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Jueces 5:22 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

»Los caballos de Sísara salieron a galope tendido; ¡sus cascos retumbaban como relámpagos!

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Entonces resonaron los cascos de los caballos Por el galopar, por el galopar de sus valientes.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Luego los cascos de los caballos martillaron el suelo: el galope resonante de los poderosos corceles de Sísara.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

¡Qué martilleo de cascos de caballos, de caballos a todo galope!

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La Biblia Textual 3a Edicion

Entonces resonaron los cascos de caballos, Por el continuo galopar de sus corceles.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Cascos de caballos resonaron entonces: era el galopar, el galopar de sus corceles.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Se rompieron entonces los cascos de los caballos por el galopar, por el galopar de sus valientes.

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Otras versiones



Jueces 5:22
10 Referencias Cruzadas  

»¿Eres tú quien le dio al caballo su fuerza y sus largas crines?


7 (8) Algunos confían en sus carros de guerra, otros confían en sus caballos, pero nosotros solo confiamos en nuestro Dios.


De nada sirven los caballos para ganar una guerra, pues a pesar de su fuerza no pueden salvar a nadie.


»Ya han preparado sus arcos, y han afilado sus flechas. Los cascos de sus caballos son duros como las piedras; las ruedas de sus carros avanzan con rapidez.


Tan pronto como escuchan el galope de los caballos los padres pierden el ánimo; abandonan a sus hijos al escuchar el chirrido de los carros de guerra.


»¡Ha llegado el día en que acabaré con los filisteos! ¡Ha llegado el día en que acabaré con los que ayudan a las ciudades de Tiro y Sidón! ¡Destruiré a todos los filisteos que vinieron de las costas de Creta!


»Desde la ciudad de Dan se escucha cómo relinchan y resoplan los caballos, y cómo hacen temblar toda la tierra. ¡Viene el ejército enemigo a destruir a Jerusalén y a todos sus habitantes! ¡Se acerca el enemigo, para destruir el país y todo lo que hay en él!»


La gente de Bet-togarmá te pagaba con finos caballos para montar, y con caballos y mulas para el trabajo.


»¡Vamos, Jerusalén! ¡Levántate y hazlos pedazos! Yo te daré la fuerza de un toro, para que destruyas a muchos pueblos; ¡tus cuernos parecerán de hierro!, ¡tus cascos parecerán de bronce! Les quitarás todas sus riquezas y me las entregarás, pues toda la tierra me pertenece.»