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Cantares 2:3 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Como manzano entre los árboles silvestres, así mi amado entre los jóvenes. A su sombra he deseado sentarme, y comer de sus sabrosos frutos.

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Biblia Reina Valera 1960

Como el manzano entre los árboles silvestres, Así es mi amado entre los jóvenes; Bajo la sombra del deseado me senté, Y su fruto fue dulce a mi paladar.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Como el manzano más selecto del huerto es mi amante entre los jóvenes. Me siento bajo su sombra placentera y saboreo sus deliciosos frutos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Como manzano entre los arbustos, así es mi amado entre los jóvenes. Estoy sentada a su sombra deseada y su fruto me es dulce al paladar.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Ella Como el manzano entre los árboles del bosque, Así es mi amado entre los jóvenes. A su sombra he deseado sentarme, Y comer sus dulces frutos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Como el manzano entre los árboles silvestres, así es mi amado entre los jóvenes: Con gran deleite me senté bajo su sombra, y su fruto fue dulce a mi paladar.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Mi amado es un manzano entre árboles silvestres. ¡Me muero por sentarme a su sombra y saborear sus deliciosos frutos!

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Cantares 2:3
34 Referencias Cruzadas  

Me brota del corazón un bello canto, voy a recitar poemas para el rey, mi lengua es la ágil pluma de un escriba.


Aventajas en belleza a los hijos de los hombres, en tus labios hay la gracia derramada, y así Dios te bendice eternamente.


Del director. 'No destruyas'. De David. Miktam. En la cueva, huyendo de Saúl.


Los cielos te dan gracias, Señor, por tus portentos, y por tu fidelidad, la asamblea de los santos.


El que mora al abrigo del Altísimo y a la sombra del Omnipotente se aposenta,


¡Qué hermoso eres, amado mío, qué dulce delicia! Nuestro lecho es de fronda.


Confortadme con tortas de pasas, fortalecedme con manzanas, que desfallezco de amor.


Tus retoños, un huerto de granados con frutos exquisitos de alheña y de nardos,


Levántate, aquilón; avanza, austro, soplad en mi jardín, que corran sus perfumes.


Su boca es la dulzura y todo él deseable. Tal es mi amado, así es mi compañero, muchachas de Jerusalén.


iremos de mañana a los viñedos, para ver si las vides ya germinan, si los pámpanos abren, si florecen los granados. Allí te entregaré yo mi amor.


Una viña tenía Salomón en Baal Hamón. Puso a su viña guardianes: cada uno, por su fruto, le traía mil siclos de plata.


Mi viña, la que es mía, la retengo. Para ti, Salomón, los mil siclos, y da doscientos a los guardas.


¿Quién será la que sube del desierto, reclinada en su amado? Te desperté bajo el manzano, donde te concibió tu madre, donde la que te alumbró te había concebido.


pues has sido refugio para el pobre, refugio para el indigente en su angustia, reparo contra el aguacero, sombra contra el calor. Porque el soplo de los poderosos es como aguacero contra un muro.


Será cada uno como abrigo contra el viento, como refugio contra el temporal, como arroyos de agua en erial, como sombra de roca maciza en tierra agostada.


Aquel día el brote de Yahveh será hermosura y gloria; y el fruto del país, honor y esplendor para los supervivientes de Israel.


una tienda que dará sombra contra el calor del día, y refugio y abrigo contra el aguacero y la lluvia.


Junto al río, a su orilla, por uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales, cuyo follaje no se marchitará y cuyo fruto no se agotará; cada mes producirán nuevos frutos, porque sus aguas manan del santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas de medicina'.


Están secas las cepas, marchitas las higueras; granados, palmeras y manzanos, resecos los árboles todos del campo. Ha desaparecido la alegría entre los hijos de los hombres.


fija nuestra mirada en el jefe iniciador y consumador de la fe: Jesús. El cual, a la vista de la dicha que se le presentaba, soportó la cruz, sin tomar en cuenta la ignominia, y está sentado a la diestra del trono de Dios.


Y la zarza respondió a los árboles: 'Si de verdad me queréis ungir para que reine sobre vosotros, venid a refugiaros bajo mi sombra; de lo contrario, saldrá fuego de la zarza y devorará los cedros del Líbano''.