(forma abreviada de Josifías, que significa: “Que Jah Añada [Aumente]; Jah Ha Añadido [Aumentado]”).
1. Primero de los dos hijos que Jacob tuvo con su amada esposa Raquel. (Génesis 35:24) «Los hijos de Raquel: José y Benjamín». Cuando José nació, Raquel exclamó: “¡Dios ha quitado mi oprobio!”, pues había sido estéril. Luego lo llamó José, diciendo: “Jehová me añade otro hijo”, es decir, otro hijo además de Dan y Neftalí, a quienes Raquel había aceptado como suyos aunque le nacieron a su sierva Bilhá. (Génesis 30:3-8, 22-24). En aquel entonces Jacob debía tener unos noventa y un años de edad. Compárese con (Génesis 41:46, 47, 53, 54), (Génesis 45:11) «Y allí te alimentaré, pues aún quedan cinco años de hambre, para que no perezcas de pobreza tú y tu casa, y todo lo que tienes». (Génesis 47:9) «Y Jacob respondió a Faraón: Los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado a los días de los años de la vida de mis padres en los días de su peregrinación».
Unos seis años después, Jacob partió de Padán-aram con toda su familia para regresar a la tierra de Canaán. (Génesis 31:17, 18, 41). Cuando se enteró de que su hermano Esaú iba a su encuentro con 400 hombres, Jacob repartió sus hijos a las esposas y concubinas, y colocó a Raquel y José detrás de todos, en la posición más segura. (Génesis 33:1-3). José y su madre fueron, por lo tanto, los últimos en inclinarse ante Esaú. (Génesis 33:4-7).
Después José residió con su familia en Sucot, Siquem (Génesis 33:17-19). y Betel. (Génesis 35:1, 5, 6). Más tarde, cuando iban de Betel a Efrat (Belén), Raquel, la madre de José, murió mientras daba a luz a Benjamín. (Génesis 35:16-19).
Odiado por sus medio hermanos. A la edad de diecisiete años, José cuidaba ovejas junto con los hijos que Jacob tuvo con Bilhá y Zilpá. Mientras lo hacía, aunque era el menor, no se unió a ellos en sus malas acciones, sino que, movido por un sentido de responsabilidad, le llevó a su padre un mal informe sobre ellos. (Génesis 37:2) «Esta es la historia de la familia de Jacob: José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre la mala fama de ellos».
Jacob tuvo más cariño a José que a todos sus demás hijos, debido a que era un hijo de su vejez, y tal vez también debido al apego de José a la rectitud. Jacob mandó hacer para su hijo una larga vestidura rayada, quizás como las que llevaban las personas de rango. Como resultado, los hermanos de José le cobraron odio. Más tarde, cuando les relató un sueño que predecía que llegaría a tener preeminencia sobre ellos, su odio fue mayor. Un segundo sueño señaló que, no solo sus hermanos, sino hasta su padre y su madre (al parecer no Raquel, pues ya había muerto, sino quizás la casa o la principal esposa viva de Jacob), se inclinarían ante él. Cuando José relató este sueño, su padre lo reprendió, y los celos de sus hermanos se intensificaron. El que José hablara concerniente a sus sueños no significa que abrigase sentimientos de superioridad. Tan solo estaba dando a conocer lo que Dios le había revelado, y seguramente Jacob reconoció la naturaleza profética de aquellos sueños, pues “observó el dicho”. (Génesis 37:3-11).
En otra ocasión, Jacob, que entonces se hallaba en Hebrón, pidió a José que comprobase el bienestar del rebaño y de sus hermanos mientras estaban en las inmediaciones de Siquem. En vista del rencor que le guardaban, esta no debió ser una asignación agradable para José. No obstante, dijo sin vacilar: “¡Aquí estoy!”. Desde la llanura baja de Hebrón se puso en camino hacia Siquem. Un hombre le informó que sus hermanos se habían dirigido a Dotán, por lo que continuó su viaje. Cuando sus hermanos alcanzaron a verlo en la distancia, empezaron a tramar contra él, diciendo: “¡Miren! Ahí viene ese soñador. Y ahora vengan y matémoslo y arrojémoslo en una de las cisternas [...]. Entonces veremos en qué vendrán a parar sus sueños”. (Génesis 37:12-20). Pero Rubén, el primogénito, quiso frustrar el asesinato y los exhortó a que no matasen a José, sino que lo arrojasen en una cisterna seca. Cuando José llegó, lo despojaron de su larga prenda de vestir rayada e hicieron lo que Rubén había recomendado. Posteriormente, cuando apareció una caravana de ismaelitas, Judá, en ausencia de Rubén, persuadió a los demás para que en lugar de matar a José lo vendiesen a los mercaderes que pasaban. (Génesis 37:21-27).
Vendido en esclavitud. A pesar de las súplicas de José para que se apiadaran de él, lo vendieron por veinte piezas de plata. (Génesis 37:28) «Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto». (Génesis 42:21) «Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le escuchamos; por eso ha venido sobre nosotros esta angustia». Más tarde, engañaron a Jacob para que creyese que una bestia salvaje había matado a José. El anciano Jacob estaba tan afligido por la pérdida de su hijo que rehusó recibir consuelo. (Génesis 37:31-35).
Con el tiempo los mercaderes llevaron a José a Egipto y lo vendieron a Potifar, el jefe de la guardia de corps de Faraón. (Génesis 37:28, 36). (Génesis 39:1) «Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá». Esta compra del egipcio Potifar no era algo insólito, pues papiros antiguos indican que los esclavos sirios José era medio sirio, (Génesis 29:10) «Y sucedió que cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán hermano de su madre, y las ovejas de Labán el hermano de su madre, se acercó Jacob y removió la piedra de la boca del pozo, y abrevó el rebaño de Labán hermano de su madre». (Génesis 31:20) «Y Jacob engañó a Labán arameo, no haciéndole saber que se iba», eran muy apreciados en el país.
Tal como José había sido diligente en favorecer los intereses de su padre, también fue un esclavo industrioso y confiable. Con la bendición de Jehová, todo lo que hizo tuvo éxito, de modo que Potifar le confió todos los asuntos de su casa. Parece que José desempeñó un cargo de superintendente, un puesto mencionado en los registros egipcios con relación a las casas grandes de los egipcios influyentes. (Génesis 39:2-6).
Resiste la tentación. José se había hecho un joven muy apuesto, y la esposa de Potifar se encaprichó con él. Le pidió repetidas veces que tuviera relaciones con ella, pero José, educado en las sendas de la justicia, rehusó, diciendo: “¿Cómo podría yo cometer esta gran maldad y realmente pecar contra Dios?”. Sin embargo, eso no eliminó el peligro que afrontaba. Como indican los descubrimientos arqueológicos, parece que las casas egipcias estaban diseñadas de tal manera que había que pasar por la parte principal de la casa para llegar a las despensas. Si la casa de Potifar estaba construida de manera similar, debió resultarle imposible a José evitar todo contacto con la esposa de Potifar. (Génesis 39:6-10).
Finalmente, la esposa de Potifar se aprovechó de un momento que consideró oportuno. Mientras no había otros hombres presentes y José se ocupaba de la administración de la casa, ella se agarró de su prenda de vestir y le dijo: “¡Acuéstate conmigo!”. Pero José se desprendió de su prenda de vestir y huyó. Ante esto, la mujer se puso a gritar y dio a entender que José había intentado abusar de ella. Tras referírselo a su esposo, el encolerizado Potifar hizo arrojar a José en la casa de encierro, en la que se mantenía detenidos a los prisioneros del rey. (Génesis 39:11-20).
En prisión. Según parece, al principio José recibió un trato severo en la prisión. “Con grilletes afligieron sus pies, en hierros entró su alma.” (Salmos 105:17, 18). Sin embargo, debido a la conducta ejemplar de José en aquellas circunstancias y a la bendición de Jehová, más tarde el oficial principal de la casa de encierro le colocó en un cargo de confianza sobre los demás prisioneros. En este puesto el prisionero José demostró de nuevo su aptitud como administrador al encargarse de que se hiciera todo el trabajo. (Génesis 39:21-23).
Más tarde, cuando dos oficiales de Faraón —el jefe de los coperos y el jefe de los panaderos— fueron puestos en la misma prisión, se designó a José para que los atendiese. Después de algún tiempo, los dos hombres tuvieron sueños, y José, tras atribuir la interpretación a Dios, se los descifró. El sueño del jefe de los coperos indicaba que se le restablecería a su posición al cabo de tres días. Por lo tanto, José le solicitó que le recordase e hiciera mención de él a Faraón para que pudiera ser libertado de la prisión. José explicó que se le había secuestrado de la “tierra de los hebreos” y que no había hecho nada que mereciese encarcelamiento. Probablemente para no dejar en mala posición a su familia, prefirió no identificar a los secuestradores. Después interpretó que el sueño del panadero significaba que se le daría muerte al cabo de tres días. Ambos sueños se cumplieron tres días después con motivo del cumpleaños de Faraón. Sin duda, esta circunstancia le dio a José la seguridad de que sus propios sueños se cumplirían y le ayudó a continuar perseverando. Para entonces ya habían transcurrido unos once años desde que sus hermanos lo habían vendido. (Génesis 40:1-22), compárese con (Génesis 37:2) «Esta es la historia de la familia de Jacob: José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre la mala fama de ellos». (Génesis 41:1, 46).
Ante Faraón. Cuando se le volvió a colocar en su puesto, el copero se olvidó por completo de José. (Génesis 40:23) «Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó». Sin embargo, después de dos años completos, Faraón tuvo dos sueños que ninguno de los sacerdotes magos y sabios de Egipto pudo interpretar. El copero se acordó entonces de José y se lo mencionó a Faraón, quien en seguida hizo que lo llevasen a su presencia. Siguiendo la costumbre egipcia, José se afeitó y se mudó de ropas antes de presentarse ante Faraón. Tampoco en esta ocasión se atribuyó ningún mérito, sino que reconoció que la interpretación procedía de Dios. Luego explicó que los dos sueños de Faraón indicaban que habría siete años de abundancia seguidos por siete años de hambre. Además, recomendó medidas para aliviar la futura escasez de alimento. (Génesis 41:1-36).
Se le nombra segundo gobernante de Egipto. Faraón consideró que José, que entonces tenía treinta años, poseía la sabiduría necesaria para administrar los asuntos durante el tiempo de abundancia y el de hambre. Por lo tanto, lo elevó al segundo puesto en el gobierno de Egipto, y le dio su propio anillo de sellar, prendas de vestir de lino fino y un collar de oro. (Génesis 41:37-44, 46), compárese con (Salmos 105:17, 20-22.) Esta manera de investir de autoridad está atestiguada por inscripciones y pinturas murales egipcias. También es digno de mención que los registros egipcios antiguos revelan que varios cananeos ocuparon puestos encumbrados en Egipto, y el que a José se le cambiara el nombre a Zafenat-panéah tampoco es un caso sin precedente. Además, José recibió por esposa a Asenat, la hija de Potifera (que en egipcio significa “Aquel a Quien Ha Dado Ra”), el sacerdote de On. (Génesis 41:45) «Y llamó Faraón el nombre de José, Zafnat-panea; y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto».
Después José recorrió la tierra de Egipto e hizo preparativos para administrar los asuntos del Estado, y luego almacenó grandes cantidades de víveres durante los años de abundancia. Antes de que llegase el hambre, su esposa Asenat le dio dos hijos, Manasés y Efraín. (Génesis 41:46-52).
Sus medio hermanos van a comprar alimento. Llegó el hambre. Debido a que se extendió más allá de las fronteras de Egipto, los pueblos circundantes acudían a José para comprar alimento. Por fin, incluso sus diez medio hermanos llegaron y se inclinaron ante él, lo que cumplió, de manera parcial, los dos sueños previos de José. (Génesis 41:53) «Así se cumplieron los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto». (Génesis 42:7) «Y José, cuando vio a sus hermanos, los conoció; mas hizo como que no los conocía, y les habló ásperamente, y les dijo: ¿De dónde habéis venido? Ellos respondieron: De la tierra de Canaán, para comprar alimentos». Ellos, sin embargo, no lo reconocieron, ya que llevaba su atavío real y les hablaba por medio de un intérprete. (Génesis 42:8, 23). Fingiendo no conocerlos, los acusó de ser espías, ante lo que ellos le aseguraron que eran diez hermanos que habían dejado tras sí, en casa, a su padre y a un hermano más joven, y que otro hermano ya no vivía. Pero José insistió en que eran espías y los puso bajo custodia. Al tercer día les dijo: “Hagan esto y manténganse vivos. Yo temo al Dios verdadero. Si son rectos, que uno de sus hermanos se quede atado en su casa de custodia [al parecer, en la que habían estado los diez bajo custodia], pero los demás de ustedes vayan, lleven cereales para el hambre de sus casas. Entonces me traerán a su hermano menor, para que sus palabras sean halladas fidedignas; y no morirán”. (Génesis 42:9-20).
Al ver cómo se había desarrollado la situación, los medio hermanos de José empezaron a sentir sobre sí mismos la retribución divina por haberlo vendido en esclavitud años antes y reconocieron su culpabilidad delante de su hermano, a quien todavía no habían reconocido. Cuando José los oyó y se dio cuenta de su arrepentimiento, se conmovió tan profundamente que tuvo que retirarse a llorar. Después que volvió, hizo atar a Simeón hasta que los demás regresaran con su hermano menor. (Génesis 42:21-24).
Sus medio hermanos vuelven con Benjamín. Cuando los nueve medio hermanos de José le contaron a Jacob lo que había acontecido en Egipto y luego descubrieron que su dinero estaba de nuevo en sus sacos, les dio mucho miedo, y su padre empezó a lamentarse. Jacob permitió que su hijo más joven acompañara a sus hermanos de regreso a Egipto, solo debido a la severidad del hambre y a que Judá prometió que Benjamín regresaría a salvo. (Génesis 42:29) «Y venidos a Jacob su padre en tierra de Canaán, le contaron todo lo que les había acontecido, diciendo». (Génesis 43:14) «Y el Dios Omnipotente os dé misericordia delante de aquel varón, y os suelte al otro vuestro hermano, y a este Benjamín. Y si he de ser privado de mis hijos, séalo».
Cuando llegaron allí, se reunieron con Simeón, y para sorpresa suya, todos fueron invitados a comer con el administrador de los víveres. Una vez que llegó José, le presentaron un regalo, se postraron ante él y tras contestar sus preguntas concernientes a su padre, se volvieron a inclinar ante él. Cuando José vio a Benjamín, su hermano carnal, se emocionó tanto que se apartó de su presencia y cedió a las lágrimas, pero logró controlar sus sentimientos e hizo que se sirviera la comida. Los once hermanos estaban sentados a su propia mesa, según su edad, y a Benjamín se le sirvieron porciones cinco veces mayores que las de los demás. José tal vez quiso probar así a sus hermanos, para determinar si había en ellos algún sentimiento recóndito de celos, pero no parecía haberlo. (Génesis 43:15-34).
Al igual que en la visita anterior, José hizo que de nuevo les pusieran el dinero de cada uno en su costal (Génesis 42:25) «Después mandó José que llenaran sus sacos de trigo, y devolviesen el dinero de cada uno de ellos, poniéndolo en su saco, y les diesen comida para el camino; y así se hizo con ellos», y además dispuso que se colocara su copa de plata en el costal de Benjamín. Una vez puestos en camino, ordenó que se les alcanzara y acusase de robar su copa de plata. Quizás con el fin de impresionar en ellos el gran valor que tenía esa copa para José y la gravedad de su supuesto delito, el hombre que estaba a cargo de la casa de José tenía que decirles: “¿No es esta la cosa en que bebe mi amo y por la cual con pericia lee agüeros?”. (Génesis 44:1-5). Naturalmente, como todo esto era parte de un ardid, no hay ninguna base para creer que José en realidad se valiera de la copa de plata para leer agüeros. Es probable que desease dar la impresión de ser un administrador de un país en el que la adoración verdadera era algo extraño.
La consternación de sus hermanos debió ser grande cuando se halló la copa en el costal de Benjamín. Volvieron a la casa de José con sus prendas de vestir rasgadas y se inclinaron ante él. Este les dijo que todos, excepto Benjamín, estaban libres para marcharse. Sin embargo, no quisieron hacerlo, lo que probó que había desaparecido el espíritu envidioso que unos veintidós años atrás les había movido a vender a su hermano. Judá dio una conmovedora explicación de sus circunstancias y se ofreció para ocupar el lugar de Benjamín, pues su padre moriría de dolor si Benjamín no regresaba. (Génesis 44:6-34).
José revela su identidad. Emocionado por el ruego de Judá, José ya no pudo contenerse más. Pidió a todos los demás que saliesen y se identificó ante sus hermanos. Aunque anteriormente le habían maltratado de manera cruel, no abrigaba ningún resentimiento contra ellos. Les dijo: “Ahora no se sientan heridos y no se encolericen contra ustedes mismos por haberme vendido acá; porque para la conservación de vida me ha enviado Dios delante de ustedes. Pues este es el segundo año del hambre en medio de la tierra, y todavía hay cinco años en que no habrá tiempo en que se are, ni habrá siega. Por consiguiente, Dios me envió delante de ustedes a fin de colocarles un resto en la tierra y para mantenerlos vivos mediante un gran escape. Así pues, no fueron ustedes los que me enviaron acá, sino el Dios verdadero”. (Génesis 45:1-8). El perdón de José fue genuino, y lo exteriorizó llorando en presencia de sus hermanos y besándolos. (Génesis 45:14, 15).
Después, de acuerdo con las órdenes de Faraón, José les proporcionó carruajes con el fin de que pudieran llevar a Jacob y a toda su casa a Egipto. Además les dio regalos y provisiones para el viaje. Y cuando partieron, les animó a que ‘no se exasperaran unos con otros en el camino’. (Génesis 45:16-24).
El padre de José va a Egipto. Al principio Jacob no podía creer que su hijo José todavía estuviese vivo. Sin embargo, cuando al final se convenció, Jacob, que ya tenía ciento treinta años, exclamó: “¡Ah, permítaseme ir y verlo antes de morir!”. Más tarde, en Beer-seba, mientras estaba en camino a Egipto con toda su casa, Jacob recibió en visión la aprobación divina para aquel traslado y también se le dijo: “José pondrá su mano sobre tus ojos”. José tenía que ser el que cerrara los ojos de Jacob después de su muerte. Como la costumbre era que el primogénito hiciera esto, Jehová reveló de este modo que José recibiría el derecho de primogenitura. (Génesis 45:25) «Y subieron de Egipto, y llegaron a la tierra de Canaán a Jacob su padre». (Génesis 46:4) «Yo descenderé contigo a Egipto, y yo también te haré volver; y la mano de José cerrará tus ojos».
Judá, a quien se había enviado delante, avisó a José de la llegada de su padre, y José hizo preparar su carro, fue al encuentro de Jacob en Gosén y luego se presentó ante Faraón con cinco de sus hermanos. Siguiendo las instrucciones de José, sus hermanos se identificaron como pastores de ovejas y pidieron permanecer como residentes forasteros en la tierra de Gosén. Su solicitud les fue concedida, y José, tras presentar a su padre a Faraón, instaló a Jacob y su casa en lo mejor de la tierra. (Génesis 46:28) «Y envió Jacob a Judá delante de sí a José, para que le viniese a ver en Gosén; y llegaron a la tierra de Gosén». (Génesis 47:11) «Así José hizo habitar a su padre y a sus hermanos, y les dio posesión en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Ramesés, como mandó Faraón». Así que, de manera sabia y amorosa, José sacó el mejor partido del prejuicio egipcio contra los pastores. Resultó en una salvaguarda para que la familia de Jacob no se contaminase con la influencia egipcia, y eliminó el peligro de ser asimilados totalmente por los egipcios como consecuencia de casarse con ellos. Desde entonces en adelante, Jacob y toda su casa dependieron de José. (Génesis 47:12) «Y alimentaba José a su padre y a sus hermanos, y a toda la casa de su padre, con pan, según el número de los hijos». En efecto, todos se inclinaron ante José como primer ministro de Faraón, con lo que sus sueños proféticos se cumplieron de manera sobresaliente.
El efecto del hambre en los egipcios. Puesto que el hambre continuaba, los egipcios agotaron poco a poco todo su dinero y su ganado a cambio de alimento. Finalmente, llegaron a vender a Faraón su tierra y se vendieron a sí mismos como esclavos. Luego José los instaló en ciudades, sin duda para facilitar la distribución del grano. No obstante, este trasvase de población a las ciudades debió ser una medida temporal, pues como los egipcios tendrían que regresar a sus campos para sembrarlos, lógicamente ocuparían de nuevo sus casas anteriores. Cuando la tierra les volviera a producir cosecha, los egipcios, en cumplimiento del decreto de José, tendrían que dar la quinta parte de su producto a Faraón por el uso de la tierra. Sin embargo, los sacerdotes quedaron exentos. (Génesis 47:13-26).
Jacob bendice a los hijos de José. Unos doce años después de terminar el hambre, José llevó ante Jacob a sus dos hijos, Manasés y Efraín. Fue entonces cuando Jacob indicó que el derecho de primogenitura sería de José, al considerar a Efraín y Manasés del mismo modo que si fueran hijos suyos. Así que de José tenían que surgir dos tribus distintas, con dos herencias tribales separadas. Mientras bendecía a Efraín y Manasés, Jacob mantuvo su mano derecha colocada sobre el más joven, Efraín, pese al desagrado de José. Al dar preeminencia a Efraín, indicó de manera profética que el más joven llegaría a ser el mayor. (Génesis 47:28, 29). (Génesis 48:1-22), véanse también (Deuteronomio 21:17) «mas al hijo de la aborrecida reconocerá como primogénito, para darle el doble de lo que correspondiere a cada uno de los demás; porque él es el principio de su vigor, y suyo es el derecho de la primogenitura». (Josué 14:4) «Porque los hijos de José fueron dos tribus, Manasés y Efraín; y no dieron parte a los levitas en la tierra sino ciudades en que morasen, con los ejidos de ellas para sus ganados y rebaños». (1 Crónicas 5:1) «Los hijos de Rubén primogénito de Israel (porque él era el primogénito, mas como violó el lecho de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de José, hijo de Israel, y no fue contado por primogénito».
Jacob bendice a José y a los otros hijos. Tiempo después, Jacob reunió a todos sus hijos en su lecho de muerte y los bendijo individualmente. Asemejó a José al “retoño de árbol frutal”. Aquel “árbol frutal” era el patriarca Jacob mismo, y José llegó a ser una de sus ramas prominentes. (Génesis 49:22) «Rama fructífera es José, Rama fructífera junto a una fuente, Cuyos vástagos se extienden sobre el muro». Aunque los arqueros hostigaron a José y fue blanco del odio, el arco de José “moraba en lugar permanente, y la fuerza de sus manos era flexible”. (Génesis 49:23, 24). Estas palabras podrían aplicar personalmente a José. Sus medio hermanos le habían abrigado rencor y de manera figurada lo habían asaeteado para destruirlo. Sin embargo, José les pagó con misericordia y bondad amorosa, cualidades que llegaron a ser como flechas que mataron su rencor. Los arqueros enemigos no consiguieron matar a José ni debilitar su devoción a la justicia y su afecto fraternal.
Sin embargo, las palabras de Jacob también podían aplicarse de manera profética a las tribus que descenderían de los dos hijos de José, Efraín y Manasés, y a sus futuras batallas. Compárese con (Deuteronomio 33:13, 17). (Jueces 1:23-25, 35). Es digno de mención que Josué (Hosea, Jehosúa), el sucesor de Moisés y caudillo de la lucha contra los cananeos, procedió de la tribu de Efraín. (Números 13:8, 16). (Josué 1:1-6). Otro descendiente de José, Gedeón, de la tribu de Manasés, venció a los madianitas con la ayuda de Jehová. (Jueces 6:13-15), (Jueces 8:22) «Y los israelitas dijeron a Gedeón: Sé nuestro señor, tú, y tu hijo, y tu nieto; pues que nos has librado de mano de Madián». Y Jefté, también de la tribu de Manasés, sojuzgó a los ammonitas. (Jueces 11:1, 32, 33), compárese con (Jueces 12:4) «Entonces reunió Jefté a todos los varones de Galaad, y peleó contra Efraín; y los de Galaad derrotaron a Efraín, porque habían dicho: Vosotros sois fugitivos de Efraín, vosotros los galaaditas, en medio de Efraín y de Manasés». (Números 26:29) «Los hijos de Manasés: de Maquir, la familia de los maquiritas; y Maquir engendró a Galaad; de Galaad, la familia de los galaaditas».
Otros aspectos de la bendición profética de Jacob también tienen un paralelo en las experiencias de José. Cuando José suministró alimento para toda la casa de Jacob o Israel en lugar de vengarse, hizo las veces de pastor y de piedra de apoyo para Israel. Como Jehová había dirigido los asuntos para que él pudiera ayudar de ese modo, José procedía de las manos del “Poderoso de Jacob”, por lo que contaba con el apoyo de Jehová. Él estaba con el Todopoderoso en el sentido de estar del lado de Jehová, y por eso, tenía su bendición. (Génesis 49:24, 25).
Las tribus que descendieron de José por medio de Efraín y Manasés también experimentarían la bendición de Jehová. Jacob dijo: “El Todopoderoso [...] te bendecirá con las bendiciones de los cielos arriba, con las bendiciones de la profundidad acuosa que yace allá abajo, con las bendiciones de los pechos y la matriz”. (Génesis 49:25) «Por el Dios de tu padre, el cual te ayudará, Por el Dios Omnipotente, el cual te bendecirá Con bendiciones de los cielos de arriba, Con bendiciones del abismo que está abajo, Con bendiciones de los pechos y del vientre». Esto les aseguró a los descendientes de José que tendrían el agua necesaria procedente del cielo y de debajo de la tierra, así como una población numerosa. Compárese con (Deuteronomio 33:13-16). (Josué 17:14-18).
Las bendiciones que Jacob pronunció sobre su amado hijo José tenían que ser semejantes a un adorno para las dos tribus que surgirían de José, un adorno superior a las bendiciones que constituyen los bosques y manantiales que adornan las eternas montañas y las colinas indefinidamente duraderas. Serían una bendición permanente, y continuarían sobre la cabeza de José y de sus descendientes por tanto tiempo como continuaran las montañas y las colinas. (Génesis 49:26) «Las bendiciones de tu padre Fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores; Hasta el término de los collados eternos Serán sobre la cabeza de José, Y sobre la frente del que fue apartado de entre sus hermanos». (Deuteronomio 33:16) «Y con las mejores dádivas de la tierra y su plenitud; Y la gracia del que habitó en la zarza Venga sobre la cabeza de José, Y sobre la frente de aquel que es príncipe entre sus hermano».
José fue “singularizado de entre sus hermanos” porque Dios lo escogió para desempeñar un papel especial. (Génesis 49:26) «Las bendiciones de tu padre Fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores; Hasta el término de los collados eternos Serán sobre la cabeza de José, Y sobre la frente del que fue apartado de entre sus hermanos». Se distinguió por su excelente disposición y dotes para la superintendencia y organización. Por lo tanto, era apropiado que descendieran bendiciones especiales sobre la coronilla de su cabeza.
Jacob murió cuando terminó de bendecir a sus hijos. Luego José cayó sobre el rostro de su padre y lo besó. En conformidad con el deseo de Jacob de que se le enterrara en la cueva de Macpelá, José hizo que los médicos egipcios embalsamaran el cuerpo de su padre como preparación para el viaje a Canaán. (Génesis 49:29) «Les mandó luego, y les dijo: Yo voy a ser reunido con mi pueblo. Sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el heteo». (Génesis 50:13).
Actitud hacia sus hermanos. A su regreso de enterrar a Jacob, los medio hermanos de José, cuya conciencia aún les remordía, temieron que José tomara alguna represalia contra ellos, por lo que suplicaron que los perdonase. Ante eso, José rompió a llorar, y les consoló y aseguró que no había razón para temer: “No tengan miedo, ¿pues acaso estoy yo en el lugar de Dios? En cuanto a ustedes, ustedes tenían pensado un mal contra mí. Dios lo tenía pensado para bien, con el propósito de obrar como sucede hoy, para conservar viva a mucha gente. Ahora pues, no tengan miedo. Yo mismo seguiré proveyéndoles alimento a ustedes y a sus niñitos”. (Génesis 50:14-21).
Su muerte. José sobrevivió a su padre unos cincuenta y cuatro años, y llegó a la edad de ciento diez años. Tuvo el privilegio de llegar a ver a algunos de sus bisnietos. Por fe, pidió antes de morir que los israelitas llevasen sus huesos a Canaán al tiempo del éxodo. Cuando murió, se embalsamó su cuerpo y se puso en un ataúd. (Génesis 50:22-26). (Josué 24:32) «Y enterraron en Siquem los huesos de José, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, en la parte del campo que Jacob compró de los hijos de Hamor padre de Siquem, por cien piezas de dinero; y fue posesión de los hijos de José». (Hebreos 11:22) «Por la fe José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos».
Se da prominencia al nombre de José. En vista de la posición prominente de José entre los hijos de Jacob, era muy apropiado que su nombre se usase a veces para designar a todas las tribus de Israel (Salmos 80:1) «Al músico principal; sobre Lirios. Testimonio. Salmo de Asaf. Oh Pastor de Israel, escucha; Tú que pastoreas como a ovejas a José, Que estás entre querubines, resplandece», o a las que integraron el reino norteño. (Salmos 78:67) «Desechó la tienda de José, Y no escogió la tribu de Efraín». (Amós 5:6, 15). (Amós 6:6) «Me he consumido a fuerza de gemir; Todas las noches inundo de llanto mi lecho, Riego mi cama con mis lágrimas». Su nombre también figura en la profecía bíblica. En la visión profética de Ezequiel, la herencia de José es una porción doble (Ezequiel 47:13) «Así ha dicho Jehová el Señor: Estos son los límites en que repartiréis la tierra por heredad entre las doce tribus de Israel. José tendrá dos partes», una de las puertas de la ciudad “Jehová Mismo Está Allí” lleva el nombre José (Ezequiel 48:32, 35), y, con referencia a la reunificación del pueblo de Jehová, se habla de José como jefe de una parte de la nación y de Judá, como jefe de la otra. (Ezequiel 37:15-26). La profecía de Abdías indicó que la “casa de José” tomaría parte en la destrucción de la “casa de Esaú” y la de Zacarías dice que Jehová salvaría a la “casa de José”. (Zacarías 10:6) «Porque yo fortaleceré la casa de Judá, y guardaré la casa de José, y los haré volver; porque de ellos tendré piedad, y serán como si no los hubiera desechado; porque yo soy Jehová su Dios, y los oiré». Entre las tribus del Israel espiritual aparece la de José en lugar de la de Efraín. (Apocalipsis 7:8) «De la tribu de Zabulón, doce mil sellados. De la tribu de José, doce mil sellados. De la tribu de Benjamín, doce mil sellados».
El hecho de que se mencione a la tribu de José en Revelación 7:8 da a entender que la profecía de Jacob en su lecho de muerte tendría una aplicación en el Israel espiritual. Por lo tanto, es digno de notar que el Poderoso de Jacob, Jehová Dios, proveyó a Jesucristo como el Pastor Excelente que entregó su vida por las “ovejas”. (Juan 10:11-16). Cristo Jesús es también la piedra angular de fundamento sobre la que descansa el templo de Dios compuesto de israelitas espirituales. (Efesios 2:20-22). (1 Pedro 2:4-6). Y este ‘Pastor’ y ‘Piedra’ está con el Dios Todopoderoso. (Juan 1:1-3), (Hechos 7:56) «y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios». (Hebreos 10:12) «pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios», compárese con (Génesis 49:24, 25).
Paralelos entre José y Jesucristo. Se pueden observar numerosos paralelos entre la vida de José y la de Cristo Jesús. Al igual que José, Jesús también se distinguió por ser el hijo predilecto de su padre. Compárese con (Mateo 3:17) «Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia». (Hebreos 1:1-6). Los medio hermanos de José le mostraban hostilidad. De manera similar, a Jesús lo rechazaron los suyos, los judíos (Juan 1:11) «A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron», y sus medio hermanos en la carne al principio no ejercieron fe en él. (Juan 7:5) «Porque ni aun sus hermanos creían en él». La disposición obediente de José al cumplir con la voluntad de su padre de ir y comprobar cómo estaban sus medio hermanos tiene su paralelo en que Jesús aceptara de buena gana venir a la Tierra. (Filipenses 2:5-8). Las amargas experiencias que tuvo José como resultado de esta misión fueron comparables a lo que le ocurrió a Jesús, sobre todo cuando lo maltrataron y finalmente le dieron muerte en un madero de tormento. (Mateo 27:27-46). Así como los medio hermanos de José lo vendieron a la caravana de madianitas-ismaelitas, de manera similar, los judíos entregaron a Jesús a la autoridad romana para que lo ejecutase. (Juan 18:35) «Pilato le respondió: ¿Soy yo acaso judío? Tu nación, y los principales sacerdotes, te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?». Tanto en el caso de José como en el de Jesús, el sufrimiento los refinó y preparó para cumplir con sus respectivas misiones de salvación. (Salmos 105:17-19). (Hebreos 5:7-10). El que se elevara a José al puesto de administrador de alimentos de Egipto, así como las vidas que se salvaron por esa razón, encuentra un paralelo en el que Jesús haya sido ensalzado y llegue a ser Salvador tanto de los judíos como de los que no lo son. (Juan 3:16, 17), (Hechos 5:31) «A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados». El ardid de los hermanos de José para hacerle daño resultó ser el medio de que Dios se valió para salvarles de la inanición. De igual manera, la muerte de Jesús suministró la base para la salvación. (Juan 6:51) «Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo», (1 Corintios 1:18) «Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios».
2. Padre de Igal, el espía de la tribu de Isacar a quien Moisés envió desde el desierto de Parán. (Números 13:2, 3, 7).
3. Levita de “los hijos de Asaf” al que durante el reinado de David se designó por suertes para formar parte del primero de los veinticuatro grupos de músicos. (1 Crónicas 25:1, 2, 9).
4. “Hijo de Jonam”; antepasado de Jesucristo por parte de su madre, María. (Lucas 3:30) «hijo de Leví, hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de José, hijo de Jonán, hijo de Eliaquim». José era descendiente de David y vivió antes de que los babilonios destruyesen Jerusalén.
5. Uno de los hombres que acataron la exhortación de Esdras y despidieron a sus esposas e hijos extranjeros. (Esdras 10:10-12, 42, 44).
6. Sacerdote de la casa paterna de Sebanías que fue contemporáneo del sumo sacerdote Joiaquim, el gobernador Nehemías y Esdras el sacerdote. (Nehemías 12:12, 14, 26).
7. “Hijo de Matatías” y antepasado de Jesucristo por línea materna. (Lucas 3:24, 25). Vivió varios años después del destierro en Babilonia.
8. Hijo de cierto Jacob; padre adoptivo de Cristo Jesús, esposo de María y, más tarde, progenitor de por lo menos cuatro hijos varones: Santiago, José, Simón y Judas, además de varias hijas. (Mateo 1:16) «y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo», (Mateo 13:55, 56). (Lucas 4:22) «Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?». (Juan 1:45) «Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret». (Juan 6:42) «Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?». También se le llamó hijo de Helí (Lucas 3:23) «Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí», su suegro. El justo José, siempre obediente a la dirección divina, se apegó a la ley mosaica y acató los decretos de César.
Como carpintero y residente en Nazaret, José no era un hombre de muchos recursos financieros. (Mateo 13:55) «¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?». (Lucas 2:4) «Y pensando que estaba entre la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y los conocidos», compárese (Lucas 2:24) «y para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley del Señor: Un par de tórtolas, o dos palominos», con (Levítico 12:8) «Y si no tiene lo suficiente para un cordero, tomará entonces dos tórtolas o dos palominos, uno para holocausto y otro para expiación; y el sacerdote hará expiación por ella, y será limpia». Estaba prometido con la muchacha virgen María (Lucas 1:26, 27), pero antes de que se desposaran, ella se quedó encinta por medio del espíritu santo. Puesto que no quería hacer de ella un espectáculo público, José tenía la intención de divorciarse en secreto. (Véase DIVORCIO). Sin embargo, tras recibir una explicación del ángel de Jehová en un sueño, llevó a María a su hogar como su esposa legal. No obstante, se abstuvo de tener relaciones con ella hasta después del nacimiento de aquel hijo engendrado milagrosamente. (Mateo 1:18-21, 24, 25).
En obediencia al decreto de César Augusto de que la población se registrara en sus propias ciudades, José, descendiente del rey David, se desplazó con María hasta Belén de Judea, en donde María dio a luz a Jesús en un establo, ya que no había disponible otro alojamiento. Aquella noche, ciertos pastores a quienes un ángel había informado del nacimiento, fueron a ver al niño recién nacido. Unos cuarenta días después, como requería la ley mosaica, José y María presentaron a Jesús en el templo de Jerusalén junto con una ofrenda. Tanto José como María se admiraron cuando oyeron las palabras proféticas del anciano Simeón en cuanto a las grandes cosas que haría Jesús. (Lucas 2:1-33), compárese con (Levítico 12:2-4, 6-8).
Parece que después de algún tiempo, mientras residían en una casa de Belén, unos astrólogos orientales visitaron a María y su hijito aunque podría parecer que (Lucas 2:39) «Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret», indica que José y María volvieron a Nazaret justo después de presentar a Jesús en el templo, debe tenerse en cuenta que este texto forma parte de un relato muy condensado). La intervención divina impidió que su visita resultase en la muerte de Jesús. Al ser advertido en un sueño de que Herodes intentaba hallar al niño para destruirlo, José prestó atención a las instrucciones divinas de huir con su familia a Egipto. (Mateo 2:1-15).
Tras el fallecimiento de Herodes, el ángel de Jehová se le volvió a aparecer a José en un sueño y le dijo: “Levántate, toma al niñito y a su madre, y ponte en camino a la tierra de Israel”. Sin embargo, al oír que Arquelao, el hijo de Herodes, gobernaba en lugar de su padre, tuvo miedo de regresar a Judea, y “habiéndosele dado advertencia divina en un sueño, se retiró al territorio de Galilea, y vino y moró en una ciudad de nombre Nazaret”. (Mateo 2:19-23).
José llevaba a su familia a la celebración de la Pascua en Jerusalén todos los años. En cierta ocasión, regresaban a Nazaret cuando, después de viajar la distancia correspondiente a un día desde Jerusalén, se dieron cuenta de que su hijo Jesús, de doce años, no estaba con ellos. Lo buscaron angustiados y por fin lo hallaron en el templo de Jerusalén escuchando e interrogando a los maestros. (Lucas 2:41-50).
El registro bíblico no menciona el grado de enseñanza que José le dio a Jesús. No obstante, no hay duda de que contribuyó a que Jesús progresara en sabiduría. (Lucas 2:51, 52). También le enseñó el oficio de carpintero, pues a Jesús se le conoció como “el hijo del carpintero” (Mateo 13:55) «¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?», y también como el “carpintero”. (Marcos 6:3) «¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él».
Las Escrituras no mencionan de modo específico la muerte de José, pero parece que murió antes que Jesús. Si hubiera vivido después de la Pascua de 33 E.C., no es probable que Jesús, mientras estaba fijado en el madero, confiara el cuidado de María al apóstol Juan. (Juan 19:26, 27).
9. Medio hermano de Jesucristo. (Mateo 13:55) «¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?». (Marcos 6:3) «¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él». Al igual que sus demás hermanos, al principio no ejerció fe en Jesús. (Juan 7:5) «Porque ni aun sus hermanos creían en él». Sin embargo, después, los medio hermanos de Jesús, seguramente entre ellos José, se hicieron creyentes. El registro dice que estaban con los apóstoles y otros discípulos después de la ascensión de Jesús al cielo; de modo que es muy posible que se contaran entre los aproximadamente 120 discípulos reunidos en un aposento superior en Jerusalén cuando se escogió por suertes a Matías para reemplazar al infiel Judas Iscariote. Parece ser que este mismo grupo de unos 120 recibió el espíritu de Dios en el día del Pentecostés de 33 E.C. (Hechos 1:9) «Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos». (Hechos 2:4) «Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen».
10. Hombre rico de la ciudad de Arimatea (Judea) y miembro respetado del Sanedrín judío. Aunque era un varón bueno y justo que esperaba el reino de Dios, no se identificó abiertamente como discípulo de Jesucristo debido a que temía a los judíos incrédulos. Sin embargo, no votó en favor de la acción injusta del Sanedrín contra Cristo Jesús. Más tarde, mostró valor al pedirle a Pilato el cuerpo de Jesús, y junto con Nicodemo lo preparó para el entierro y luego lo puso en una tumba nueva labrada en la roca. Esta tumba era de su propiedad y estaba situada en un jardín cercano al lugar donde se fijó a Jesús en el madero. (Mateo 27:57-60). (Marcos 15:43-46). (Lucas 23:50-53), (Juan 19:38-42).
11. Discípulo a quien se propuso junto con Matías como candidato al puesto de superintendencia que dejó vacante el infiel Judas Iscariote. José, llamado también Barsabás (quizás un patronímico o simplemente un nombre adicional) y a quien se dio el sobrenombre de Justo, fue testigo de la obra, milagros y resurrección de Jesucristo. Sin embargo, fue Matías, no José, el escogido por suertes para reemplazar a Judas Iscariote antes del Pentecostés del año 33 E.C. y fue él quien llegó a ser “contado junto con los once apóstoles”. (Hechos 1:15) «En aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos (y los reunidos eran como ciento veinte en número), y dijo», (Hechos 2:1) «Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos».
12. Levita de sobrenombre Bernabé y oriundo de Chipre. (Hechos 4:36, 37). Fue compañero íntimo del apóstol Pablo. (Véase BERNABÉ).
[Ilustración en la página 123]
De acuerdo con el registro bíblico, que menciona que Faraón tenía un jefe de coperos, en una tumba de Tebas se representa la vendimia y la elaboración de vino
[Ilustraciones en la página 124]
Representación de la cosecha y el almacenaje del grano hallada en una tumba egipcia. Génesis habla de una abundante cosecha de grano en Egipto
(Añadir, o añadid). Nombre de personas del AT y el NT, así como una tribu del AT.
1. Hijo de Jacob. Nació en Padan-aram. Su madre Raquel sufrió de esterilidad durante muchos años, por lo cual su nacimiento fue motivo de grande alegría (Génesis 39:1) «Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá».
Muy pronto J. se ganó la confianza de Potifar, quien le dejó administrar todos sus bienes. Pero la esposa del egipcio se enamoró de J. y le importunaba para que tuviera relaciones sexuales con ella. J. se negaba. Un día en que ella trató de obligarlo asiéndolo por la ropa, J. salió huyendo, quedándose la mujer con el vestido de J. en sus manos. Sintiéndose despreciada, la egipcia acusó a J. de haber querido violarla, lo cual obligó a Potifar a echar a J. en la cárcel. Allí Dios volvió a bendecir a J., pues el principal carcelero, viendo sus dotes administrativas, le confió todo el cuidado de la prisión (Génesis 41:1-57).
mandó a sus hijos a Egipto a comprar alimentos, quedándose sólo con Benjamín. J. reconoció a sus hermanos, pero no se identificó ante ellos. Los acusó de ser espías. Después de discutir, les permitió volver a su tierra, pero dejando a Simeón como rehén hasta que regresaran con Benjamín. Jacob se negó a enviar a su hijo más pequeño, pero cuando los alimentos se terminaron, no tuvo más remedio que permitir que lo llevaran (Génesis 47:1-12).
escasez de aquel período arreció, al punto que J. retiró todo el dinero circulante en Egipto y Canaán. Los egipcios, para poder adquirir alimentos, vendieron sus ganados y tierras a J. que los compró a nombre de Faraón. Cuando no había más ganado que vender, ofrecieron sus tierras y sus personas a Faraón. J. decidió dejarles en sus propiedades para que las cultivaran, dando “el quinto a Faraón”. Para facilitar la distribución de la comida, J. concentró la población en las ciudades (Génesis 50:1-26).
J. tuvo dos hijos, Efraín y Manasés. Cuando Jacob sintió cerca la hora de su muerte, J. vino a visitarle trayéndolos ante su padre, quien los bendijo, adoptándolos como hijos suyos. Los descendientes de Efraín y Manasés formaron dos tribus llamadas, precisamente, “hijos de J.” (Génesis 50:1-26).
J. es mencionado en el NT en varias ocasiones, especialmente en el discurso de •Esteban (Génesis 46:29) «Y José unció su carro y vino a recibir a Israel su padre en Gosén; y se manifestó a él, y se echó sobre su cuello, y lloró sobre su cuello largamente». Generalmente se entiende que el caballo y los carros fueron introducidos en Egipto desde el Asia central y la Mesopotamia por los hicsos, entre los años 1700 al 1555 a.C.
2. Padre de Igal, de la tribu de Isacar. Igal fue uno de los espías que mandó Moisés a reconocer la tierra (Números 13:7) «De la tribu de Isacar, Igal hijo de José».
. Levita de tiempos de David. Uno de los “hombres idóneos para la obra de su ministerio” musical “bajo la dirección de su padre” Asaf (1 Crónicas 25:1-3).
. Levita de tiempos de Esdras. Fue uno de los que se habían casado con mujeres extranjeras y fueron obligados a separarse de ellas. Era de los hijos de Bani (Esdras 10:42) «Salum, Amarías y José».
. En tiempos de •Esdras y •Nehemías se intentó restaurar las órdenes sacerdotales establecidas por David. J. aparece como cabeza de la familia organizada bajo el nombre de •Sebanías (Nehemías 12:14) «de Melicú, Jonatán; de Sebanías, José».
. Personaje que aparece en la genealogía del Señor Jesús (Lucas 3:24) «hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melqui, hijo de Jana, hijo de José».
. Personaje que aparece en la genealogía del Señor Jesús (Lucas 3:26) «hijo de Maat, hijo de Matatías, hijo de Semei, hijo de José, hijo de Judá».
. Personaje que aparece en la genealogía del Señor Jesús (Lucas 3:30) «hijo de Leví, hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de José, hijo de Jonán, hijo de Eliaquim».
. Varón de la tribu de Judá, descendiente de David, que vivía en Nazaret. Su oficio era la carpintería. Había sido desposado con una virgen llamada •María. “Antes que se juntasen” ésta “se halló que había concebido del Espíritu Santo”. De acuerdo con la costumbre israelita, J. era ya su marido, pero “como era justo y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente” (Mateo 1:18-19). Mientras cavilaba sobre el particular, un ángel le habló en sueños diciéndole que recibiera a María, lo cual hizo, viviendo con ella sin conocerla sexualmente hasta que nació el niño, al cual puso el nombre de JESÚS, siguiendo las instrucciones recibidas del ángel.
El nacimiento tuvo lugar en •Belén, adonde se habían trasladado los esposos con motivo del un censo ordenado por los romanos (Mateo 2:15-23).
piensa que la genealogía del Señor Jesús que aparece en Mateo corresponde a la de J., mientras que la de Lucas es de María. De las pocas cosas que se nos dicen de la personalidad de José, podemos entender que era un hombre de buen corazón y temeroso de Dios, humilde y obediente. Era extremadamente religioso, como puede verse, entre otras cosas, por la atención que prestaba a los preceptos de la ley y por sus visitas a Jerusalén “todos los años”, en una de las cuales el niño Jesús se extravió durante tres días (Lucas 2:41-52). J. tuvo hijos con María después del nacimiento del Señor Jesús ( •Hermanos del Señor). Como en el catolicismo se piensa que eso no puede ser, puesto que a su entender María fue virgen antes y después del nacimiento del Señor hasta su muerte, se elaboró la teoría de que J. era un viudo de mucha edad cuando su desposorio con la virgen, pero que tenía hijos de su matrimonio anterior. Esa es la explicación que se ofrece en unos evangelios apócrifos, especialmente en el llamado “Protoevangelio de Santiago”, escrito en los alrededores del siglo IV d.C. •María.
10. Uno de los hermanos del Señor. Se nos dan sus nombres en (Hechos 1:14) «Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos». •Jacobo. •Santiago.
. Hijo de •María, mujer de •Cleofas. Este J. posiblemente era primo del Señor Jesús (Marcos 15:40) «También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé».
. Discípulo que estuvo “todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre” los suyos “comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que ... fue recibido arriba”. También fue “testigo de su resurrección” (Hechos 1:23-26).
. Nombre de pila de •Bernabé (Hechos 4:36) «Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), levita, natural de Chipre».
tip, BIOG FUNC TIPO HOMB HOAT HONT ver, GENEALOGÍA (de Jesús), EGIPTO (Estancia israelita), TIPO, TIPOLOGÍA, JESUCRISTO, MARÍA, MATÍAS vet,=«que él (Dios) añada». (Heb.: «Yãsaph».). Tiene también la resonancia de una forma verbal que significa «él eleva». En (Génesis 30:23) «Y concibió, y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta», el escritor juega con el nombre y las dos etimologías, no dando la raíz de la palabra, sino la razón por la que el nombre fue dado. 1. Undécimo hijo de Jacob y primogénito de Raquel (Génesis 30:22-24). Su historia ocupa los capítulos (Génesis 30:37, 39-50), del libro de Génesis. Nació en Padán-aram (Mesopotamia) seis años antes del retorno de Jacob a Canaán (Génesis 30:25) «Aconteció cuando Raquel hubo dado a luz a José, que Jacob dijo a Labán: Envíame, e iré a mi lugar, y a mi tierra», cfr.
(Génesis 31:41) «Así he estado veinte años en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas, y seis años por tu ganado, y has cambiado mi salario diez veces», cuando Jacob tenía 90 o 91 años. El favoritismo paterno hacia él provocó la envidia de sus hermanos. Es bien conocida la historia de cómo primero sus hermanos pensaron en darle muerte, y al final lo vendieron a una caravana de mercaderes que se dirigía a Egipto y su compra por Potifar, oficial de la guardia de Faraón (Génesis 37:2) «Esta es la historia de la familia de Jacob: José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre la mala fama de ellos», su encarcelamiento por el despecho de la esposa de Potifar, que no consiguió seducirlo (Génesis 39:2) «Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio», el sueño del copero y panadero de Faraón, encarcelados con él (Génesis 40:2) «Y se enojó Faraón contra sus dos oficiales, contra el jefe de los coperos y contra el jefe de los panaderos», el doble sueño de Faraón y su interpretación por José, anunciando siete años de prosperidad y siete de hambre, junto con su ascensión a primer ministro de Faraón (Génesis 41), la llegada de los hermanos de José para comprar alimentos, y los tratos de José con ellos, para inducirlos al arrepentimiento (Génesis 42-45), la emigración de Jacob y toda su familia a Egipto y su establecimiento en la tierra de Gosén bajo la protección de Faraón y de José las bendiciones y muerte de Jacob (Génesis 48-49), y la muerte de José (Génesis 50).
Muchos autores sitúan el período egipcio de la vida de José bajo los faraones hicsos. Sin embargo, las dificultades de este punto de vista van aumentando con las investigaciones. La cronología egipcia tradicional está llena de problemas que hallan su solución más satisfactoria con una revisión que la haga coherente con la evidencia interna de los monumentos e inscripciones y con la evidencia etnológica de los países de aquel área. Los trabajos de Velikovsky y de Courville indican que, en lugar de las fechas comúnmente aceptadas de alrededor del año 1871 a.C. bajo la dinastía XII de los hicsos, la ascensión de José al puesto de primer ministro en Egipto se sitúa alrededor del año 1665 a.C. (aceptándose un intervalo de 215 años para la estancia de Israel en Egipto [ véase EGIPTO (Estancia israelita), c, Duración de la estancia en Egipto]), como visir de Sesostris I. Courville identifica a Mentuhotep con José en base a la coincidencia de sus circunstancias personales e históricas en las inscripciones y monumentos con las de José en las Escrituras (cfr. Courville, «the Exodus Problem and its Ramifications», vol. 1, PP. 133-161 véase EGIPTO, Bibliografía). Por otra parte, los costumbrismos y el colorido del relato de José en Egipto son netamente egipcios, y concuerdan con el marco histórico de manera fidedigna. Nombres como Potifar, Zafnat-panea, Asenat, Potifera, On (Génesis 39:1) «Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá», (Génesis 41:45) «Y llamó Faraón el nombre de José, Zafnat-panea; y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto», etc., y los títulos de los funcionarios, son evidencia de un registro exacto de los acontecimientos. En (Génesis 41:14) «Entonces Faraón envió y llamó a José. Y lo sacaron apresuradamente de la cárcel, y se afeitó, y mudó sus vestidos, y vino a Faraón», se señala que, a pesar de la urgencia con la que se hizo salir a José de la cárcel, tuvo que ser afeitado y cambiado de ropas antes de presentarse ante Faraón.
Los egipcios no llevaban barba, y el ceremonial exigía que los sacerdotes fueran rasurados. Los monumentos y los papiros dan la misma descripción que Génesis para la investidura de altos cargos: imposición de collar, anillo, y vestiduras de lino. Un magno giro económico hizo que todas las tierras, excepto las de los sacerdotes, vinieran a ser propiedad de los faraones. Es según la etiqueta egipcia que la comida fue servida por separado a José, a sus hermanos, y a los invitados egipcios (Génesis 43:32) «Y pusieron para él aparte, y separadamente para ellos, y aparte para los egipcios que con él comían; porque los egipcios no pueden comer pan con los hebreos, lo cual es abominación a los egipcios». José comía solo, a causa de su rango y de su pertenencia a la clase sacerdotal, que le impedía mezclarse con los inferiores. Había una mesa especial para los egipcios, por cuanto éstos debían mantenerse apartados de los extranjeros. Los pastores, porqueros y vaqueros, incluso egipcios, eran relegados al ostracismo, porque se consideraba que el cuidado de los animales era incompatible con el nivel de refinamiento y propiedad que exigían los egipcios (Génesis 46:34) «entonces diréis: Hombres de ganadería han sido tus siervos desde nuestra juventud hasta ahora, nosotros y nuestros padres; a fin de que moréis en la tierra de Gosén, porque para los egipcios es abominación todo pastor de ovejas», Herodoto .
Es posible, debido a esto, que José instalase a su familia en el país de Gosén, donde los hebreos estaban alejados de los egipcios. Las tribus de Manasés y de Efraín descendían de los hijos de José. Las bendiciones que Jacob pronunció desde su lecho mortuorio para José se dirigían tanto a él como a estas dos tribus (Génesis 48:8-22), (Génesis 49:22-26). El nombre de José en el (Salmos 80:2) «Despierta tu poder delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés, Y ven a salvarnos», designa poéticamente a las tribus de Manasés y de Efraín.
José es, tipológicamente, una notable profecía del Señor Jesucristo: rechazado por sus hermanos, el pueblo judío, que será finalmente restaurado por el Señor, mediante el arrepentimiento, a una tierra feraz, después de haber pasado por juicios. Durante su rechazamiento, José contrae matrimonio con una mujer gentil, tipo de la Iglesia, asociada al Señor también en su rechazamiento. (Véanse TIPO, TIPOLOGÍA).
2. Otros personajes llamados José: Uno de los hermanos de Jesús (Mateo 13:55) «¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?», (Marcos 6:3) «¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él». Tres antepasados de Jesús (Lucas 3:24) «hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melqui, hijo de Jana, hijo de José». Nombre propio de Bernabé, el compañero de misión de Pablo (Hechos 4:36) «Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), levita, natural de Chipre». Barsabás, que tenía por sobrenombre «Justo», y nominado como candidato a tomar la vacante dejada por Judas en el Colegio Apostólico, se llamaba José. Fue Matías el elegido (Hechos 1:21-26). (véase MATÍAS). Otros aparecen en (Números 13:7) «De la tribu de Isacar, Igal hijo de José», (1 Crónicas 25:2) «De los hijos de Asaf: Zacur, José, Netanías y Asarela, hijos de Asaf, bajo la dirección de Asaf, el cual profetizaba bajo las órdenes del rey», (Esdras 10:42) «Salum, Amarías y José», (Nehemías 12:14) «de Melicú, Jonatán; de Sebanías, José».
(heb., yoseph, que Dios agregue; gr., Ioses).
1. El penúltimo de los 12 hijos de Jacob, y el primogénito de Raquel (Génesis 30:22-24); el antepasado de dos de las tribus del norte: Manasés y Efraín. El resto del relato de su vida se encuentra en (Génesis 37-50).
José nació en Padan-aram cuando su padre tenía 90 años de edad, y era su hijo favorito porque era el hijo de Raquel y el hijo que le nació cuando ya era viejo. El favoritismo de su padre se manisfestaba en la túnica de varios colores que usaba José, quizá como señal de una posición especial, indicando su intención de hacerlo el jefe de la tribu. Naturalmente, este favoritismo provocó la envidia de los hermanos mayores de José. Esta mala voluntad aumentó cuando él, de manera un tanto imprudente, les relató dos sueños que había tenido y que de alguna manera sugerían su grandeza futura y la servidumbre de ellos para con él.
Cuando José tenía 17 años de edad, su padre lo envió a ver qué estaban haciendo sus hermanos. Ellos lo vendieron y después tomaron su túnica de varios colores y la empaparon con la sangre de un cabrito que habían matado.
La llevaron a Jacob con la historia de que habían encontrado la túnica y que pensaban que su hermano estaba muerto y que quizá había sido despedazado por algún animal salvaje. Jacob hizo duelo muchos días por la pérdida de su hijo.
Mientras tanto, los ismaelitas (o madianitas) llevaron a José a Egipto y lo vendieron como esclavo a un oficial del faraón, un egipcio de nombre Potifar.
Este joven esclavo mostró ser tan inteligente y de confianza que muy pronto su amo le confió todos los bienes de su casa, los cuales prosperaron bajo la administración de José. Pero a causa de la falsa acusación de la esposa de Potifar, cuyas propuestas inapropiadas había rechazado José, éste fue echado en la prisión y allí permaneció por muchos años. Pero Dios estaba con él, y la providencia que previamente había salvado su vida ahora lo trajo a la atención favorable del faraón. El encargado de la cárcel, habiéndose dado cuenta que podía confiar en José, lo puso a cargo de los otros prisioneros, entre los cuales se encontraban dos oficiales del faraón: el jefe de los coperos y el jefe de los panaderos, quienes estaban en la cárcel por haber ofendido al rey. José les interpretó dos sueños que habían tenido y, tres días después, en el cumpleaños del rey, y tal como José lo había predicho, el jefe de los panaderos fue ahorcado y al otro el rey lo restituyó en su cargo de copero (Génesis 40:5-23).
Dos años después, el faraón tuvo dos sueños que nadie podía interpretárselos.
El jefe de los coperos se acordó de José y le contó al rey de la habilidad que éste tenía para interpretar sueños. José le dijo al rey que ambos sueños tenían el mismo significado: siete años de gran abundancia serían seguidos por siete años de hambre. Después le sugirió que se prepararan para los años de hambre almacenando los productos que sobraran durante los años de abundancia. El faraón inmediatamente nombró a José como el jefe de los graneros del rey y lo invistió con la necesaria autoridad para que pusiera en práctica sus planes.
Como jefe del departamento de estado, José llegó a ser uno de los oficiales cuya posición sólo estaba después del faraón (Génesis 41:39-44) y, como una señal más del favor real, se le dio un nombre egipcio y se casó con la hija del sacerdote del gran templo nacional de On. Para entonces José ya tenía 30 años de edad. Su esposa le dio dos hijos: Manasés y Efraín.
Durante la hambruna, todo el mundo conocido fue a Egipto a comprar maíz, incluyendo a los hermanos de José. Ellos no lo reconocieron, pero él sí; y cuando ellos se postraron ante él, él vio el cumplimiento de sus sueños que habían provocado el tremendo celo de sus hermanos años atrás. José, después de poner a prueba de varias maneras el carácter de sus hermanos, se dio a conocer ante ellos, les dijo que no guardaba rencor por todo el mal que le habían hecho y los persuadió para que juntamente con su padre se establecieran en Egipto. Los faraones que reinaban en Egipto en ese entonces probablemente eran miembros de la dinastía de los hicsos, los cuales eran de ascendencia semita, al igual que José. Por esto mismo, el faraón en turno recibió bien la idea de que Jacob y su familia fueran a vivir a Egipto.
En los años subsiguientes, a causa de la hambruna y la consecuente pobreza de la gente, José logró un cambio permanente en el sistema egipcio en relación con la propiedad de las tierras, a tal punto que casi toda la tierra llegó a ser propiedad del faraón y los dueños anteriores sus renteros. Jacob vivió con José en Egipto por 17 años. Antes de morir adoptó a los dos hijos de José, poniéndolos al mismo nivel de sus propios hijos para dividir la herencia. José vivió hasta los 110 años. Poco antes de morir expresó su confianza de que algún día Dios llevaría de regreso a Canaán a los hijos de Israel y solemnemente los instruyó para que enterraran sus huesos ahí. Sus deseos fueron cumplidos (Josué 24:32) «Y enterraron en Siquem los huesos de José, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, en la parte del campo que Jacob compró de los hijos de Hamor padre de Siquem, por cien piezas de dinero; y fue posesión de los hijos de José». José llegó a ser el progenitor de las tribus de Manasés y Efraín, siendo esta última la más poderosa e importante en el reino del norte, Israel. José representa el ideal de un carácter noble, sobresaliente por su benignidad, fidelidad al deber, generosidad y espíritu perdonador, de tal manera que a menudo se le ha considerado como un tipo de Cristo en el AT.
2. El padre de Igal de Isacar, uno de los 12 espías (Números 13:7) «De la tribu de Isacar, Igal hijo de José».
3. Un hijo de Asaf y el jefe de un grupo de músicos durante el reinado de David (1 Crónicas 25:9) «La primera suerte salió por Asaf, para José; la segunda para Gedalías, quien con sus hermanos e hijos fueron doce».
4. Un hijo de Bani quien se había casado con una mujer extranjera pero que después la despidió (Esdras 10:42) «Salum, Amarías y José».
5. Un sacerdote de la familia de Sebanías en días del sumo sacerdote Joyaquim (Nehemías 12:14) «de Melicú, Jonatán; de Sebanías, José».
6. El nombre de tres de los antepasados de Jesús (Lucas 3:30) «hijo de Leví, hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de José, hijo de Jonán, hijo de Eliaquim».
7. El marido de María, la madre de Jesús (Lucas 3:23) «Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí».
José era carpintero (Lucas 2:41) «Iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la pascua». Y cuando Jesús tenía 12 años de edad, también acompañó a José y María.
Indudablemente, José debe haber enseñado a Jesús el oficio de carpintero (Juan 19:26-27), muy bien puede inferirse de que José había muerto anteriormente al evento.
8. Uno de los hermanos de Jesús (Mateo 13:55) «¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?».
9. Un judío de Arimatea, hombre rico, miembro del Sanedrín (Juan 19:38) «Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús».
10. Un creyente conocido como Barsabás, o hijo de Sabas, el cual tenía por sobrenombre, Justo (Hechos 1:21) «Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros».
1. El nombre personal de Bernabé (Hechos 4:36) «Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), levita, natural de Chipre».
(hebr. yóséf: [Dios] añada [nuevos hijos al recién nacido]; NOTH 212; (Génesis 30:23) «Y concibió, y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta». lo explica por etimología popular de 'ásaf=quitar; el nombre, en la forma ya-su-pi-'i-ra=yóséf-'él, se encuentra también en textos egipcios), nombre propio de 16 personajes bíblicos. Merecen mencionarse: (1) un hijo de Jacob, (2) el esposo de María, (3) J. de Arimatea y (4) J. Barsabbá.
(1) El patriarca J. figura en la genealogía bíblica como hijo de Jacob y de Raquel; nacido en Jarán (Génesis 30:22-24), (Génesis 29:4) «Y les dijo Jacob: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos respondieron: De Harán somos». Sobre su adolescencia habla (Génesis 37:2-4); sobre sus sueños: (Génesis 37:5-11); sobre la envidia de sus hermanos que le vendieron para Egipto: (Génesis 37:12-36); sobre su humillación: (Génesis 39:1-23); sobre sus interpretaciones de sueños: (Génesis 40:1-4). (Génesis 41:36) «Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años de hambre que habrá en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre». Y sobre su exaltación: (Génesis 41:37-57).
(2) José, esposo de María, hijo de Jacob (Mateo 1:16) «y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo». O de Helí (Lucas 3:23) «Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí». Del linaje de David (Mateo 1:20) «Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es». (Lucas 3:23) «Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí». De oficio (Mateo 13:55) «¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?». E.d., obrero de la construcción, carpintero, ebanista; pobre (Lucas 2:24) «y para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley del Señor: Un par de tórtolas, o dos palominos». Con quien, al tiempo de la anunciación, estaba desposada María (Mateo 1:18) «El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo». (Lucas 1:27) «a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María». Desposorio.
(3) José de Arimatea, vecino de Jerusalén, donde se había hecho cavar para sí un sepulcro en la roca (Mateo 27:60) «y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue». Desempeña un papel de relativa importancia en la historia de la pasión y señaladamente en la sepultura de Jesús. Era rico (Mateo 27:57). Persona de consideración (Marcos 15:43) «José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús». Bueno y recto (Lucas 23:50) «Había un varón llamado José, de Arimatea, ciudad de Judea, el cual era miembro del concilio, varón bueno y justo». Consejero, e.d., miembro del Sanedrín (Marcos 15:43) «José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús». (Lucas 23:51) «Este, que también esperaba el reino de Dios, y no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos». Discípulo de Jesús (Mateo 27:57) «Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús». Cf. (Lucas 23:41) «Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo».
(4) José Barsabbá Barsabbás (1).
(heb., yoseph, que Dios agregue; gr., Ioses). 1. El penúltimo de los 12 hijos de Jacob, y el primogénito de Raquel (Génesis 30:22-24); el antepasado de dos de las tribus del norte: Manasés y Efraín. El resto del relato de su vida se encuentra en (Génesis 37-50).
José nació en Padan-aram cuando su padre tenía 90 años de edad, y era su hijo favorito porque era el hijo de Raquel y el hijo que le nació cuando ya era viejo. El favoritismo de su padre se manisfestaba en la túnica de varios colores que usaba José, quizá como señal de una posición especial, indicando su intención de hacerlo el jefe de la tribu. Naturalmente, este favoritismo provocó la envidia de los hermanos mayores de José. Esta mala voluntad aumentó cuando él, de manera un tanto imprudente, les relató dos sueños que había tenido y que de alguna manera sugerían su grandeza futura y la servidumbre de ellos para con él.
Cuando José tenía 17 años de edad, su padre lo envió a ver qué estaban haciendo sus hermanos. Ellos lo vendieron y después tomaron su túnica de varios colores y la empaparon con la sangre de un cabrito que habían matado.
La llevaron a Jacob con la historia de que habían encontrado la túnica y que pensaban que su hermano estaba muerto y que quizá había sido despedazado por algún animal salvaje. Jacob hizo duelo muchos días por la pérdida de su hijo.
Mientras tanto, los ismaelitas (o madianitas) llevaron a José a Egipto y lo vendieron como esclavo a un oficial del faraón, un egipcio de nombre Potifar.
Este joven esclavo mostró ser tan inteligente y de confianza que muy pronto su amo le confió todos los bienes de su casa, los cuales prosperaron bajo la administración de José. Pero a causa de la falsa acusación de la esposa de Potifar, cuyas propuestas inapropiadas había rechazado José, éste fue echado en la prisión y allí permaneció por muchos años. Pero Dios estaba con él, y la providencia que previamente había salvado su vida ahora lo trajo a la atención favorable del faraón. El encargado de la cárcel, habiéndose dado cuenta que podía confiar en José, lo puso a cargo de los otros prisioneros, entre los cuales se encontraban dos oficiales del faraón: el jefe de los coperos y el jefe de los panaderos, quienes estaban en la cárcel por haber ofendido al rey. José les interpretó dos sueños que habían tenido y, tres días después, en el cumpleaños del rey, y tal como José lo había predicho, el jefe de los panaderos fue ahorcado y al otro el rey lo restituyó en su cargo de copero (Génesis 40:5-23).
Dos años después, el faraón tuvo dos sueños que nadie podía interpretárselos.
El jefe de los coperos se acordó de José y le contó al rey de la habilidad que éste tenía para interpretar sueños. José le dijo al rey que ambos sueños tenían el mismo significado: siete años de gran abundancia serían seguidos por siete años de hambre. Después le sugirió que se prepararan para los años de hambre almacenando los productos que sobraran durante los años de abundancia. El faraón inmediatamente nombró a José como el jefe de los graneros del rey y lo invistió con la necesaria autoridad para que pusiera en práctica sus planes.
Como jefe del departamento de estado, José llegó a ser uno de los oficiales cuya posición sólo estaba después del faraón (Génesis 41:39-44) y, como una señal más del favor real, se le dio un nombre egipcio y se casó con la hija del sacerdote del gran templo nacional de On. Para entonces José ya tenía 30 años de edad. Su esposa le dio dos hijos: Manasés y Efraín.
Durante la hambruna, todo el mundo conocido fue a Egipto a comprar maíz, incluyendo a los hermanos de José. Ellos no lo reconocieron, pero él sí; y cuando ellos se postraron ante él, él vio el cumplimiento de sus sueños que habían provocado el tremendo celo de sus hermanos años atrás. José, después de poner a prueba de varias maneras el carácter de sus hermanos, se dio a conocer ante ellos, les dijo que no guardaba rencor por todo el mal que le habían hecho y los persuadió para que juntamente con su padre se establecieran en Egipto. Los faraones que reinaban en Egipto en ese entonces probablemente eran miembros de la dinastía de los hicsos, los cuales eran de ascendencia semita, al igual que José. Por esto mismo, el faraón en turno recibió bien la idea de que Jacob y su familia fueran a vivir a Egipto.
En los años subsiguientes, a causa de la hambruna y la consecuente pobreza de la gente, José logró un cambio permanente en el sistema egipcio en relación con la propiedad de las tierras, a tal punto que casi toda la tierra llegó a ser propiedad del faraón y los dueños anteriores sus renteros. Jacob vivió con José en Egipto por 17 años. Antes de morir adoptó a los dos hijos de José, poniéndolos al mismo nivel de sus propios hijos para dividir la herencia. José vivió hasta los 110 años. Poco antes de morir expresó su confianza de que algún día Dios llevaría de regreso a Canaán a los hijos de Israel y solemnemente los instruyó para que enterraran sus huesos ahí. Sus deseos fueron cumplidos (Josué 24:32) «Y enterraron en Siquem los huesos de José, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, en la parte del campo que Jacob compró de los hijos de Hamor padre de Siquem, por cien piezas de dinero; y fue posesión de los hijos de José». José llegó a ser el progenitor de las tribus de Manasés y Efraín, siendo esta última la más poderosa e importante en el reino del norte, Israel. José representa el ideal de un carácter noble, sobresaliente por su benignidad, fidelidad al deber, generosidad y espíritu perdonador, de tal manera que a menudo se le ha considerado como un tipo de Cristo en el AT. 2. El padre de Igal de Isacar, uno de los 12 espías (Números 13:7) «De la tribu de Isacar, Igal hijo de José». 3. Un hijo de Asaf y el jefe de un grupo de músicos durante el reinado de David (1 Crónicas 25:2) «De los hijos de Asaf: Zacur, José, Netanías y Asarela, hijos de Asaf, bajo la dirección de Asaf, el cual profetizaba bajo las órdenes del rey», (1 Crónicas 25:9) «La primera suerte salió por Asaf, para José; la segunda para Gedalías, quien con sus hermanos e hijos fueron doce». 4. Un hijo de Bani quien se había casado con una mujer extranjera pero que después la despidió (Esdras 10:42) «Salum, Amarías y José». 5. Un sacerdote de la familia de Sebanías en días del sumo sacerdote Joyaquim (Nehemías 12:14) «de Melicú, Jonatán; de Sebanías, José». 6. El nombre de tres de los antepasados de Jesús (Lucas 3:24) «hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melqui, hijo de Jana, hijo de José». (Lucas 3:26) «hijo de Maat, hijo de Matatías, hijo de Semei, hijo de José, hijo de Judá». (Lucas 3:30) «hijo de Leví, hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de José, hijo de Jonán, hijo de Eliaquim». En (Nehemías 3:26) «Y los sirvientes del templo que habitaban en Ofel restauraron hasta enfrente de la puerta de las Aguas al oriente, y la torre que sobresalía». DHH tiene Josec). 7. El marido de María, la madre de Jesús (Mateo 1:16) «y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo», (Lucas 3:23) «Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí».
José era carpintero (Mateo 13:44) «Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo». y vivía en Nazaret (Lucas 2:4) «Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David». Era del linaje de David (, el hijo de Elí (Lucas 3:23) «Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí». o Jacob y según mucha gente de aquel entonces pensaba, era el padre de Jesús . Después de darse cuenta que María estaba embarazada antes de que se casaran, pensó en abandonarla secretamente, pero por medio de un sueño un ángel del Señor le aseguró que el niño que nacería había sido concebido del Espíritu Santo, así que José se casó con María (Mateo 1:18-25). José y María fueron a Belén para ser empadronados, y allí nació Jesús. Los pastores fueron para rendirle honor a Jesús (Lucas 2:8-20) y 40 días después Jesús fue presentado en el templo. Habiendo sido prevenidos por el Señor en un sueño de que Herodes planeaba matar al niño, él huyó a Egipto con María y Jesús (Mateo 2:13-19), regresando a Nazaret sólo después de que Herodes había muerto. Cada año José asistía a la fiesta de la Pascua en Jerusalén (Lucas 2:41) «Iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la pascua»; y cuando Jesús tenía 12 años de edad, también acompañó a José y María.
Indudablemente, José debe haber enseñado a Jesús el oficio de carpintero (Marcos 6:3) «¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él». Es muy posible que José aún haya estado vivo cuando Jesús inició su ministerio (Mateo 13:55) «¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?», pero como después ya no se menciona en conexión con la crucifixión, y como Jesús encargó a María al cuidado de Juan durante la crucifixión (Juan 19:26-27), muy bien puede inferirse de que José había muerto anteriormente al evento.
8. Uno de los hermanos de Jesús (Mateo 13:55) «¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?» 9. Un judío de Arimatea, hombre rico, miembro del Sanedrín (Mateo 27:57) «Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús». (Marcos 15:43) «José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús»; hombre justo que esperaba la venida del reino de Dios (Lucas 23:50) «Había un varón llamado José, de Arimatea, ciudad de Judea, el cual era miembro del concilio, varón bueno y justo». Un discípulo secreto de Jesús a causa de su temor de los judíos (Juan 19:38) «Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús»; él no participó en la resolución del Sanedrín de condenar a Jesús a la muerte. Después de la crucifixión, José de Arimatea obtuvo el permiso de Pilato para quitar de la cruz el cuerpo de Jesús y lo sepultó en una tumba nueva de su propiedad (Mateo 27:57-60), (Lucas 23:50-53), (Juan 19:38) «Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús». 10. Un creyente conocido como Barsabás, o hijo de Sabas, el cual tenía por sobrenombre, Justo (Hechos 1:23) «Y señalaron a dos: a José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo, y a Matías». Era uno de los que habían acompañado a Jesús y a los apóstoles desde el tiempo del bautismo de Jesús, y fue uno de los dos candidatos considerados para reemplazar a Judas Iscariote (Hechos 1:21) «Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros». 1 1. El nombre personal de Bernabé (Hechos 4:36) «Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), levita, natural de Chipre».
LEVANTADO, QUIEN PERDONA, JOSUÉ. (Lucas 3:29) «hijo de Josué, hijo de Eliezer, hijo de Jorim, hijo de Matat».
JOSES, INCREMENTO, ADICIÓN, INCREMENTADOR, JOSUÉ. (Génesis 30:24) «y llamó su nombre José, diciendo: Añádame Jehová otro hijo». JOSÉ. José fue hijo de Jacob y Raquel. Jacob amaba a José más que a los hermanos de éste, por ser el hijo de su ancianidad, y le dio una túnica de muchos colores.
Sus hermanos, que lo odiaban, urdieron maldades en contra suya. Lo vendieron como esclavo por veinte piezas de plata (Génesis 37:28) «Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto». Pero José confiaba en Dios y no consintió en pecar; el Señor lo acompañó llegó a ser intérprete de los sueños de Faraón en Egipto.
José predijo un tiempo de hambre, fue nombrado gobernador de Egipto y en los años de abundancia almacenó los excedentes de alimento. Los hermanos de José llegaron desde Canaán a comprar alimento durante el hambre. Él perdonó a sus hermanos y los trató bien; Jacob se reunió con ellos en sus últimos años, y la familia volvió a estar junta (Génesis 45 - 46).
Esposo de María, madre de Jesús (Mateo 1:16-25); (Lucas 1:27) «a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María». (Lucas 2:4-5, 33-51); como descendiente de David inserta de derecho a Jesús en el pueblo elegido (Mateo 1:16) «y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo». (Lucas 3:23) «Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí». avisado de la encarnación por un ángel (Mateo 1:18-19, 24); huyó a Egipto con Jesús y María (Mateo 2:13-21); hizo de padre de Jesús (Mateo 13:55) «¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?». (Marcos 6:3) «¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él». (Lucas 2:41-52); (Lucas 4:22) «Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?». Gv 1,45; 6,42.
Hijo de Jacob y Raquel (Génesis 30:22-23); (1 Crónicas 2:2) «Dan, José, Benjamín, Neftalí, Gad y Aser». vendido por sus hermanos llegó a ser virrey de Egipto (Génesis 37:5) «Y soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos llegaron a aborrecerle más todavía». (Génesis 50:23) «Y vio José los hijos de Efraín hasta la tercera generación; también los hijos de Maquir hijo de Manasés fueron criados sobre las rodillas de José». (Éxodo 13:19) «Tomó también consigo Moisés los huesos de José, el cual había juramentado a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de aquí con vosotros». (Josué 24:32) «Y enterraron en Siquem los huesos de José, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, en la parte del campo que Jacob compró de los hijos de Hamor padre de Siquem, por cien piezas de dinero; y fue posesión de los hijos de José». (Salmos 77:16) «Te vieron las aguas, oh Dios; Las aguas te vieron, y temieron; Los abismos también se estremecieron». (Salmos 105:17-18); Si 49,15; (Hechos 7:9) «Los patriarcas, movidos por envidia, vendieron a José para Egipto; pero Dios estaba con él». (Hebreos 11:21-22). De sus hijos derivaron las dos tribus de Efraín y Manasés (Génesis 30); (1 Crónicas 5:1) «Los hijos de Rubén primogénito de Israel (porque él era el primogénito, mas como violó el lecho de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de José, hijo de Israel, y no fue contado por primogénito». cfr. (Deuteronomio 33:13-14).
Padre de Yigal, explorador de la tribu de Isacar (Números 13:7) «De la tribu de Isacar, Igal hijo de José». - Levita, hijo de Asaf (1 Crónicas 25:2, 9). - Del clan de Zacay, repudió a la mujer extranjera (Esdras 10:42) «Salum, Amarías y José». - Sacerdote, jefe del clan de Secanías, repatriado (Nehemías 12:14) «de Melicú, Jonatán; de Sebanías, José». - Antepasado de Judit (Jueces 8,1). - Hijo de Zacarías vencido por Judas Macabeo (1Mac 5,18.56-62). Quizá=- Hermano de Judas Macabeo (2Mac 8,22). Tal vez=Juan (Gaddi).
Hijo de Matatías, antepasado de Jesús (Lucas 3:24) «hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melqui, hijo de Jana, hijo de José».
Hijo de Jonán, antepasado de Jesús (Lucas 3:30) «hijo de Leví, hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de José, hijo de Jonán, hijo de Eliaquim». - Hijo de una María que estaba junto a la cruz de Jesús (Mateo 27:56) «entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo». Quizá=Hermano del Señor.
Llamado 'de Arimatea', miembro del sanedrín y discípulo que sepultó a Jesús (Mateo 27:57-58); (Marcos 15:47) «Y María Magdalena y María madre de José miraban dónde lo ponían». (Lucas 23:50-51); Gv 19,38-39. - Llamado 'el hermano del Señor', familiar de Jesús (Marcos 6:3) «¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él». tal vez hijo de Alfeo y hermano de Santiago el Menor (Mateo 13:55) «¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?». (Mateo 27:56) «entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo». (Marcos 15:40) «También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé».
Primer nombre del apóstol Bernabé. - Llamado 'Justo', o 'Barsabá', propuesto como sucesor de Judas junto con Matías (Hechos 1:23) «Y señalaron a dos: a José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo, y a Matías».
José (heb. Yôsêf [1-6], 'añada [aumente] El [Dios]' o 'que El [Dios] añada [aumente]'; también aparece en textos fen. y aram.; gr. IÇsef [7, 10, 11, 13-15]; IÇsetos e IÇses [8, 9]; IÇsej [12]). De acuerdo con el vocablo hebreo proviene del verbo yâsaf , 'añadir' (es decir, José representa el deseo de Raquel de recibir otro hijo de parte de Dios). Pero el v 23 indicaría que el autor también pensaba en un verbo de igual asonancia, 'âsaf , 'quitar' (es decir, José concreta la eliminación de la vergüenza de la esterilidad). 1. Hijo de Jacob de la amada Raquel, después de un largo período de esterilidad. Cuando nació, su padre había servido a Labán 14 años, por lo que tenía ya 91 años de edad (cf , 47; 45:6; 47:9); o sea, 6 años antes de que la familia regresara a Canaán (30:22-26; 31:41). Por cuanto José era el primogénito de su esposa preferida, Jacob mostró favoritismo por él, en especial después de la muerte de Raquel, al regalar a José una vestidura costosa como la que usaban los hijos de los nobles (37:3). Los celos generados por esto aumentaron cuando José contó a sus hermanos 2 sueños en los que había visto a todos los miembros de su familia, incluyendo a sus padres, inclinándose ante él (vs 4-11). Cuando tenía 17 años, Jacob lo envío a Siquem para visitar a sus hermanos que pastoreaban sus ganados. Cuando llegó al lugar descubrió que se habían ido a Dotán, de modo que los buscó allí. Apenas sus hermanos lo vieron, hicieron planes de matarlo, pero Rubén, con la esperanza de salvarlo, los persuadió de que lo abandonaran en una cisterna vacía. Sin embargo, cuando en ausencia de Rubén pasó por allí una caravana de ismaelitas y madianitas en camino a Egipto, los otros hermanos lo vendieron como esclavo a los mercaderes. Para engañar a su padre, mancharon la vestidura de José con la sangre de un cabrito que mataron para esto, y le mostraron la ropa, diciéndole que la habían encontrado en el campo, Jacob sacó la conclusión de que José había sido destrozado por algún animal salvaje (vs 12-33). Al llegar a Egipto, el joven fue vendido a Potifar, capitán de la guardia del rey (). La fidelidad y capacidad de José le ganaron la confianza de Potifar, que lo puso como mayordomo de su casa. Pero su buena presencia creó sentimientos de lujuria en el corazón de la esposa de su amo. Cuando él rehusó persistentemente aceptar las insinuaciones de la mujer, ella lo acusó de intenciones sensuales. Como resultado, se lo encarceló. Sin embargo, muy pronto se ganó la confianza del carcelero por su fidelidad y obtuvo un puesto de responsabilidad. En la cárcel interpretó los sueños y predijo la suerte de 2 compañeros de prisión: del copero y del panadero (-40:23). Dos años más tarde, unos 13 después de haber sido vendido como esclavo, Faraón tuvo sueños perturbadores que sus magos no pudieron explicar. Entonces el copero real, que hacía mucho había sido restituido a su cargo, se acordó de José y le contó a Faraón su propia experiencia. Llamado para interpretar los sueños de Faraón, José le dijo que Egipto experimentaría primero 7 años de abundancia y luego 7 años de hambre, y aconsejó al rey que almacenara granos durante los 7 primeros años para los años de necesidad. Percibiendo la sabiduría de José, Faraón designó al esclavo de 30 años como visir o Primer Ministro -el 2º en el reino- dándole públicamente toda la autoridad necesaria (-46). José se casó con Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On (Heliópolis), la ciudad donde estaba el gran templo dedicado al dios sol Ra. A José le nacieron 2 hijos durante los 7 años de abundancia: Manasés y Efraín. En esos años se ocupó de almacenar alimentos para los futuros años de hambre, cuando el Nilo* no inundaría el país por falta de lluvias en el África central. La sequía que siguió también afectó al Asia y creó condiciones de hambre en Canaán. En consecuencia, los hijos de Jacob, como otros cananeos, fueron a Egipto a comprar granos. Se presentaron ante José sin reconocer en el funcionario -con ropas, idioma y costumbres egipcias- al joven que habían vendido 20 años antes. Pero José los reconoció de inmediato. Recordando sus sueños de la niñez y los celos y la crueldad de sus hermanos, los probó de diversos modos. Al mismo tiempo, los hijos de Jacob, pensando que su hermano todavía sería esclavo en 662 Egipto, sufrían de angustia y remordimientos por cómo lo habían maltratado. Finalmente, en su 2º viaje a Egipto, al fin de 2 años de hambre, José se dio a conocer (-45:8), los convenció de sus sanas intenciones y mandó a buscar a su padre y a toda la familia para que se mudaran a Egipto. Los estableció en Gosén, tal vez el fértil Wâd§ Tumilât, no lejos de la capital hicsa de Egipto, Avaris, Tanis o Zoán* (-46:30; cf , 13). Temiendo que sus hermanos no pudieran soportar las tentaciones de la vida palaciega de Egipto, les aconsejó que siguieran siendo pastores,* una ocupación despreciada por los egipcios. Esto les daría la oportunidad de permanecer separados de los paganos y les permitiría vivir juntos en una sección del país asignada a ellos (-34). Faraón les dio una gran bienvenida al llegar a Egipto, y le concedió una audiencia a Jacob. 291. Seti I sobre su carro, un grabado sobre la pared del templo en Karnak; probablemente José usaba tales vehículos. Durante los siguientes 5 años de necesidad el país pasó por momentos difíciles, y el pueblo egipcio se vio obligado a vender todas sus propiedades y a sí mismos a la casa real para conseguir alimentos; con excepción de la tierra de los sacerdotes y de los templos, todo volvió a Faraón, y entonces quienes las ocupaban pagaban 1/5 de la cosecha al rey (-26). José cuidó de sus familiares durante ese tiempo. Poco antes de morir, Jacob bendijo a los 2 hijos de José, Efraín y Manasés, y los adoptó como hijos propios; en consecuencia, los descendientes de José formaron no una sino 2 tribus. Cuando Jacob falleció, de acuerdo con la costumbre egipcia fue embalsamado; luego fue llevado al sepulcro familiar en Hebrón, Canaán, para su sepultura. José aseguró a sus temerosos hermanos que no temieran nada de él después de la muerte de su padre (47:1-12, 27-31; 48:1-20; 49:33; 50:1-21). José llegó a los 110 años de edad, que en la literatura egipcia se consideraba la edad perfecta, y antes de morir encargó a sus descendientes que llevaran sus huesos a Canaán para darles sepultura cuando regresaran a la tierra prometida (50:22-26). En cumplimiento de sus deseos, en ocasión del éxodo su cuerpo embalsamado fue llevado por los hijos de Israel a Canaán y sepultado cerca de Siquem (; ). El relato de José describe un ambiente verdaderamente egipcio en numerosos detalles, y se adecua mejor al período de los hicsos, cuando los faraones fueron mayormente extranjeros semíticos; éste es el período al que pertenece José, de acuerdo con la cronología bíblica. Ningún otro momento fue más propicio para que los semitas ocuparan un cargo honorable en Egipto como el de José; los reyes hicsos, semíticos, se habrían inclinado a tener más confianza en oficiales de razas emparentadas que en cualquiera de los egipcios subyugados, aunque también empleaban egipcios como oficiales, como 'Potifar, oficial de Faraón, capitán de la guardia'. Es digno de notar que la Biblia llama a Potifar 'varón egipcio' (), una designación que sería superflua e ilógica para un alto oficial de un faraón egipcio nativo, pero digna de mención si el rey y la clase gobernante eran extranjeros. Por los registros es evidente que el cambio de situación económica durante el período de los hicsos se pudo deber a lo que se cuenta en el relato de José. Durante el Reino Medio, anterior a la invasión de los hicsos, los egipcios gozaban de un sistema de empresas privadas, y la tierra era de propiedad particular, así como de los reyes y de los sacerdotes de los templos. Los escasos registros sobrevivientes del período de los hicsos no arrojan luz sobre el tema, pero en la dinastía 18ª, después de su expulsión, encontramos que todas las propiedades inmuebles estaba en manos del faraón, con excepción de las de los dos templos. El cambio de titularidad de manos privadas a la corona real debió haber ocurrido durante el tiempo de José. El relato explica cómo todas las propiedades pasaron de manos de los egipcios a las de la corona durante los años de hambre. Este nuevo sistema daría a los reyes de la dinastía 18ª una oportunidad de entregar tierras y otras propiedades a sus soldados veteranos como recompensa por sus fieles servicios durante la guerra de liberación. Véanse Cronología (V, B); Egipto (V, 4). Los monumentos y documentos egipcios también ilustran numerosos detalles del relato de José y presentan muchos casos paralelos: un papiro demótico, ahora en el Museo Británico, que cuenta cómo los prisioneros eran liberados en el aniversario del ascenso del faraón (cf ). Los egipcios prestaban mucha atención a los sueños y creían que contenían 663 mensajes divinos, como lo confirman muchos registros antiguos (cf 40:8; 41:8); por lo tanto, los magos y adivinos profesionales eran muy buscados para la interpretación de los sueños. Antes que José se pudiera presentar ante Faraón, tuvo que tomarse tiempo para afeitarse, aunque se había dado la orden de que lo llevaran ante el rey con premura (). En contraste con los asiáticos, los egipcios usaban la cara afeitada, y el relato del egipcio Sinhué cuenta como él, al regresar a Egipto después de un largo exilio en Asia, primero se afeitó y se cambió de ropa, como para ser considerado otra vez una persona civilizada. La investidura de José como visir (-44) puede encontrar paralelos en los registros literarios de Egipto, y existen antiguas pinturas que muestran al rey en el acto de poner cadenas de oro con pectorales en el cuello de sus altos funcionarios. Del s XIII a.C. nos llega un documento, el papiro D'Orbiney, en el Museo Británico, que contiene la 'Historia de los dos hermanos' que vivían juntos. La esposa del mayor hizo un intento de seducir al hermano menor mientras su esposo estaba en el campo. Como el joven no aceptó someterse a la lujuria de ella, la mujer se enojó tanto que lo acusó ante su marido de intentar forzarla. El esposo airado salió inmediatamente para matar a su hermano menor, que, sin embargo, advertido por una intervención divina, pudo escapar. Más tarde se descubrió la verdad, y la infiel esposa fue muerta. La historia continúa con asuntos legendarios. Muchos comentadores modernos, al fijar el origen del Pentateuco en el 1er milenio a.C., creen que la historia de José de Gen_39 tiene su origen en la 'Historia de los dos hermanos' egipcia. Sin embargo en los 2 relatos hay una sola cosa en común: una mujer infiel que intenta sin éxito seducir a un joven que vive en la casa y luego lo acusa de un intento de violación. Dramas como éste pudieron haber ocurrido con frecuencia en los tiempos antiguos, así como también ocurren hoy, ya que el objeto de la seducción generalmente cae como víctima. Como José vivió muchos siglos antes que se escribiera el papiro D'Orbiney, y la 'Historia de los dos hermanos' tiene tendencias mitológicas, no hay razón para suponer que una historia dependa de la otra. Bib.: ANET 23-25. 2. Nombre étnico que designa las 2 tribus de Efraín y Manasés, las cuales son llamadas 'casa de José', 'tribu de José', 'hijos de José' o simplemente 'José' (este nombre se usa con frecuencia en el AT para indicar las tribus combinadas o el reino del norte como un todo; , 4; ; ; ; ; etc.). 3. Padre del espía que representó a la tribu de Isacar (). 4. Hijo de Asaf y jefe del 1º de los 24 grupos en que David organizó a los músicos para el servicio del templo (, 9). 5. Judío que pertenecía a la familia de Bani; se había casado con una mujer extranjera en tiempos de Esdras (). 6. Sacerdote, jefe de la familia de Sebanías en tiempos del sumo sacerdote Joiacim (). 7. Esposo de María (; ), considerado por sus contemporáneos como el padre de Jesús. Habría sido un viudo que, según parece, tenía hijos de un matrimonio anterior. Comprometido ya con María, descubrió que estaba encinta y decidió abandonarla sin avergonzarla; pero en un sueño se le informó que el niño había sido concebido milagrosamente. Por tanto, se casó con ella y crió al niño como hijo propio (-25). El nacimiento ocurrió en Belén, porque José había llevado a María consigo desde Nazaret a su pueblo natal (Belén) para cumplir con un decreto de censo que exigía que cada persona se registrara en el pueblo de sus antepasados. Como José (y también María) eran miembros de la tribu de Judá y descendientes de la casa de David, debían cumplir ese registro en el lugar de nacimiento de su antepasado: Belén (-16). José también estuvo con María cuando el niño Jesús fue llevado al templo para la acostumbrada presentación, y allí escuchó las predicciones de Simeón y de Ana (vs 22-38). Antes que Herodes pudiera llevar a cabo su cruel asesinato de los niños de Belén, fue instruido en un sueño a huir a Egipto con María y el niño. Más tarde regresó con la familia a Palestina y se estableció en Nazaret después de la muerte de Herodes (-23). Como fiel judío, probablemente iba con regularidad a Jerusalén cada año para las grandes fiestas. Cuando Jesús cumplió 12 años fue llevado en la peregrinación anual de Pascua. En esta ocasión, sus padres lo perdieron; pero, después de una búsqueda de 3 días, lo encontraron en el templo (-50). José era carpintero (), y aparentemente enseñó el oficio a Jesús (). Parece haber muerto antes que Jesús comenzara su ministerio, como se deduce del hecho de que siempre lo visitaran sólo su madre y sus hermanos (), y sus hermanos intentaran aconsejarlo (-5); también hubiera sido difícil que Jesús encargara el cuidado de María 664 a Juan si el esposo de ella todavía viviera (19:26, 27). Véase Hermanos de Jesús. 8. Hermano de Jesucristo (; ). 9. Hijo de María 5, y hermano de Jacobo el Menor, uno de los discípulos de Jesús (; , 47). 10. Judío rico de Arimatea que tenía un sepulcro excavado en la roca (todavía sin usar) en un jardín fuera de la ciudad de Jerusalén (, 59, 60; ). Era miembro del Sanedrín, pero no había consentido en la resolución de condenar a Jesús, porque ya era un discípulo secreto de Jesús (; , 51; ). El día de la crucifixión, junto con Nicodemo, otro dirigente judío, tuvieron el valor suficiente para identificarse como seguidores de Jesús. José fue osadamente a Pilato pidiendo el cuerpo de Jesús, y lo sepultó en su propia tumba, que estaba cerca del lugar de la crucifixión (-60; -46; , 53; -41). 11. Personaje de la genealogía de Jesucristo registrada en Lucas (). 12 y 13. Dos descendientes de Judá que aparecen en la genealogía de Jesucristo registrada por Lucas (, 30). 14. Cristiano judío, también llamado Barsabás (que significa 'hijo de Sabás'), cuyo sobrenombre era Justo. Había sido un seguidor de Jesús desde el principio de su ministerio, y junto con Matías fue seleccionado por los apóstoles como candidato para reemplazar a Judas, que había traicionado a Jesús y luego se suicidó. Matías fue escogido por suertes, y no se sabe más nada de José (-26). Pudo haber sido el hermano de 'Judas, que tenía por sobrenombre Barsabás' (15:22). 15. Nombre original de Bernabé* ().