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Hechos 24:14 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

14 pero te confieso esto que según el Camino que llaman herejía, así sirvo religiosamente al Dios de nuestros padres, creyendo todo lo que es conforme a la Ley y lo que está escrito en los profetas,

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Biblia Reina Valera 1960

14 Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

14 »Pero admito que soy seguidor del Camino, al cual ellos llaman secta. Adoro al Dios de nuestros antepasados y firmemente creo en la ley judía y en todo lo que escribieron los profetas.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

14 Pero sí admito ante ti que sirvo al Dios de nuestros padres según nuestro camino, que ellos llaman secta. Creo en todo lo que está escrito en la Ley y los Profetas

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La Biblia Textual 3a Edicion

14 Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman secta, así sirvo al Dios de mis antepasados, creyendo todo lo que es conforme a la ley y lo que está escrito en los profetas,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

14 Una cosa sí te confieso: que sirvo al Dios de mis padres según el Camino que llaman secta, creyendo todo lo que está de acuerdo con la ley y escrito en los profetas,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

14 Pero te confieso esto, que conforme al Camino que ellos llaman herejía, así adoro al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas;

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Hechos 24:14
44 Mga Krus na Reperensya  

Todo pues el que se declarare por mí delante de los hombres, yo también me declararé por él delante de mi Padre que está en los cielos,


De estos dos mandamientos penden toda la ley y los profetas.


Todo, pues, cuanto queráis que os hagan los hombres, así también vosotros hacedlo a ellos, porque esto es la Ley y los Profetas.


como habló por boca de los santos profetas de tiempo antiguo,


La ley y los profetas hasta Juan ; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todo se esfuerza para entrar.


Dícele Abraham: Tienen a Moisés y a los profetas, escúchenlos.


Comenzando desde Moisés y desde todos los profetas les declaraba en todas las Escrituras lo que se refería a él (Jn. 5:39, 40).


Y les dijo: Estas son las palabras que hablé a vosotros, estando aún con vosotros que debían ser cumplidas todas las cosas que están escritas en la Ley de Moisés y en los Profetas y Salmos, de mí.


Felipe halla a Natanael y le dice: A aquel de quien escribió Moisés en la Ley, y los Profetas, le hemos hallado, a Jesús, el hijo de José, el de Nazaret.


A éste dan testimonio todos los pro fetas: que todo el que cree en él recibe por el nombre de él, re misión de pecados.


Y después de la lectura de la Ley y de los Profetas, los principales de la sinagoga enviaron a ellos, diciendo: Varones hermanos, si tenéis una palabra de exhortación al pueblo, hablad.


Mas se levantaron algunos de los de la secta de los Fariseos que habían creído, diciendo que es menester circuncidarlos y mandarles guardar la ley de Moisés.


Y hubo en aquel tiempo, un alboroto no pequeño acerca del Camino.


Como algunos se endurecían, y no creían, hablando mal del Camino, delante de la multitud, apartándose de ellos separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de un tal Tirano.


Y él dijo: El Dios de nuestros padres te designó a conocer su voluntad y ver al justo, y oír la voz de su boca,


Félix los aplazó, siendo más exactamente informado de las cosas de este Camino, diciendo: Cuando Lisias el tribuno descendiere, examinaré vuestro asunto.


Habiendo hallado que es peste este hombre y que provoca levantamientos entre todos los judíos que están por el mundo, primer caudillo de la herejía de los nazarenos,


mientras que Pablo se defendía: Ni contra la ley de los judíos, ni contra el templo, ni contra César falté en algo.


Habiendo pues alcanzado el auxilio de Dios, hasta el día de hoy estoy de pie, atestando a pequeño y a grande, sin decir otra cosa que lo de que hablaron los profetas de lo que ha de venir, y Moisés:


Crees, oh rey Agripa, a los profetas. Sé que crees.


Pues bien, mi vivir desde la juventud, pagado desde el principio en mi nación, en Jerusalem, lo saben todos los judíos


Y ahora por la esperanza de la promesa hecha por Dios a los padres, estoy juzgado,


mas deseamos oír de ti lo que piensas, porque acerca de esta secta nos es notorio que en todas partes se contradice.


Habiéndole fijado un día, vinieron a él, a su domicilio en mayor número, a quienes explicaba, dando testimonio del reino de Dios, persuadiéndoles acerca de Jesús por la ley de Moisés y los profetas, desde la mañana hasta la tarde.


El Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, el Dios de nuestros padres glorificó a su siervo, Jesús al cual vosotros entregasteis, y negasteis en presencia de Pilato cuando éste juzgó absolverlo,


El Dios de nuestros padres despertó a Jesús a quien vosotros ejecutasteis, colgándole en un madero.


Yo soy el dios de tus padres, el dios de Abraham, el dios de Isaac y el dios de Jacob: pero temblando Moisés no osaba mirar.


y le pidió cartas para Damasco a las sinagogas a fin de que si hallase algunos que fuesen de la vía varones y mujeres, los trajese atados a Jerusalem.


porque testigo me es Dios a quien sirvo en mi espíritu, en el evangelio de su hijo, cuan constantemente hago mención de vosotros, siempre en mis oraciones


Mas ahora sin ley una justicia de Dios está manifestada, testificada por la Ley y los profetas,


porque es menester que haya también sectas entre vosotros para que también los aprobados vengan a ser manifiestos entre vosotros.


idolatría, hechicería, enemistades, querellas, celos, arrebatos, rencores, disensiones, partidos,


Gracias al Dios que sirvo, desde mis progenitores, con limpia conciencia, como hago constantemente mención de ti en mis oraciones, noche y día,


A hombre hereje después de una y otra amonestación, deséchale,


escudriñando para qué o cuál época declaraba el espíritu de Cristo que estaba en ellos, testificando de antemano los padecimientos que llenarían a Cristo, y las glorias que los seguirían,


Y caí a sus pies para adorarle, y me dice: Mira que no, yo soy siervo contigo y con tus hermanos que tienen el testimonio de Jesús. A Dios adora, porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.


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