Mateo 6:34 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento) No os acongojéis, pues, para el día de mañana, porque el día de mañana se acongojará por sí mismo. Bástale al día su maldad. Higit pang mga bersyonBiblia Reina Valera 1960 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal. Biblia Nueva Traducción Viviente »Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy. Biblia Católica (Latinoamericana) No se preocupen por el día de mañana, pues el mañana se preocupará por sí mismo. A cada día le bastan sus problemas. La Biblia Textual 3a Edicion Y no os afanéis por el mañana, porque el mañana° se preocupa de sí mismo. Basta a cada día su propio mal. Biblia Serafín de Ausejo 1975 No os afanéis, pues, por el día de mañana, que el día de mañana traerá su propio afán. Bástenle a cada día sus propias preocupaciones. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Así que, no os afanéis por el mañana, que el mañana traerá su afán. Bástele al día su propio mal. |
Por eso os digo: No os acongojéis por vuestra vida, qué comeréis y qué beberéis, ni por vuestro cuerpo, de qué os vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo que el vestido?
Y ¿quién de vosotros, acongojándose, puede añadir a su estatura un codo?
Respondiendo Jesús le dijo: Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas;
Y cuando os llevaren ante las sinagogas y las jefaturas y las autoridades, no os acongojéis cómo o qué responderéis en vuestra defensa, o qué diréis
Y dijo a sus discípulos: Por tanto os digo: No os acongojéis por la vida qué comeréis, ni por el cuerpo qué vestiréis.
Paz os dejo; paz mía os doy. No como el mundo da, yo os doy. No sea turbado vuestro corazón, ni se acobarde.
Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis tribulación, mas tened buen ánimo. Yo he vencido al mundo.
afirmando las almas de los discípulos, y exhortándolos a permanecer en la fe y que a través de muchas aflicciones, es menester que entremos en el reino de Dios.
Por nada os acongojéis, mas en todo por la oración y la súplica con acción de gracia, haced conocer a Dios vuestras peticiones.
echando sobre él toda vuestra solicitud, porque él tiene cuidado de vosotros.