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Samuel Que es, Concepto y Definicion


Samuel - Diccionario Perspicacia

(Nombre de Dios).

Destacado profeta (Hechos 3:24) «Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días». (Hechos 13:20) «Después, como por cuatrocientos cincuenta años, les dio jueces hasta el profeta Samuel». al que tradicionalmente se atribuye la escritura de los libros bíblicos de Jueces, Rut y parte de 1 Samuel. (Compárese con (1 Samuel 10:25) «Samuel recitó luego al pueblo las leyes del reino, y las escribió en un libro, el cual guardó delante de Jehová». (1 Crónicas 29:29) «Y los hechos del rey David, primeros y postreros, están escritos en el libro de las crónicas de Samuel vidente, en las crónicas del profeta Natán, y en las crónicas de Gad vidente». Su padre, Elqaná, era un levita de la familia no sacerdotal de Qohat. (1 Crónicas 6:27, 28, 33-38). Samuel tuvo tres hermanos y dos hermanas carnales. (1 Samuel 2:21) «Y visitó Jehová a Ana, y ella concibió, y dio a luz tres hijos y dos hijas. Y el joven Samuel crecía delante de Jehová».

Como Ana había prometido antes de concebir a su hijo que lo daría al servicio de Jehová como nazareo (1 Samuel 1:11) «E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza». llevó a Samuel al tabernáculo de Siló una vez destetado (quizás, como mínimo, a la edad de tres años; compárese con (2 Crónicas 31:16) «a los varones anotados por sus linajes, de tres años arriba, a todos los que entraban en la casa de Jehová para desempeñar su ministerio según sus oficios y grupos». donde lo dejó al cuidado del sumo sacerdote Elí. (1 Samuel 1:24-28). Así pues, ceñido con un efod de lino, Samuel ‘ministraba delante de Jehová’ mientras era solo un muchacho. Todos los años su madre le llevaba una vestidura sin mangas nueva cuando lo visitaba. (1 Samuel 2:18, 19). A medida que crecía, Samuel se hacía “más agradable, tanto desde el punto de vista de Jehová como del de los hombres”. (1 Samuel 2:26) «Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres».

Llega a ser profeta a una edad temprana. Por la noche Samuel dormía en el “templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios”, y parece ser que su primera asignación por la mañana era abrir “las puertas de la casa de Jehová”. (1 Samuel 3:3, 15). Obviamente, las palabras “donde estaba el arca de Dios” aplicaban al recinto del tabernáculo, y no debe interpretarse por ello que Samuel dormía en el Santísimo. Como levita qohatita no sacerdotal, no tenía derecho a ver el Arca ni el mobiliario sagrado que había dentro del santuario. (Números 4:17-20). La única parte de la casa de Jehová a la que Samuel tenía acceso era el patio del tabernáculo. Por lo tanto, debieron ser las puertas que conducían al patio las que abría, y es posible que fuese allí donde dormía. Durante el período en que el tabernáculo estuvo ubicado permanentemente en Siló, es probable que se levantasen algunos anexos, uno de los cuales pudo haber servido de dormitorio para Samuel.

Una noche, después de haberse retirado, Samuel oyó una voz que le llamaba por su nombre. Imaginando que le hablaba el sumo sacerdote Elí, corrió a verle. Después de ocurrir lo mismo tres veces, Elí discernió que Jehová estaba llamando a Samuel, y le dio instrucciones sobre qué hacer. Luego Jehová le hizo saber a Samuel su juicio contra la casa de Elí. Temeroso, Samuel no quería darle ninguna información concerniente a la palabra de Jehová, hasta que Elí le pidió que lo hiciese. Así empezó la obra profética de Samuel, y con el tiempo todo Israel se dio cuenta de que era en verdad el profeta de Jehová. (1 Samuel 3:2-21).

Conduce a Israel a la adoración verdadera. Veinte años más tarde, los israelitas abandonaron la adoración idolátrica y se pusieron a servir únicamente a Jehová, debido a la exhortación de Samuel. Posteriormente, Samuel reunió a los israelitas en Mizpá. Los filisteos se aprovecharon de la situación para invadir la tierra. Temerosos, los hijos de Israel le pidieron a Samuel que invocase a Jehová por ayuda. Samuel lo hizo, y además ofreció un corderito lechal en sacrificio. (1 Samuel 7:2-9). Por supuesto, como levita qohatita no sacerdotal, Samuel no estaba autorizado para oficiar en el altar del santuario (Números 18:2, 3, 6, 7), y no hay registro de que alguna vez lo hiciese. Sin embargo, como representante de Jehová y profeta, podía ofrecer sacrificios en otros lugares si así se lo indicaba Dios, como hicieron Gedeón (Jueces 6:25-28), y Elías. (1 Reyes 18:36-38). La respuesta de Jehová a la oración de Samuel causó confusión entre los filisteos, lo que permitió que los israelitas obtuvieran una victoria decisiva. Para conmemorar este hecho, Samuel erigió una piedra entre Mizpá y Jesaná, a la que llamó Ebenézer (que significa “Piedra de Ayuda”). (1 Samuel 7:10-12). Seguramente Samuel apartó algo del botín de esta guerra y de otras como cosas santas para el mantenimiento del tabernáculo. (1 Crónicas 26:27, 28).

Los días de Samuel se caracterizaron, por un lado, por el hecho de que los filisteos sufrieron más reveses (1 Samuel 7:13, 14), y, por otro, por las sobresalientes celebraciones de la Pascua que hubo. (2 Crónicas 35:18). Parece ser que Samuel también organizó algún programa para los porteros levitas que quizás sirvió de base para la organización de David. (1 Crónicas 9:22) «Todos éstos, escogidos para guardas en las puertas, eran doscientos doce cuando fueron contados por el orden de sus linajes en sus villas, a los cuales constituyó en su oficio David y Samuel el vidente». Desde su casa en Ramá, en la región montañosa de Efraín, Samuel hacía anualmente el circuito de Betel, Guilgal y Mizpá, juzgando a Israel en esos lugares. (1 Samuel 7:15-17). Nunca abusó de su posición, y su registro fue sin tacha. (1 Samuel 12:2-5). Sin embargo, sus hijos, Joel y Abías, “pervertían el juicio”. (1 Samuel 8:2, 3).

Unge a Saúl por rey. La infidelidad de los hijos de Samuel, unida a la amenaza de guerra con los ammonitas, impulsó a los ancianos de Israel a solicitar a Samuel que nombrase un rey sobre ellos. (1 Samuel 8:4, 5); (1 Samuel 12:12) «Y habiendo visto que Nahas rey de los hijos de Amón venía contra vosotros, me dijisteis: No, sino que ha de reinar sobre nosotros un rey; siendo así que Jehová vuestro Dios era vuestro rey». La respuesta de Jehová a la oración de Samuel fue que, si bien la petición del pueblo mostraba falta de fe en la gobernación de Jehová, el profeta debía acceder a ello y advertirles de lo que implicaba el “debido derecho del rey”. Aunque Samuel les informó que la monarquía resultaría en la pérdida de ciertas libertades, insistieron en tener un rey. Después que Samuel despidió a los hombres de Israel, Jehová dirigió los asuntos para que Samuel ungiese rey al benjamita Saúl. (1 Samuel 8:6) «Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová». Más tarde, Samuel hizo que los israelitas se congregaran en Mizpá, y allí se designó como rey a Saúl mediante suertes. (1 Samuel 10:17-24). Samuel se refirió de nuevo al derecho que le correspondía al rey, y lo hizo constar por escrito. (1 Samuel 10:25) «Samuel recitó luego al pueblo las leyes del reino, y las escribió en un libro, el cual guardó delante de Jehová».

Después de la victoria de Saúl sobre los ammonitas, Samuel hizo que los israelitas se reunieran en Guilgal para volver a confirmar la realeza. En esa ocasión, repasó su propio registro, así como la historia pasada de Israel, y les mostró que tanto el rey como el pueblo tenían que obedecer a Jehová para que pudiesen contar con la aprobación divina. A fin de grabar en ellos la seriedad de haber rechazado a Jehová como rey, Samuel oró para que hubiese una tormenta de lluvia y truenos fuera de temporada. La respuesta de Jehová a esa petición hizo que el pueblo reconociese su seria transgresión. (1 Samuel 11:14) «Mas Samuel dijo al pueblo: Venid, vamos a Gilgal para que renovemos allí el reino». (1 Samuel 12:25) «Mas si perseverareis en hacer mal, vosotros y vuestro rey pereceréis».

Posteriormente, Samuel tuvo que censurar en dos ocasiones a Saúl por desobedecer la dirección divina. En la primera le anunció que su reinado no duraría debido a su presuntuosa precipitación al hacer un sacrificio y no esperar como se le había ordenado. (1 Samuel 13:10-14). El rechazo de Saúl como rey fue el segundo mensaje condenatorio que Samuel le entregó en nombre de Jehová, por haber desobedecido y conservado vivo al rey Agag y lo mejor del ganado lanar y vacuno de los amalequitas. En respuesta a la súplica de Saúl, Samuel compareció junto a él delante de los ancianos de Israel y del pueblo. Después ordenó que le llevaran a Agag, y a continuación “se puso a tajar[le] en pedazos [...] delante de Jehová en Guilgal”. (1 Samuel 15:10-33).

Unge a David. Después que los dos hombres se separaron, no volvieron a tener más relación. No obstante, Samuel se puso de duelo por Saúl. Jehová Dios interrumpió ese período de duelo cuando lo comisionó para que fuese a Belén a ungir a uno de los hijos de Jesé por futuro rey de Israel. Para evitar cualquier sospecha de Saúl que pudiese resultar en la muerte de Samuel, Jehová hizo que este llevase una vaca para sacrificarla. Tal vez por temor a que Samuel hubiese ido para reprender o castigar algún mal, los ancianos de Belén se pusieron a temblar. Samuel les aseguró que su visita significaba paz, y luego dispuso que Jesé y sus hijos participasen en la comida sacrificatoria. Impresionado por la apariencia de Eliab, el primogénito de Jesé, supuso que debía ser el escogido de Jehová para reinar. Pero Jehová no había escogido ni a Eliab ni a ninguno de los otros seis hijos de Jesé presentes. De modo que ante la insistencia de Samuel, llamaron a David, el hijo más joven, que estaba apacentando las ovejas, y Samuel lo ungió en medio de sus hermanos. (1 Samuel 15:34) «Se fue luego Samuel a Ramá, y Saúl subió a su casa en Gabaa de Saúl». (1 Samuel 16:13) «Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá».

Más tarde, después que el rey Saúl atentó varias veces contra David, este huyó a Samuel en Ramá. Luego ambos fueron a Nayot, donde David permaneció hasta que Saúl fue personalmente a buscarlo. (1 Samuel 19:18) «Huyó, pues, David, y escapó, y vino a Samuel en Ramá, y le dijo todo lo que Saúl había hecho con él. Y él y Samuel se fueron y moraron en Naiot». Durante el tiempo en que David estaba todavía bajo restricción debido a Saúl, “murió Samuel; y todo Israel procedió a juntarse y a plañirlo y a enterrarlo en su casa, en Ramá”. (1 Samuel 25:1) «Murió Samuel, y se juntó todo Israel, y lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en Ramá. Y se levantó David y se fue al desierto de Parán». Por consiguiente, Samuel murió como un siervo aprobado de Jehová Dios después de una vida de servicio fiel. (Salmos 99:6) «Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, Y Samuel entre los que invocaron su nombre; Invocaban a Jehová, y él les respondía». (Jeremías 15:1) «Me dijo Jehová: Si Moisés y Samuel se pusieran delante de mí, no estaría mi voluntad con este pueblo; échalos de mi presencia, y salgan». (Hebreos 11:32) «¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas». Había demostrado persistencia en cumplir con su comisión (1 Samuel 16:6, 11), devoción a la adoración verdadera (1 Samuel 7:3-6), y honradez en sus tratos (1 Samuel 12:3) «Aquí estoy; atestiguad contra mí delante de Jehová y delante de su ungido, si he tomado el buey de alguno, si he tomado el asno de alguno, si he calumniado a alguien, si he agraviado a alguno, o si de alguien he tomado cohecho para cegar mis ojos con él; y os lo restituiré». así como valor y firmeza en anunciar y apoyar los juicios de Jehová y sus decisiones (1 Samuel 10:24) «Y Samuel dijo a todo el pueblo: ¿Habéis visto al que ha elegido Jehová, que no hay semejante a él en todo el pueblo? Entonces el pueblo clamó con alegría, diciendo: ¡Viva el rey!». (1 Samuel 13:13) «Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre». (1 Samuel 15:32, 33).

En cuanto al relato sobre la petición de Saúl a la médium espiritista de En-dor para que hiciese subir a Samuel, véase SAÚL.

Samuel - Diccionario Alfonso Lockward

El último de los jueces de Israel. El relato de S. comienza con el prodigio de su nacimiento, que fue en respuesta a la oración de su madre •Ana, que era estéril. Cuando el niño nace, su madre lo cría hasta destetarlo, lo llevó entonces al sacerdote •Elí y lo consagró al Señor (1 Samuel 3:1-21).

En una de las muchas batallas que se libraban con los filisteos, los israelitas salieron derrotados. Pensaron entonces en llevar el arca con ellos a la pelea, lo cual hicieron. Fueron derrotados de nuevo y el arca cayó en manos de los filisteos. Al saber la noticia Elí murió. Por una plaga enviada por Dios los filisteos devolvieron el arca. Desde entonces Samuel quedó como sacerdote y juez de Israel. Pero cuando envejeció, sus hijos tenían mala fama y el pueblo no los quería. Por lo cual pidieron un día: “Constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones” (1 Samuel 10:1-27).

Algunas victorias iniciales, Saúl tuvo un gran fracaso cuando no cumplió las órdenes de Dios en el asunto de la destrucción de los amalecitas. S. se dio cuenta de que estaba incapacitado para ser un buen rey y le anunció que Dios había escogido a otro. Debido a la suerte de su protegido, S. vivió lamentando por Saúl (“Y nunca después vio S. a Saúl en toda su vida; y S. lloraba a Saúl” (1 Samuel 15:35) «Y nunca después vio Samuel a Saúl en toda su vida; y Samuel lloraba a Saúl; y Jehová se arrepentía de haber puesto a Saúl por rey sobre Israel». Hasta que, guiado por Dios, ungió a David como futuro rey de Israel. Tendría luego que aconsejarlo en los momentos en que Saúl le perseguía.

Enviado el rey a matar a David, que se escondía en casa de S., los soldados se encontraron con “una compañía de profetas que profetizaban, y a S. que estaba allí y los presidía. Y vino el Espíritu de Dios sobre los mensajeros de Saúl, y ellos también profetizaron”. Avisado el rey, vino personalmente, pero también le pasó lo mismo (1 Samuel 25:1) «Murió Samuel, y se juntó todo Israel, y lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en Ramá. Y se levantó David y se fue al desierto de Parán».

Menciona a S. como levita (Jeremías 15:1) «Me dijo Jehová: Si Moisés y Samuel se pusieran delante de mí, no estaría mi voluntad con este pueblo; échalos de mi presencia, y salgan». S. fue el hombre clave en un momento muy crítico: el paso de los israelitas de la condición de simple conjunto de tribus a constituir un reino centralizado.

Samuel - Diccionario Bíblico Sencillo

tip, BIOG PROF JUEZ HOMB HOAT ver, FILISTEOS, SAMUEL (Libros), ALTAR vet,=«pedido a Dios». Profeta de Israel (1 Crónicas 6:33) «Estos, pues, con sus hijos, ayudaban: de los hijos de Coat, el cantor Hemán hijo de Joel, hijo de Samuel». fue el primer gran profeta posterior a Moisés, y el último de los Jueces. Su padre, Elcana, era un levita de la familia de Coat, de la casa de Izhar, que descendía de Zuf (1 Samuel 1:1) «Hubo un varón de Ramataim de Zofim, del monte de Efraín, que se llamaba Elcana hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo». (1 Crónicas 6:26) «Elcana su hijo, Zofai su hijo, Nahat su hijo». Esta familia había recibido su heredad en el monte de Efraín (Josué 21:5) «Y los otros hijos de Coat obtuvieron por suerte diez ciudades de las familias de la tribu de Efraín, de la tribu de Dan y de la media tribu de Manasés». (1 Crónicas 6:26) «Elcana su hijo, Zofai su hijo, Nahat su hijo». Elcana vivía en Ramá (1 Samuel 1:1). (1 Samuel 2:11) «Y Elcana se volvió a su casa en Ramá; y el niño ministraba a Jehová delante del sacerdote Elí». Elcana tenía dos esposas: Penina y Ana. Esta última, que era estéril, suplicó al Señor que le concediera un hijo, e hizo el voto de consagrárselo toda la vida, aparentemente como nazareo, ya que ella dijo: «Y no pasará navaja sobre su cabeza» (1 Samuel 1:11) «E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza». (Números 6:1-5). Dios otorgó esta petición. Ana llamó al recién nacido Samuel. Cuando lo hubo destetado, lo llevó al Tabernáculo, en Silo, confiándolo a Elí, el sumo sacerdote, a fin de que lo formara para el servicio del Señor (1 Samuel 2:1-17). El niño Samuel llevaba a cabo su tarea en presencia del Señor; vestía un simple efod de lino, vestidura de los sacerdotes cuando oficiaban, y también de los levitas (1 Samuel 2:18) «Y el joven Samuel ministraba en la presencia de Jehová, vestido de un efod de lino».

El niño dormía en una estancia contigua al Tabernáculo, y por la mañana abría las puertas de la casa de Jehová, y ayudaba a Elí (1 Samuel 3:1) «El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia». Samuel era sólo un joven cuando el Señor le reveló el juicio que caería sobre la casa de Elí, a causa de la insensata indulgencia del padre hacia sus indignos hijos (1 Samuel 3:1-18). Josefo dice que Samuel tenía entonces doce años (Hechos 5:10) «Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido». (Hechos 5:14) «Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres». estimación probablemente correcta, pero de la que se desconoce la fuente. Cuando Samuel llegó a ser un hombre joven, todo Israel, de Dan a Beerseba, reconocía que era un profeta, porque el Señor se le reveló en Silo (1 Samuel 3:20) «Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová». (1 Samuel 21). Poco después caía el juicio predicho sobre la casa de Elí y sobre Israel: los dos hijos de Elí murieron sobre el campo de batalla, los filisteos se apoderaron del arca, y Elí murió al saber esto (1 Samuel 4:1-22). Los filisteos tuvieron que devolver el arca a los israelitas, sin embargo, ante las plagas de Dios, y quedó depositada en Quiriat-jearim, en casa de Abinadab. El nivel espiritual del pueblo era entonces sumamente bajo.

Después de la muerte de Elí, Samuel ejerció la autoridad, y se esforzó en rectificar las costumbres; veinte años después de la restitución del arca, había llegado a conseguirlo en cierta medida. Convocó entonces a los israelitas a Mizpa, cerca del lugar en el que había sido arrebatada el arca del pacto. El profeta les ordenó confesar sus pecados, ayunar delante de Jehová e implorar Su misericordia. Al saber esto, los filisteos atacaron a los israelitas, que pidieron a Samuel que suplicara el socorro divino. El Señor otorgó la ayuda pedida mandando sobre los filisteos una terrible tormenta, bajo la que sufrieron una tremenda derrota. Mientras Samuel estuvo al frente de los israelitas, los filisteos renunciaron a atacar (1 Samuel 7:3-14). (Véanse FILISTEOS, SAMUEL LIBROS DE).

Samuel fue a la vez juez y profeta. En el ejercicio de estas funciones, iba cada año a Bet-el, Gilgal y Mizpa. Su residencia era Ramá, donde se hallaba una comunidad de profetas que lo ayudaban en su obra de reforma (1 Samuel 7:15-17). (1 Samuel 19:18-20). En Ramá erigió un altar, por cuanto Dios había abandonado Silo. El arca no estaba a disposición del culto público, el pacto con Dios había quedado suspendido por la idolatría y los sacrilegios de los israelitas. Samuel era considerado como el representante de Jehová (véase ALTAR). Bajo su enérgica dirección, el país fue preservado de la dominación extranjera. A su vejez, Samuel estableció en Beerseba a sus dos hijos como jueces sobre Israel. Sin embargo, éstos se mostraron indignos de tan alto cargo, dejándose sobornar y pisoteando la justicia. A causa de la malvada gestión de ellos y de la amenazadora actitud de las naciones paganas a su alrededor, los ancianos y el pueblo pidieron la instauración de la monarquía. Dios ordenó al profeta que ungiera a Saúl como rey, y después a David, tras de que Saúl hubiera sido rechazado (véase SAMUEL [LIBROS DE). Samuel murió mientras David, huido de Saúl, se hallaba en el desierto de En-gadi. Fue sepultado en Ramá; todo Israel lo lloró (1 Samuel 25:1) «Murió Samuel, y se juntó todo Israel, y lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en Ramá. Y se levantó David y se fue al desierto de Parán». La noche antes de la batalla de Gilboa, Saúl pidió a una adivina que evocara a Samuel del Seol (1 Samuel 28:3-25). (véase SAÚL, b.). Hemán, uno de los cantores de David, era nieto de Samuel (1 Crónicas 6:33) «Estos, pues, con sus hijos, ayudaban: de los hijos de Coat, el cantor Hemán hijo de Joel, hijo de Samuel». Samuel figura entre los héroes de la fe del AT (Hebreos 11:32) «¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas;».

Samuel - Diccionario Mundo Hispano

(heb., shemu’el, nombre de Dios, o su nombre es El; algunos gramáticos prefieren la derivación de yishma’El, Dios oye; otros asocian el nombre con sha’al, preguntar, sobre la base de (Hechos 13:20) «Después, como por cuatrocientos cincuenta años, les dio jueces hasta el profeta Samuel». El fue el hijo de Elcana, un zufita, y Ana, de Ramataim en la región montañosa de Efraín.

Los eventos asociados con el nacimiento de Samuel indican que sus padres eran una pareja dedicada y devota (1 Samuel 2:10) «Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios, Y sobre ellos tronará desde los cielos; Jehová juzgará los confines de la tierra, Dará poder a su Rey, Y exaltará el poderío de su Ungido». La oración de Ana por un hijo fue contestada. Después que Samuel fue destetado, ella lo llevó a la casa del Señor en Silo.

El Señor llamó a Samuel en la noche y le reveló el juicio inminente contra la casa de Elí. El Señor bendijo a Samuel y no dejaba sin cumplir ninguna de sus palabras (1 Samuel 7:12) «Tomó luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová».

Samuel, juez y sacerdote, estableció su hogar en Ramá, donde él administraba justicia y donde también edificó un altar. El hacía un recorrido en forma de circuito por Betel, Gilgal y Mizpa (1 Samuel 10:1-13). Samuel entonces convocó a una asamblea de Israel en Mizpa y el escogimiento de Saúl fue confirmado echando suertes.

Saúl tomó parte en una batalla victoriosa sobre los filisteos. Después del éxito de Saúl, Samuel lo comisionó que aniquilara a los amalequitas (1 Samuel 15).

En esta expedición, Saúl mostró una obediencia incompleta; Samuel le recordó la necesidad de obediencia absoluta y le dijo que Dios lo había desechado como rey (1 Samuel 15:35) «Y nunca después vio Samuel a Saúl en toda su vida; y Samuel lloraba a Saúl; y Jehová se arrepentía de haber puesto a Saúl por rey sobre Israel.

El Señor envió a Samuel a Belén a ungir al joven pastor David como sucesor de Saúl (1 Samuel 25:1) «Murió Samuel, y se juntó todo Israel, y lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en Ramá. Y se levantó David y se fue al desierto de Parán».

Samuel - Diccionario de Jerusalén

(hebr. semú'él, significado incierto) procedía de Rama, ciudad en las montañas de Efraím (1 Samuel 1:1) «Hubo un varón de Ramataim de Zofim, del monte de Efraín, que se llamaba Elcana hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo». Según 1Par 6:23 era levita. En sus primeros años fue enviado por sus padres a Siló, donde entonces estaba el arca de la alianza, para ser educado en el servicio del templo. Tuvo que profetizar el castigo al sacerdote Elí a causa de los graves delitos de sus hijos. Su natural disposición (1 Samuel 2:26) «Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres». (1 Samuel 3:10) «Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye». Y el hecho de haber recibido revelaciones divinas (1 Samuel 3:21) «Y Jehová volvió a aparecer en Silo; porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo por la palabra de Jehová». Le procuraron el respeto del pueblo, que en todas las circunstancias importantes se dirigía a él y confiaba en sus oraciones (1 Samuel 7:8) «Entonces dijeron los hijos de Israel a Samuel: No ceses de clamar por nosotros a Jehová nuestro Dios, para que nos guarde de la mano de los filisteos». (1 Samuel 12:23) «Así que, lejos sea de mí que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros; antes os instruiré en el camino bueno y recto». Cuidó de la administración de justicia (1 Samuel 7:6, 16), se preocupó de elevar el nivel religioso del pueblo (1 Samuel 7:3) «Habló Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad los dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y sólo a él servid, y os librará de la mano de los filisteos». Dirigió con éxito la lucha contra los filisteos (1 Samuel 7:13) «Así fueron sometidos los filisteos, y no volvieron más a entrar en el territorio de Israel; y la mano de Jehová estuvo contra los filisteos todos los días de Samuel».

Samuel - Douglas Tenney

(heb., shemu’el, nombre de Dios, o su nombre es El; algunos gramáticos prefieren la derivación de yishma’El, Dios oye; otros asocian el nombre con sha’al, preguntar, sobre la base de (1 Samuel 1:20) «Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová». Samuel a menudo es llamado el último de los jueces comparar (1 Samuel 7:6) «Y se reunieron en Mizpa, y sacaron agua, y la derramaron delante de Jehová, y ayunaron aquel día, y dijeron allí: Contra Jehová hemos pecado. Y juzgó Samuel a los hijos de Israel en Mizpa». (1 Samuel 7:15-17) y el primero de los profetas (1 Samuel 3:20) «Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová». (Hechos 3:24) «Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días». (Hechos 13:20) «Después, como por cuatrocientos cincuenta años, les dio jueces hasta el profeta Samuel». El fue el hijo de Elcana, un zufita, y Ana, de Ramataim en la región montañosa de Efraín.

Los eventos asociados con el nacimiento de Samuel indican que sus padres eran una pareja dedicada y devota (1 Samuel 1:1) «Hubo un varón de Ramataim de Zofim, del monte de Efraín, que se llamaba Elcana hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo». (1 Samuel 2:10) «Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios, Y sobre ellos tronará desde los cielos; Jehová juzgará los confines de la tierra, Dará poder a su Rey, Y exaltará el poderío de su Ungido». La oración de Ana por un hijo fue contestada. Después que Samuel fue destetado, ella lo llevó a la casa del Señor en Silo.

El Señor llamó a Samuel en la noche y le reveló el juicio inminente contra la casa de Elí. El Señor bendijo a Samuel y no dejaba sin cumplir ninguna de sus palabras (1 Samuel 3:19 ) «Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras». De modo que todo Israel sabía que Samuel era un profeta del Señor. Elí murió cuando recibió la noticia de la muerte de sus hijos y la captura del arca del pacto en una victoria filistea sobre Israel. Algún tiempo después de la devolución del arca a Israel, Samuel desafió al pueblo a desechar los dioses foráneos y a servir al Señor únicamente (1 Samuel 7:3) «Habló Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad los dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y sólo a él servid, y os librará de la mano de los filisteos». Cuando los filisteos amenazaron a los israelitas reunidos en Mizpa, Samuel intercedió en favor de Israel y el Señor respondió con truenos en contra del enemigo. Los filisteos fueron derrotados completamente, y Samuel erigió una piedra memorial, a la que llamó Eben-ezer (piedra de la ayuda, (1 Samuel 7:12 ) «Tomó luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová».

Samuel, juez y sacerdote, estableció su hogar en Ramá, donde él administraba justicia y donde también edificó un altar. El hacía un recorrido en forma de circuito por Betel, Gilgal y Mizpa (1 Samuel 7:15) «Y juzgó Samuel a Israel todo el tiempo que vivió». En su vejez, él nombró a sus hijos, Joel y Abías comparar (1 Crónicas 6:28) «Los hijos de Samuel: el primogénito Vasni, y Abías». Como jueces en Beerseba, mas el pueblo protestó el hecho de que sus hijos no andaban en sus caminos, sino que aceptaban sobornos y pervirtieron la justicia. El pueblo solicitó un rey que gobernase sobre ellos (1 Samuel 8:5-6). Dios le reveló a Samuel que Saúl debía venir a verle y, al final de este primer encuentro, Samuel secretamente ungió a Saúl como rey (1 Samuel 10:1) «Tomando entonces Samuel una redoma de aceite, la derramó sobre su cabeza, y lo besó, y le dijo: ¿No te ha ungido Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel?». Y le predijo algunas señales confirmadoras, las que acontecieron tal como las predijo (1 Samuel 10:1-13). Samuel entonces convocó a una asamblea de Israel en Mizpa y el escogimiento de Saúl fue confirmado echando suertes.

Saúl tomó parte en una batalla victoriosa sobre los filisteos. Después del éxito de Saúl, Samuel lo comisionó que aniquilara a los amalequitas .

En esta expedición, Saúl mostró una obediencia incompleta; Samuel le recordó la necesidad de obediencia absoluta y le dijo que Dios lo había desechado como rey (1 Samuel 15:35 ) «Y nunca después vio Samuel a Saúl en toda su vida; y Samuel lloraba a Saúl; y Jehová se arrepentía de haber puesto a Saúl por rey sobre Israel».

El Señor envió a Samuel a Belén a ungir al joven pastor David como sucesor de Saúl comparar (1 Crónicas 11:3) «Y vinieron todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y David hizo con ellos pacto delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel, conforme a la palabra de Jehová por medio de Samuel». Más tarde, huyendo de Saúl, David se refugió en una ocasión con Samuel en Nayot de Ramá (1 Samuel 19:18) «Huyó, pues, David, y escapó, y vino a Samuel en Ramá, y le dijo todo lo que Saúl había hecho con él. Y él y Samuel se fueron y moraron en Naiot.». Donde Samuel presidía a un grupo de profetas. Cuando Saúl vino en busca de David, el Espíritu de Dios vino sobre Saúl, y él profetizó ante Samuel (1 Samuel 19:23-24). Samuel fue diligente en el servicio del Señor y conservó la Pascua fielmente (2 Crónicas 35:18) «Nunca fue celebrada una pascua como esta en Israel desde los días de Samuel el profeta; ni ningún rey de Israel celebró pascua tal como la que celebró el rey Josías, con los sacerdotes y levitas, y todo Judá e Israel, los que se hallaron allí, juntamente con los moradores de Jerusalén». Fue también un escritor comparar (1 Samuel 10:25) «Samuel recitó luego al pueblo las leyes del reino, y las escribió en un libro, el cual guardó delante de Jehová». (1 Crónicas 29:29) «Y los hechos del rey David, primeros y postreros, están escritos en el libro de las crónicas de Samuel vidente, en las crónicas del profeta Natán, y en las crónicas de Gad vidente». Samuel murió mientras Saúl aún era rey; él fue sepultado en una asamblea solemne del pueblo en Ramá (1 Samuel 25:1) «Murió Samuel, y se juntó todo Israel, y lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en Ramá. Y se levantó David y se fue al desierto de Parán».

Samuel - Reina Valera 1909

ESCUCHADO POR DIOS, PEDIDO A DIOS. (1 Samuel 1:20) «Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová». Cuando nació Samuel, hijo de Elcana y Ana (1 Samuel 1:20), las doce tribus de Israel tenían poco más de tres siglos de habitar en Canaán. Había mucho descontento y contienda entre las tribus. El sacerdocio estaba carcomido de pecado e ineptitud.

Elí el juez, ya viejo, era incapaz de enfrentarse a los problemas de su nación. En su tierna infancia, Samuel había sido entregado por Ana su madre al sacerdote Elí y dedicado al servicio de Jehová. Esto fue en cumplimiento a lo prometido por Ana cuando pidió un hijo a Dios. Samuel se hizo hombre al servicio del sacerdocio.

Al morir Elí por la impresión que le causó la noticia de la muerte de sus irresponsables hijos, Samuel lo sustituyó como sacerdote de Israel. Fue el primer profeta de Israel y el último de los jueces. Nació, residió y fue sepultado en Ramá, distante unos 10 km. de Jerusalén.

Durante su ministerio que abarcó parte de la vida de Elí, Saúl y David Dios eligió a Samuel como su principal vocero ante el pecador Israel. Unió a las doce tribus en un reino al mando de Saúl, llevó al ejército hebreo a la victoria contra los filisteos, estableció el gobierno de Israel y sirvió como juez.

Samuel - Diccionario Pastoral

(=Dios ha escuchado, o Dios es el Señor?).

Profeta de Ramá, hijo de Elcaná y de Ana, estéril (1 Samuel 1:1, 19-20); ofrecido como nazireo al Señor (1 Samuel 1:25-26); Si 46,13; llamado por el Señor (1 Samuel 2-3); juez (1 Samuel 7-12); se opuso a los filisteos (1 Samuel 4:1-2), (1 Samuel 7:7-8); contrario a la monarquía (1 Samuel 8:5-6); consagró rey a Saúl (1 Samuel 9:17) «Y luego que Samuel vio a Saúl, Jehová le dijo: He aquí éste es el varón del cual te hablé; éste gobernará a mi pueblo». (1 Samuel 10:8) «Luego bajarás delante de mí a Gilgal; entonces descenderé yo a ti para ofrecer holocaustos y sacrificar ofrendas de paz. Espera siete días, hasta que yo venga a ti y te enseñe lo que has de hacer». (1 Samuel 11:7-8), (1 Samuel 12:1-2), (1 Samuel 13:8-9), y después a David (1 Samuel 16:1-2), (1 Samuel 19:18-19); sepultado en Ramá (1 Samuel 25:1) «Murió Samuel, y se juntó todo Israel, y lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en Ramá. Y se levantó David y se fue al desierto de Parán». evocado por Saúl (1 Samuel 28:12-13), ejemplo de intercesión (Salmos 99:6) «Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, Y Samuel entre los que invocaron su nombre; Invocaban a Jehová, y él les respondía». (Jeremías 15:1) «Me dijo Jehová: Si Moisés y Samuel se pusieran delante de mí, no estaría mi voluntad con este pueblo; échalos de mi presencia, y salgan». cfr. (Hechos 3:24) «Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días». (Hechos 13:20) «Después, como por cuatrocientos cincuenta años, les dio jueces hasta el profeta Samuel». (Hebreos 11:32) «¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas».

- Hijo de Amihud (Números 34:20) «De la tribu de los hijos de Simeón, Semuel hijo de Amiud». - Hijo de Tolá, de la tribu de Isacar (1 Crónicas 7:2) «Los hijos de Tola: Uzi, Refaías, Jeriel, Jahmai, Jibsam y Semuel, jefes de las familias de sus padres. De Tola fueron contados por sus linajes en el tiempo de David, veintidós mil seiscientos hombres muy valerosos».

Samuel - Diccionario Bíblico Adventista

Samuel (heb. Shemû'êl, quizás 'oído por Dios', 'pedido a Dios' o 'Dios ha oído'; gr. Samouel). Por interpretación se le ha dado el significado de 'Nombre de Dios'; pero parece que su madre quiso significar 'Dios ha oído', una combinación del verbo shâma y del sustantivo 'Êl. Primer gran profeta de Israel después de Moisés, Jeremías lo ubica al lado del gran legislador Moisés (). Su padre, Elcana, era un levita de la familia de Coat (, 33, 34) que vivía en el territorio de Efraín, razón por la cual también se lo consideraba efraimita (). La ciudad donde vivía se llamaba Ramataim de Sofim (Ramá; 1:1, 19; 2:11), ciudad que tuvo diversas identificaciones, pero tal vez la más acertada sea asimilarla a la moderna Ramallah (véase CBA 2:457-459). El relato bíblico dice que Elcana tenía 2 esposas: Ana y Penina. La 1ª era su favorita, pero era estéril (, 7, 8). Luego de un profundo examen de conciencia y mucha oración, Ana hizo la promesa de que si Dios le daba un hijo, lo dedicaría al Señor como nazareo. Dios escuchó su oración y le dio un hijo, a quien le puso por nombre Samuel. Después de su destete lo llevó al sumo sacerdote Elí, que vivía en Silo, con el fin de que lo preparara en el tabernáculo para el servicio del Señor (1:9-28). En Silo, Samuel vivía en una habitación contigua al santuario y muy cerca de la del sumo sacerdote, vestía un sencillo efod de lino, la vestimenta de los sacerdotes y levitas, y llevaba a cabo tareas sencillas, como ser abrir las puertas del santuario en la mañana (2:18; 3:1, 3, 4, 15). Según Josefo, aún era un niño (12 años) cuando el Señor le reveló el castigo que recaería sobre la casa de Elí por causa de la conducta profana de sus hijos (porque no los había corregido como debió hacerlo; 3:1-18). El Señor se le apareció a Samuel en otra oportunidad, pero el mensaje que contenía esa revelación no ha sido registrado. Como resaltado de todo esto, la nación lo reconoció como profeta cuando llegó a la adultez (vs 20, 21). Con el tiempo, los juicios de Dios cayeron sobre Israel y la casa de Elí. Sus hijos murieron en la batalla, el arca cayó en poder de los filisteos y el sumo sacerdote falleció, tal vez de un ataque cardíaco, al oír las noticias del desastre (4:1-18). Las evidencias arqueológicas revelan que la destrucción de Silo se produjo alrededor de esa época, quizá por los filisteos. Nunca más se menciona a Silo (fig 464) como sede del santuario, sino sólo como lugar desolado (-14; 26:4-6), pues cuando el arca les fue devuelta a los israelitas, quedó en Quiriat-jearim, donde estuvo por muchos años (, 2). Desde entonces se convirtió en líder, profeta y juez de Israel. Exhortó a la nación a abandonar los ídolos y a servir sólo al verdadero Dios. En Mizpa, probablemente la moderna Tell en-Natsbeh, reunió al pueblo para que hiciera un pacto con Dios. Los filisteos creyeron que esa gran asamblea tenía intenciones hostiles, y la atacaron. Animados y conducidos por Samuel, los israelitas combatieron valientemente y lograron una gran victoria sobre sus enemigos; de ese modo recuperaron su libertad. Mientras Samuel fue su líder, los filisteos no los molestaron más (-14). Ese triunfo reafirmó su autoridad como juez indiscutido del país. Cada año administraba justicia en Gilgal, Betel y Mizpa, además de Ramá, la ciudad de residencia (vs 15-17). Parece que para el desempeño de estos deberes Samuel contaba con la ayuda de 1048 profetas que vivían en comunidades. La primera mención que se hace de ellos es en sus días (10:5; 19:20). Al avanzar en años, Samuel nombró a sus 2 hijos como jueces adicionales y los ubicó en Beerseba, en el límite meridional del país. Pero, a diferencia de su padre, eran corruptos, y la gente se quejó de ellos. Insatisfechos con la falta de continuidad de una dirección sólida, los israelitas llegaron a la conclusión de que el establecimiento de la monarquía sería la mejor solución para sus problemas políticos. Por eso le pidieron que nombrara un rey sobre ellos. El profeta no aprobó este pedido, e incluso lo tomó como una disconformidad con su administración. Pero Dios le ordenó que accediera a las demandas del pueblo, señalándole que al expresar su deseo de pasar de una forma teocrática de gobierno a una monarquía, no lo estaban rechazando a él, sino al dirigente supremo, a Dios mismo. Samuel recibió instrucción de advertirles acerca de las desventajas de su decisión, y de las inevitables consecuencias que iba a traer aparejadas sobre la vida de todos ellos este cambio de gobierno (-22). Al seguir las indicaciones de Dios, Samuel ungió a Saúl, primero en privado en Ramá y después en una ceremonia pública en Mizpa (cps 9 y 10). Una tercera ceremonia se celebró en Gilgal después de la victoria de Saúl sobre Nahas, rey de los amonitas (11:14-12:25). Pero la conducta de Saúl pronto le reveló a Samuel que había razones para albergar gran preocupación. El nuevo rey comenzó a manifestar una actitud independiente y una persistente desobediencia a la conducción divina. En consecuencia, el profeta se vio obligado a decirle primero que su reino no iba a continuar (13:8-14), y más tarde que le sería quitado (15:22-29). Samuel no volvió a ver a Saúl después de este incidente, aunque se lamentó por él (v 35). Luego, por orden de Dios, cumplió la peligrosa tarea de ungir a David como rey de Israel, aunque Saúl todavía estaba en pleno ejercicio de sus poderes (16:1-13). Cuando Saúl comenzó a perseguirlo, David se refugió temporalmente junto a Samuel (19:18, 19). Poco después de esto el anciano profeta falleció, y David huyó como fugitivo al desierto del sur de Judea (25:1). Samuel aparece otra vez en relación con la visita que el rey Saúl hizo a una médium espiritista (nigromante) que ejercía ilegalmente su profesión en Endor. Saúl le pidió a la mujer que lo contactara con el fallecido profeta. El espíritu que se le apareció a la mujer durante la sesión pretendió ser Samuel, y predijo la muerte* de Saúl (-19). Que este espíritu no era el del fallecido Samuel resulta evidente por las Escrituras, que enseñan que no hay conciencia después de la muerte y condenan la nigromancia y el espiritismo por ser obras del demonio. Samuel fue un gran hombre. En el NT aparece entre los héroes de la fe (He, 11:32). Se manifestó como un dirigente político que recuperó la independencia y la libertad de su pueblo, y que logró conservarla durante el largo período que duró su administración. Estuvo en comunión con Dios desde su infancia, y constantemente obró en consonancia con la dirección divina. Como juez gozó de la alta estima del pueblo por su imparcialidad, su lealtad y su honestidad. Como fundador del reino de Israel manifestó humildad y prudencia al ponerse a un lado cuando el pueblo solicitó un nuevo líder. Por otra parte, era un hombre que no aceptaba transigencia alguna cuando estaba en juego el honor de Dios o cuando no se había llevado a cabo una orden directa del Señor. La cruenta severidad ejercida contra Agag () es una ilustración de esto. No obstante, Samuel tenía un corazón tierno. Constantemente oraba por su pueblo (12:23) y nunca dejó de amar a Saúl, aun cuando se vio obligado a rechazarlo como rey. Desgraciadamente sus hijos no siguieron sus pasos (8:3). Bib.: FJ-AJ v.10.4. Samuel, Libros de. Contienen el registro histórico del pueblo hebreo a partir del nacimiento de Samuel,* el último de los jueces, para proseguir con el establecimiento de la monarquía bajo Saúl y para cubrir el reino de David* prácticamente hasta su mismo fin. En todos los antiguos manuscritos hebreos, 1 y 2 S. constituyen un solo tomo, al que se le da el nombre de Samuel y que en el canon hebreo se encontraba entre los Antiguos Profetas (Jos. hasta 2 R., menos Rth_ Los masoretas descubrieron que se encontraba en la mitad del libro tal como aparecía en el texto que ellos disponían en su tiempo. La división del libro de Samuel en 2 partes se originó con los traductores de la LXX alrededor del s III a.C. con los títulos de 'Primero de los Reinos' y 'Segundo de los Reinos'. En este arreglo 1 y 2 R. aparecían como 'Tercero de los Reinos' y 'Cuarto de los Reinos'. En la Vulgata Latina, traducida por Jerónimo hacia fines del s IV d.C., se cambiaron los títulos para que se leyera 'Reyes' en lugar de 'Reinos'. I. Autor. Los libros no nos proporcionan información alguna acerca de quién o quiénes pudieran ser sus autores. De acuerdo con la 1049 tradición judía, Samuel mismo habría escrito los primeros 24 capítulos de 1 S. (hasta la muerte del profeta). El resto de 1 S. más 2 S. habría sido escrito por los profetas Natán y Gad (). Cuando el libro se dividió en las Biblias hebreas (1517 d.C.), y más tarde en las Biblias en idiomas modernos, el nombre original de 'Samuel' se le adjudicó a ambas porciones, aunque ese nombre no se menciona ni una sola vez en la 2ª parte (figura por última vez en ). Sin duda, el nombre de Samuel se le adjudicó a todo el conjunto, porque su vida y su ministerio dominan la 1ª porción del libro en su forma combinada. Aparte del tema de quién es el autor, el título es apropiado en vista del papel importante que desempeñó el último de los jueces, como uno de los mayores profetas (evidentemente fundador de las escuelas de los profetas), el instrumento señalado por Dios para el establecimiento del reino hebreo. Si el libro combinado fuera la obra de un solo autor, tendría que haber sido escrito después de la muerte de David (). Sin embargo, es más razonable concluir que 1 y 2 S. fueron escritos por varios autores, y que son la recopilación de 2 o más narraciones, cada una de ellas completa en sí misma. Sea como fuere, constituyen un registro inspirado de un período importante de la historia hebrea. 447. Restos de las primeras 2 columnas de un rollo del libro de Samuel encontrado entre los Rollos del Mar Muerto. La LXX se aparta en algunas porciones del texto masorético, especialmente en 1Sa_17 y 18. Que esas diferencias de redacción pueden tener su origen en un manuscrito hebreo diferente del que usaron los masoretas y que llegó a ser el texto hebreo normativo, resulta evidente gracias a un manuscrito de Samuel descubierto entre los Rollos* del Mar Muerto. A partir de numerosos fragmentos, encontrados en la Cueva Nº 4 de Qumrán, se ha podido reconstruir unos 2/3 de un rollo de 1 y 2 S. Este rollo tiene una íntima relación con la LXX (fig 447). II. Libros 1º y 2º. Mientras 1 S. contiene el relato de la transición del gobierno hebreo a partir de los 'jueces' administrativos y militares (que duró alrededor de un siglo; c 1111-c 1011 a.C.), 2 S. se refiere exclusivamente al reino de David (que duró unos 40 años; c 1011-c 971 a.C.). La transición algo repentina de siglos de pura teocracia (ejercida por medio de profetas y jueces) hacia la monarquía fue una época de difíciles ajustes para el pueblo hebreo. A esto le siguió una edad de oro que comenzó con el glorioso reinado de David. El informe acerca de los últimos años de David y de su muerte aparece en los 2 primeros capítulos de 1 R. La narración comienza con el nacimiento de Samuel, su dedicación a servir en el santuario y su llamado al ministerio profético (-4:1). Cuando Samuel sucede a Elí en el cargo de sacerdote, juez y profeta, Israel se halla postrado bajo los filisteos, pero pronto cambia el destino de la nación (cps 5-7). En las postrimerías de su ministerio la demanda popular de un rey conduce a la elevación de Saúl al trono (cps 8-12). Los primeros años del reinado de Saúl están marcados por guerras frecuentes con los filisteos y otras naciones vecinas (14:47). En ese tiempo Saúl desobedece 2 veces flagrantemente las claras instrucciones del Señor dadas por medio de Samuel (cps 13-15). Cuando Dios rechaza a Saúl como rey, Samuel unge secretamente a David; el resto de 1 S. se dedica mayormente a relatar los intentos de Saúl, nacidos de los celos, de destruir a David (cps 16-27). Finalmente, en una batalla entre los filisteos y los israelitas, Saúl halla la muerte (cps 28-31). Después David llega a ser rey de Judá, y al cabo de unos 7 1/2 años de contiendas las otras tribus también lo reconocen como rey (2 S.1:1-5:5). Los cps 5-10 nos cuentan las glorias de los primeros años del reinado de David, mientras que los cps 11-21 se dedican en amplia medida a su pecado y a las dificultades familiares que afectan el trono. Los cps 1050 22-24 constituyen una especie de apéndice que contiene el himno de acción de gracias; de David, sus últimas instrucciones y una lista de sus valientes y de sus hazañas. La historia termina con el relato del pecado que cometió al censar al pueblo y los tristes resultados que le siguieron (cp 24; véase CBA 2:447-453).

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