Había una vez, en cierto país llamado Uz, un hombre muy bueno y honrado. Siempre obedecía a Dios en todo y evitaba hacer lo malo. Se llamaba Job,
Proverbios 20:7 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual Dios bendice a los hijos del hombre honrado, cuando ellos siguen su ejemplo. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Camina en su integridad el justo; Sus hijos son dichosos después de él. Biblia Nueva Traducción Viviente Los justos caminan con integridad; benditos son los hijos que siguen sus pasos. Biblia Católica (Latinoamericana) El justo que lleva una vida irreprochable; ¡felices sus hijos después de él!' La Biblia Textual 3a Edicion El justo que camina en su integridad, Deja hijos bienaventurados tras él. Biblia Serafín de Ausejo 1975 El justo camina en su integridad. ¡Dichosa será su descendencia! Biblia Reina Valera Gómez (2023) El hombre justo camina en su integridad, bendecidos serán sus hijos después de él. |
Había una vez, en cierto país llamado Uz, un hombre muy bueno y honrado. Siempre obedecía a Dios en todo y evitaba hacer lo malo. Se llamaba Job,
Los hijos de la gente honrada dominarán el país y serán siempre bendecidos.
Solo quien hace lo bueno y practica la justicia; solo quien piensa en la verdad y habla con la verdad;
1-2 (1b-2) Dios mío, declárame inocente, pues vivo una vida honrada y en ti confío ciegamente. Dime si te agrada lo que pienso y lo que siento.
Dios mío, yo quiero seguir siendo honrado; ten compasión de mí, y sálvame. Así me mantendré fiel a ti, y con todo tu pueblo te alabaré.
Cuando la gente honrada regala algo, siempre lo hace con generosidad; sus hijos son una bendición.
Las riquezas del hombre bueno serán para sus nietos; las riquezas del pecador serán la herencia de la gente honrada.
El que obedece a Dios ya tiene un poderoso protector para él y para sus hijos.
Isaías dijo: «Solo vivirá segura la gente que es honesta y siempre dice la verdad, la que no se enriquece a costa de los demás, la que no acepta regalos a cambio de hacer favores, la que no se presta a cometer un crimen, ¡la que ni siquiera se fija en la maldad que otros cometen! Esa gente tendrá como refugio una fortaleza hecha de rocas; siempre tendrá pan, y jamás le faltará agua».
Haré que tengan buenos pensamientos, y que cambien de conducta. Así me respetarán siempre, y eso será provechoso para ellos y para sus hijos.
Isabel y Zacarías eran muy buenos y obedecían todos los mandamientos de Dios.
Esta promesa es para ustedes y para sus hijos, y para todos los que nuestro Dios quiera salvar en otras partes del mundo.
Nos satisface saber que nos hemos comportado bien, y que hemos sido sinceros con todos, especialmente con ustedes. No lo hicimos guiados por nuestra propia sabiduría, sino con la ayuda de Dios, y gracias a su gran amor.