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Apocalipsis 1:18 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

18 y el viviente, y fui muerto; y he aquí soy viviente por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno (Is. 22:22; Mt. 16:18).

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Biblia Reina Valera 1960

18 y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

18 Yo soy el que vive. Estuve muerto, ¡pero mira! ¡Ahora estoy vivo por siempre y para siempre! Y tengo en mi poder las llaves de la muerte y de la tumba.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

18 el que vive. Estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos y tengo las llaves de la Muerte y de su reino.

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La Biblia Textual 3a Edicion

18 y el que vive, aunque estuve muerto, pero he aquí vivo por los siglos de los siglos,° y tengo las llaves de la Muerte y del Hades.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

18 y el que vive. Estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

18 y el que vivo, y estuve muerto; y he aquí que vivo para siempre, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del infierno.

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Apocalipsis 1:18
32 Mga Krus na Reperensya  

Y tú, Capernaum, que hasta el cielo fuiste elevada, hasta los infiernos serás abajada, porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que fueron hechos en tí, habría permanecido hasta el día de hoy.


Y te daré las llaves del reino de los cielos, y lo que atares sobre la tierra, estará atado en los cielos; y lo que desatares sobre la tierra estará desatado en los cielos.


Siendo ellas asustadas e inclinando el rostro a tierra, ellos le dijeron: ¿Por qué buscáis al viviente con los muertos?


Dijóle Jesús: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muriere, vivirá;


Aun un poco, y el mundo no me verá más, pero vosotros me veis, porque yo vivo, vosotros también viviréis.


sabiendo que despertado de entre los muertos, Cristo ya no muere; la muerte no se enseñorea de él.


Y en efecto, si fué crucificado de flaqueza, mas vive de fuerza de Dios. Pues nosotros somos flacos en él, mas viviremos con él de fuerza de Dios para vosotros.


Con Cristo he sido crucificado. Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí. Lo que ahora vivo en carne, lo vivo en la fe del hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí.


En efecto moristeis, y vuestra vida está escondida con el Cristo en Dios.


el que, siendo reflejo de la gloria e imagen de la persona de él, llevando todas las cosas con la palabra de la potencia de él, habiendo hecho por sí mismo purgación de pecados, se sentó a la derecha de la Majestad en las. alturas,


mirando al príncipe y consumador de la fe, a Jesús que, en cambio del gozo que le estaba propuesto, sufrió una cruz, no haciendo caso de la vergüenza, y a la diestra del trono de Dios se sentó (c. 8/-1).


que ha ve nido a serlo no según ley de mandamiento carnal sino en virtud de vida indisoluble,


resulta que puede salvar también de manera completa a los que por él se allegan a Dios, siempre viviendo para interceder por ellos.


y juró por El que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y lo que hay en él y la tierra y lo que hay en ella, y la mar y lo que hay en ella, que no habrá más tiempo,


Y uno de los cuatro seres dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira del Dios que vive por los siglos de los siglos.


Al mensajero de la iglesia que está en Esmirna, escribe: Esto dice el primero y el postrero, el que fué muerto y vivió:


Y el mar dio los muertos que están en él, y la muerte y la morada de los muertos dieron los muertos que había en ellas, y fueron juzgados, cada uno según sus obras.


Y la muerte y la morada de los muertos fueron echadas en el lago del fuego. Esta es la muerte segunda, el lago del fuego.


Al mensajero de la iglesia que está en Filadelfia, escribe: Esto dice el santo, el verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y nadie cierra, y el que cierra y nadie abre (Is. 22:22):


Y cuando los seres den gloria y honor y acción de gracias al sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos,


Y los cuatro seres decían: Amén. Y los ancianos se postraron y adoraron.


Y vi y he aquí un caballo amarillo y el que estaba sentado sobre él tiene por nombre la Muerte; y el infierno seguía con ella, y fuéles dado poder sobre la cuarta parte de la tierra para matar con espada, con hambre, con peste y por las fieras de la tierra.


Y el quinto ángel tocó la trompeta; y vi un astro que cayó del cielo en la tierra, y fuéle dada la llave del pozo del abismo.


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