22 (23) ¡Haz que sus fiestas y banquetes se conviertan en una trampa para ellos!
Romanos 11:10 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual »¡Que se nublen sus ojos para que no puedan ver! ¡Que para siempre sus espaldas se doblen de tanto sufrir!» Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Sean oscurecidos sus ojos para que no vean, Y agóbiales la espalda para siempre. Biblia Nueva Traducción Viviente Que sus ojos queden ciegos para que no puedan ver, y que la espalda se les encorve para siempre». Biblia Católica (Latinoamericana) Que sus ojos se oscurezcan y no vean, y que anden siempre con la espalda encorvada. La Biblia Textual 3a Edicion Sean oscurecidos sus ojos para no ver, Y dóblales continuamente la espalda.° Biblia Serafín de Ausejo 1975 que sus ojos se nublen al punto de no ver, y encórvales la espalda para siempre. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Sus ojos sean oscurecidos para que no vean, y agóbiales su espalda siempre. |
22 (23) ¡Haz que sus fiestas y banquetes se conviertan en una trampa para ellos!
23 (24) ¡Haz que se les nublen los ojos para que no puedan ver! ¡Haz que se queden sin fuerzas!
Más bien castigaré a sus enemigos, esos que les dijeron: ‘¡Tírense al suelo, para que los aplastemos!’ Ustedes obedecieron, ¡y ellos los aplastaron!”»
no les espera nada bueno. Porque yo los llamé y ustedes no me respondieron, les hablé y no me obedecieron; hicieron lo que no me gusta, y eligieron lo que no me agrada».
»¡Qué mal le va a ir al pastor inútil, que no cuida del rebaño! ¡Ojalá que con una espada le corten una mano, y que con un cuchillo le saquen los ojos!»
pues saben de Dios, pero no lo respetan ni le dan las gracias. No piensan más que en hacer lo malo y en puras tonterías.
Como dice la Biblia: «Dios les cerró la mente, los ojos y los oídos, hasta el día de hoy.»
Son gente ignorante y terca, que no entiende nada, y por eso no disfruta de la vida que Dios da.
Esos falsos maestros son como pozos secos, sin agua; ¡son como nubes llevadas por fuertes vientos! Pero Dios los castigará y los echará para siempre a la más profunda oscuridad.
Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los mandó al infierno. Y allí están, encadenados en la oscuridad, hasta que llegue el día en que Dios juzgará a todos.
Son gente violenta. Todos pueden ver lo malo que hacen, pues sus maldades son como la espuma de las violentas olas del mar. Son como estrellas perdidas, condenadas a viajar siempre en la más terrible oscuridad.
Así pasó también con los ángeles que rechazaron y abandonaron el lugar de honor que Dios les había dado. Dios los tiene atados para siempre con cadenas, y están encerrados en lugares oscuros, hasta que llegue el gran día del juicio final.