Quienes abandonan un estilo de vida homosexual están conscientes de que con la ayuda de Dios es mucho mejor hacer; este testimonio lo comprueba.

El hermano Juan Rodríguez nos cuenta de las grandezas de Dios a través de lo que ha hecho en su vida.
Desde pequeño sintió una «atracción» hacia los hombres, incluso, empezó a tener encuentros sexuales con otros de su mismo sexo a la edad de 8 años.
Conforme iba creciendo, esta consciente de que era gay, aunque no le gustaba aquello.
También señala que llevaba una especie de doble vida, ya que mientras estaba en la iglesia, seguía haciendo de las suyas como homosexual.
Durante los años que vivió en este mundo, atravesó por diversas situaciones que lo marcaron, incluso hasta el nivel de sufrir depresión.
Pero reconoce que Dios siempre tuvo un propósito con él, y que de una u otra manera le hablaba.
No fue hasta que decidió dejar este estilo de vida por seguir a Cristo, que todo cambió para él.
Hoy día testifica de que Dios es un Dios de transformaciones y se dedica a predicar y cantar para su gloria.