Se volvió para atrás, los miró y los maldijo en nombre de Yahveh. Y al momento salieron del bosque dos osos y despedazaron a cuarenta y dos de los muchachos.
Levítico 26:6 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Daré paz a la tierra, y dormiréis sin que nadie os inquiete. Haré desaparecer del país las bestias dañinas y no pasará por vuestra tierra la espada. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante; y haré quitar de vuestra tierra las malas bestias, y la espada no pasará por vuestro país. Biblia Nueva Traducción Viviente »Les daré paz en la tierra y podrán dormir sin temor alguno. Libraré la tierra de animales salvajes y mantendré a sus enemigos fuera del país. Biblia Católica (Latinoamericana) Yo estableceré la paz en su país y dormirán sin que nadie los moleste; haré desaparecer del país los animales feroces, y la espada no pasará por su tierra. La Biblia Textual 3a Edicion Porque Yo estableceré la paz en vuestra tierra y os acostaréis sin que nadie os espante. Haré también desaparecer de vuestra tierra las bestias feroces y la espada no pasará por vuestro país. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante; y quitaré de vuestra tierra las malas bestias, y la espada no pasará por vuestro país. Biblia Traducción en Lenguaje Actual »Yo les daré paz y seguridad. No tendrán por qué tener miedo de los animales salvajes, ni tampoco de sus enemigos, pues ustedes fácilmente los derrotarán: bastarán cinco de ustedes para hacer huir a cien, y cien harán huir a diez mil. |
Se volvió para atrás, los miró y los maldijo en nombre de Yahveh. Y al momento salieron del bosque dos osos y despedazaron a cuarenta y dos de los muchachos.
Pero mira: te va a nacer un hijo, que será hombre de paz, y yo le daré paz con todos sus enemigos de alrededor, pues Salomón será su nombre. Paz y sosiego le daré yo a Israel durante sus días.
Siguió así tranquilo el reino de Josafat, pues su Dios le dio paz con todos los de su entorno.
Con las piedras del campo mantendrás un pacto, y las fieras estarán en paz contigo.
nuestras bestias cargadas, sin que exista irrupción ni rendición, sin un grito de angustia en nuestras plazas.
restablece la paz en tus fronteras y te da, hasta la hartura, flor del trigo.
Con mi voz invoco yo al Señor, y él me responde desde su monte santo. Selah
Tu produces en mí más alegría que la suya, cuando abundan en su trigo y en su mosto.
No los arrojaré de tu presencia en un solo año, para que la tierra no quede desierta y para que las bestias salvajes no se multipliquen contra ti.
Si te sientas, no tendrás sobresaltos; si te acuestas, tu sueño será tranquilo.
Cuando camines, te guiarán; cuando descanses, velarán sobre ti; cuando despiertes, hablarán contigo;
Habrá allí una senda, una vía. Vía Sacra se la llamará. No pasará por ella el impuro. Será para ellos cuando estén de camino, los inexpertos no se descarriarán.
No habrá allí leones, no se encontrarán bestias feroces. Los redimidos la recorrerán,
Yo, que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la felicidad y creo la desgracia. Soy yo, Yahveh, quien hace todo esto.
No temas, siervo mío, Jacob -oráculo de Yahveh-, no tengas miedo, Israel, pues voy a salvarte del país lejano, y a tu estirpe del país de su cautiverio. Volverá Jacob y reposará, descansará sin que nadie le moleste.
Si yo hiciera pasar por ese país bestias salvajes que lo despoblaran y quedara como un desierto, sin un solo transeúnte por causa de los animales,
O si yo trajera una espada contra ese país y dijera: 'Una espada pasará por el país y exterminaré de él a hombres y animales',
'Pues así dice el Señor Yahveh: 'Ciertamente si yo envío contra Jerusalén mis cuatro peores castigos: espada, hambre, fieras y peste, para exterminar de ella a hombres y animales;
Haré con ellas una alianza de paz, y acabaré con los animales salvajes del país. Morarán seguras en el desierto y dormirán en los bosques.
El árbol del campo dará su fruto, la tierra dará sus productos y vivirán sin temor en su país. Sabrán que yo soy Yahveh cuando rompa las coyundas de su yugo y los libre de la mano de quienes los esclavizan.
Enviaré contra vosotros el hambre y fieras salvajes que te privarán de hijos; la peste y la sangre pasarán por ti, y traeré la espada contra ti. Yo, Yahveh, he hablado.'
En aquel día -oráculo de Yahveh- me llamará: 'Esposo mío', y no me llamará más: 'Baal mío'.
Aquel día haré en su favor un pacto con los animales del campo, con las aves del cielo y con los reptiles de la tierra; quebraré y arrojaré del país arcos, lanzas y espadas y haré que descansen tranquilos.
Cumplid mis leyes, guardad mis preceptos y ponedlos en práctica; y así habitaréis seguros en la tierra.
La tierra dará su fruto, y vosotros comeréis hasta saciaros y habitaréis seguros en ella.
Soltaré contra vosotros bestias salvajes, que os arrebatarán vuestros hijos, despedazarán vuestro ganado y os diezmarán, de modo que vuestros caminos quedarán desiertos.
Traeré sobre vosotros la espada, la espada que vengará mi alianza. Buscaréis refugio en vuestras ciudades, pero yo enviaré la peste en medio de vosotros y os entregaréis a vuestros enemigos.
Perseguiréis a vuestros enemigos y caerán ante vosotros al filo de la espada.
Cada cual se sentará bajo su parra y bajo su higuera, sin que nadie le moleste. ¡Así lo ha dicho Yahveh Sebaot!
El resto de Israel no cometerá ya iniquidad, ni dirá mentiras, ni tendrá en su boca una lengua mendaz. Se apacentarán y descansarán, sin que nadie los inquiete.
La gloria de este segundo templo será mayor que la del primero -dice Yahveh Sebaot-, y en este lugar daré la paz' -oráculo de Yahveh Sebaot-.
Destruirá de Efraín los carros, y de Jerusalén los caballos; quebrará los arcos de guerra, anunciará a las naciones la paz. De mar a mar se extenderán sus dominios, desde el Río hasta los confines de la tierra.
'La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, la doy yo. No se turbe vuestro corazón ni sienta miedo.
Cuando Herodes se disponía a hacerlo comparecer, aquella misma noche, estaba Pedro durmiendo en medio de dos soldados, sujeto con dos cadenas; y guardias ante la puerta custodiaban la cárcel.
Así, pues, habiendo sido justificados por la fe, estamos en paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo,