Job 10:3 - La Biblia Textual 3a Edicion ¿Es justo para ti oprimir, Desechar la obra de tus manos, Y favorecer el designio de los malos? Más versionesBiblia Reina Valera 1960 ¿Te parece bien que oprimas, Que deseches la obra de tus manos, Y que favorezcas los designios de los impíos? Biblia Nueva Traducción Viviente ¿Qué ganas con oprimirme? ¿Por qué me rechazas, siendo yo obra de tus manos, mientras miras con favor los planes de los malvados? Biblia Católica (Latinoamericana) ¿Acaso te conviene mostrarte duro,
despreciar la obra de tus manos
y justificar las teorías de los malvados? Biblia Serafín de Ausejo 1975 ¿Qué logras con ser violento, con despreciar la obra de tus manos y favorecer los planes del impío? Biblia Reina Valera Gómez (2023) ¿Te parece bien que oprimas, que deseches la obra de tus manos, y que resplandezcas sobre el consejo de los impíos? Biblia Traducción en Lenguaje Actual Tú eres mi creador, y no está bien que me maltrates ni que permitas que los malvados hagan planes contra mí. |
¿Por qué vuelves contra Dios tu espíritu, Y dejas salir tales palabras de tu boca?
Sabed entonces que es Dios quien me ha trastornado, Y me ha envuelto en sus redes.
¿No está en sus propias manos su bienestar, Aunque el plan de los malvados esté lejos de Él?
Aunque había llenado sus moradas de bienes, Y los malos hacían sus planes sin contar con Él.
El que me hizo en el vientre, ¿no lo hizo también a él? ¿No nos formó a ambos en la matriz?
¿Contenderá el censor con ’El- Shadday? El que argumenta con Dios, responda.
Todo es una misma cosa, Por eso digo que Él destruye al inocente y al malvado.
La tierra es entregada en mano del impío, Él cubre los rostros de sus jueces.° Si no,° ¿quién es entonces?
Reconoced que YHVH es ’El, Él nos hizo y suyos somos, Pueblo suyo y ovejas de su prado.
YHVH cumplirá su propósito en mí. ¡Oh YHVH, tu misericordia es para siempre, No desampares la obra de tus manos!
Sin embargo, oh YHVH, Tú eres nuestro Padre; Nosotros la arcilla y Tú nuestro Alfarero, Todos nosotros, obra de tus manos.
Por tanto, también los que padecen según la voluntad de Dios haciendo el bien, encomienden sus almas al fiel Creador.