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Salmos 26:11 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

11-12 Dios mío, yo quiero seguir siendo honrado; ten compasión de mí, y sálvame. Así me mantendré fiel a ti, y con todo tu pueblo te alabaré.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

11 Mas yo andaré en mi integridad; Redímeme, y ten misericordia de mí.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

11 Pero yo no soy así; llevo una vida intachable. Por eso, rescátame y muéstrame tu misericordia.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

11 Y a mí, como busco ser perfecto, rescátame, Señor, ten piedad de mí.

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La Biblia Textual 3a Edicion

11 Pero yo andaré en mi integridad. ¡Redímeme y ten misericordia de mí!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 Por mi parte, camino en inocencia: rescátame y concédeme tu gracia.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 Mas yo andaré en mi integridad: Redímeme, y ten misericordia de mí.

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Salmos 26:11
19 Referencias Cruzadas  

Luego de hacer eso, le dije a Dios: «¡Dios mío, toma en cuenta esto que acabo de hacer, y no te olvides de todo lo bueno que he hecho por tu templo y por el culto!»


Luego ordené a los ayudantes de los sacerdotes que se purificaran, y fueran a vigilar las entradas para que se respetara el día sábado. Entonces le dije a Dios: «¡Dios mío, tampoco olvides esto que he hecho! Ya que eres tan bueno, ¡ten compasión de mí!»


Organicé también a los que traían la leña, para que lo hicieran en las fechas indicadas, y organicé la entrega de los primeros frutos. Luego le dije a Dios: «¡Acuérdate de mí, Dios mío, y trátame bien!»


Los que habían gobernado antes que yo fueron malos con el pueblo, porque cobraban cuarenta monedas de plata al día por comida y vino. También sus ayudantes habían sido malos, pero yo no hice eso porque amo y respeto a Dios.


Había una vez, en cierto país llamado Uz, un hombre muy bueno y honrado. Siempre obedecía a Dios en todo y evitaba hacer lo malo. Se llamaba Job,


1-2 (1b-2) Dios mío, declárame inocente, pues vivo una vida honrada y en ti confío ciegamente. Dime si te agrada lo que pienso y lo que siento.


15 (16) ¡Pero a mí, Dios me librará del poder de la muerte, y me llevará a vivir con él!


7 (8) Ninguno de ellos es capaz de salvar a otros; ninguno de ellos tiene comprada la vida.


18 (19) ¡Acércate a mí, y sálvame de mis enemigos!


Isabel y Zacarías eran muy buenos y obedecían todos los mandamientos de Dios.


Ustedes confían en Dios, y nosotros nos hemos portado bien y correctamente con ustedes. Dios sabe que eso es cierto, y ustedes también. Nadie puede acusarnos de nada.


Él quiso morir para rescatarnos de todo lo malo y para purificarnos de nuestros pecados. Al hacerlo, nos convirtió en su pueblo, en un pueblo decidido a hacer el bien.


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