Todo me fué entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre conoce sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo quisiere revelar.
Hechos 3:13 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento) El Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, el Dios de nuestros padres glorificó a su siervo, Jesús al cual vosotros entregasteis, y negasteis en presencia de Pilato cuando éste juzgó absolverlo, Higit pang mga bersyonBiblia Reina Valera 1960 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando este había resuelto ponerle en libertad. Biblia Nueva Traducción Viviente Pues es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob —el Dios de todos nuestros antepasados— quien dio gloria a su siervo Jesús al hacer este milagro. Es el mismo Jesús a quien ustedes rechazaron y entregaron a Pilato, a pesar de que Pilato había decidido ponerlo en libertad. Biblia Católica (Latinoamericana) Pero no; es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, el que acaba de glorificar a su siervo Jesús. Ustedes lo entregaron y, cuando Pilato decidió dejarlo en libertad, renegaron de él. La Biblia Textual 3a Edicion El Dios° de Abraham, de Isaac y Jacob, el Dios de nuestros padres, glorificó a su Siervo Jesús, a quien por cierto vosotros entregasteis y rechazasteis en presencia de Pilato, cuando éste había° decidido soltarlo. Biblia Serafín de Ausejo 1975 El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis en presencia de Pilato, mientras éste se inclinaba a dejarlo en libertad. Biblia Reina Valera Gómez (2023) El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; el Dios de nuestros padres ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis, y negasteis delante de Pilato, cuando este había determinado dejarle en libertad. |
Todo me fué entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre conoce sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo quisiere revelar.
y le entregarán a los gentiles para que le escarnezcan, le azoten y crucifiquen, y al tercer día se levantará.
Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivientes.
Y atándole le llevaron y le entregaron a Pondo Pilato, el gobernador.
Y acercándose Jesús les habló, diciendo: Me fué dado todo poder en el cielo y sobre la tierra.
Mas los principales sacerdotes incitaron a la multitud para que más bien les soltase a Barrabás;
Pilato dijo a los principales sacerdotes y a las muchedumbres: No hallo nada criminal en este hombre.
No juzguéis y no seréis juzgados. No condenéis y no seréis condenados. Perdonad y seréis perdonados.
Estas cosas no las entendieron sus discípulos al principio, mas cuando fué glorificado Jesús, entonces se acordaron que estas cosas estaban escritas sobre él y que se hicieron estas cosas.
Gritaron, pues, de nuevo todos: No a éste, sino a Barrabás. Y era Barrabás salteador.
Respondió Jesús: No tendrías ningún poder contra mí, si no te hubiera sido dado de arriba (Rom. 13). Por esto el que a ti me entrega mayor culpa tiene.
Desde entonces procuraba soltarle, mas los judíos gritaban: Si a éste sueltas, no eres amigo del César. Todo el que a sí mismo se hace rey se opone al César.
Mas ellos gritaban: Quita, quita, crucifícale. Díceles Pilato: ¿A vuestro rey he de crucificar? Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos rey sino a César.
Esto lo dijo del Espíritu que habían de recibir los creyentes en él, porque aun no había espíritu , porque Jesús todavía no fué glorificado.
Y él dijo: El Dios de nuestros padres te designó a conocer su voluntad y ver al justo, y oír la voz de su boca,
pero te confieso esto que según el Camino que llaman herejía, así sirvo religiosamente al Dios de nuestros padres, creyendo todo lo que es conforme a la Ley y lo que está escrito en los profetas,
Al ver esto, Pedro respondió al pueblo: Varones israelitas ¿qué admiráis en éste?, o ¿por qué fijáis los ojos en nosotros como si por propia fuerza o piedad le hubiésemos hecho andar?
A vosotros primeramente Dios, levantando a su siervo Jesús, envió al que os bendiga al apartar a cada uno de vuestras maldades. A
fueron, en efecto, coaligados en esta ciudad contra tu santo siervo Jesús al cual ungiste, Herodes y Poncio Pilato con los gentiles y pueblos de Israel
al extender tu mano para la curación, y que señales y prodigios se hagan por el nombre de tu santo siervo Jesús.
Yo soy el dios de tus padres, el dios de Abraham, el dios de Isaac y el dios de Jacob: pero temblando Moisés no osaba mirar.
cuyos son los padres y de los cuales es el Cristo por lo que es según la carne. El que es sobre todo sea Dios bendito por los siglos de los siglos! Amén.
pero al que ha sido hecho un poco menor que ángeles vemos a Jesús, por el padecimiento de la muerte, coronado de gloria y honra para que, gracia a Dios, sea en favor de todo hombre que gustase la muerte.
y el viviente, y fui muerto; y he aquí soy viviente por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno (Is. 22:22; Mt. 16:18).
y de parte de Jesu-Cristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, el Príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos amó y nos lavó de nuestros pecados en su sangre;