La Biblia Online

Anuncios


Toda la Biblia A.T. N.T.




Éxodo 28:2 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

»Quiero que mandes a hacer un traje especial para Aarón y sus hijos, pues son mis sacerdotes. Busca a quienes les he dado grandes capacidades artísticas, para que les hagan ese traje, pues quiero que sea fino y hermoso, como corresponde a mis sacerdotes. »El traje debe tener un chaleco, una túnica, una capa, un manto bordado, un gorro y un cinturón. Para hacer todo esto, se usará tela morada, tela azul, tela roja y lino fino, con bordados en oro. La túnica debe llevar dos tirantes en los extremos, y un cinturón.

Ver Capítulo
Mostrar Biblia Interlineal

Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Y harás vestiduras sagradas a Aarón tu hermano, para honra y hermosura.

Ver Capítulo

Biblia Nueva Traducción Viviente

Hazle a Aarón vestiduras sagradas que irradien belleza y esplendor.

Ver Capítulo

Biblia Católica (Latinoamericana)

Harás a tu hermano Aarón vestiduras sagradas para que no le falte gloria ni belleza.

Ver Capítulo

La Biblia Textual 3a Edicion

Harás vestiduras sagradas para tu hermano Aarón, para honra y esplendor.

Ver Capítulo

Biblia Serafín de Ausejo 1975

Harás para Aarón, tu hermano, vestiduras sagradas que le den esplendor y majestad.

Ver Capítulo

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y harás vestiduras sagradas a Aarón tu hermano, para gloria y hermosura.

Ver Capítulo
Otras versiones



Éxodo 28:2
36 Referencias Cruzadas  

Si así es, ¡demuéstralo!


Vestiré a sus sacerdotes con ropas de triunfo, y el pueblo cantará con alegría.


Tus sacerdotes se vestirán con propiedad, y tu pueblo cantará con alegría.


Lleno está su santuario de majestad y esplendor, de poder y belleza.


»También para los hijos de Aarón deberán hacerse mantos, cinturones y gorros, hermosos y dignos de un sacerdote.


Aarón deberá ponerse la túnica especial de sacerdote, y tú derramarás aceite sobre él, para consagrarlo como mi sacerdote.


Dios también dijo: «No castigaré a todos. A los que deje con vida, les permitiré vivir en Jerusalén y serán llamados: “Pueblo elegido de Dios”. »Cuando llegue ese día, haré que prosperen y vivan bien. Mi pueblo se pondrá orgulloso de los frutos que su tierra le dará.


Dios dijo: «¡Despierta, Jerusalén, despierta! ¡Levántate y sé fuerte! Jerusalén, ciudad santa, vístete de gala, que los enemigos extranjeros ya no volverán a atacarte.


Isaías dijo: «¡Mi Dios me llena de alegría; su presencia me llena de gozo! Él me dio salvación y me trató con justicia.


para cambiar su derrota en victoria, y su tristeza en un canto de alabanza. »Entonces los llamarán: “Robles victoriosos, plantados por Dios para manifestar su poder”.


Aun nuestras mejores obras son como un trapo sucio; hemos caído como hojas secas, y nuestros pecados nos arrastran como el viento.


Moisés derramó sobre Aarón y sus hijos el aceite para la consagración y la sangre que estaba sobre el altar. También roció sus trajes sacerdotales.


Aquel que es la Palabra habitó entre nosotros y fue como uno de nosotros. Vimos el poder que le pertenece como Hijo único de Dios, pues nos ha mostrado todo el amor y toda la verdad.


Dios acepta a todos los que creen y confían en Jesucristo, sin importar si son judíos o no lo son.


Porque cuando fueron bautizados, también quedaron unidos a Cristo, y ahora actúan como él.


Pero Dios nos ama y envió a Jesús a morir para salvarnos. Por eso, aunque Dios permitió que, por algún tiempo, Jesús fuera menos importante que los ángeles, ahora Jesús ha recibido gloria y honor.


Jesús es el Jefe de sacerdotes que necesitábamos, pues es santo, en él no hay maldad, y nunca ha pecado. Dios lo apartó de los pecadores, lo hizo subir al cielo, y lo puso en el lugar más importante de todos.


Nosotros estábamos allí cuando Dios el Padre trató a Jesús con mucho honor y mostró lo maravilloso que es él. Y allí mismo, en la montaña sagrada, oímos cuando nuestro grande y maravilloso Dios dijo: «Este es mi Hijo. Yo lo amo mucho y estoy muy contento con él.»


Queridos hermanos, ¡nosotros ya somos hijos de Dios! Y aunque todavía no sabemos cómo seremos en el futuro, sí sabemos que, cuando Jesucristo aparezca otra vez, nos pareceremos a él, porque lo veremos como él es en realidad.


Dios la ha vestido de lino fino, limpio y brillante.» Ese lino fino representa el bien que hace el pueblo de Dios.


Los hiciste reyes y sacerdotes para nuestro Dios; ellos gobernarán la tierra.»