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Oseas 2:18 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

18 En aquel día -oráculo de Yahveh- me llamará: 'Esposo mío', y no me llamará más: 'Baal mío'.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

18 En aquel tiempo haré para ti pacto con las bestias del campo, con las aves del cielo y con las serpientes de la tierra; y quitaré de la tierra arco y espada y guerra, y te haré dormir segura.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

18 En ese día haré un pacto con todos los animales salvajes, las aves de los cielos y los animales que corren sobre la tierra, para que no te hagan daño. Quitaré de la tierra todas las armas de guerra, todas las espadas y todos los arcos, para que puedas vivir sin temor, en paz y seguridad.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

18 Aquel día, dice Yavé, ya no me llamarás más 'Señor mío', sino que me dirás 'Marido mío'.

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La Biblia Textual 3a Edicion

18 Pactaré a favor de ellos un pacto con las bestias salvajes, Con las aves de los cielos y con los reptiles de la tierra; Romperé el arco, la espada y las batallas de la tierra, Y haré que reposen seguros.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

18 Y en aquel tiempo haré por ellos un pacto con las bestias del campo, con las aves del cielo y con los reptiles de la tierra; y quebraré arco y espada y la batalla de la tierra, y los haré dormir seguros.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

18 18 (20) »Cuando llegue ese día, me comprometo a que los israelitas vivirán tranquilos y en paz. No habrá animal que les haga daño ni pueblo que les declare la guerra.

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Oseas 2:18
27 Referencias Cruzadas  

despreciarás la sequía y el hielo, miedo no tendrás de las bestias salvajes.


Con las piedras del campo mantendrás un pacto, y las fieras estarán en paz contigo.


las fieras como todos los ganados, los reptiles y los pájaros alados;


Sobre los frescos pastos me lleva a descansar, y a las aguas tranquilas me conduce.


Venid y contemplad las obras del Señor, el que siembra estupor sobre la tierra.


Los ojos altivos del hombre serán abajados, la altanería de los humanos será abatida, y sólo Yahveh será ensalzado en aquel día.


La altivez del hombre será doblegada, la altanería de los humanos será abatida, y sólo Yahveh será ensalzado en aquel día.


Él juzgará las naciones y será el árbitro de pueblos numerosos. De sus espadas forjarán azadones y hoces de sus lanzas. No alzará la espada nación contra nación ni se adiestrarán más en la guerra.


Aquel día se cantará esta canción en la tierra de Judá: 'Ciudad fuerte la nuestra; para salvarla le han puesto murallas y antemuros.


Habitará mi pueblo en mansión pacífica en moradas seguras, en residencias tranquilas.


Porque esposo tuyo será tu creador, Yahveh Sebaot es su nombre; y tu redentor, el Santo de Israel, Dios de toda la tierra se llama.


El lobo y el cordero juntos pastarán, y el león, como el buey, comerá paja. En cuanto a la serpiente, su pan será el polvo. No harán mal ni harán daño en toda mi santa montaña' -dice Yahveh-.


En sus días se salvará Judá, e Israel morará seguro. Éste es el nombre con que lo llamarán: 'Yahveh, nuestra justicia'.


No temas, siervo mío, Jacob -oráculo de Yahveh-, no tengas miedo, Israel, pues voy a salvarte del país lejano, y a tu estirpe del país de su cautiverio. Volverá Jacob y reposará, descansará sin que nadie le moleste.


En aquellos días se salvará Judá, y Jerusalén morará segura. Y éste es el nombre con que se la llamará: 'Yahveh, nuestra justicia'.


Haré con ellas una alianza de paz, y acabaré con los animales salvajes del país. Morarán seguras en el desierto y dormirán en los bosques.


'Tú, pues, hijo de hombre, profetiza contra Gog. Dirás: 'Así dice el Señor Yahveh: aquí estoy contra ti, Gog, jefe supremo de Mésec y Túbal.


Aquel día sus pies se posarán en el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén, al oriente, y el monte de los Olivos se hendirá por el centro hacia oriente y hacia occidente, formando un valle inmenso: la mitad del monte se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur.


Y Yahveh será rey sobre toda la tierra. Aquel día Yahveh será único, y único será su nombre.


¡Vamos! Sálvate en Sión, tú que moras en Babel.


En aquel día -oráculo de Yahveh Sebaot- os invitaréis unos a otros bajo la parra y bajo la higuera'.


Destruirá de Efraín los carros, y de Jerusalén los caballos; quebrará los arcos de guerra, anunciará a las naciones la paz. De mar a mar se extenderán sus dominios, desde el Río hasta los confines de la tierra.


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