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Salmos 19:8 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová, es puro, que alumbra los ojos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Los mandamientos del Señor son rectos; traen alegría al corazón. Los mandatos del Señor son claros; dan buena percepción para vivir.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Las ordenanzas del Señor son rectas y para el corazón son alegría. Los mandamientos del Señor son claros y son luz para los ojos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Los mandamientos de YHVH son rectos, Alegran el corazón, El precepto de YHVH es puro, Alumbra los ojos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

La ley del Señor es apacible, reconforta el espíritu; sus testimonios son seguros, hacen sabio al ingenuo;

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

8 (9) Las normas de Dios son rectas y alegran el corazón. Sus mandamientos son puros y nos dan sabiduría.

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Otras versiones



Salmos 19:8
44 Referencias Cruzadas  

por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.


Y los estatutos, y las ordenanzas, y la ley y el mandamiento que Él os escribió, habréis de ponerlos por obra para siempre, y no temeréis a otros dioses.


Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, y a enviar porciones, y a gozar de grande alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado.


Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos:


Para que guardasen sus estatutos, y observasen sus leyes. Alabad a Jehová.


Las obras de sus manos son verdad y juicio: Fieles son todos sus mandamientos;


NUN. Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.


Bendito tú, oh Jehová; enséñame tus estatutos.


AIN. Juicio y justicia he hecho; no me abandones a mis opresores.


Por tanto, estimo rectos todos tus preceptos acerca de todas las cosas, y aborrezco todo camino de mentira.


El principio de tus palabras alumbra; hace entender a los simples.


Me he gozado en el camino de tus testimonios, más que sobre toda riqueza.


Aflicción y angustia se han apoderado de mí; mas tus mandamientos son mi delicia.


Me deleitaré en tus estatutos; no me olvidaré de tu palabra.


Mis labios rebosarán alabanza, cuando me hayas enseñado tus estatutos.


Pues tus testimonios son mi delicia, y mis consejeros.


He aquí yo he anhelado tus mandamientos; vivifícame en tu justicia.


Cánticos han sido para mí tus estatutos en la casa de mis peregrinaciones.


Sea mi corazón íntegro en tus estatutos; para que no sea yo avergonzado.


Si tu ley no hubiese sido mi delicia, ya en mi aflicción hubiera perecido.


Las palabras de Jehová son palabras puras; como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces.


Mira, óyeme, oh Jehová Dios mío; alumbra mis ojos, para que no duerma en muerte;


El hacer tu voluntad, oh mi Dios, es mi delicia; y tu ley está en medio de mi corazón.


Tus testimonios son muy firmes; la santidad conviene a tu casa, eternamente oh Jehová.


Cuando tienen negocios, vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes.


Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y el entendimiento.


Toda palabra de Dios es pura: Él es escudo a los que en Él confían.


Porque el mandamiento es antorcha, y la enseñanza es luz; y camino de vida las reprensiones de la instrucción:


Saliste al encuentro del que con alegría hacía justicia, de los que se acordaban de ti en tus caminos: (he aquí, tú te enojaste porque pecamos:) en ellos hay perpetuidad, y nosotros seremos salvos.


Se hallaron tus palabras, y yo las comí; y tus palabras fueron para mí el gozo y la alegría de mi corazón; porque soy llamado por tu nombre, oh Jehová Dios de los ejércitos.


Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis mandamientos, y guardéis mis decretos y los pongáis por obra.


Por tanto, por las obras de la ley ninguna carne será justificada delante de Él; pues por la ley es el conocimiento del pecado.


Porque según el hombre interior me deleito en la ley de Dios;


¿Qué diremos entonces? ¿Es pecado la ley? ¡En ninguna manera! Al contrario, yo no hubiera conocido el pecado a no ser por la ley: Porque no conociera la codicia si la ley no dijera: No codiciarás.


Porque yo por la ley soy muerto a la ley, a fin de que viva para Dios.


¿Es entonces la ley contraria a las promesas de Dios? ¡En ninguna manera! Porque si se hubiera dado una ley que pudiera dar vida, la justicia verdaderamente habría sido por la ley.


Y te regocijarás delante de Jehová tu Dios, tú, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el levita que estuviere en tus ciudades, y el extranjero, y el huérfano, y la viuda, que estuvieren en medio de ti, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para hacer habitar allí su nombre.


Y te regocijarás en tu fiesta, tú, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el levita, y el extranjero, y el huérfano, y la viuda, que están dentro de tus puertas.