toda plegaria y toda súplica que te dirija cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel, cuando conozcan el dolor en su corazón y extiendan sus manos hacia este templo,
Romanos 7:24 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 ¡Desdichado de mí! ¿Quién me librará de esta situación que me lleva a la muerte? Más versionesBiblia Reina Valera 1960 ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Biblia Nueva Traducción Viviente ¡Soy un pobre desgraciado! ¿Quién me libertará de esta vida dominada por el pecado y la muerte? Biblia Católica (Latinoamericana) ¡Infeliz de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo, o de esta muerte? La Biblia Textual 3a Edicion ¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará° de este cuerpo de muerte?° Biblia Reina Valera Gómez (2023) ¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? |
toda plegaria y toda súplica que te dirija cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel, cuando conozcan el dolor en su corazón y extiendan sus manos hacia este templo,
Él observa desde su santa altura, el Señor desde los cielos mira la tierra,
Si el pesar y la angustia dan conmigo, en tus leyes encuentro mis delicias.
Como oveja perdida estoy errante: ven en busca de tu siervo, yo de tus mandatos no me olvido.
No se tiene de ti memoria entre los muertos, y en el seol, ¿quién puede darte gracias?
'Dios le tiene abandonado: acosadle y prendedle: no hay nadie que le salve'.
Él habrá de liberar al pobre que suplica, al afligido y al que carece de socorro;
Y Yahveh le dijo: 'Pasa por la ciudad, recorre Jerusalén y traza una cruz en las frentes de los hombres que gimen y lloran por todas las abominaciones que en ella se cometen'.
Volverá a compadecerse de nosotros, destruirá nuestras iniquidades, arrojará al fondo del mar todos nuestros pecados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la buena nueva a los pobres; me ha enviado a proclamar a los cautivos libertad y recuperación de la vista a los ciegos; para poner en libertad a los oprimidos,
Entendamos bien esto: que nuestro hombre viejo fue crucificado junto con Cristo, a fin de que fuera destruido el cuerpo del pecado, para que no seamos esclavos del pecado nunca más.
Pues si vivís según la carne moriréis; pero si, por el Espíritu, dais muerte a las malas acciones del cuerpo, viviréis.
Porque la ley del Espíritu, dador de la vida en Cristo Jesús, me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte.
Y no es esto sólo; sino que también nosotros mismos, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos igualmente en nuestro propio interior, aguardando con ansiedad una adopción filial, la redención de nuestro cuerpo.
De igual manera, también el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad. Porque no sabemos qué debemos pedir cuando oramos; sin embargo, el Espíritu mismo intercede con gemidos intraducibles en palabras.
en el cual también fuisteis circuncidados con una circuncisión no hecha a mano por despojo del cuerpo carnal, sino por la circuncisión de Cristo,
El Señor me rescatará de todo mal y me salvará para su reino celestial. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
el cual se entregó por nosotros, para rescatarnos de toda iniquidad y para purificarnos, haciendo de nosotros un pueblo que fuera su patrimonio, dedicado a buenas obras.
y liberara a los que, por miedo a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud.
Enjugará toda lágrima de sus ojos y la muerte ya no existirá, ni existirán ya ni llanto ni lamentos ni trabajos, porque las cosas de antes ya han pasado'.