó a Gat de Filistea y después a Adulam (2Sa 2:1-4).

En 1005 a. de J.C. Abner, el general de Saúl, puso a Isboset, un hijo de Saúl, en el trono. Sólo después de la muerte de Isboset (cap. 4) reconoció todo Israel a David como rey en el 1003 (1Ch 12:38).

Después de una retirada inicial a Adulam (2Sa 5:18-25). Después estableció una nueva capital política y religiosa, capturando la fortaleza jebusea de Jerusalén e instalando el arca del pacto de Moisés en una tienda en Sion (2 Samuel 6; Salmo 24).

Desde el 1002 hasta aprox. el 995 a. de J.C. David extendió su reino en todas las direcciones: hacia el oeste en contra de Filistia (2Sa 5:11).

Después hubo un descanso de la guerra (2Sa 7:13-14).

David compuso muchos salmos acerca de este Mesías (Salmo 2, 16, 22, 68, 110). Algunos de los mayores logros de David se encuentran en este ámbito literario. De los 150 salmos canónicos, 73 tienen títulos que identifican a David como el autor.

Sin embargo, poco después de esto, David cayó en una serie de fracasos incluyendo la matanza de siete descendientes inocentes de Saúl (2Sa 18:9-15).

Los últimos años de David (975-970 a. de J.C.) estuvieron ocupados con las guerras filisteas (2Sa 2:2-9).

Sus últimas palabras fueron una profecía acerca del futuro Mesías davídico y de su propia salvación que surgía de este pacto (2Sa 23:5).

David - Diccionario Pastoral

(= el amado?). Hijo de Jesé (Rut 4,18-19; 1Sam 16,11.19; 20,27.30-31), ungido rey después de Saúl (1010-970 a.C.; 1Sam 16; 19-27; 1Re 1-2; 1Crón 11-29); venció a Goliat (1Sam 17); conquistó a Jerusalén hacia el 1000 a.C. (2Sam 5,6-7); el profeta Natán le anunció una dinastía eterna (2Sam 7,8-16 cfr. Jer 33,15-16), realizada en Jesús, su descendiente (Mt 1,1.6.17; 22,41-42; Lc 2,11; Gv 7,42; Rom 1,3; 15,12; 2Tim 2,8; Ap 3,7; 5,5; 22,16); pecado de adulterio y arrepentimiento (2Sam 11-12); dramas familiares (2Sam 13-19), y para la sucesión (2Sam 20; 1Re,1-2); su censo (2Sam 24); actividad para la construcción del templo (1Crón 22-28; cfr. He 7,45); elogiado (Si 45,25; 47,2-3; 48,16); autor o inspirador de muchos Salmos (Sal 3-4; 6; 7-9; 11-31; 34-41; 51-65; 68-70; 86; 101; 103; 108-110; 122-124; 131-133; 138-145; cfr. He 1,16; 2,25-26; Rom 4,6; Heb 4,7). Ciudad de David.

David - Dicionario Biblico Adventista

David (heb. Dâwîd, generalmente interpretado como [bien] 'amado [querido]'; gr. Daueíd, Dauíd o Dabíd). El significado compite con otras propuestas. Se ha sugerido que el dwdh de la Piedra Moabita* y el dawidum de los textos de Mari significan 'jefe' o 'comandante', y que éste sería el verdadero significado; sin embargo, esta interpretación es cuestionable. El nombre David también aparece en los textos de Ebla de tiempos prepatriacales. 1. Hijo menor de Isaí, un betlemita, y antepasado de Cristo. Fue el 2o rey de Israel. Reinó desde c 1011 hasta el 971 a.C. a. Como joven David es pintado como un muchacho rubio, de buena presencia y con 305 ojos hermosos (-13; 17:12-14). Como muchos otros muchachos palestinos, siendo joven fue puesto a cuidar las pocas ovejas de la familia (17:28). Como pastor mostró un valor poco usual al matar él solo a un oso y a un león (vs 34-36). Después que Saúl fue rechazado como rey, Dios dirigió a Samuel para que lo ungiera como rey. Esta ceremonia se realizó en secreto (16:1-13), y su verdadero significado no habría sido comprendido ni siquiera por los miembros de la familia de David. Cualquiera sea el caso, Saúl no supo nada de ello al principio. Desde el día de su ungimiento, el Espíritu del Señor vino poderosamente sobre David (v 13). b. Como miembro de la corte de Saúl. Saúl, atacado por accesos de melancolía después que el Espíritu de Dios se alejó de él, recibió el consejo de buscar relajamiento en la música. David, un hábil ejecutante de la lira, fue escogido para calmar la angustiada mente de Saúl. Al rey le gustó el muchacho, y lo hizo su escudero y lo retuvo en el palacio mucho tiempo, aunque no continuamente (-23; 17:15). Esto habrá sido de gran valor educativo para el pastor que estaba destinado a llegar a ser el futuro rey de Israel. Por ese tiempo, en una guerra contra los filisteos, los 3 hijos mayores de Isaí respondieron al llamado de soldados que hizo Saúl y salieron para el campo de batalla, a unos 24 km al oeste de Belén. Aquí Goliat, el paladín filisteo, desafió a los hebreos a que nombraran un contrincante; pero el desafío no tuvo respuesta, y por unas 6 semanas los 2 ejércitos quedaron frente a frente sin combatir (-16). Al fin de ese período, David, que estaba en casa, fue enviado para llevar algunas provisiones a sus hermanos. El resto de la historia es muy conocida (vs 17-53): David mató a Goliat, se guardó la armadura del gigante como recuerdo, y más tarde puso la espada en el tabernáculo (v 54; 21:9). Que Saúl preguntara a Abner de quién era hijo David no significa que no lo conociera, sino que tal vez se olvidara del nombre del padre (17:55-58). Parece que estaba interesado en si el muchacho procedía de una familia de héroes y guerreros. Cuando le preguntaron a David, el humilde jovencito contestó simplemente que era el hijo de Isaí de Belén, y no señaló ningún antepasado notable. Se mostró modesto y no pidió que el rey cumpliera su promesa de enriquecer al hombre que venciera a Goliat, ni de hacerlo su yerno, ni lo eximiera de impuestos (v 25). La conducta de David -su llaneza, modestia, valor y piedad- le ganó la admiración de Jonatán, el príncipe heredero, y ambos llegaron a ser muy amigos (18:1, 3). Esta amistad sobrevivió a grandes dificultades, y nunca murió. Su devoción y lealtad mutuas ha sido pocas veces repetida y probablemente nunca fue sobrepasada. 153. Ungimiento de david por parte de Samuel. Descripto en una pintura mural del 3er siglo, encontrada en la sinagoga de Dura Europos (Mapa XIII, C-5). Saúl ya no permitió que David lo abandonara (), pero su relación con el joven se transformó en celos y odio cuando vio que el joven era aclamado como un héroe mayor que él. Entonces, molesto por presentimientos de que David llegara a ser el rey (vs 6-9), hizo planes para asesinarle. En un arranque de ira intentó matarlo mientras tocaba la lira (vs 10, 11). Más tarde lo despidió (v 13), y dio la hija prometida a David a otro hombre (vs 17-19). Al notar más tarde que su hija menor amaba a David, se la ofreció en matrimonio a cambio de que matara a 100 filisteos como dote matrimonial, esperando que éstos acabaran con él (vs 20-27). David, sin embargo, alcanzó la victoria en todos los enfrentamientos con los filisteos, y llegó a ser cada vez más amado y honrado por el pueblo. Esto sólo hizo aumentar el temor y odio mortal de Saúl hacia él (vs 28-30). Llegó el momento en que pidió a los miembros de su corte, entre quienes había enemigos de David (24:9), que lo asesinaran (19:1). La intervención de Jonatán produjo un breve respiro (vs 2-7), pero el resentimiento de Saúl revivió muy pronto, e hizo otro intento de matarlo con su lanza (vs 9, 10). Más tarde trató de arrestarlo, pero David, con la ayuda de su esposa, escapó hasta donde estaba Samuel (vs 11-19). Después de otro intento de Jonatán de reconciliar a su padre con David, aquél llegó a convencerse de que ya no era seguro 306 para su amigo permanecer en la corte. Los 2 se separaron, asegurándose mutuamente su devoción (cp 20). Parece que después de esto sólo se encontraron una vez más (-18). c. Como fugitivo. Con unos pocos seguidores fieles, David abandonó la capital, y por engaño obtuvo algunas provisiones y la espada de Goliat del sumo sacerdote en Nob (-9). Como consecuencia indirecta de este subterfugio, todos los sacerdotes de Nob, con excepción de uno, fueron asesinados (22:6-19). En su desesperación, David buscó refugio entre los enemigos nacionales, los filisteos. Cuando descubrió que corría peligro en Gat, escapó haciéndose el loco (21:10-22:1). Volvió a Judá y permaneció en una cueva en Adulam, en la zona montañosa al sudoeste de Belén, pero llevó a sus padres a Moab por razones de seguridad (22:1-4). Reunió alrededor de sí una banda de hombres descontentos que pronto llegó a las 400 personas (v 2), y más tarde a unas 600 (23:13). Entre ellos estaba Abiatar, el único sacerdote que escapó de la masacre de Saúl en Nob; por ello, el grupo de David no estaba privado de conducción espiritual (22:20-23). Cuando los habitantes de Keila fueron molestados por los ataques de los filisteos, David los libró. Sabiendo dónde estaba David, Saúl salió para atacarlo, pero el perseguido huyó al desierto de Judá, donde Saúl prefirió no seguirlo. Mientras estaba en el desierto de Zif, David fue visitado por Jonatán y fue perseguido otra vez por Saúl, y casi fue capturado. Sin embargo, Saúl abandonó la persecución a causa de la noticia de una invasión filistea (-28). Luego David se trasladó a la región agreste alrededor de En-gadi, cerca de la orilla occidental del Mar Muerto. Saúl, persiguiéndolo nuevamente, sin darse cuenta entró en una cueva ocupada por David, dándole a éste la oportunidad de vengarse. Sin embargo, desistió de hacerlo; con lo que convenció al rey de su inocencia. En consecuencia, Saúl dejó por un tiempo de molestar al fugitivo (-24:22). Mientras estuvo en el sur de Judá, la compañía de David protegió al pueblo de la región de los ladrones. En recompensa, David esperaba que la gente le suministrara las provisiones que necesitaban él y su grupo. Cuando se acercaron a Nabal, un rico ganadero, éste no sólo no les dio las provisiones pedidas sino que lo insultó. Sólo el ingenio y la sabiduría de Abigail, la esposa de Nabal, lo salvaron de la ira de David; cuando poco después murió Nabal, la tomó por esposa (-42). Más tarde, los de Zif, que ya lo habían traicionado una vez (23:19), informaron de nuevo a Saúl de la presencia de David cuando entró en su territorio. Habiendo olvidado su promesa de dejarlo en paz, el rey comenzó una nueva campaña contra él, y nuevamente cayó en manos de David. Otra vez éste le perdonó la vida, y nuevamente Saúl prometió la paz a su rival (1Sa_26). Sin embargo, no podía confiar en Saúl. Cansado de ser un fugitivo en su propio país, hizo un 2º intento de encontrar refugio entre los filisteos. Entretanto, éstos se habían convencido de que David, como enemigo de Saúl, era aliado de ellos, y le permitieron vivir en su territorio. Aquis, rey de Gat, le dio Siclag, un pueblo en la frontera sudorientas del territorio filisteo (27:1-6). Durante su estadía de un año y 4 meses en Siclag, David realizó correrías contra varias tribus del desierto, pero les dijo a los filisteos que había estado peleando contra Judá (vs 7-12). Cuando los filisteos se reunieron para atacar a Saúl en el monte Gilboa, David y sus 600 hombres los acompañaron, pero fueron enviados de vuelta por temor a que desertaran en favor de los israelitas. Cuando David y sus seguidores volvieron a Siclag, y descubrieron que el pueblo había sido destruido por los amalecitas y que todas las personas que dependían de ellos habían sido llevadas prisioneras, rápidamente los siguieron y tuvieron éxito en recuperar tanto los bienes como a los prisioneros (28:1, 2; 29:2-30:20). Al escuchar la noticia de la derrota de Israel, y de la muerte de Saúl y de Jonatán, lamentó su muerte con un hermoso poema (2Sa_1). d. Como rey de Judá. Abner, comandante en jefe de Saúl, puso de inmediato en el trono a Is-boset, en Mahanaim, al este del Jordán, pero la tribu de Judá se separó de Israel y coronó a David como rey en Hebrón (-10). Esta división produjo batallas constantes entre los 2 grupos durante unos 7 1/2 años, hasta que Abner, y luego Is-boset, fueron asesinados. Con ello, las tribus quedaron sin rey e invitaron a David a asumir el reino sobre toda la nación (2:11; 3:6-5:5). David tenía entonces unos 37 años, y varias esposas e hijos (5:4, 5; 3:2-5). e. Como rey de Israel y Judá. El primer acto de David como rey de las 12 tribus fue conquistar Jerusalén de los jebuseos. Hizo de ella la capital del reino y la llamó la 'ciudad de David' (-10). Como Jerusalén estaba entre Judá y la parte más meridional de las tribus del norte, y no pertenecía a ninguna de ellas, la selección de esta fortaleza como la nueva capital de la nación no despertó celos 307 entre las tribus. En varias batallas contra los filisteos, David logró derrotarlos tan completamente que dejaron de ser una amenaza para Israel (-25; 8:1; 21:15-22; -17; 18:1; 20:4-8). También hizo guerra contra los moabitas, los arameos de Soba y de Damasco, los amonitas, los edomitas y los amalecitas (; 12:26-31). Victorioso en todas las batallas, pudo extender sus territorios a las regiones vecinas, y así aumentó los recursos de la nación y su fama personal. David también asumió el liderazgo en materia religiosa. Trajo el arca de Quiriat-jearim a Jerusalén y la puso en una carpa-santuario (2Sa_6; -16:6). Hizo planes para un templo permanente, pero por orden divina le fue impedido su construcción. Sin embargo, realizó muchos preparativos para ello (2Sa_7; 1Ch_17; 22:7-10), y organizó en forma muy completa el personal eclesiástico: sacerdotes, levitas, músicos y cantores, guardia del templo y otros servidores (-26:28). Pero David no sólo obtuvo triunfos, también experimentó serias dificultades en su reinado. Su notorio adulterio con Betsabé y su artimaña para provocar la muerte de su esposo en batalla resultó, a pesar de su arrepentimiento, en una quiebra de la disciplina en su propia familia y una serie de actos ilegales que finalmente condujeron a una guerra civil (-12:23). Esta se inició cuando su hijo Absalón se rebeló contra él y lo obligó a huir a Transjordania. En la batalla que siguió, Absalón fue muerto y David recuperó el trono (cps 13-19). La 2ª revuelta, instigada por Sheba, también fue aplastada (cp 20). Además de estos problemas, hubo hambre (21:1) y una plaga (ocasionada por su orgullo, que lo llevó a realizar un censo del pueblo; cp 24). Poco antes de su muerte, tuvo nuevos problemas cuando su hijo Adonías intentó tomar el trono. Esta vez, los esfuerzos de Natán el profeta controlaron la subversión y consiguieron que se proclamara rey a Salomón (1Ki_1). Poco después de esto, murió, no sin antes haber amonestado a Salomón con respecto a su futuro curso de acción. David gobernó un total de 40 años después de la muerte de Saúl: 7 años en Hebrón y 33 en Jerusalén (; 5:4, 5; ). f. Como poeta y músico. David debió haber tenido un talento musical notable para ser elegido por Saúl como músico de la corte. Amós () le atribuye la invención de varios instrumentos, y Esdras y Nehemías también se refieren a su actividad en relación con los planes para la música del templo (; , 36, 45, 46). Sin embargo, la mayor contribución del 'dulce cantor de Israel' () fue como poeta y compositor de numerosos himnos religiosos. Escribió elegías sobre Saúl, Jonatán y Abner (1:17-27; 3:33, 34), y poemas profundamente espirituales sobre muchas experiencias de su agitada vida: mientras era perseguido y vivía como fugitivo (véanse los títulos de los Psa_34, 56, 57, 59, 63, 142); su profundo arrepentimiento por su gran pecado (Psa_51); en la dedicación de la carpa-santuario (Psa_30); cuando huyó de Absalón (Psa_3); en días de liberación y victoria (2Sa_22; cƒ Psa_18); etc. Por medio de sus salmos, que han sido leídos y cantados por judíos y cristianos durante siglos, ayudó a moldear los conceptos religiosos de multitudes, y su influencia sobre la iglesia cristiana no puede ser sobreestimada. g. Como hombre 'según su [de Dios] corazón '. Designación dada por Samuel antes que fuera corrompido por el poder (). Aunque David no vivió una vida sin manchas, y aun cuando cargó su corazón con una pesada culpa (), supo cómo arrepentirse y cómo aceptar los resultados de sus transgresiones sin rebelarse (; 16:10; Psa_51). Fue un rey ilustre, fundador de una dinastía hebrea que duró unos 425 años, un gran líder religioso, un verdadero siervo de Dios y un antepasado del Mesías, que a su vez fue hijo de David y de Dios (-45). 2. Ciudad (heb. 'îr Dâwîd) -antigua ciudadela de Sion, fortaleza de los jebuseos-, conquistada por David y hecha la capital de su reino (-9; -7). Más tarde, Sion constituyó la parte sudeste de la expandida ciudad de Jerusalén* (fig 278). Estaba sobre un cerro que desciende hacia el sur, llamado ahora la colina sudeste, que está completamente fuera de la Ciudad Antigua actual (cuyos muros datan del s XVI d.C.; cƒ la fig 278 con la 122, y en la fig 279 nótese la pequeña colina que se extiende desde la esquina sudeste [izquierda] del muro a lo largo del valle del Cedrón hasta la extrema izquierda, detrás de la torre y más allá). La 'Ciudad de David' medía sólo unos 90 x 460 m. Su ubicación específica se debía a la proximidad de 2 fuentes naturales de agua: la de Gihón al este, y el pozo de En-rogel al sur de la colina sudeste. Los cerros más importantes al norte y al oeste no tenían manantiales ni pozos. La ciudad estaba limitada por el valle del Cedrón al este, y por el valle de Tiropeón (ahora casi invisible por haber sido rellenado) al oeste. El límite sur estaba formado por la confluencia de ambos valles. El norte no tenía límite natural. Los jebuseos, que habitaban la ciudad antes 308 de David, la habían fortificado y construido un acceso al manantial de Gihón mediante un pozo y un túnel subterráneo, evitando así salir de ella en tiempos de sitio. Probablemente por este camino Joab y sus hombres entraron y la tomaron por sorpresa (-6). Mapa XVII, ii. Jerusalén no parece haber sido ensanchada durante la vida de David, pero Salomón la extendió hacia el norte añadiéndole un palacio y el área del templo. Desde ese tiempo, la 'ciudad de David' se menciona principalmente como el lugar donde eran sepultados los reyes de Judá (; 14:31; etc.). Ezequías añadió una sección en el sur y la cercó mediante un 2º muro. También parece haber añadido un nuevo barrio al oeste, como lo indica el descubrimiento (en 1970) de un sector de muro en la región. Ezequías también cavó un túnel desde la fuente de Gihón hasta ese nuevo sector sur, canalizando el agua a un nuevo estanque, el estanque de Siloé* ( 3, 4, 30; véase CBA 2:89). La ciudad de David era todavía parte de Jerusalén en tiempos de Nehemías (; 12:37); en realidad, lo fue hasta tiempos medievales. Hoy está fuera de los muros, y así, afortunadamente, es accesible a la exploración de los arqueólogos. Por ello, su historia arqueológica es comparativamente bien conocida. Se han podido ubicar algunas de sus antiguas murallas, se ha excavado una puerta en su muro occidental y traído a la luz un sector de los fundamentos del muro oriental de los jebuseos, como también los restos de la muralla oriental de la época de Nehemías. Se ha explorado el complicado sistema subterráneo de agua de los jebuseos y de Ezequías, y se encontraron muchas cuevas que originalmente pudieron ser tumbas reales. Sin embargo, como estaban vacías cuando se las encontró (por haber sufrido robos en tiempos antiguos), no han dejado pistas para conocer su propósito original. Véase Gihón 2. 3. Torre (heb. migdâl Dâwîd), probablemente una de las adiciones a las fortificaciones de Jerusalén construidas por David (). Debió haber formado parte de la Ciudad de David, que se limitaba a la colina sudoriental. La actual 'Torre de David' ubicada cerca de la Puerta de Jafa no merece ese nombre (fig 282). Sus tramos inferiores corresponden a la torre de Fasael, una de las 3 construidas por Herodes el Grande como parte de su palacio, y que Tito dejó en pie como recuerdo de las fortificaciones de la ciudad cuando la destruyó en el 70 d.C. Véanse David 2; Jerusalén I. Bib.: FJ-GJ v.4.3.

David - Diccionario Perspicacia

(probablemente: Amado).

En la Traducción del Nuevo Mundo aparece este nombre 1.079 veces en las Escrituras Hebreas —entre ellas 75 referencias en los encabezamientos de 73 salmos— y 59 veces en las Escrituras Griegas Cristianas. De todos los personajes de las Escrituras Hebreas, solo Moisés y Abrahán son mencionados más veces por los escritores cristianos de la Biblia. Las 1.138 veces que se utiliza el nombre en el texto bíblico hacen referencia al segundo rey de Israel o a aquel a quien él, David, representó en varias ocasiones: “Jesucristo, hijo de David”. (Mt 1:1.)

Este pastor, músico, poeta, soldado, hombre de estado, profeta y rey, sobresale entre los personajes de las Escrituras Hebreas. Fue un valiente luchador en el campo de batalla y supo aguantar dificultades. Este caudillo y comandante audaz, que nunca se dejó intimidar, tuvo la suficiente humildad para reconocer sus errores y arrepentirse de sus graves pecados. Además, fue compasivo y misericordioso, amó la verdad y la justicia y, sobre todo, tuvo fe y confianza absolutas en su Dios Jehová.

El linaje de David, descendiente de Boaz y de Rut, provenía de Judá a través de Pérez. (Rut 4:18-22; Mt 1:3-6.) Este hijo de Jesé, el más joven de los ocho hijos varones, también tenía dos hermanas o medio hermanas. (1Sa 16:10, 11; 17:12; 1Cr 2:16.) Uno de los hermanos de David murió sin dejar hijos y por eso no aparece en los registros genealógicos posteriores. (1Cr 2:13-16.) No se da el nombre de la madre de David. Algunos han creído que su madre fue Nahás, pero es más probable que Nahás fuese el padre de las medio hermanas de David. (2Sa 17:25; véase NAHÁS núm. 2.)

Belén, a unos 9 Km. al SSO. de Jerusalén, era el pueblo natal de David y el lugar donde habían vivido sus antepasados Jesé, Obed y Boaz. En algunas ocasiones Belén recibe el nombre de la “ciudad de David” (Lu 2:4, 11; Jn 7:42), pero no debe confundirse con Sión, en Jerusalén, la “Ciudad de David”. (2Sa 5:7.)

Su juventud. La primera vez que aparece David en el registro bíblico estaba vigilando las ovejas de su padre en un campo próximo a Belén, lo que hace pensar en que fue también en un campo cercano a Belén donde más de un milenio después unos pastores escucharon impresionados el anuncio del ángel de Jehová sobre el nacimiento de Jesús. (Lu 2:8-14.) Samuel, enviado por Dios a la casa de Jesé para ungir a uno de sus hijos como futuro rey, había rechazado a los siete hermanos mayores de David, diciendo: “Jehová no ha escogido a estos”. Por último, se envió a buscar a David, que se hallaba en el campo. Cuando entró —“rubicundo, un joven de hermosos ojos y gallarda apariencia”—, hubo en el ambiente cierta expectativa, porque hasta entonces nadie sabía a qué había ido Samuel. Fue entonces cuando Samuel recibió el siguiente mandato de Jehová: “¡Levántate, úngelo, porque este es!”. De él, precisamente, Jehová dijo: “He hallado a David hijo de Jesé, varón agradable a mi corazón, que hará todas las cosas que yo deseo”. (1Sa 16:1-13; 13:14; Hch 13:22.)

Los años que David pasó como pastorcillo tuvieron una profunda influencia en el resto de su vida. La vida al aire libre le preparó para vivir como fugitivo cuando, más tarde, tuvo que huir de la furia de Saúl. También adquirió destreza en lanzar piedras con la honda, desarrolló aguante y valor, así como una buena disposición para buscar y rescatar a las ovejas que se separaban del rebaño, no dudando en matar a un oso o a un león cuando fue necesario. (1Sa 17:34-36.)

Sin embargo, a pesar de su valor como guerrero, también alcanzó renombre por tocar el arpa y escribir poesía, talentos que quizás cultivó durante las largas horas que pasó cuidando las ovejas. Asimismo, David llegó a ser conocido como diseñador de nuevos instrumentos musicales. (2Cr 7:6; 29:26, 27; Am 6:5.) El amor que David sintió por Jehová elevó sus composiciones muy por encima de un mero entretenimiento, y las convirtió en obras maestras clásicas dedicadas a la adoración y alabanza de Jehová. Los encabezamientos de al menos 73 salmos indican que David fue su compositor; sin embargo, también se le atribuyen otros salmos. (Compárese Sl 2:1 con Hch 4:25; Sl 95:7, 8 con Heb 4:7.) Es muy probable que algunos salmos —por ejemplo, el 8, 19, 23 y 29— reflejen las experiencias de David como pastor.

Toda la formación que obtuvo mientras cuidaba de las ovejas le preparó para una función más importante: pastorear al pueblo de Jehová, tal como está escrito: “[Jehová] escogió a David su siervo, y lo tomó de los apriscos del rebaño. De seguir las hembras que amamantaban lo trajo para ser pastor sobre Jacob, su pueblo, y sobre Israel, su herencia”. (Sl 78:70, 71; 2Sa 7:8.) No obstante, cuando David dejó por primera vez las ovejas de su padre, no fue para desempeñar el poder del reino. Primero fue músico de la corte por recomendación de un consejero de Saúl, quien describió a David no solo como “diestro en tocar”, sino también como “valiente y poderoso y hombre de guerra y persona que habla con inteligencia y hombre bien formado, y Jehová está con él”. (1Sa 16:18.) Así, David se convirtió en el arpista del atribulado Saúl y en su escudero. (1Sa 16:19-23.)

Más tarde, por razones que no se registran, David volvió a la casa de su padre por un período indeterminado. En una ocasión fue a llevar provisiones a sus hermanos que estaban en el ejército de Saúl. En aquel momento el ejército israelita y el filisteo estaban estacionados frente a frente, y David se indignó cuando vio y oyó a Goliat escarnecer a Jehová. Así que preguntó: “¿Quién es este filisteo incircunciso para que tenga que desafiar con escarnio a las líneas de batalla del Dios vivo?” (1Sa 17:26), y después añadió: “Jehová, que me libró de la garra del león y de la garra del oso, él es quien me librará de la mano de este filisteo”. (1Sa 17:37.) Una vez que se le concedió permiso, David, que había matado a un oso y a un león, se encaminó hacia Goliat con las siguientes palabras: “Yo voy a ti con el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de las líneas de batalla de Israel, a quien tú has desafiado”. Al instante, lanzó una piedra con su honda y derribó al paladín enemigo. Entonces, con la propia espada de Goliat, lo decapitó y volvió al campamento con la cabeza y la espada del gigante como trofeos de guerra. (1Sa 17:45-54; GRABADO, vol. 1, pág. 745.)

Debe mencionarse que la Septuaginta (según el manuscrito griego del siglo IV Vaticano 1209) omite desde 1 Samuel 17:55 hasta la palabra “filisteo” de 1 Samuel 18:6a. A este respecto, la Biblia de Jerusalén dice: “La antigua versión griega omitía 17:55–18:5”. El traductor de la Biblia James Moffat va más allá al afirmar que estos versículos son “añadiduras redaccionales o interpolaciones posteriores”. Sin embargo, hay pruebas que respaldan la lectura de este pasaje que se recoge en el texto masorético. (Véase SAMUEL, LIBROS DE [Secciones que faltan en la Septuaginta].)

Fugitivo. (MAPA, vol. 1, pág. 746) Estos acontecimientos en seguida lanzaron a David del anonimato de pastor al protagonismo ante los ojos de todo Israel. Colocado delante de los hombres de guerra, se recibió a David con danzas y regocijo cuando volvió de una expedición victoriosa contra los filisteos. Un canto popular fue: “Saúl ha derribado sus miles, y David sus decenas de miles”. (1Sa 18:5-7.) “Todo Israel y Judá amaban a David”, y Jonatán, el propio hijo de Saúl, celebró con él un pacto de amor y amistad mutuos de por vida, cuyos beneficios se extendieron a Mefibóset y Micá, el hijo y el nieto de Jonatán respectivamente. (1Sa 18:1-4, 16; 20:1-42; 23:18; 2Sa 9:1-13.)

Esta popularidad despertó la envidia de Saúl, quien continuó “mirando a David [...] con sospecha desde aquel día en adelante”. Por dos veces arrojó una lanza con la intención de clavar a David en la pared mientras este tocaba el arpa como en ocasiones anteriores, pero en ambas ocasiones Jehová lo libró. Saúl había prometido que daría su hija a aquel que matase a Goliat, pero entonces se mostraba reacio a dársela a David. Por fin consintió en que David se casase con su segunda hija, con tal de que le llevase “cien prepucios de los filisteos”, una petición irrazonable que creyó que significaría la muerte de David. Sin embargo, el valeroso David dobló la dote: se presentó a Saúl con doscientos prepucios, y se casó con Mical. Por lo tanto, dos de los hijos de Saúl, movidos por amor, habían celebrado pactos con David, y esto hizo que se acrecentase aún más el odio de Saúl. (1Sa 18:9-29.) Cuando David estaba de nuevo tocando ante Saúl, el rey procuró clavarle en la pared por tercera vez. Por esta razón, David huyó al amparo de la noche, y solo volvería a ver a Saúl en circunstancias muy diferentes y, en cierto modo, extrañas. (1Sa 19:10.)

Después de estos incidentes, David vivió en continua huida de un lugar a otro durante varios años, sufriendo la persecución implacable de un rey terco y malvado que estaba resuelto a matarle. Primero David se refugió con el profeta Samuel en Ramá (1Sa 19:18-24), pero cuando este dejó de ser un escondite seguro, se dirigió a la ciudad filistea de Gat, deteniéndose en el camino para ver al sumo sacerdote Ahimélec en Nob, donde obtuvo la espada de Goliat. (1Sa 21:1-9; 22:9-23; Mt 12:3, 4.) Sin embargo, para salir con vida de Gat, tuvo que pasar por loco, haciendo con torpeza signos de cruz en la puerta y dejando correr la saliva por la barba. (1Sa 21:10-15.) Los Salmos 34 y 56 de David se basan en esta experiencia. Luego huyó a la cueva de Adulam, donde su familia y unos cuatrocientos hombres desafortunados y angustiados se unieron a él. Puede que tanto el Salmo 57 como el 142 aludan a su estancia en esta cueva. David continuó en constante movimiento, desde allí hasta Mizpé, en Moab, y después volvió al bosque de Héret, en Judá. (1Sa 22:1-5.) Mientras vivía en Queilá, se enteró de que Saúl estaba preparándose para atacar, después de lo cual él y sus hombres, que en ese momento ascendían a unos seiscientos, salieron hacia el desierto de Zif. Saúl continuó la persecución de un lugar a otro, desde el desierto de Zif, en Hores, hasta el desierto de Maón. Cuando estaba a punto de capturar a su presa, llegó el informe de una incursión filistea. Como resultado, abandonó por un tiempo la persecución, lo que permitió al fugitivo escapar a En-guedí. (1Sa 23:1-29.) Los hermosos salmos de alabanza a Jehová por proveer liberación milagrosa se basan en este tipo de experiencias. (Sl 18, 59, 63, 70.)

Fue en En-guedí donde Saúl entró en una cueva para hacer del cuerpo. David, escondido al fondo de la cueva, se acercó silenciosamente y cortó la falda de la prenda de Saúl, pero le perdonó la vida. Dijo que era inconcebible de su parte hacerle daño al rey, porque “es el ungido de Jehová”. (1Sa 24:1-22.)

Después de la muerte de Samuel. Después de la muerte de Samuel, David, todavía exiliado, empezó a morar en el desierto de Parán. (Véase PARÁN.) Nabal, un rico ganadero establecido en Carmelo, al S. de Hebrón, y a quien David y sus hombres habían mostrado bondad, los trató con desaire e ingratitud. La rápida reacción de Abigail, esposa de Nabal, impidió que David exterminara a los varones de la casa, pero Jehová hirió a Nabal, así que murió. Después David se casó con la viuda, de modo que tuvo dos esposas: Ahinoam de Jezreel y Abigail de Carmelo; durante la larga ausencia de David, Saúl había entregado a su hija Mical a otro hombre. (1Sa 25:1-44; 27:3.)

Por segunda vez David se refugió en el desierto de Zif y de nuevo empezó la persecución. David asemejó a Saúl y a sus tres mil hombres a aquellos que buscan “una sola pulga, tal como se corre tras una perdiz sobre las montañas”. Una noche David y Abisai entraron con cautela en el campamento de Saúl mientras todos dormían y se hicieron con la lanza y la jarra del agua de Saúl. Abisai quería matar a Saúl, pero David le perdonó la vida por segunda vez, diciendo que desde el punto de vista de Jehová era inconcebible para él alargar su mano contra el ungido de Dios. (1Sa 26:1-25.) Esa noche fue la última vez que David vio a su adversario.

David se estableció en Ziqlag, dentro del territorio filisteo, por un período de dieciséis meses, fuera del alcance de Saúl. Varios hombres poderosos desertaron de las fuerzas de Saúl y se unieron a los exiliados en Ziqlag, lo que le permitió a David hacer incursiones en las ciudades de los enemigos de Israel, en el S., y de ese modo aseguró los límites de Judá y fortaleció su futura posición como rey. (1Sa 27:1-12; 1Cr 12:1-7, 19-22.) Cuando los filisteos se preparaban para atacar a las fuerzas de Saúl, el rey Akís, pensando que David era “un hedor entre su pueblo Israel”, le invitó a que le acompañara. No obstante, los otros señores del eje rechazaron a David por considerarle una amenaza para su seguridad. (1Sa 29:1-11.) En la batalla que culminó en el monte Guilboa, murieron Saúl y tres de sus hijos, entre ellos Jonatán. (1Sa 31:1-7.)

Entretanto, los amalequitas saquearon y quemaron Ziqlag, y se llevaron todas las mujeres y niños. Acto seguido, las fuerzas de David persiguieron y alcanzaron a los merodeadores, y recuperaron a sus esposas e hijos, así como todos los bienes. (1Sa 30:1-31.) Al cabo de tres días, un amalequita le llevó a David la diadema y el brazalete de Saúl, alardeando falsamente de que había dado muerte al rey cuando este había sido herido y esperando recibir una recompensa. Aunque el amalequita había mentido, David ordenó que le matasen por alegar que había dado “muerte al ungido de Jehová”. (2Sa 1:1-16; 1Sa 31:4, 5.)

Rey. (MAPA, vol. 1, pág. 746) La trágica noticia de la muerte de Saúl afligió mucho a David. Lo que le entristecía no era tanto la muerte de su enconado enemigo como la caída del ungido de Jehová. A modo de lamento, David compuso una endecha titulada “El arco”. En ella llora la muerte de Saúl, su enconado enemigo, y la de su mejor amigo, caídos juntos en batalla: “Saúl y Jonatán, los amables y los agradables durante su vida, y en su muerte no fueron separados”. (2Sa 1:17-27.)

Luego David se trasladó a Hebrón, donde los ancianos de Judá le ungieron rey sobre su tribu en 1077 a. E.C., cuando contaba treinta años. Is-bóset, hijo de Saúl, fue hecho rey sobre las otras tribus. Unos dos años más tarde, Is-bóset fue asesinado, y sus agresores le llevaron su cabeza a David esperando recibir una recompensa, pero también a ellos se les dio muerte como había ocurrido con el presunto asesino de Saúl. (2Sa 2:1-4, 8-10; 4:5-12.) Este hecho preparó el camino para que las tribus que hasta entonces habían apoyado al hijo de Saúl se uniesen a Judá, y, finalmente, se le unió a David una fuerza que ascendía a 340.822 hombres y lo hicieron rey sobre todo Israel. (2Sa 5:1-3; 1Cr 11:1-3; 12:23-40.)

Gobierna en Jerusalén. David gobernó en Hebrón siete años y medio antes de trasladar la capital por dirección de Jehová a Jerusalén, la fortaleza que les había arrebatado a los jebuseos. Fue allí, en Sión, donde construyó la Ciudad de David, y continuó gobernando otros treinta y tres años. (2Sa 5:4-10; 1Cr 11:4-9; 2Cr 6:6.) Mientras vivía en Hebrón, tomó más esposas e hizo que le devolvieran a Mical, y tuvo con ellas varios hijos e hijas. (2Sa 3:2-5, 13-16; 1Cr 3:1-4.) Después de trasladarse a Jerusalén, se consiguió aún más esposas y concubinas, que, a su vez, le dieron a luz más hijos. (2Sa 5:13-16; 1Cr 3:5-9; 14:3-7.)

Cuando los filisteos oyeron que David era rey de todo Israel, subieron para derrotarle. Como en el pasado (1Sa 23:2, 4, 10-12; 30:8), David inquirió de Jehová si debería ir contra ellos. “Sube”, fue la respuesta, y Jehová irrumpió contra el enemigo con una destrucción tan abrumadora que David llamó al lugar Baal-perazim, que significa “Dueño de Rompimientos a Través” o “Dueño de Irrupciones”. En un enfrentamiento posterior, la estrategia de Jehová cambió y le ordenó a David que diese la vuelta alrededor y atacase a los filisteos por detrás. (2Sa 5:17-25; 1Cr 14:8-17.)

David intentó llevar el arca del pacto a Jerusalén, pero este intento fracasó cuando Uzah tocó el Arca y “el Dios verdadero lo derribó allí”. (2Sa 6:2-10; 1Cr 13:1-14.) Unos tres meses después, y tras cuidadosos preparativos —como, por ejemplo, el santificar tanto a los sacerdotes como a los levitas y asegurarse de que el Arca se llevase sobre los hombros en lugar de colocarse en un carruaje, como la primera vez—, se llevó el Arca a Jerusalén. David, vestido de manera sencilla, mostró su alegría y su entusiasmo en esta gran ocasión “saltando y danzando en derredor delante de Jehová”. Pero su esposa Mical le increpó diciendo que había actuado “como uno de los casquivanos”. Por esta queja injustificada, Mical “no llegó a tener hijo alguno hasta el día de su muerte”. (2Sa 6:11-23; 1Cr 15:1-29.)

David también se preocupó de organizar y ampliar la adoración de Jehová en la nueva ubicación del Arca, asignando porteros y músicos, y encargándose de que hubiese “ofrendas quemadas constantemente, por la mañana y por la tarde”. (1Cr 16:1-6, 37-43.) Además, pensó en edificar un templo-palacio de cedro para guardar el Arca, con el fin de reemplazar la tienda en donde se hallaba. Sin embargo, a David no se le permitió construir la casa, pues Dios dijo: “Sangre en gran cantidad has vertido, y grandes guerras has hecho. No edificarás una casa a mi nombre, porque mucha sangre has vertido en la tierra delante de mí”. (1Cr 22:8; 28:3.) Sin embargo, Jehová hizo un pacto con él, prometiéndole que el reino permanecería en su familia para siempre, y con relación a este pacto, le aseguró que su hijo Salomón, cuyo nombre procede de una raíz que significa “paz”, construiría el templo. (2Sa 7:1-16, 25-29; 1Cr 17:1-27; 2Cr 6:7-9; Sl 89:3, 4, 35, 36.)

Por consiguiente, en conformidad con este pacto del reino, Jehová permitió que David extendiese su dominio territorial desde el río de Egipto hasta el Éufrates, asegurando sus límites, manteniendo la paz con el rey de Tiro, batallando y venciendo a sus opositores en todos los flancos: filisteos, sirios, moabitas, edomitas, amalequitas y ammonitas. (2Sa 8:1-14; 10:6-19; 1Re 5:3; 1Cr 13:5; 14:1, 2; 18:1–20:8.) Estas victorias que Dios le concedió le hicieron un gobernante muy poderoso. (1Cr 14:17.) De todos modos, David siempre fue consciente de que la posición que ocupaba no era suya por conquista o herencia, sino que era por la voluntad de Jehová, quien le había colocado en el trono de esta teocracia típica. (1Cr 10:14; 29:10-13.)

El pecado le acarrea calamidad. Durante la prolongada campaña contra los ammonitas, ocurrió uno de los episodios más lamentables de la vida de David. Todo empezó cuando el rey abrigó malos deseos al observar desde su azotea a la hermosa Bat-seba bañándose. (Snt 1:14, 15.) Al saber que su esposo Urías estaba en la guerra, David hizo que le llevasen a esta mujer a su palacio, y allí tuvo relaciones con ella. Con el tiempo, ella le notificó que estaba encinta. Seguramente por temor a que el embarazo de Bat-seba se descubriese y la condenaran a muerte por conducta inmoral, David envió en seguida un mensaje al ejército: Urías debía presentarse ante él en Jerusalén, con la esperanza de que pasara la noche con su esposa. Pero aunque David lo emborrachó, Urías rehusó dormir con Bat-seba. En su desesperación, David le envió de regreso al ejército con una instrucción secreta al comandante Joab: que le pusiese en primera línea, donde con seguridad encontraría la muerte. El ardid tuvo éxito. Urías murió en la batalla, su viuda observó el período de duelo acostumbrado y luego David se casó con ella antes de que la gente de la ciudad se percatara de que estaba encinta. (2Sa 11:1-27.)

Pero Jehová había visto sus hechos y puso al descubierto el comportamiento reprensible de David. Si Jehová hubiese permitido que se les juzgara de acuerdo con la ley mosaica, ambos habrían sido ejecutados, y con Bat-seba también hubiese muerto el fruto de su adulterio que aún estaba en su vientre. (Dt 5:18; 22:22.) Sin embargo, Jehová se encargó personalmente de este caso y, por causa del pacto del Reino, le mostró a David misericordia (2Sa 7:11-16), tomando en consideración también que David había demostrado ser misericordioso (1Sa 24:4-7; compárese con Snt 2:13) y que ambos habían manifestado su arrepentimiento ante Dios. (Sl 51:1-4.) Pero no escaparon al castigo; Jehová expresó por boca del profeta Natán: “Aquí estoy levantando contra ti calamidad procedente de tu propia casa”. (2Sa 12:1-12.)

Y así resultó ser. El niño nacido del adulterio con Bat-seba murió pronto, a pesar de que David ayunó y estuvo de duelo por el niño enfermo durante siete días. (2Sa 12:15-23.) Después, Amnón, hijo primogénito de David, violó a su propia medio hermana Tamar, y posteriormente fue asesinado por el hermano de ella, lo que ocasionó gran congoja a su padre. (2Sa 13:1-33.) Más tarde, Absalón, el tercer hijo de David y el amado de su padre, no solo intentó usurpar el trono, sino que despreció de forma manifiesta a su padre y lo deshonró públicamente al cohabitar con sus concubinas. (2Sa 15:1–16:22.) Por último, la humillación alcanzó su grado máximo cuando una guerra civil sumió al país en una lucha de hijo contra padre, y finalizó con la muerte de Absalón, para tristeza de su padre y en contra de su deseo. (2Sa 17:1–18:33.) Cuando huía de Absalón, David compuso el Salmo 3, en el que dice: “La salvación pertenece a Jehová”. (Sl 3:8.)

No obstante, a pesar de todas sus faltas y graves pecados, David siempre mostró la condición de corazón apropiada, arrepintiéndose y suplicando el perdón de Jehová. Esta actitud es manifiesta después de pecar con Bat-seba, tras lo cual David escribió el Salmo 51, donde dice: “Con error fui dado a luz [...] en pecado me concibió mi madre”. (Sl 51:5.) Otra ocasión en la que David confesó humildemente su pecado fue cuando Satanás le incitó a hacer un censo de los hombres capacitados para sus fuerzas militares. (2Sa 24:1-17; 1Cr 21:1-17; 27:24; véase INSCRIPCIÓN.)

Compra del lugar para el templo. Cuando la peste que resultó de este último error del rey se detuvo, David compró la era de Ornán y dio el ganado vacuno y el trillo como sacrificio a Jehová. Fue en este lugar donde más tarde Salomón construyó el magnífico templo. (2Sa 24:18-25; 1Cr 21:18-30; 2Cr 3:1.) David siempre tuvo en su corazón la intención de construir el templo, y aunque no se le permitió hacerlo, sí se le concedió organizar a muchos trabajadores para labrar piedras y recoger materiales: 100.000 talentos de oro (38.535.000.000 de dólares [E.U.A.]) y 1.000.000 de talentos de plata (6.606.000.000 de dólares [E.U.A.]), así como cobre y hierro sin medida. (1Cr 22:2-16.) De su fortuna personal David contribuyó oro de Ofir y plata refinada, cuyo valor hoy se calcula en 1.202.000.000 de dólares (E.U.A.). También hizo los planos —por inspiración divina— y organizó a las decenas de miles de levitas en sus muchas divisiones de servicio, así como un gran coro de cantores y músicos. (1Cr 23:1–29:19; 2Cr 8:14; 23:18; 29:25; Esd 3:10.)

Fin del reinado. En los últimos días de su vida, el rey David, ya con setenta años y confinado en su cama, continuó segando calamidad dentro de su familia. Sin que David lo supiera o diera su consentimiento y, lo que es más importante, sin la aprobación de Jehová, su cuarto hijo, Adonías, intentó coronarse rey. Cuando estas noticias llegaron a David, obró con rapidez para que su hijo Salomón, escogido por Jehová, fuese instalado oficialmente como rey y se sentase en el trono. (1Re 1:5-48; 1Cr 28:5; 29:20-25; 2Cr 1:8.) David entonces aconsejó a Salomón que anduviera en los caminos de Jehová, guardase sus estatutos y mandamientos y que actuase con prudencia en todo. Si obraba así, prosperaría. (1Re 2:1-9.)

Después de reinar cuarenta años, David falleció y fue sepultado en la Ciudad de David. Fue merecedor de aparecer en la notable lista que Pablo realizó de los testigos que sobresalieron por su fe. (1Re 2:10, 11; 1Cr 29:26-30; Hch 13:36; Heb 11:32.) Citando del Salmo 110, Jesús dijo que David lo había escrito “por inspiración”. (Mt 22:43, 44; Mr 12:36.) Los apóstoles y otros escritores de la Biblia reconocieron con frecuencia a David como profeta inspirado por Dios. (Compárese Sl 16:8 con Hch 2:25; Sl 32:1, 2 con Ro 4:6-8; Sl 41:9 con Jn 13:18; Sl 69:22, 23 con Ro 11:9, 10; Sl 69:25 y 109:8 con Hch 1:20.)

Personaje representativo. Los profetas hablaron a menudo de David y de su casa real, algunas veces en relación con los últimos reyes de Israel que se sentaron en “el trono de David” (Jer 13:13; 22:2, 30; 29:16; 36:30), y otras, en un sentido profético. (Jer 17:25; 22:4; Am 9:11; Zac 12:7-12.) En ciertas profecías mesiánicas se destaca el pacto real de Jehová con David. Por ejemplo, Isaías dice que aquel que se llama “Maravilloso Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz” será establecido firmemente en el trono de David “hasta tiempo indefinido”. (Isa 9:6, 7; compárese también con 16:5.) Jeremías asemeja al Mesías a “un brote justo” que Jehová le “[levantará] a David”. (Jer 23:5, 6; 33:15-17.) Por medio de Ezequiel, Jehová llama al pastor mesiánico “mi siervo David”. (Eze 34:23, 24; 37:24, 25.)

Cuando el ángel le dijo a María que tendría un hijo llamado Jesús, declaró que “Jehová Dios le [daría] el trono de David su padre”. (Lu 1:32.) “Jesucristo, hijo de David”, era a la vez heredero legal y natural del trono de David. (Mt 1:1, 17; Lu 3:23-31.) Pablo dijo que Jesús era la prole de David según la carne. (Ro 1:3; 2Ti 2:8.) La gente común también identificó a Jesús como el “Hijo de David” (Mt 9:27; 12:23; 15:22; 21:9, 15; Mr 10:47, 48; Lu 18:38, 39), algo muy importante, pues, como reconocían los fariseos, el Mesías tenía que ser hijo de David. (Mt 22:42.) El propio Jesús, ya resucitado, también dio testimonio, diciendo: “Yo, Jesús, [...] soy la raíz y la prole de David”. (Rev 22:16; también Rev 3:7; 5:5.)

[Diagrama en la página 637]

(Véase la publicación para ver el texto completo)

GENEALOGÍA DE DAVID

(Los nombres de los varones figuran en mayúsculas)

BOAZ y Rut (su esposa)

OBED

JESÉ

FAMILIA DE JESÉ SOBRINOS DE DAVID

ELIAB (Elihú)

ABINADAB

SAMAH (Simeá, Simeah, Simeí)

JEHONADAB

NETANEL

RADAI

OZEM

Zeruyá ABISAI

JOAB

ASAHEL

(no nombrados)

Abigail

AMASÁ

DAVID

ESPOSAS DE DAVID HIJOS DE DAVID

Mical

Ahinoam

AMNÓN

Abigail

DANIEL (Kileab)

Maacá ABSALÓN

Tamar

Haguit

ADONÍAS

Abital

SEFATÍAS

Eglá ITREAM

esposas y concubinas

(no nombradas)

IBHAR

ELISÚA (Elisamá)

NOGA

ELIFÉLET (Elpélet)

NÉFEG

JAFÍA

ELISAMÁ

BEELIADÁ (Eliadá)

ELIFÉLET

JERIMOT

Bat-seba

(no nombrados)

SIMEÁ (Samúa)

SOBAB

NATÁN

|

MARÍA

SALOMÓN (Jedidías)

|

JOSÉ


¿No encuentras lo que buscas? Intenta buscar en toda la página. haz click aquí Toda la página

Contenido Relacionado


Anuncios