RISA. (Génesis 17:19). ISAAC. Isaac fue el hijo de Abraham y Sara concedido en cumplimiento a lo que Dios les había prometido; pasó sus primeros años en Beerseba o sus alrededores.
Abraham obedeció sin vacilación al mandato de Dios aun cuando se le ordenó sacrificar a Isaac (Génesis 22:2). Pero Dios intervino e Isaac se libró de la muerte. Para complacer a Abraham, Isaac se casó con Rebeca, nieta del hermano de Abraham, de la cual tuvo dos hijos: Jacob y Esaú. Rebeca y su hijo menor, Jacob, obtuvieron de Isaac, mediante engaño, la bendición que correspondía a Esaú (Génesis 27:2).
Esto puso entre los hermanos una enemistad que duró mucho tiempo, pero al final se reconciliaron. A Isaac se le recuerda especialmente por haber transmitido la divina bendición del pacto desde Abraham hasta Jacob.
(Risa).
El único hijo de Abrahán y de su esposa Sara. Por lo tanto, un eslabón fundamental en la línea de descendencia que conducía a Cristo. (1 Crónicas 1:28, 34) (Mateo 1:1-2) (Lucas 3:34) «hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de Taré, hijo de Nacor». Isaac fue destetado aproximadamente a los cinco años, y estuvo a punto de ser ofrecido en sacrificio quizás cuando tenía veinticinco; se casó a los cuarenta años, llegó a ser padre de hijos gemelos a los sesenta y murió cuando contaba ciento ochenta años. (Génesis 21:2-8) (Génesis 22:2) «Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré». (Génesis 25:20, 26) (Génesis 35:28) «Y fueron los días de Isaac ciento ochenta años».
El nacimiento de Isaac ocurrió en circunstancias excepcionales. Tanto su padre como su madre eran muy ancianos, y hacía mucho tiempo que le había cesado la menstruación a su madre. (Génesis 18:11) «Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres». Por lo tanto, cuando Dios le dijo a Abrahán que Sara daría a luz un hijo, él se rió ante esa perspectiva, y dijo: “¿A un hombre de cien años de edad le nacerá un hijo, y Sara, sí, una mujer de noventa años de edad, dará a luz?”. (Génesis 17:17) «Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir?». Cuando Sara supo lo que iba a ocurrir, también se rió. (Véase RISA.) Al año siguiente, “al tiempo señalado”, nació el niño, demostrando que ninguna cosa es “demasiado extraordinaria para Jehová”. (Génesis 18:9-15) Sara exclamó: “Dios me ha preparado risa”, y añadió: “Todo el que oiga de ello se reirá de mí”. Por consiguiente, en atención a lo que Jehová había dicho, se llamó al muchacho Isaac, que significa “Risa”. (Génesis 21:1-7) (Génesis 17:19) «Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él».
Siendo de la casa de Abrahán y heredero de las promesas, Isaac fue circuncidado al octavo día, como era preceptivo. (Génesis 17:9-14, 19) (Génesis 21:4) «Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac de ocho días, como Dios le había mandado». (Hechos 7:8) «Y le dio el pacto de la circuncisión; y así Abraham engendró a Isaac, y le circuncidó al octavo día; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas». (Gálatas 4:28) «Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa».
¿Qué edad tenía Isaac cuando fue destetado?
El día que Isaac fue destetado, Abrahán preparó una gran fiesta, y parece ser que en esa ocasión Sara se dio cuenta de que Ismael “se burlaba” de su medio hermano más joven, Isaac. (Génesis 21:8-9) Algunas traducciones (CB; ENN, 1988; LT) dicen que Ismael solo estaba “jugando” con Isaac, es decir, en el sentido de un juego de niños. Sin embargo, la palabra hebrea tsa·jáq también puede tener una connotación ofensiva. Por ello, en otros textos donde aparece esta misma palabra (Génesis 19:14) «Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba». (Génesis 39:14, 17) esas versiones la traducen “bromear”, “reírse de”, “burlarse” y “abusar”.
En algunos targumes, así como en la Peshitta siriaca, la referencia al comportamiento de Ismael que aparece en (Génesis 21:9) «Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac». Tiene el sentido de “mofa”. El Commentary de Cook señala respecto a tsa·jáq: “En este pasaje probablemente signifique ‘risa burlesca’, como por lo general se ha venido creyendo. Así como Abrahán rió de alegría y Sara de incredulidad, la risa de Ismael dio a entender burla, probablemente alentada por un espíritu perseguidor y tiránico”. El apóstol inspirado Pablo clarifica el asunto mostrando que el trato de Ismael a Isaac fue aflicción, persecución, no un juego de niños. (Gálatas 4:29) «Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora». En vista de la insistencia de Sara, registrada en el siguiente versículo (Génesis 21:10) «Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo». —“El hijo de esta esclava no va a ser heredero con mi hijo, con Isaac”—, ciertos comentaristas opinan que Ismael (catorce años mayor que Isaac) quizás disputaba y escarnecía a Isaac con respecto al derecho de heredero.
Jehová le había dicho a Abrahán que, como residentes forasteros, su descendencia sería afligida por cuatrocientos años, aflicción que finalizó con la liberación de Israel de Egipto en el año 1513 a. E.C. (Génesis 15:13) «Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años». (Hechos 7:6) «Y le dijo Dios así: Que su descendencia sería extranjera en tierra ajena, y que los reducirían a servidumbre y los maltratarían, por cuatrocientos años». Cuatrocientos años atrás llevarían a 1913 a. E.C., cuando debió empezar esa aflicción. Por consiguiente, esto también apunta a 1913 como el año en que se destetó a Isaac, puesto que el relato sitúa en el mismo tiempo los dos acontecimientos, el destete y el maltrato de Ismael. Esto significa que Isaac tenía unos cinco años cuando se le destetó, pues había nacido en el año 1918 a. E.C. Dicho sea de paso, su nacimiento marcó el principio de los cuatrocientos cincuenta años mencionados en (Hechos 13:17-20), período que finalizó en 1467 a. E.C., cuando concluyó la campaña de Josué en Canaán y la tierra se distribuyó entre las diversas tribus.
Actualmente, cuando tantas mujeres en el mundo occidental rehúsan amamantar a sus hijos o solo los amamantan entre seis y nueve meses, un período de cinco años puede parecer inconcebiblemente largo. Pero el Dr. D. B. Jelliffe informa que en muchas partes del mundo no se desteta a los niños hasta que tienen un año y medio o dos años, y en Arabia es costumbre que una madre amamante a sus hijos entre trece y treinta y dos meses. Hablando desde un punto de vista médico, la lactancia puede continuar hasta por algunos meses después del siguiente embarazo. (Infant Nutrition in the Subtropics and Tropics, Ginebra, 1968, pág. 38.)
En la Europa medieval, la edad promedio para el destete era los dos años, y en el tiempo de los macabeos (siglos I y II a. E.C.) las mujeres amamantaban a sus hijos durante tres años. (2 Macabeos 7:27). Hace cuatro mil años, cuando las personas vivían una vida sin prisas y no existía la presión del día moderno ni la necesidad de intentar hacer mucho durante una vida reducida, es fácil entender por qué Sara pudo haber amamantado a Isaac durante cinco años. Además, era su único hijo después de muchos años de esterilidad.
Dispuesto a ser sacrificado. Después que se destetó a Isaac, no se dice nada más acerca de su niñez. La próxima vez que llegamos a saber de él es cuando Dios le dijo a su padre Abrahán: “Toma, por favor, a tu hijo, a tu hijo único a quien amas tanto, a Isaac, y haz un viaje a la tierra de Moria, y allí ofrécelo como ofrenda quemada”. (Génesis 22:1, 2) Después de un viaje de tres días, llegaron al lugar escogido por Dios. Isaac transportó la leña; su padre, el fuego y el cuchillo de degüello. “¿Pero dónde está la oveja para la ofrenda quemada?”, preguntó Isaac. “Dios se proveerá la oveja”, fue la respuesta. (Génesis 22:3-8, 14)
Cuando llegaron al lugar, levantaron un altar y colocaron la leña. Luego Isaac fue atado de pies y manos y puesto sobre la leña. Abrahán alzó el cuchillo, pero el ángel de Jehová le detuvo la mano. Abrahán no se había equivocado al poner su fe en Jehová: Dios le proveyó un carnero, que encontraron prendido en un matorral de la montaña y que podía ofrecer como ofrenda quemada en lugar de Isaac. (Génesis 22:9-14) Así pues, Abrahán estimó “que Dios podía levantarlo hasta de entre los muertos”, y, “a manera de ilustración”, recibió a Isaac de entre los muertos. (Hebreos 11:17-19)
Este episodio dramático no solo demostró la fe y obediencia de Abrahán, sino también la de su hijo Isaac. Según la tradición judía que Josefo registró, Isaac tenía veinticinco años de edad para ese tiempo. Sea como fuere, tenía suficiente edad y fuerza como para transportar una cantidad considerable de leña subiendo una montaña. De modo que si hubiese decidido rebelarse contra los mandatos de Jehová, podía haber resistido a su padre, que ya contaba ciento veinticinco años de edad, cuando llegó el momento de que le atara. (Antigüedades Judías, libro I, cap. XIII, sec. 2.) Pero Isaac fue sumiso y permitió que se le ofreciese como sacrificio en armonía con la voluntad de Dios. Debido a esta demostración de fe de Abrahán, Jehová repitió y amplió el pacto que había hecho con él, pacto que después de su muerte revalidó con su hijo Isaac. (Génesis 22:15-18) (Génesis 26:1-5) (Romanos 9:7) «ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia». (Santiago 2:21) «¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?».
Más importante aún, allí se representó un gran cuadro profético de cómo Cristo Jesús, el Isaac Mayor, a su debido tiempo ofrecería voluntariamente su vida humana como Cordero de Dios para la salvación de la humanidad. (Juan 1:29, 36) (Juan 3:16) «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna».
Matrimonio y familia. Después de la muerte de la madre de Isaac, su padre llegó a la conclusión de que era el momento de que su hijo se casara. Sin embargo, Abrahán estaba resuelto a que no fuese con una cananea pagana. Por lo tanto, de acuerdo con las costumbres de la sociedad patriarcal, envió a su fiel sirviente a los parientes que vivían en Mesopotamia con el fin de escoger una mujer de origen semita que también adorase a Jehová, el Dios de Abrahán. (Génesis 24:1-9)
La misión no pudo menos que tener éxito, puesto que desde el mismo principio la selección se colocó en las manos de Jehová. La escogida por Jehová resultó ser Rebeca, la prima de Isaac, quien dejó voluntariamente a su familia y demás parientes para regresar con la caravana a la tierra del Négueb, donde vivía Isaac. El relato cuenta del primer encuentro de Isaac y Rebeca, y pasa a decir: “Después Isaac la introdujo en la tienda de Sara su madre. Así tomó a Rebeca, y ella llegó a ser su esposa; y él se enamoró de ella, e Isaac halló consuelo después de la pérdida de su madre”. (Génesis 24:10-67 Isaac tenía cuarenta años, así que el matrimonio se celebró en 1878 a. E.C. (Génesis 25:20) «y era Isaac de cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel arameo de Padan-aram, hermana de Labán arameo»
La historia de Isaac nos revela que Rebeca fue estéril durante veinte años. Esto le proporcionó a Isaac la oportunidad de demostrar, al igual que su padre, la fe que tenía en la promesa de Jehová de bendecir a todas las familias de la Tierra por medio de una descendencia que todavía no había nacido, fe que demostró rogando continuamente a Jehová que le diera un hijo. (Génesis 25:19-21) Como sucedió en su propio caso, de nuevo se vio que la descendencia prometida no vendría por medio del curso natural de los acontecimientos, sino solo mediante la intervención de Jehová con su poder. (Josué 24:3-4) Finalmente, en el año 1858 a. E.C., cuando Isaac tenía sesenta años, recibió la doble bendición de tener gemelos: Esaú y Jacob. (Génesis 25:22-26)
Debido a que hubo un hambre, Isaac trasladó a su familia a Guerar, en territorio filisteo, ya que Dios le había dicho que no bajase a Egipto. En esta ocasión Jehová confirmó su propósito de cumplir la promesa abrahámica por medio de Isaac, al decirle también: “Ciertamente multiplicaré tu descendencia como las estrellas de los cielos y verdaderamente daré a tu descendencia todas estas tierras; y por medio de tu descendencia ciertamente se bendecirán todas las naciones de la tierra”. (Génesis 26:1-6) (Salmos 105:8-9)
En este territorio filisteo, no demasiado amigable, Isaac, al igual que su padre Abrahán, se valió de la estrategia al decir que su esposa era su hermana. Después de un tiempo, la bendición de Jehová sobre Isaac llegó a ser fuente de envidia para los filisteos, por lo que se le hizo necesario trasladarse primero al valle torrencial de Guerar, y luego a Beer-seba, en el límite de la árida región del Négueb. Mientras estaba allí, los filisteos, anteriormente hostiles, fueron buscando “un juramento de obligación” o un tratado de paz con Isaac, puesto que, como reconocieron, “tú ahora eres el bendito de Jehová”. Los hombres de Isaac hallaron agua en ese lugar, e Isaac lo llamó Sibá. “Por eso el nombre de la ciudad es Beer-seba [que significa “Pozo del Juramento”, o: “Pozo de Siete”], hasta el día de hoy.” (Génesis 26:7-33) véase BEER-SEBA.)
Isaac siempre le había tenido cariño a su hijo Esaú debido a que le gustaba vivir al aire libre, era un hombre de campo y amante de la caza, y eso para Isaac “significaba caza en su boca”. (Génesis 25:28) «Y amó Isaac a Esaú, porque comía de su caza; mas Rebeca amaba a Jacob». Por lo tanto, cuando ya le fallaba la vista y se daba cuenta de que no le quedaba mucho tiempo de vida, se preparó para dar a Esaú la bendición reservada al primogénito. (Génesis 27:1-4) No se sabe si ignoraba que Esaú había vendido su primogenitura a su hermano Jacob y si no recordaba el decreto que Dios había dado al nacer los dos muchachos: “El mayor servirá al menor”. (Génesis 25:23, 29-34) En cualquier caso, Jehová sí lo recordaba, y Rebeca también, por lo que ella rápidamente dispuso las cosas para que Jacob recibiese la bendición. Cuando Isaac se enteró de la treta que se había llevado a cabo, rehusó cambiar lo que sin duda era la voluntad de Jehová en este asunto. También profetizó que Esaú y sus descendientes residirían lejos de los campos fértiles, vivirían por la espada y finalmente romperían de sobre sus cuellos el yugo de servidumbre a Jacob. (Génesis 27:5-40) (Romanos 9:10-13) véase ESAÚ.)
Después Isaac envió a Jacob a Padán-aram para asegurarse de que no se casase con una cananea, como había hecho su hermano Esaú lo que había causado mucha vejación a sus padres. Cuando Jacob regresó muchos años más tarde, Isaac residía en Quiryat-arbá, es decir, Hebrón, en la región montañosa. En 1738 a. E.C., el año antes de que su nieto José fuese nombrado primer ministro de Egipto, murió Isaac a la edad de ciento ochenta años, “viejo y satisfecho de días”. Se le enterró en la misma cueva de Macpelá donde habían sido enterrados sus padres y su esposa, y donde más tarde se enterró a su hijo Jacob. (Génesis 26:34-35) (Génesis 27:46) «Y dijo Rebeca a Isaac: Fastidio tengo de mi vida, a causa de las hijas de Het. Si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como éstas, de las hijas de esta tierra, ¿para qué quiero la vida?». (Génesis 28:1-5) (Génesis 35:27-29) (Génesis 49:29-32).
El significado de otras referencias a Isaac. Por toda la Biblia se menciona a Isaac docenas de veces en la expresión ‘Abrahán, Isaac y Jacob’. A veces la frase indica que Jehová era el Dios que estos patriarcas adoraban y servían. (Éxodo 3:6, 16) (Éxodo 4:5) «Por esto creerán que se te ha aparecido Jehová, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob». (Mateo 22:32) «Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos». (Hechos 3:13) «El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad». En otras ocasiones se hace referencia al pacto que Jehová celebró con ellos. (Éxodo 2:24) «Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob». (Deuteronomio 29:13) «para confirmarte hoy como su pueblo, y para que él te sea a ti por Dios, de la manera que él te ha dicho, y como lo juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob». (2 Reyes 13:23) «Mas Jehová tuvo misericordia de ellos, y se compadeció de ellos y los miró, a causa de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob; y no quiso destruirlos ni echarlos de delante de su presencia hasta hoy». Jesús también usó esta expresión de una forma ilustrativa. (Mateo 8:11) «Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos». En una ocasión se menciona a Isaac, el antepasado patriarcal, junto con sus descendientes, la nación de Israel, en un paralelismo hebraico. (Amós 7:9, 16)
Isaac, en tanto descendencia de Abrahán, prefiguraba a Cristo, por medio de quien vendrían las bendiciones eternas. Tal como está escrito: “Ahora bien, las promesas se hablaron a Abrahán y a su descendencia. No dice: ‘Y a descendencias’, como si se tratara de muchos, sino como tratándose de uno solo: ‘Y a tu descendencia’, que es Cristo”. Y por extensión, Isaac fue también una prefiguración de aquellos que “pertenecen a Cristo”, que “realmente son descendencia de Abrahán, herederos respecto a una promesa”. (Gálatas 3:16, 29) Además, Isaac e Ismael, junto con sus respectivas madres, “quedan como un drama simbólico”. Mientras que el Israel natural “nació a la manera de la carne”, como Ismael, los que componen el Israel espiritual “[son] hijos pertenecientes a la promesa, así como Isaac lo fue”. (Gálatas 4:21-31)
A Isaac también se le menciona entre la “tan grande nube de testigos que nos cerca”, puesto que también estaba entre aquellos que “[esperaban] la ciudad que tiene fundamentos verdaderos, cuyo edificador y hacedor es Dios”. (Hebreos 12:1) «Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante». (Hebreos 11:9, 10, 13-20)
(Risa). Hijo de Abraham y Sara. Tanto Abraham como Sara se rieron cuando oyeron la promesa de que tendrían un hijo en su vejez, lo cual motivó el nombre del niño (Génesis 25:11) «Y sucedió, después de muerto Abraham, que Dios bendijo a Isaac su hijo; y habitó Isaac junto al pozo del Viviente-que-me-ve».
I. tenía sesenta años cuando nacieron Esaú y Jacob (Génesis 26:26-31).
por su madre, Jacob engañó a I., cuando éste era ya muy anciano, y se quedó con la bendición que correspondía al primogénito (Mateo 8:11) «Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos».
tip, BIOG TIPO HOMB HOAT ver, NUZU vet,=«risa».El hijo de Abraham y Sara nacido probablemente en Beerseba (Génesis 21:14-31). cuando su padre tenía 100 años y su madre algo más de 90 (Génesis 17:17) «Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir?». (Génesis 21:5) «Y era Abraham de cien años cuando nació Isaac su hijo». Cuando Dios dio la promesa de que Sara tendría un hijo, Abraham, incapaz de creerlo, se puso a reír (Génesis 17:17-19). Más tarde, al oír la misma promesa dada por un extraño que se había detenido en sus reales, Sara se rió también de incredulidad (Génesis 18:9-15). Después del nacimiento del niño, reconoció gozosa que Dios le había dado motivos para reír, tanto a ella como a sus amigas, pero con risa de alegría (Génesis 21:6) «Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo». Como recuerdo de estos acontecimientos, Abraham lo llamó Isaac, «él ríe» (Génesis 21:3) «Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac». Fue circuncidado al octavo día (Génesis 21:4) «Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac de ocho días, como Dios le había mandado». Isaac, el hijo de la promesa y heredero legítimo, gozaba de mayores privilegios que Ismael, hijo de Abraham y de la esclava (Génesis 17:19-21). (Génesis 21:12) «Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia». (Génesis 25:5-6). Dios sometió a Abraham a prueba respecto a Isaac, ordenándole que lo ofreciera en holocausto (Génesis 22:6) «Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos». Según Josefo, Isaac tenía entonces 25 años. Isaac no se resistió, por respeto a su padre y a Dios. El ángel del Señor intervino, impidiendo el sacrificio en el momento en que iba a ser llevado a cabo, y Abraham halló allí un carnero, que ofreció en lugar del joven. Son varias las lecciones que se desprenden de este hecho. En primer lugar, Dios no consintió la consumación de un sacrificio humano. Los cananeos y otras naciones idolátricas los llevaban a cabo, pero Dios manifiesta su horror ante tales prácticas, y las condena severamente cfr. (Levítico 18:21) «Y no des hijo tuyo para ofrecerlo por fuego a Moloc; no contamines así el nombre de tu Dios. Yo Jehová». (Levítico 20:2) «Dirás asimismo a los hijos de Israel: Cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que moran en Israel, que ofreciere alguno de sus hijos a Moloc, de seguro morirá; el pueblo de la tierra lo apedreará». (Deuteronomio 12:31) «No harás así a Jehová tu Dios; porque toda cosa abominable que Jehová aborrece, hicieron ellos a sus dioses; pues aun a sus hijos y a sus hijas quemaban en el fuego a sus dioses». Pero hay también otras dos lecciones que se pueden ver en este pasaje. En primer lugar, la prueba de la fe de Abraham. Dios había prometido a Abraham una numerosa posteridad que le vendría por Isaac; por otra parte, su hijo debía ser ofrecido en holocausto. La sencilla conclusión de Abraham fue que su hijo resucitaría cfr. (Hechos 11:17-19). Pero, lo más importante, es que Isaac es un tipo de la Cruz. El hijo único, amado, tanto tiempo prometido y esperado, es ofrecido en Moria (cerca del Calvario, (Génesis 22:2) «Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré». (2 Crónicas 3:1) «Comenzó Salomón a edificar la casa de Jehová en Jerusalén, en el monte Moriah, que había sido mostrado a David su padre, en el lugar que David había preparado en la era de Ornán jebuseo».
Él, consciente libremente de su muerte, lleva la madera del suplicio, se dirige hacia el suplicio con su padre, que extiende la mano él mismo para darle muerte (Isaías 53:4) «Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido». (Isaías 6:2) «Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban». (Isaías 10:2) «para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar a los huérfanos!». Isaac, salvado por la ofrenda cruenta de un sustituto (el carnero), es devuelto a Abraham por una resurrección «en sentido figurado» (Hechos 11:19) «Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos». Jesucristo cumplió totalmente este tipo, muriendo verdaderamente como nuestro sustituto, sufriendo el castigo de Dios, siendo restituido al Padre mediante una verdadera resurrección.Isaac habitaba en el Neguev (Génesis 24:62) «Y venía Isaac del pozo del Viviente-que-me-ve; porque él habitaba en el Neguev». y era amante de la soledad. Sufrió hondamente la muerte de su madre (Génesis 24:63) «Y había salido Isaac a meditar al campo, a la hora de la tarde; y alzando sus ojos miró, y he aquí los camellos que venían».(Génesis 24:67) «Y la trajo Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer, y la amó; y se consoló Isaac después de la muerte de su madre». Se casó a los 40 años, pero no fue hasta los 60 que tuvo hijos de su mujer Rebeca (Génesis 25:20-26). El relato de la expedición del mayordomo de Abraham, comisionado por éste para que consiguiera una esposa para Isaac (Génesis 24). es una de las más bellas páginas de las Escrituras. Constituye un tipo del Padre enviando al Espíritu Santo a buscar Esposa (la Iglesia) para el Hijo (cfr. L. S. Chafer: Teología Sistemática, «Eclesiología», tomo II, PP. 143-146). Además, arroja mucha luz sobre las costumbres de aquellos tiempos, y está lleno de colorido y vivacidad.La debilidad de Isaac hacia Esaú, sabiendo que Jacob había sido elegido por Dios para heredar la bendición (Génesis 25:21-26). le acarreó una gran tristeza: verse privado durante muchos años de la presencia de su hijo Jacob, y conocer el odio tomado por Esaú hacia su hermano.Por orden de Dios, Isaac no descendió a Egipto en una época de hambre (Génesis 26:1) «Después hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar». Tuvo conflictos con los filisteos, que moraban en Gerar (Génesis 26:6-30). en su búsqueda de pozos para sus ganados. Después del retorno de Jacob, ya reconciliado con Esaú, pudo ver a su hijo y su descendencia, cuando habitaba en Arba (Hebrón). Allí murió a los 180 años de edad, siendo sepultado por sus hijos (Génesis 35:27-29). El NT alude a Isaac, el hijo de la promesa (Gálatas 4:22) «Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre». (Gálatas 4:23) «Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa». declarando que él manifestó su fe durante su vida de nómada, morando en su tienda, y bendiciendo a Jacob y a Esaú «respecto a cosas venideras» (Hechos 11:9-20). Las cartas de Nuzu, descubiertas en un lugar cercano a la moderna Kirkuk entre 1925 y 1941, no solamente ilustran la vida y las costumbres de los patriarcas, sino que dan ejemplos semejantes al nacimiento de Ismael (Génesis 16:1-6). El código matrimonial de Nuzu estipulaba que una mujer estéril debía dar a su marido una esclava como concubina. Si esta esclava tenía un hijo, éste no podía ser despedido. Esto explica la mala disposición de Abraham a despedir a Ismael cuando Sara se lo pidió. Esta demanda era contraria a la costumbre; y Abraham no cedió más que ante la intervención de Dios, con su promesa formal igualmente dada a Ismael (Génesis 21:9-13). (véase NUZU).
(heb., yitshak, gr. Isaak, uno se ríe). El único hijo de Abraham por intermedio de Sara, y el segundo de los tres patriarcas heb. Nació en la región del sur, probablemente en Beerseba (Génesis 21:9-13).
Dios le ordenó a Abraham que sacrificara a Isaac en una montaña en la tierra de Moriah (Génesis 22). La sumisión y obediencia de Isaac para con su padre, sin cuestionar nada, sobresalen extraordinariamente tanto como la fe de su padre. Atado sobre el altar y a punto de morir, se salvó cuando un ángel del Señor se interpuso y lo sustituyó con un carnero, el cual fue ofrecido en su lugar.
Sara murió en Hebrón cuando Isaac tenía 36 años de edad (Génesis 23:1) «Fue la vida de Sara ciento veintisiete años; tantos fueron los años de la vida de Sara».
A la edad de 40 años Isaac se casó con Rebeca, una familiar suya de la Mesopotamia, capítulo (24); pero no tenían hijos hasta que, en respuesta a su oración, tuvieron gemelos: Esaú y Jacob. Es-tos hijos les nacieron cuando Isaac tenía 60 años de edad (Génesis 25:26) «Después salió su hermano, trabada su mano al calcañar de Esaú; y fue llamado su nombre Jacob. Y era Isaac de edad de sesenta años cuando ella los dio a luz». Durante un tiempo de hambre, Dios le previno que no fuera a Egipto, como él lo estaba pensando hacer, sino que permaneciera en la Tierra Pro-metida; y Dios le prometió estar con él.
Isaac se fue a la ciudad filistea de Gerar, y ahí, temiendo por su vida, hizo pasar a su es-posa como hermana suya, tal como Abraham lo había hecho con Sara.
Abimelec con mucha razón lo reprendió por su mentira (Génesis 26:26-31).
El último evento prominente en la vida de Isaac es la bendición sobre sus hijos (Génesis 27). El deseaba otorgarle su última bendición a su hijo mayor, pero por intermedio de la astucia y el engaño de Rebeca, Jacob, el hijo menor, suplantó a su hermano y de esta manera se le concedió la bendición del primogénito. A Isaac se le menciona sólo una vez más, 20 años más tarde, cuando Jacob regresó de su estadía en la Mesopotamia, después de haberse casado con las hijas de Labán. Isaac murió a la edad de 180 años, y sus dos hijos (Esaú y Jacob) lo sepultaron (Génesis 35:27-29).
El Nt hace referencia al sacrificio que Abraham iba a realizar con Isaac (Mateo 8:11) «Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos».
De los tres patriarcas, Isaac es el menos conspicuo, el que menos viajó, el que tuvo menos aventuras extraordinarias, pero él vivió más que los otros. El estuvo libre de pasiones violentas; callado, gentil, obediente; un hombre pensativo y sufriente más que de acción. Su nombre siempre está en igual grado de honor que el de Abraham y Jacob.
(hebr. yisháq en (Génesis 21:3-6), o yisháq en (Salmos 104:9) «Les pusiste término, el cual no traspasarán, Ni volverán a cubrir la tierra». (Jeremías 33:26) «también desecharé la descendencia de Jacob, y de David mi siervo, para no tomar de su descendencia quien sea señor sobre la posteridad de Abraham, de Isaac y de Jacob. Porque haré volver sus cautivos, y tendré de ellos misericordia». (Amós 7:9, 16); forma abreviada a la que le falta el elemento teofórico: ''quiera la divinidad reírse'' o ''la divinidad se ha reído''; en Ugarit se conoce la risa del dios El como señal de alegría y de benevolencia; cf. J. J. Stamm [bibl.]). (Génesis 21:4) «Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac de ocho días, como Dios le había mandado». Explica el nombre como risa de Abraham (Génesis 17:17, 19), o de Sara (Génesis 18:12-15), o de la gente (Génesis 21:6) «Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo». Y esta risa expresa la alegría o la admiración ante el hecho de que Sara haya concebido.
(heb., yitshak, gr. Isaak, uno se ríe). El único hijo de Abraham por intermedio de Sara, y el segundo de los tres patriarcas heb. Nació en la región del sur, probablemente en Beerseba (Génesis 21:14) «Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella salió y anduvo errante por el desierto de Beerseba», (Génesis 21:31) «Por esto llamó a aquel lugar Beerseba; porque allí juraron ambos», cuando Abraham tenía 100 años de edad y Sara 90 (Génesis 17:17) «Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir?». (Génesis 21:5) «Y era Abraham de cien años cuando nació Isaac su hijo». Recibió el nombre de Isaac porque tan-to Abraham como Sara se habían reído incrédulamente ante la idea de tener un hijo a una edad tan avanzada (Génesis 17:17-19), (Génesis 18:9-15), (Génesis 21:6) «Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo». Su nacimiento debe considerarse como un milagro. La promesa se cumplió 25 años después de que Dios prometiera un hijo a Abraham y a Sara. Por eso, y justamente, a Isaac se le conoce como el hijo de la pro-mesa. Fue circuncidado cuando apenas tenía ocho días de nacido (Génesis 21:4) «Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac de ocho días, como Dios le había mandado». Temiendo futuros celos y rivalidad entre los dos mu-chachos, cuando observó que Ismael se burlaba de Isaac, Sara trató de persuadir a Abraham que despidiera a Agar y a Ismael. Abraham no quería hacer esto porque amaba al muchacho, pero lo hizo sólo cuando recibió una instrucción explícita de Dios, quien le dijo que su simiente sería reconocida a través de Isaac, pero que también haría una nación de Ismael (Génesis 21:9-13).
Dios le ordenó a Abraham que sacrificara a Isaac en una montaña en la tierra de Moriah (Génesis 22:2) «Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré». La sumisión y obediencia de Isaac para con su padre, sin cuestionar nada, sobresalen extraordinariamente tanto como la fe de su padre. Atado sobre el altar y a punto de morir, se salvó cuando un ángel del Señor se interpuso y lo sustituyó con un carnero, el cual fue ofrecido en su lugar.
Sara murió en Hebrón cuando Isaac tenía 36 años de edad (Génesis 23:1) «Fue la vida de Sara ciento veintisiete años; tantos fueron los años de la vida de Sara».
A la edad de 40 años Isaac se casó con Rebeca, una familiar suya de la Mesopotamia (cap. 24); pero no tenían hijos hasta que, en respuesta a su oración, tuvieron gemelos: Esaú y Jacob. Es-tos hijos les nacieron cuando Isaac tenía 60 años de edad (Génesis 25:20) «y era Isaac de cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel arameo de Padan-aram, hermana de Labán arameo», (Génesis 25:26) «Después salió su hermano, trabada su mano al calcañar de Esaú; y fue llamado su nombre Jacob. Y era Isaac de edad de sesenta años cuando ella los dio a luz». Durante un tiempo de hambre, Dios le previno que no fuera a Egipto, como él lo estaba pensando hacer, sino que permaneciera en la Tierra Pro-metida; y Dios le prometió estar con él.
Isaac se fue a la ciudad filistea de Gerar, y ahí, temiendo por su vida, hizo pasar a su es-posa como hermana suya, tal como Abraham lo había hecho con Sara.
Abimelec con mucha razón lo reprendió por su mentira (Génesis 26:10) «Y Abimelec dijo: ¿Por qué nos has hecho esto? Por poco hubiera dormido alguno del pueblo con tu mujer, y hubieras traído sobre nosotros el pecado»; pero después, a causa de algunos problemas sobre unos pozos, los dos hombres formalmente establecieron un pacto (Génesis 26:26-31)
El último evento prominente en la vida de Isaac es la bendición sobre sus hijos (Génesis 27:2) «Y él dijo: He aquí ya soy viejo, no sé el día de mi muerte». El deseaba otorgarle su última bendición a su hijo mayor, pero por intermedio de la astucia y el engaño de Rebeca, Jacob, el hijo menor, suplantó a su hermano y de esta manera se le concedió la bendición del primogénito. A Isaac se le menciona sólo una vez más, 20 años más tarde, cuando Jacob regresó de su estadía en la Mesopotamia, después de haberse casado con las hijas de Labán. Isaac murió a la edad de 180 años, y sus dos hijos (Esaú y Jacob) lo sepultaron (Génesis 35:27-29).
El Nt hace referencia al sacrificio que Abraham iba a realizar con Isaac (Hebreos 11:17-18), (Santiago 2:21) «¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?». Isaac está puesto en con-traste con Ismael como el hijo de la pro-mesa (Romanos 9:7), (Romanos 9:10) «Y no sólo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre», (Gálatas 4:28) «Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa». (Hebreos 11:18) «habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia». Isaac, aun cuando está muerto en términos humanos, todavía vive para Dios (Lucas 20:37) «Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob» y en el futuro estará presente en el reino celestial (Mateo 8:11) «Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos».
De los tres patriarcas, Isaac es el menos conspicuo, el que menos viajó, el que tuvo menos aventuras extraordinarias, pero él vivió más que los otros. El estuvo libre de pasiones violentas; callado, gentil, obediente; un hombre pensativo y sufriente más que de acción. Su nombre siempre está en igual grado de honor que el de Abraham y Jacob.
Hijo de Abrahán nacido de la promesa, hostilizado por Ismael (Génesis 17:17-18); (Génesis 18:11-12); (Génesis 21:3-12); (1 Crónicas 1:28, 34); (Salmos 105:9) «La cual concertó con Abraham, Y de su juramento a Isaac». (Mateo 1:2) «Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos». (Lucas 3:34) «hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de Taré, hijo de Nacor». (Hechos 7:8) «Y le dio el pacto de la circuncisión; y así Abraham engendró a Isaac, y le circuncidó al octavo día; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas». (Romanos 4:18-19); (Romanos 9:7-8); (Gálatas 4:29) «Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora».
Conducido al sacrificio (Génesis 22); (Hebreos 11:17-18); (Santiago 2:21) «¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?». se casa con Rebeca (Génesis 24:62) «Y venía Isaac del pozo del Viviente-que-me-ve; porque él habitaba en el Neguev». padre de Esaú y Jacob (Génesis 25:19-20), depositario de las promesas (Génesis 26:24) «Y se le apareció Jehová aquella noche, y le dijo: Yo soy el Dios de Abraham tu padre; no temas, porque yo estoy contigo, y te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia por amor de Abraham mi siervo». bendice a Jacob en lugar de Esaú (Génesis 27:26-29); su muerte (Génesis 35:28-29); (Génesis 49:31) «Allí sepultaron a Abraham y a Sara su mujer; allí sepultaron a Isaac y a Rebeca su mujer; allí también sepulté yo a Lea».
El relato del 'sacrificio de Isaac' (Génesis 22:1-14). tenía originariamente la finalidad de justificar la sustitución del sacrificio humano por el sacrificio de los animales. Probablemente pretendía además motivar el culto en el monte Moria.
Isaac (heb. Yitsjâq, 'él ríe' o 'risa'; gr. Isaák). Hijo de Abrahán, de acuerdo con la promesa (-3; Gá. 4:28). El nombre Isaac refleja el gozo de los padres cuando nació (, 7). Tanto Abrahán como Sara se rieron mientras se hacían preguntas y mostraban cierta incredulidad ante la promesa de que Sara tendría un hijo (17:17-19; 18:9-15); pero rieron con gozo cuando se cumplió (21:3, 6). Desde la entrada de Abrahán en Palestina, 25 años antes del nacimiento de Isaac, Dios le había prometido en varias ocasiones un hijo y heredero (12:2, 4; 13:15, 16; 15:4, 5, 13, 18; 17:2-7; 18:10); hasta le especificó el nombre y el tiempo en que nacería (17:16-21). Sin hijos a edad avanzada, y sin comprender completamente el propósito divino, Abrahán había propuesto una vez adoptar a Eliezer, su siervo, como hijo y heredero, pero Dios le dijo que un hijo propio lo habría de heredar (15:1- 6). Poco después de esto Abrahán tomó a Agar, la criada de Sara, quien le dio un hijo, Ismael, cuando ya había estado en Canaán por 11 años (16:1-5, 15, 16). Cuando, 13 años más tarde, Dios le anunció el inminente nacimiento de Isaac (17:1-8, 15-17), Abrahán intercedió en favor de Ismael a quien amaba entrañablemente y a quien había considerado como su hijo y heredero (vs 18, 19). Un año más tarde nació lsaac, siendo Abrahán de 100 años y Sara de 90 (17:17; cf v 1; 21:5). Isaac fue circuncidado al 8o día (21:4) en reconocimiento de la promesa del pacto (17:2-17). Por causa de las fricciones y los celos, Hagar e Ismael fueron expulsados del grupo familiar cuando Isaac fue destetado (21:9-14). Siendo ya Isaac un joven, Dios sometió a Abrahán a la prueba suprema de su fe al ordenarle ofrecer a su hijo como holocausto (22:1-14). Abrahán obedeció por fe creyendo que Dios podría resucitar a Isaac de los muertos (-19), pero a último momento su mano fue detenida por una voz del cielo. Esta prueba demostró su completa sumisión a Dios y su dependencia de él. Tres años después de la muerte de Sara (; cf 17:17), cuando Isaac tenía 40 años de edad (24:1-20; 25:20), Abrahán hizo arreglos para conseguir una esposa para él de entre sus parientes en la región de Harán. El anciano patriarca temía que el casamiento con las cananeas idólatras pervirtiera la fe de Isaac y destruyese el propósito divino (cp 24). Rebeca cumplió el deseo paterno. Isaac, que siguió viviendo en las tierras del sur donde había nacido (24:62; cf 20:1), habría tenido una disposición contemplativo y retraída, y habría sido afectuoso e indulgente (24:63, 67; 25:28; 27:1-5, 30 40). Con la venida de una sequía y el hambre consiguiente, 583 mudó su campamento unos 80 km hacia el norte, hacia Gerar, en la fértil llanura al sur de Gaza (26:1, 6). Allí Dios se le apareció y renovó el pacto que había hecho con Abrahán (vs 2-5). Mientras estuvo en Gerar se indispuso con Abimelec, un jefe filisteo, por haber pretendido que Rebeca era su hermana y no su esposa (vs 6-16). Próspero y jefe de una gran familia, Isaac tenía numerosos rebaños de ovejas y ganado (26:13-16; cf 28:6). Como resultado de la competencia por la cantidad limitada de agua disponible en la región, Isaac cavó 2 pozos sólo para entregarlos sin discusión cuando su derecho a ellos fue desafiado (26:23, 26-33; cf 28:10), y allí Dios le renovó otra vez la promesa del pacto (26:24, 25). Veinte años después de casarse, Rebeca dio a luz los mellizos Esaú y Jacob (, 26; cf v 20). Dios reveló que Jacob sería el más importante (v 23), pero lsaac favorecía a Esaú (v 28) y, en su ancianidad, se preparó para otorgarle la primogenitura (27:1-5). Aprovechándose de su avanzada edad y sus sentidos limitados, Rebeca hizo planes con Jacob de engañar a su padre para asegurarle la primogenitura (vs 6-29). La estratagema tuvo éxito, pero Jacob, para evitar la venganza de Esaú, tuvo que huir a Harán, donde peregrinó por unos 20 años (27:46-28:5). Isaac murió a la edad avanzada de 180 años, y sus 2 hijos, Esaú y Jacob, lo enterraron en Mamre, cerca de Hebrón, en la sepultura familiar (35:27-29; 49:30, 31).