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Isaías 13:6 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

»Comiencen a llorar, babilonios, porque el día de su destrucción se acerca. El Dios todopoderoso los atacará.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Aullad, porque cerca está el día de Jehová; vendrá como asolamiento del Todopoderoso.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Griten de terror, porque ha llegado el día del Señor, el momento para que el Todopoderoso destruya.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Griten, pues se acerca el día de Yavé; es como la tormenta del Dios Todopoderoso.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Gemid, porque cercano está el día de YHVH; Vendrá como azote de ’El-Shadday.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Gemid que está cerca el día de Yahveh, como estrago de Sadday llegará.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Aullad, porque cerca está el día de Jehová; vendrá como destrucción de parte del Todopoderoso.

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Otras versiones



Isaías 13:6
39 Referencias Cruzadas  

Pero dentro de poco tiempo dejaré de estar enojado contigo. Mi enojo será contra los asirios, a quienes destruiré por completo.


»¿Qué harán cuando Dios les pida cuenta de lo que hacen? ¿Qué harán cuando Dios les mande el castigo que merecen? ¿A quién le pedirán ayuda? ¿Dónde esconderán sus riquezas?


»¡Ya llega el día de la destrucción! Dios está tan enojado, que cuando llegue ese día dejará la tierra hecha un desierto y acabará con todos los pecadores.


»¡Filisteos, griten de dolor; tiemblen de miedo! Porque del norte llega un ejército como una nube de humo, y todos sus soldados están listos para la batalla.


pues ya está cerca el día en que humillará a esos orgullosos.


Dios le mostró a Isaías lo que haría contra la ciudad de Tiro: «Los marineros de Tarsis están tristes: desde la isla de Chipre les ha llegado una terrible noticia; la ciudad de Tiro ha sido destruida y el puerto ha quedado en ruinas.


Dios está enojado con ustedes y con todos sus ejércitos. Dios los ha condenado a una total destrucción.


Ese día Dios se vengará; será el año de su venganza en favor de Jerusalén.


Pero cuando menos lo esperes te caerá una desgracia, que ni con tu magia podrás evitar.


»Pero, ¿qué está pasando? Sin motivo se han llevado a mi pueblo a la nación de Babilonia; sus gobernantes se burlan de él, y en todo momento me ofenden.


»Dios también me envió para anunciar: “Este es el tiempo que Dios eligió para darnos salvación, y para vengarse de nuestros enemigos”. »Dios también me envió para consolar a los tristes,


Consideré que ya era tiempo de hacer justicia y de salvar a mi pueblo.


Ellos cantarán con el corazón alegre, mientras que ustedes gritarán y llorarán con el corazón hecho pedazos.


”Jefes y gobernantes del pueblo, ¡lloren y revuélquense en el suelo! Ha llegado el día de la matanza, y ustedes serán sacrificados como si fueran ovejas engordadas.


»¡Lloren ustedes, los que viven en Hesbón, porque su ciudad quedará en ruinas! ¡Griten ustedes, las que viven en Rabá! ¡Vístanse de luto y hagan lamentos! Corran de un lado para otro, dentro de los muros de la ciudad, porque su dios Milcom y sus sacerdotes serán llevados a otro país, junto con sus oficiales.


Pero, cuando menos lo esperaba, fue derrotada y quedó destruida. ¡Lloren por ella! ¡Busquen algún remedio para su pena, a ver si recobra la salud!


No han preparado a los israelitas para que puedan evitar el castigo que voy a darles.


12 (17) ¡Llora de dolor, hombre mortal! ¡Golpéate con rabia el pecho, porque esta espada matará a mi pueblo! Todos los jefes de Israel y todos los israelitas están condenados a muerte.


y esto es lo que significan estas palabras: »“Mené” quiere decir que Dios ha decidido poner fin al reinado de Su Majestad.


Por eso el rey se preocupó mucho, y se asustó aún más. También sus invitados estaban muy confundidos.


»Ustedes, los campesinos, y ustedes, los agricultores: ¡lloren de tristeza! Ya se han perdido las cosechas de trigo y de cebada;


»Ustedes, los sacerdotes, que sirven a Dios en el altar, pónganse ropa de luto y pasen la noche llorando, pues ya nadie trae al templo ofrendas de vino y de cereales.


¡Nuestro Dios viene! ¡Ya está cerca el día! ¡Será un día de destrucción por parte del Todopoderoso!


»¡Vamos, borrachos, levántense! ¡Despierten y pónganse a llorar, pues ya no van a tener vino!


»¡Que toquen la trompeta en Jerusalén! ¡Que suene la alarma en el templo! ¡Que comiencen a temblar todos los habitantes de este país! ¡Nuestro Dios viene! ¡Ya está cerca el día!


»Al frente de este ejército, que es muy grande y poderoso, Dios deja oír su voz de mando y este ejército lo obedece. Nuestro Dios viene. ¡El día de su llegada será impresionante y terrible! ¡Nadie podrá mantenerse firme!


31 (3.4) El sol dejará de alumbrar, y la luna se pondrá roja, como si estuviera bañada en sangre. »Esto pasará antes de que llegue el maravilloso día en que juzgaré a este mundo.


¡Qué mal les va a ir a ustedes, los que esperan con ansias el día de mi llegada! ¡No saben lo que les espera! ¡No será un día de luz, sino un día de terrible oscuridad!


»¡Ya se acerca el gran día en que vendré a castigarlos! ¡Se acerca con gran rapidez! ¡Ese día se oirán gritos tan horribles que hasta los más valientes llorarán!


»¡Silencio! ¡Ya se acerca el día del castigo! ¡Todo está preparado! ¡Los invitados ya están aquí! ¡Voy a destruir a mi pueblo!


Ciudad de Jerusalén, ya viene el día en que Dios reunirá contra ti a todas las naciones. Te atacarán y te conquistarán; se llevarán todo lo que haya en tus casas, y en las calles se lo repartirán. A tus mujeres las violarán, y a la mitad de tus habitantes se los llevarán a otro país, pero dejarán en ti a un pequeño grupo de gente.


5 (3.23) »Antes de que llegue el día en que yo los castigaré, les enviaré al profeta Elías.


Ahora escúchenme ustedes, los ricos: lloren y griten de dolor por todo lo que muy pronto van a sufrir.


Pero por miedo a ser castigados junto con ella, se mantendrán alejados y dirán: «¡Ay, qué terrible! ¡Pobrecita de ti, gran ciudad de Babilonia, gran ciudad poderosa! ¡En un abrir y cerrar de ojos, Dios decidió castigarte!»