
Biblia y Estudio - BibliaTodo
Biblias, Comentarios, Diccionario, planes de lectura gratis y mas...
5.0★★★★★
(Del lat. exercitus).
1. m. Conjunto de fuerzas aéreas o terrestres de una nación. ORTOGR. Escr. con may. inicial.
2. m. Gran unidad integrada por varios cuerpos de ejército, así como por unidades homogéneas y servicios auxiliares.
3. m. Colectividad numerosa organizada para la realización de un fin.
4. m. Antiguamente, conjunto de tropas militares con los pertrechos correspondientes, unidas en un cuerpo bajo las órdenes de un mando. OS V.
capellán del Ejército y de la Armada
capellán mayor de los ejércitos
cuerpo de ejército
cuerpo del ejército
Ministerio del Ejército
señor de los ejércitos
vicario de los ejércitos
Grupo numeroso de hombres organizados y entrenados para la guerra. Por lo general, el término hebreo corriente para “ejército” (tsa·vá´) se usa con referencia a fuerzas armadas humanas (Números 1:3) «De veinte años arriba, todos los que pueden salir a la guerra en Israel, los contaréis tú y Aarón por sus ejércitos», pero también puede referirse a espíritus celestiales (1 Reyes 22:19) «Entonces él dijo: Oye, pues, palabra de Jehová: Yo vi a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba junto a él, a su derecha y a su izquierda». Y cuerpos físicos celestes. (Deuteronomio 4:19) «No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado, y te inclines a ellos y les sirvas; porque Jehová tu Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos». La voz hebrea já·yil, que seguramente se deriva de una raíz que significa “durar” (Job 20:21) «No quedó nada que no comiese; Por tanto, su bienestar no será duradero», se usa para referirse a una “fuerza militar” y a una “fuerza de combate” (2 Samuel 8:9) «Entonces oyendo Toi rey de Hamat, que David había derrotado a todo el ejército de Hadad-ezer», pero también significa “habilidad; energía vital; capacidad; recursos; riquezas”. (1 Crónicas 9:13) «y sus hermanos, jefes de sus casas paternas, en número de mil setecientos sesenta, hombres muy eficaces en la obra del ministerio en la casa de Dios». El término hebreo gedhúdh denota una “partida merodeadora” o “tropas”. (2 Samuel 22:30) «Contigo desbarataré ejércitos, Y con mi Dios asaltaré muros». De los cuatro términos griegos que en las Escrituras se refieren a un ejército, tres (stra·ti·á, strá·teu·ma y stra·tó·pe·don) vienen de la raíz griega stra·tós, que significa básicamente un ejército acampado, a diferencia del que está formado en líneas de batalla. Stra·tó·pe·don, que contiene la partícula pé·don (suelo; tierra), se traduce de forma apropiada ‘ejército acampado’. (Lucas 21:20) «Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado». El término griego pa·rem·bo·le (de pa·rá [al lado] y bál·lo [arrojar]) se refiere literalmente a la distribución o colocación de soldados en orden de batalla. Puede significar “ejército; cuartel de los soldados o campamento”. (Hebreos 11:34) «apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros».
Los siervos precristianos de Jehová han participado en contiendas armadas desde el tiempo de Abrahán. Después que Kedorlaomer, el elamita, y sus aliados se llevaran a Lot, el sobrino de Abrahán, y a su casa, Abrahán reunió a su ejército de “hombres adiestrados, trescientos dieciocho esclavos”, y, junto con sus aliados de aquella región, salió en persecución de ellos hasta Dan, ciudad situada a unos 200 Km. hacia el NNE. Una vez allí, dividió las fuerzas y atacó de noche, estrategia empleada repetidas veces en tiempos bíblicos. (Génesis 14:13-16).
Ejército israelita. Más de cuatrocientos años después, la nación de Israel salió de Egipto deprisa, pero “en orden de batalla” y bien organizada, quizás como un ejército de cinco divisiones, con un cuerpo principal, la vanguardia, la retaguardia y dos flancos. (Éxodo 6:26) «Este es aquel Aarón y aquel Moisés, a los cuales Jehová dijo: Sacad a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos». El ejército egipcio que salió en su persecución constaba de “seiscientos carros escogidos y todos los demás carros de Egipto”. Cada carro solía llevar tres hombres: uno para dirigir los caballos y dos para pelear, probablemente arqueros, puesto que el arco era la principal arma ofensiva de los egipcios. La caballería acompañaba a los carros. (Éxodo 14:7, 9, 17). Según Josefo (Antigüedades Judías, libro II, cap. XV, sec. 3), “los perseguidores [de los hebreos] tenían seiscientos carros y eran cincuenta mil hombres a caballo y doscientos mil a pie, todos armados”. (Véase ADJUTOR).
Poco después del éxodo, los israelitas, ya como pueblo liberado, tuvieron que entrar por primera vez en combate. Los amalequitas los atacaron en Refidim, en la región del monte Sinaí. Bajo la dirección de Moisés, Josué reunió con rapidez una fuerza de combate. La batalla duró casi todo el día, y, a pesar de la inexperiencia de los israelitas en el arte de la guerra, Jehová les dio la victoria. (Éxodo 17:8-14).
Alrededor de un año después del éxodo, se hizo un recuento de los varones que tenían más de veinte años, es decir, de aquellos que podían servir en el ejército. Se censó un total de 603.550. (Números 1:1-3, 45, 46). Hacia el fin del viaje por el desierto, se llevó a cabo otro recuento similar, que reveló que el número de integrantes del ejército había bajado ligeramente, entonces era de 601.730. (Números 26:2, 51). Los levitas estaban exentos del servicio militar y no se les incluyó en estas cifras, aunque se les contó por separado. (Números 1:47-49).
Exenciones. Además de la otorgada a la tribu de Leví, se concedieron las siguientes exenciones del servicio militar: 1) al “hombre que ha edificado una casa nueva y no la ha estrenado”; 2) al “hombre que ha plantado una viña y no ha empezado a usarla”; 3) al “hombre que se ha comprometido con una mujer y no la ha tomado”; 4) al hombre recién casado, que “no debe salir al ejército [...]. Debe continuar exento en su casa por un año”; 5) al “hombre que es temeroso y de corazón tímido”. (Deuteronomio 20:5-8).
Disposición del ejército después de la conquista de Canaán. Después de la colonización general de Canaán, ya no era tan necesario mantener un gran ejército permanente. Cuando se producían escaramuzas fronterizas, eran las propias tribus de la zona las que intervenían. No obstante, en el momento en que se hacía necesario reunir una fuerza de combate de mayor tamaño, formada por diversas tribus, Jehová levantaba jueces para que tomasen el mando. La llamada a las armas se hacía de varias maneras: mediante el toque de trompetas, mediante mensajeros o por algún otro medio que sirviese para movilizar a los combatientes. (Números 10:9) «Y cuando saliereis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os molestare, tocaréis alarma con las trompetas; y seréis recordados por Jehová vuestro Dios, y seréis salvos de vuestros enemigos».
Parece que los guerreros conseguían sus propias armas: espadas, lanzas, jabalinas, dardos, hondas, arcos y flechas. Por lo general, los hombres se encargaban de sus propios víveres; por eso Jesé envió provisiones para sus hijos que estaban en el ejército de Saúl. (1 Samuel 17:17, 18). Sin embargo, en una ocasión se apartó al 10% de los voluntarios a fin de conseguir provisiones para los demás. (Jueces 20:10) «Tomaremos diez hombres de cada ciento por todas las tribus de Israel, y ciento de cada mil, y mil de cada diez mil, que lleven víveres para el pueblo, para que yendo a Gabaa de Benjamín le hagan conforme a toda la abominación que ha cometido en Israel».
La presencia de Jehová en el campamento de Israel exigía santidad y limpieza ceremonial por parte de los soldados. (Deuteronomio 23:9-14). Puesto que bajo la Ley las relaciones sexuales hacían que un hombre quedara inmundo hasta el día siguiente, tanto David como Urías se abstuvieron de tener relaciones sexuales mientras estaban en servicio activo. (Levítico 15:16-18). Los ejércitos de las naciones paganas solían violar a las mujeres de las ciudades conquistadas, costumbre que no siguieron los soldados victoriosos de Israel. Tampoco les estaba permitido casarse con una cautiva antes de que hubiera transcurrido un mes. (Deuteronomio 21:10-13).
Aunque las victorias de Israel dependían de Jehová, era preciso dirigir al ejército de forma apropiada. Esta responsabilidad recaía sobre los oficiales asignados y los jefes de millares y de centenas. Los sacerdotes debían dar estímulo y guía, así como mostrar el propósito de las campañas. (Números 31:6, 14). Durante el período de los jueces, aquel a quien Jehová levantaba era quien dirigía personalmente al ejército en la batalla, y también decidía la táctica y la estrategia que debía seguirse. Asimismo, el juez podía desplegar sus fuerzas de varias maneras: dividiéndolas en unidades (generalmente en tres), ataque por sorpresa, emboscada, asalto frontal, tomando los vados de los ríos, etcétera. (Josué 8:9-22).
Bajo la monarquía. Insatisfecho con el sistema teocrático del período de los jueces, el pueblo quiso ser “como todas las naciones” y tener un rey que saliera delante de ellos y peleara sus batallas. (1 Samuel 8:20) «y nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras». No obstante, Samuel les advirtió que tal rey no pelearía solo, sino que tomaría a sus hijos ‘y los pondría como suyos en sus carros y entre sus hombres de a caballo, y algunos tendrían que correr delante de sus carros’. (1 Samuel 8:11, 12); véase CORREDORES. Después del rey, que era el comandante en jefe, venía el jefe del ejército, su segundo en autoridad. (1 Samuel 14:50) «Y el nombre de la mujer de Saúl era Ahinoam, hija de Ahimaas. Y el nombre del general de su ejército era Abner, hijo de Ner tío de Saúl».
El tamaño y el poder del ejército de Saúl variaban según las necesidades. En una ocasión seleccionó a tres mil hombres, mil de los cuales estaban bajo el mando de su hijo Jonatán. (1 Samuel 13:2) «escogió luego a tres mil hombres de Israel, de los cuales estaban con Saúl dos mil en Micmas y en el monte de Bet-el, y mil estaban con Jonatán en Gabaa de Benjamín; y envió al resto del pueblo cada uno a sus tiendas». Para otra batalla reunió a 330.000. (1 Samuel 11:8) «Y los contó en Bezec; y fueron los hijos de Israel trescientos mil, y treinta mil los hombres de Judá». Sin embargo, en comparación con los ejércitos bien pertrechados de los filisteos, que, según el texto masorético, eran capaces de juntar en formación 30.000 carros, 6.000 hombres de a caballo y “gente como los granos de arena [...] por multitud”, como hicieron en Micmash, el ejército de Israel parecía mal equipado. “En el día de batalla sucedió que no se hallaba una espada ni una lanza en la mano de ninguna de la gente”, excepto en el caso de Saúl y Jonatán. (1 Samuel 13:5, 22).
El ejército de Israel mejoró de forma notable durante el reinado de David, tanto en tamaño como en eficacia. Más de 300.000 hombres equipados para la guerra llegaron hasta Hebrón para transferir a David la gobernación real de Saúl. (1 Crónicas 12:23-38). En el ejército de David también servían hombres que no eran israelitas. (2 Samuel 15:18) «Y todos sus siervos pasaban a su lado, con todos los cereteos y peleteos; y todos los geteos, seiscientos hombres que habían venido a pie desde Gat, iban delante del rey».
A la hora de organizar el ejército, David conservó muchas de las reglamentaciones anteriores a él. Por ejemplo, asumió la posición de comandante en jefe, nombró jefes, como Joab, Abner y Amasá, y colocó bajo ellos a los que eran cabezas sobre millares y sobre centenas. (2 Samuel 18:1) «David, pues, pasó revista al pueblo que tenía consigo, y puso sobre ellos jefes de millares y jefes de centenas». Sin embargo, también introdujo algunas innovaciones. Estableció un sistema de rotación mensual para que hubiera doce grupos de 24.000 hombres (un total de 288.000), de manera que por lo general un soldado tan solo servía un mes al año. (1 Crónicas 27:1-15). Esto no quería decir que los 24.000 que servían durante un mes procediesen de la misma tribu, sino que cada tribu aportaba cierto número de soldados todos los meses del año.
La caballería y los carros. Los babilonios, los asirios y los egipcios valoraban mucho los carros —plataformas móviles desde las que se podía disparar— debido a su velocidad y maniobrabilidad. Por ello, los carros llegaron a ser un símbolo del poder militar de los principales imperios mundiales. En tiempos de David, el mayor comandante militar de Israel, el ejército se componía tan solo de soldados de infantería que llevaban armas de mano: espada, lanza, arco u honda. David debió recordar que Jehová les había aconsejado que no confiasen en los caballos para obtener la victoria (Deuteronomio 17:16) «Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque Jehová os ha dicho: No volváis nunca por este camino», que había ‘arrojado en el mar’ los caballos y los carros de Faraón (Éxodo 15:1, 4), y que había abierto las compuertas del cielo sobre los “novecientos carros de guerra con hoces de hierro” de Sísara, de modo que ‘el torrente de Cisón los había arrollado’. (Jueces 4:3) «Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehová, porque aquél tenía novecientos carros herrados, y había oprimido con crueldad a los hijos de Israel por veinte años».
Tal como Josué había desjarretado los caballos capturados y quemado los carros enemigos, así hizo David con los caballos que tomó de Hadadézer, rey de Zobá. A excepción de cien caballos, desjarretó a todos los demás. (Job 11:6-9). David explicó en una canción que sus enemigos se interesaban en carros y en caballos, “pero en cuanto a nosotros, tocante al nombre de Jehová nuestro Dios haremos mención”. “El caballo es un engaño para la salvación.” (Salmos 20:7) «Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria». Como dice el proverbio: “El caballo es algo preparado para el día de la batalla, pero la salvación pertenece a Jehová”. (Proverbios 21:31) «El caballo se alista para el día de la batalla; Mas Jehová es el que da la victoria».
Con la gobernación de Salomón se escribió un nuevo capítulo en los anales del ejército de Israel. A pesar de que su reino fue relativamente pacífico, multiplicó el número de carros y caballos, estos últimos importados en su mayor parte de Egipto. (Véase CARRO). A fin de albergar estas nuevas divisiones militares, fue preciso edificar ciudades enteras por todo el territorio. (1 Reyes 10:26, 29). No obstante, Jehová nunca bendijo esta innovación de Salomón, y con su muerte y la división del reino, llegó el declive del ejército de Israel. Isaías escribiría más tarde: “¡Ay de los que bajan a Egipto por auxilio, los que se apoyan en simples caballos, y que cifran su confianza en carros de guerra, porque son numerosos, y en corceles, porque son muy poderosos, pero que no han mirado al Santo de Israel y no han buscado a Jehová mismo!”. (Isaías 31:1) «¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!».
Durante el reino dividido. Después de la división del reino, hubo hostilidad constante entre Judá e Israel. (1 Reyes 12:19, 21). Abías, el sucesor de Rehoboam, solo tenía 400.000 hombres en su ejército cuando Jeroboán fue contra él con 800.000. A pesar de ser tan solo la mitad, el reino meridional resultó vencedor, “porque se apoyaron en Jehová”. Israel perdió 500.000 hombres. (2 Crónicas 13:3-18).
Por una parte estaban las contiendas intertribales, y por otra, el antagonismo de las naciones paganas de alrededor. Como consecuencia, Israel se vio ante la necesidad de mantener un ejército permanente debido a la amenaza que suponía Siria desde el norte. (2 Reyes 13:4-7). Judá también tuvo que resistir los avances de los ejércitos paganos. En una ocasión Egipto invadió Judá y se llevó un gran botín. (1 Reyes 14:25-27). En otra ocasión Etiopía avanzó contra Judá con un ejército de 1.000.000 de hombres y 300 carros. Las fuerzas del rey Asá, por su parte, ascendían tan solo a 580.000 hombres, pero cuando él “empezó a clamar a Jehová su Dios”, “Jehová derrotó a los etíopes” y ni siquiera uno de ellos quedó con vida. (2 Crónicas 14:8-13).
De igual manera, cuando Moab, Ammón y los ammonim se levantaron contra Jehosafat, este rey, a pesar de disponer de una fuerza de 1.160.000 hombres, “dirigió su rostro a buscar a Jehová”, quien le aseguró: “La batalla no es de ustedes, sino de Dios”. (2 Crónicas 17:12-19). Aquella fue una ocasión histórica desde el punto de vista militar, pues un coro de voces entrenadas salieron “al frente de los hombres armados”, cantando: “Den alabanza a Jehová”. Las fuerzas enemigas, confundidas, se aniquilaron unas a otras. (2 Crónicas 20:21-23).
Ejército romano. El ejército romano, que, según se calcula, constaba de unos 300.000 hombres durante el reinado de Augusto, estaba organizado de manera muy diferente a los ejércitos de los imperios anteriores. La parte principal de los efectivos militares romanos era la legión. Esta era una gran unidad independiente, un ejército completo en sí mismo, más bien que una parte especializada de una fuerza mayor. A veces las legiones combatían juntas, fusionando sus recursos y fuerzas bajo un mando central, como sucedió cuando cuatro legiones se combinaron bajo Tito para sitiar Jerusalén en 70 E.C. No obstante, cada legión solía actuar por sí sola cuando llevaba a cabo una misión. Además de los legionarios, estaban aquellos que no eran ciudadanos y que procedían de todas partes del imperio; estos, que solían ser voluntarios del distrito local, componían la auxilia. Estas tropas auxiliares, respaldadas por las legiones, se apostaban a lo largo de las fronteras. Al soldado que se licenciaba de la auxilia con honor se le concedía la ciudadanía romana.
La cantidad de legiones variaba según las épocas, desde unas 25 hasta 33. También variaba la cantidad de soldados que formaban una legión, cantidad que oscilaba entre 4.000 y 6.000, aunque en el primer siglo solía ser de 6.000. Por esta razón, la palabra “legión” se usa en las Escrituras para designar un número grande pero indefinido. (Isaías 31:1) «¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!». Cada legión tenía su propio comandante, que solo rendía cuentas al emperador. Bajo su autoridad había seis tribunos, llamados quiliarcas (“comandantes militares”, NM). (Marcos 6:21) «Pero venido un día oportuno, en que Herodes, en la fiesta de su cumpleaños, daba una cena a sus príncipes y tribunos y a los principales de Galilea»; véase COMANDANTE MILITAR.
La legión se dividía en diez cohortes o bandas. Por eso las Escrituras hablan de “la banda italiana” y “la banda de Augusto”. (Hechos 10:1) «Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana»; véase AUGUSTO, BANDA DE. Cuando murió Herodes Agripa en 44 E.C., había cinco cohortes en Cesarea. La legión también se dividía en sesenta centurias. Una centuria por lo general estaba compuesta por 100 hombres, que estaban bajo el mando de un centurión (“oficial del ejército”, NM). Estos oficiales eran especialmente valiosos, ya que tenían la responsabilidad de entrenar a los soldados. (Mateo 8:5-13); véase OFICIAL DEL EJÉRCITO. En cada legión había diez oficiales de rango especial que actuaban como guardia personal, correos y, a veces, como verdugos. (Marcos 6:27) «Y en seguida el rey, enviando a uno de la guardia, mandó que fuese traída la cabeza de Juan».
Las legiones romanas portaban diversos estandartes o insignias con imágenes de águilas o de algún otro animal. Con el tiempo se fueron añadiendo pequeñas estatuas del emperador. Estos pendones tenían significado religioso; se les consideraba tan sagrados y santos que eran adorados, y se les custodiaba aun a costa de la propia vida. Por esta razón, los judíos se opusieron con violencia a su presencia en Jerusalén.
Los llamados cristianos primitivos. Los primeros cristianos rehusaron servir en el ejército romano, ya fuera en las legiones o en las auxilia, por considerar que ese servicio era totalmente incompatible con las enseñanzas del cristianismo. En su Diálogo con Trifón (CX), Justino Mártir, del siglo II E.C., dice: “Nosotros, los que estábamos antes llenos de guerra y de muertes mutuas y de toda maldad, hemos renunciado en toda la tierra a los instrumentos guerreros y hemos cambiado las espadas en arados y las lanzas en útiles de cultivo de la tierra y cultivamos la piedad, la justicia, la caridad, la fe, la esperanza”. Cuando Tertuliano (c. 200 E.C.) consideró “si la guerra les es apropiada de manera alguna a los cristianos” en su tratado De Corona (cap. XI), razonó bíblicamente sobre “la ilegalidad aun de la vida militar en sí misma”, y concluyó: “Erradico de nosotros la vida militar”. (The Ante-Nicene Fathers, 1957, vol. 3, págs. 99, 100).
“Hasta la década 170-80 después de Jesucristo no hay prueba alguna de cristianos dentro del ejército. [...] Parece más probable que la Iglesia impidiera a sus miembros hacer el servicio militar que el permitirles servir sin reproche o penalidad algunos.” (Actitudes cristianas ante la guerra y la paz, de Ronald H. Bainton, Madrid, 1963, pág. 64). “Es evidente que la posibilidad de que haya habido un solo soldado cristiano entre los años 60 y alrededor de 165 d. de J.C. es muy escasa; [...] al menos hasta el reinado de Marco Aurelio, ningún cristiano se hizo soldado después de su bautismo.” (The Early Church and the World, de C. J. Cadoux, 1955, págs. 275, 276.) “Hasta finales del siglo II [...] los cristianos condenaron y se resistieron a dicho servicio militar.” (Historia de la Iglesia primitiva, de Norbert Brox, Barcelona, 1986, pág. 58.) El comportamiento de los cristianos era muy diferente del de los romanos [...]. Puesto que Cristo había predicado la paz, ellos rehusaban hacerse soldados.” (Our World Through the Ages, de N. Platt y M. J. Drummond, 1961, pág. 125.) “Los primeros cristianos creían que era incorrecto pelear, y se negaban a servir en el ejército aun cuando el Imperio necesitaba soldados.” (The New World’s Foundations in the Old, de R. y W. M. West, 1929, pág. 131.) “Los cristianos [...] rechazaban los puestos públicos y el servicio militar.” (“Persecution of the Christians in Gaul, A.D. 177”, de F. P. G. Guizot, de The Great Events by Famous Historians, edición de Rossiter Johnson, 1905, vol. 3, pág. 246). “Al paso que [los cristianos] estaban vertiendo máximas de rendida obediencia, se desentendían de terciar en la administración y en la defensa militar del imperio [...]; mas no cabía que los cristianos, sin quebrantar otra obligación más sagrada, viniesen a revestirse del carácter de militares, magistrados o príncipes.” (Historia de la decadencia y ruina del imperio romano, de Edward Gibbon, vol. 2, cap. XV, pág. 75 ortografía actualizada).
Ejército celestial. La expresión ‘los ejércitos celestiales’, en el sentido de multitudes bien organizadas, no solo se refiere a las estrellas físicas, sino, con más frecuencia, a las poderosas huestes de criaturas angélicas espíritus bajo el mando supremo de Jehová Dios. (Génesis 2:1) «Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos». (Nehemías 9:6) «Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran». La expresión “Jehová de los ejércitos” aparece en 283 ocasiones en las Escrituras Hebreas, la primera en (1 Samuel 1:3) «Y todos los años aquel varón subía de su ciudad para adorar y para ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos en Silo, donde estaban dos hijos de Elí, Ofni y Finees, sacerdotes de Jehová». Una expresión correspondiente aparece dos veces en las Escrituras Griegas. (Romanos 9:29) «Y como antes dijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia, Como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes». Cuando se habla de los guerreros angélicos, se usan términos militares, como “legiones”, “carros de guerra”, “hombres de a caballo”, etcétera. (2 Reyes 2:11, 12). En el campamento de los ejércitos invisibles de Jehová hay “decenas de millares, millares repetidas veces” de carros de guerra. (Salmos 68:17) «Los carros de Dios se cuentan por veintenas de millares de millares; El Señor viene del Sinaí a su santuario». Como fuerza de combate, son invencibles.
Véanse también ARMAS, ARMADURA; GUERRA; SOLDADO.
En el AT:
1. La palabra heb. más frecuente es tava’, ejército (1 Samuel 17:45) «Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado».
2. Hebreos hayil, ejército (Éxodo 14:4) «Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así».
3. Dos veces el heb. hel (Abdías 1:20) «Y los cautivos de este ejército de los hijos de Israel poseerán lo de los cananeos hasta Sarepta; y los cautivos de Jerusalén que están en Sefarad poseerán las ciudades del Neguev». Tropa en la RVA, ejército en la RVR-1960 y BA, multitud en DHH.
4. Hebreos mahaneh, frecuentemente traducido campamento (Éxodo 32:27) «Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente». Aunque la RVA en (14:24) «Aconteció a la vigilia de la mañana, que Jehová miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y trastornó el campamento de los egipcios». Traduce ejército).
En el NT:
1. Gr., stratia, ejército (Hechos 7:42) «Y Dios se apartó, y los entregó a que rindiesen culto al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ¿Acaso me ofrecisteis víctimas y sacrificios En el desierto por cuarenta años, casa de Israel?». Ejército del cielo o estrellas del cielo como en DHH, o cuerpos celestes; ver nota en la BA, como objetos de adoración).
2. Gr., xenos, invitado pero también hospedador (Romanos 16:23) «Os saluda Gayo, hospedador mío y de toda la iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto».
3. Gr., pandocheus, uno que recibe a todo los que vienen (Lucas 10:35) «Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese». La RVA, RVR-1960 y BA tienen mesonero; DHH tiene dueño del alojamiento).
Definimos Ejército como un conjunto de hombres armados y organizados para guerrear. De las diversas palabras usadas para ejército, gedhudh (usada 32 veces) generalmente significa una banda de pocos integrantes saliendo para saquear (Isaías 31:1) «¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!».
Mahaneh, usada más de 200 veces, generalmente significa campamento, pero se usa a veces para referirse a un ejército en el campo (Jueces 4:15) «Y Jehová quebrantó a Sísara, a todos sus carros y a todo su ejército, a filo de espada delante de Barac; y Sísara descendió del carro, y huyó a pie».
La palabra ma’arakhah se deriva de un verbo que significa poner en orden y se usa en relación a un ejército que se ha juntado para una batalla o que está involucrado en ella; p. ej., el ejército de Israel (Hechos 7:42) «Y Dios se apartó, y los entregó a que rindiesen culto al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ¿Acaso me ofrecisteis víctimas y sacrificios En el desierto por cuarenta años, casa de Israel?».
Los ejérictos de Israel hasta la época de Salomón estaban compuestos mayormente por infantería, armados con espadas, lanzas, arcos y flechas y hondas y protegidos por pequeños escudos, con un juez, general o rey a la cabeza.
Israel, cumpliendo la condición de ser obediente (Mateo 26:53) «Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, ése me va a entregar». Sugiere un posible ejército angelical dividido en legiones como el ejército romano.
En los tiempos premonárquicos no existía en Israel un e. bien organizado. Los jefes de tribu reunían y armaban a los que pertenecían a su tribu o a otros casualmente residentes en ella. Un e. regular de soldados profesionales no hace su aparición hasta la época de los reyes, probablemente formado de la guardia personal del rey ( treinta) y de los contingentes de mercenarios forasteros.
En el AT: 1. La palabra heb. más frecuente es tava’, ejército (Génesis 21:22) «Aconteció en aquel mismo tiempo que habló Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, a Abraham, diciendo: Dios está contigo en todo cuanto haces»; ángeles (Josué 5:14) «El respondió: No; mas como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo?». (Daniel 8:11) «Aun se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos, y por él fue quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue echado por tierra», Ejército de Jehovah como en la RVA y RVR-1960, o ejército del Señor en DHH y BA); astros (Deuteronomio 4:19) «No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado, y te inclines a ellos y les sirvas; porque Jehová tu Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos», como en DHH; la RVA tiene el ejército del cielo); creación (Génesis 2:1) «Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos»; Jehovah de los ejércitos (1 Samuel 17:45) «Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado».
2. Hebreos hayil, ejército (Éxodo 14:4) «Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así».
3. Dos veces el heb. hel (2 Reyes 18:17) «Después el rey de Asiria envió contra el rey Ezequías al Tartán, al Rabsaris y al Rabsaces, con un gran ejército, desde Laquis contra Jerusalén, y subieron y vinieron a Jerusalén. Y habiendo subido, vinieron y acamparon junto al acueducto del estanque de arriba, en el camino de la heredad del Lavador», ejército en la RVA, RVR-1960, DHH y BA; Oba, tropa en la RVA, ejército en la RVR-1960 y BA, multitud en DHH. 4. Hebreos mahaneh, frecuentemente traducido campamento (Éxodo 32:27) «Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente»; aunque la RVA en 14:24 traduce ejército).
En el NT:
1. Gr., stratia, ejército (Lucas 2:13) «Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían». tiene huestes celestiales; (Hechos 7:42) «Y Dios se apartó, y los entregó a que rindiesen culto al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ¿Acaso me ofrecisteis víctimas y sacrificios En el desierto por cuarenta años, casa de Israel?», ejército del cielo o estrellas del cielo como en DHH, o cuerpos celestes; ver nota en la BA, como objetos de adoración).
2. Gr., xenos, invitado pero también hospedador (Romanos 16:23) «Os saluda Gayo, hospedador mío y de toda la iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto».
3. Gr., pandocheus, uno que recibe a todo los que vienen (Lucas 10:35) «Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese». la RVA, RVR-1960 y BA tienen mesonero; DHH tiene dueño del alojamiento).
Definimos Ejército como un conjunto de hombres armados y organizados para guerrear. De las diversas palabras usadas para ejército, gedhudh (usada 32 veces) generalmente significa una banda de pocos integrantes saliendo para saquear (1 Samuel 30:8) «Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos». (2 Samuel 22:30) «Contigo desbarataré ejércitos, Y con mi Dios asaltaré muros», aunque se usó (2 Crónicas 25) al referirse al gran ejército de Amasías de 300.000 hombres escogidos de Judá y Benjamín con, al principio, 100.000 mercenarios del reino del norte. Los ejércitos de Israel, cuando eran dirigidos y guiados por Dios, eran siempre exitosos (Josué 1:3) «Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie». (Josué 5:14) «El respondió: No; mas como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo?», pero cuando hombres como Saúl (1 Samuel 15) y Amasías (2 Crónicas 25:14) «Volviendo luego Amasías de la matanza de los edomitas, trajo también consigo los dioses de los hijos de Seir, y los puso ante sí por dioses, y los adoró, y les quemó incienso» se negaban a escuchar a Dios, el resultado era el fracaso y la muerte. Hayil, usada 231 veces y traducida como ejército 54 veces, implica poder, valor, riqueza, o, en contextos militares, recursos en general para la guerra. Por alguna razón, Dios no quería que Israel usara ni dependiera de la caballería (Deuteronomio 17:16) «Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque Jehová os ha dicho: No volváis nunca por este camino». (Deuteronomio 20:1) «Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto». (Isaías 31:1) «¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!».
Mahaneh, usada más de 200 veces, generalmente significa campamento, pero se usa a veces para referirse a un ejército en el campo (p. ej., (Jueces 4:15) «Y Jehová quebrantó a Sísara, a todos sus carros y a todo su ejército, a filo de espada delante de Barac; y Sísara descendió del carro, y huyó a pie».
La palabra ma’arakhah se deriva de un verbo que significa poner en orden y se usa en relación a un ejército que se ha juntado para una batalla o que está involucrado en ella; p. ej., el ejército de Israel (1 Samuel 17:8) «Y se paró y dio voces a los escuadrones de Israel, diciéndoles: ¿Para qué os habéis puesto en orden de batalla? ¿No soy yo el filisteo, y vosotros los siervos de Saúl? Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí». (1 Samuel 17:10) «Y añadió el filisteo: Hoy yo he desafiado al campamento de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo». La palabra tsava’ correctamente significa hueste o Jehovah de los Ejércitos (Isaías 22:15) «Jehová de los ejércitos dice así: Vé, entra a este tesorero, a Sebna el mayordomo, y dile». Se usa 500 veces y se traduce ejército numerosas veces. La palabra enfatiza la gran cantidad de soldados. Al usarse con referencia al ejército de Dios, los soldados pueden ser el pueblo (Éxodo 7:4) «Y Faraón no os oirá; mas yo pondré mi mano sobre Egipto, y sacaré a mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios», ángeles (Salmos 103:21) «Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos, Ministros suyos, que hacéis su voluntad», o, por inferencia, langostas (Joel 2:2) «Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra; como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones». La palabra gr. correspondiente stratia se usa al referirse a ángeles (Lucas 2:13) «Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían». y las estrellas y los planetas (Hechos 7:42) «Y Dios se apartó, y los entregó a que rindiesen culto al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ¿Acaso me ofrecisteis víctimas y sacrificios En el desierto por cuarenta años, casa de Israel?».
Los ejérictos de Israel hasta la época de Salomón estaban compuestos mayormente por infantería, armados con espadas, lanzas, arcos y flechas y hondas y protegidos por pequeños escudos, con un juez, general o rey a la cabeza.
Israel, cumpliendo la condición de ser obediente (Deuteronomio 28:1-7) pudo haber llegado a ser el mayor poder de la tierra; pero cuando se apartó en una apostasía sin esperanza, Dios empezó a levantar grandes poderes universales (Daniel 2) contra ella. Hubo una sucesión de poderes militares (babilonio, persa, griego y romano). Los romanos eran geniales para gobernar y para organizarse militarmente. Jesús (Mateo 26:53) «¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?». sugiere un posible ejército angelical dividido en legiones como el ejército romano.
Ejército (heb. ts»b»'; gr. stratiá). Israel no tenía un ejército permanente antes del tiempo de los reyes. Durante la peregrinación por el desierto, todos los hombres capaces, excepto los levitas, a la edad de 20 años para arriba eran automáticamente miembros del ejército de ciudadanos (, 3), que en ese tiempo consistía sólo de infantería (11:21). En ciertas ocasiones se les asignaba deberes militares a los levitas, exceptuados del servicio militar (1:45-50; , 26-28). Los soldados generalmente estaban divididos en lanceros, honderos y arqueros, de acuerdo con las armas que manejaban. Estaba organizado sobre la base de las divisiones políticas de Israel, y la unidad mayor en cada tribu era la 'de mil', o 'las casas de sus padres' o los 'clanes', que se subdividían en 100, 50 y 10 (véase ; , 16; ; etc.). Más tarde, en la historia de Israel se encuentran divisiones militares semejantes (; 2. S. 18:1). La misma organización continuó probablemente en el período de los jueces. En tiempos de peligro nacional los líderes reconocidos del pueblo, los jueces, enviaban mensajeros por el país y llamaban a los hombres de guerra de las diversas tribus (, 35; 19:29-20:2; ). Tan pronto como pasaba el peligro se ganaba la victoria, y los ejércitos enemigos eran expulsados, todo el pueblo se dispersaba nuevamente y regresaba a sus hogares. Aparentemente el ejército no tenía un cuerpo de suministros durante ese tiempo; cada soldado llevaba su propio equipo y obtenía sus propias provisiones por medio del pillaje u otros medios (cf , 18). Véanse Arco; Caballería; Escuadra; Escuadrón; Flecha; Honda; Infantería; Lanza. 181. Maqueta antigua de un cuerpo de ejército egipcio compuesto por soldados sudaneses. Ejércitos, Jehová o Señor de los. Véase Jehová (6).