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Éxodo 10:7 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Los servidores del Faraón le dijeron: '¿Hasta cuándo ese hombre va a ser para nosotros un lazo de ruina? Deja partir a esa gente, y que den culto a Yahveh, su Dios. ¿Ignoras aún que Egipto está pereciendo?'.

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Biblia Reina Valera 1960

Entonces los siervos de Faraón le dijeron: ¿Hasta cuándo será este hombre un lazo para nosotros? Deja ir a estos hombres, para que sirvan a Jehová su Dios. ¿Acaso no sabes todavía que Egipto está ya destruido?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Esta vez los funcionarios del faraón se le acercaron y le suplicaron: «¿Hasta cuándo permitirás que este hombre nos tenga como rehenes? ¡Deja que los hombres se vayan a adorar al Señor su Dios! ¿Acaso no te das cuenta de que Egipto está en ruinas?».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Los servidores de Faraón le dijeron: '¿Hasta cuándo va a ser nuestra ruina este hombre? Deja salir a esa gente para que ofrezca sacrificios a su Dios. ¿No te das cuenta cómo está arruinado el país?'

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La Biblia Textual 3a Edicion

Los siervos de Faraón dijeron: ¿Hasta cuándo nos ha de ser éste por lazo? Deja que esta gente vaya y sirva a YHVH su Dios. ¿No acabas de entender que Egipto se está destruyendo?

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Entonces los siervos de Faraón le dijeron: ¿Hasta cuándo nos ha de ser este por lazo? Deja ir a estos hombres, para que sirvan a Jehová su Dios; ¿acaso no sabes aún que Egipto está destruido?

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

los consejeros egipcios le dijeron al rey: «¿Hasta cuándo vamos a soportar a este hombre? ¡Solo nos ha traído problemas! Deje Su Majestad que se vaya con su pueblo a adorar a su Dios. ¿No sabe Su Majestad que todo Egipto está en la ruina?»

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Éxodo 10:7
16 Referencias Cruzadas  

de la tierra fecunda hace salinas, por la maldad de sus moradores.


Los egipcios presionaban al pueblo, apremiándole para que abandonara el país, pues se decían: 'Vamos a morir todos'.


No habitarán más en tu tierra, no sea que te induzcan a pecar contra mí; pues tú rendirías culto a sus dioses y caerías en un lazo.


Cuando extienda yo mi mano sobre Egipto y saque a los israelitas de en medio de ellos, entonces reconocerán los egipcios que yo soy Yahveh'.


Yo estableceré una distinción entre mi pueblo y el tuyo. Mañana se realizará esta señal''.


Bajo los pasos del malvado hay una trampa, pero el justo corre gozoso.


Y descubro que más amarga que la muerte es la mujer, porque es una trampa; su corazón, una red; sus brazos, cadenas. El que es grato a Dios logra escapar; pero el pecador queda prisionero de ella.


tú no tendrás sepultura junto a ellos, porque has destruido tu país, has degollado a tu pueblo. No se nombrará nunca más la ralea de los malvados.


¡Despierta, despierta, vístete de fuerza, brazo de Yahveh! ¡Despierta como en los días de antaño, como en las generaciones antiguas! ¿No fuiste tú quien hendió a Ráhab, quien traspasó al dragón?


Destrozada está Moab, hasta Soar se oyen los gritos.


Cayó de repente Babel y se rompió, gemid por ella; buscad bálsamo para su dolor, a ver si se cura.


Ni su plata ni su oro podrán salvarlos en el día de la ira de Yahveh. Por el fuego de su celo será devorada toda la tierra, porque él aniquilará de modo repentino y terrible a todos los habitantes de la tierra.


Y esto lo digo mirando a vuestro provecho, no para tenderos un lazo, sino para una digna y solícita dedicación al Señor.


tened por seguro que Yahveh, vuestro Dios, no seguirá arrojando a esos pueblos de delante de vosotros, sino que os servirán de red y lazo, de látigo sobre vuestras espaldas y de espinas en vuestros ojos, hasta que desaparezcáis de esta buena tierra, que Yahveh, vuestro Dios, os ha dado.


porque Saúl pensaba: 'Voy a dársela, para que le sirva de lazo, y la mano de los filisteos caiga sobre él'. Saúl dijo, pues, a David por segunda vez: 'Hoy vas a ser mi yerno'.


Convocaron entonces a todos los príncipes de los filisteos y les dijeron: 'Devolved el arca del Dios de Israel; que vuelva a su sitio, y no nos mate a nosotros y a nuestro pueblo'. Había un pánico de muerte en toda la ciudad, pues la mano de Dios pesaba duramente sobre ella.