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Job 10:3 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

3 Tú eres mi creador, y no está bien que me maltrates ni que permitas que los malvados hagan planes contra mí.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 ¿Te parece bien que oprimas, Que deseches la obra de tus manos, Y que favorezcas los designios de los impíos?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 ¿Qué ganas con oprimirme? ¿Por qué me rechazas, siendo yo obra de tus manos, mientras miras con favor los planes de los malvados?

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 ¿Acaso te conviene mostrarte duro, despreciar la obra de tus manos y justificar las teorías de los malvados?

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 ¿Es justo para ti oprimir, Desechar la obra de tus manos, Y favorecer el designio de los malos?

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 ¿Qué logras con ser violento, con despreciar la obra de tus manos y favorecer los planes del impío?

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 ¿Te parece bien que oprimas, que deseches la obra de tus manos, y que resplandezcas sobre el consejo de los impíos?

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Job 10:3
27 Referencias Cruzadas  

”Tú, con tus propias manos, me fuiste dando forma, como quien hace una olla de barro, como quien derrama crema para hacer queso; ¿por qué quieres quitarme la vida y hacerme volver al polvo?


Dios me dejó caer en manos de gente malvada.


Pero voy a decirles algo: es Dios quien me hizo daño, ¡es Dios quien me tendió una trampa!


Se creen dueños de su felicidad, pero yo no pienso como ellos.


«Dios me tiene amargado y no quiere hacerme justicia, pero juro en su nombre


Eres muy cruel conmigo; me golpeas con tu brazo poderoso,


¡Tanto a ellos como a mí Dios nos hizo iguales!


El Dios todopoderoso me hizo, y con su espíritu me dio vida.


»¿Tienes que acusarme de injusto para probar que eres inocente?


»Dios acepta al honrado, y rechaza al malvado.


En todo caso, da lo mismo. Por eso puedo afirmar que Dios destruye por igual a los buenos y a los malos.


Cuando algún malvado se apodera de un terreno, es Dios mismo quien les tapa los ojos a los jueces.


Reconozcan que él es Dios; él nos hizo, y somos suyos. Nosotros somos su pueblo: ¡él es nuestro pastor, y nosotros somos su rebaño!


Dios mío, tú cumplirás en mí todo lo que has pensado hacer. Tu amor por mí no cambia, pues tú mismo me hiciste. ¡No me abandones!


33 (34) Tú, Dios mío, atiendes a los pobres; ¡no te olvidas de tu pueblo que se encuentra cautivo!


»Dios, tú eres nuestro padre; nosotros somos el barro y tú eres el alfarero: ¡tú eres nuestro creador!


Por eso, los que sufren porque Dios así lo quiere, deben seguir haciendo el bien y dejar que Dios los cuide, pues él es su creador y cumple lo que promete.


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