1 Samuel 5 - Biblia Serafín de Ausejo 19751 Los filisteos capturaron el arca de Dios y la llevaron desde Eben Haézer a Asdod. 2 Los filisteos tomaron el arca de Dios, la introdujeron en el templo de Dagón y la colocaron al lado de Dagón. 3 Al día siguiente, se levantaron de madrugada los habitantes de Asdod y vieron que Dagón estaba caído por tierra, boca abajo, delante del arca de Yahveh. Levantaron a Dagón y lo pusieron de nuevo en su sitio. 4 Al día siguiente, de mañana, cuando se levantaron, vieron que Dagón estaba de nuevo caído por tierra, boca abajo, delante del arca de Yahveh, y que la cabeza y palmas de las manos de Dagón estaban cortadas junto al umbral. Sólo le quedaba el tronco. 5 Por eso ni los sacerdotes de Dagón ni ninguno de cuantos entran en el templo de Dagón pisan el umbral de Dagón, en Asdod, hasta el día de hoy. 6 La mano de Yahveh cayó pesadamente sobre los habitantes de Asdod llenándolos de consternación, pues hirió con tumores a los de Asdod y su comarca. 7 Cuando vio la gente de Asdod lo que les sucedía, dijeron: 'Que no permanezca el arca del Dios de Israel con nosotros, porque su mano se ha mostrado dura con nosotros y con Dagón, nuestro Dios'. 8 Convocaron, pues, a todos los príncipes de los filisteos y les preguntaron: '¿Qué haremos con el arca del Dios de Israel?'. Respondieron ellos: 'Que el arca del Dios de Israel sea trasladada a Gat'. Y trasladaron el arca del Dios de Israel. 9 Pero apenas trasladada, la mano de Yahveh se dejó sentir sobre la ciudad provocando una gran conmoción: los habitantes de la ciudad, pequeños y grandes, fueron castigados con tumores. 10 Entonces enviaron el arca de Dios a Ecrón. Pero, al entrar el arca de Dios en Ecrón, empezaron a gritar los habitantes de Ecrón, diciendo: '¡Nos traen aquí el arca del Dios de Israel para que nos mate, a nosotros y a nuestro pueblo!'. 11 Convocaron entonces a todos los príncipes de los filisteos y les dijeron: 'Devolved el arca del Dios de Israel; que vuelva a su sitio, y no nos mate a nosotros y a nuestro pueblo'. Había un pánico de muerte en toda la ciudad, pues la mano de Dios pesaba duramente sobre ella. 12 Las personas que no morían eran heridas con tumores; el clamor de la ciudad subía hasta el cielo. |
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