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Proverbios 16:24 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Panal de miel son las palabras amables; delicia para el alma, solaz para el cuerpo.

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Biblia Reina Valera 1960

Panal de miel son los dichos suaves; Suavidad al alma y medicina para los huesos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Las palabras amables son como la miel: dulces al alma y saludables para el cuerpo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Las conversaciones benévolas son como un panal de miel: agradables al paladar, buenas para la salud.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Panal de miel son los dichos agradables. Dulces para el alma y saludables para los huesos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Panal de miel son las palabras amables, dulces al alma y medicina a los huesos.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Las palabras amables son como la miel: endulzan la vida y sanan el cuerpo.

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Proverbios 16:24
18 Referencias Cruzadas  

¡Cuán suaves al paladar son tus palabras, más que miel a la boca!


su temor es sin mancha, permanece por siempre; sus juicios son fieles, todos equitativos;


Hay quien, hablando, hiere como espada; la lengua de los sabios es medicina.


¡Dichoso el hombre que sabe responder! ¡Cómo agrada la palabra oportuna!


Yahveh abomina las malas intenciones. Las palabras amistosas son puras.


Corazón alegre procura remedio, espíritu abatido reseca los huesos.


y se regocijarán mis entrañas cuando tus labios hablen con sensatez.


El perfume y el incienso alegran el corazón, la dulzura de la amistad alivia el alma.


esto procurará salud a tu carne y alivio a tus huesos.


porque son vida para quien las encuentra y salud para todo su cuerpo.


Qohélet procuró hallar palabras acertadas y escribir con rectitud sentencias verdaderas.


Miel destilan tus labios, oh novia mía, miel y leche debajo de tu lengua, y el olor de tus vestidos como aroma del Líbano.


Aparecían tus palabras y yo las devoraba; tu palabra era mi gozo y la alegría de mi corazón, pues sobre mí se invocaba tu nombre, Yahveh, Dios Sebaot.


Descienda como lluvia mi doctrina, fluya cual rocío mi palabra, como mansa llovizna sobre el césped, como un aguacero sobre la hierba verde.


Tomé el pequeño rollo de la mano del ángel y lo devoré. Y era en mi boca dulce como la miel; pero cuando lo comí sentí amargor en el vientre.