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Hechos 3:11 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Sin separarse de Pedro ni de Juan, el hombre siguió caminando. La gente corrió asombrada tras ellos hasta otra entrada, conocida como Portón de Salomón, y los rodeó.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Y teniendo asidos a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Llenos de asombro, salieron todos corriendo hacia el pórtico de Salomón, donde estaba el hombre sujetando fuertemente a Pedro y a Juan.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

El hombre sanado no se separaba de Pedro y Juan, por lo que toda la gente, fuera de sí, acudió y se reunió alrededor de ellos en el pórtico llamado de Salomón.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Y mientras él° tenía asidos a Pedro y a Juan, todo el pueblo, asombrado en gran manera,° corrió juntamente hacia ellos al pórtico de Salomón.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Él no se soltaba de Pedro y de Juan, de modo que toda la gente, llena de asombro, se arremolinó junto a ellos, en el pórtico llamado de Salomón.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y teniendo asidos a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón.

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Otras versiones



Hechos 3:11
9 Referencias Cruzadas  

Jesús llamó a Pedro y a Juan, y les dijo: —Vayan y preparen la cena de la Pascua.


el hombre que ahora estaba sano le rogó a Jesús que lo dejara ir con él. Pero Jesús le dijo:


Mientras andaba por los patios del templo, cerca del Portón de Salomón,


Al oír el ruido, muchos de ellos se acercaron al salón, y se sorprendieron de que podían entender lo que decían los seguidores de Jesús.


Al ver eso, Pedro les dijo: «Amigos israelitas, ¿qué les sorprende? ¿Por qué nos miran así? ¿Acaso creen que nosotros sanamos a este hombre con nuestro propio poder?


Tan pronto como ese hombre vio a Pedro y a Juan, les pidió dinero.


Ellos lo miraron fijamente, y Pedro le dijo: «Préstanos atención.»


Por medio de los apóstoles, Dios seguía haciendo milagros y señales maravillosas entre la gente. Todos los días, los seguidores de Jesús se reunían en el Portón de Salomón,