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Romanos 7:24 - Biblia Nueva Traducción Viviente

24 ¡Soy un pobre desgraciado! ¿Quién me libertará de esta vida dominada por el pecado y la muerte?

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

24 ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?

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Biblia Católica (Latinoamericana)

24 ¡Infeliz de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo, o de esta muerte?

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La Biblia Textual 3a Edicion

24 ¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará° de este cuerpo de muerte?°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

24 ¡Desdichado de mí! ¿Quién me librará de esta situación que me lleva a la muerte?

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

24 ¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?

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Romanos 7:24
36 Referencias Cruzadas  

si luego tu pueblo Israel ora por sus dificultades con las manos levantadas hacia este templo,


para escuchar los gemidos de los prisioneros, para poner en libertad a los condenados a muerte.


Abro la boca y jadeo anhelando tus mandatos.


Cuando la presión y el estrés se me vienen encima, yo encuentro alegría en tus mandatos.


He andado descarriado como una oveja perdida; ven a buscarme, porque no me he olvidado de tus mandatos.


Siempre me conmueve el deseo de conocer tus ordenanzas.


Tus flechas me han herido muy adentro y tus golpes me aplastan.


Estoy agotado de tanto llorar. Toda la noche inundo mi cama con llanto; la empapo con mis lágrimas.


Dicen: «Dios lo ha abandonado. Vayamos y agarrémoslo, porque ahora nadie lo ayudará».


Rescatará a los pobres cuando a él clamen; ayudará a los oprimidos, que no tienen quién los defienda.


Me han dejado entre los muertos, y estoy tendido como un cadáver en la tumba. Soy olvidado, estoy separado de tu cuidado.


Le dijo: «Recorre las calles de Jerusalén y pon una marca en la frente de todos los que lloren y suspiren por los pecados detestables que se cometen en la ciudad».


Volverás a tener compasión de nosotros. ¡Aplastarás nuestros pecados bajo tus pies y los arrojarás a las profundidades del océano!


Dios bendice a los que lloran, porque serán consolados.


Dios bendice a los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.


«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad,


Sabemos que nuestro antiguo ser pecaminoso fue crucificado con Cristo para que el pecado perdiera su poder en nuestra vida. Ya no somos esclavos del pecado.


pues, si viven obedeciéndola, morirán; pero si mediante el poder del Espíritu hacen morir las acciones de la naturaleza pecaminosa, vivirán.


y porque ustedes pertenecen a él, el poder del Espíritu que da vida los ha libertado del poder del pecado, que lleva a la muerte.


y los creyentes también gemimos —aunque tenemos al Espíritu Santo en nosotros como una muestra anticipada de la gloria futura— porque anhelamos que nuestro cuerpo sea liberado del pecado y el sufrimiento. Nosotros también deseamos con una esperanza ferviente que llegue el día en que Dios nos dé todos nuestros derechos como sus hijos adoptivos, incluido el nuevo cuerpo que nos prometió.


Además, el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, nosotros no sabemos qué quiere Dios que le pidamos en oración, pero el Espíritu Santo ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras.


Cuando ustedes llegaron a Cristo, fueron «circuncidados», pero no mediante un procedimiento corporal. Cristo llevó a cabo una circuncisión espiritual, es decir, les quitó la naturaleza pecaminosa.


Así es, y el Señor me librará de todo ataque maligno y me llevará a salvo a su reino celestial. ¡A Dios sea toda la gloria por siempre y para siempre! Amén.


Él dio su vida para liberarnos de toda clase de pecado, para limpiarnos y para hacernos su pueblo, totalmente comprometidos a hacer buenas acciones.


Únicamente de esa manera el Hijo podía libertar a todos los que vivían esclavizados por temor a la muerte.


Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más».


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