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Génesis 26:5 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

5 por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

5 por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

5 Yo haré esto porque Abraham me escuchó y obedeció todos mis requisitos, mandatos, decretos e instrucciones».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

5 como premio a la obediencia de Abrahán, que guardó mis leyes y cumplió mis mandamientos y preceptos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

5 por cuanto Abraham oyó mi voz y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

5 por haber escuchado Abrahán mi voz y haber guardado mis mandatos, mis preceptos y mis leyes'.

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Génesis 26:5
14 Referencias Cruzadas  

Y se fue Abram, como Jehová le había dicho; y se fue con él Lot. Y Abram tenía setenta y cinco años cuando salió de Harán.


Entonces tomó Abraham a Ismael su hijo, y a todos los siervos nacidos en su casa, y a todos los comprados por su dinero, a todo varón entre los domésticos de la casa de Abraham, y circuncidó la carne del prepucio de ellos en aquel mismo día, como Dios le había dicho.


Porque yo lo conozco, sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que Jehová haga venir sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.


y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado a tu hijo, tu único;


En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.


Habitó, pues, Isaac en Gerar.


De manera que cualquiera que quebrantare uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare a los hombres, será llamado muy pequeño en el reino del cielo; mas cualquiera que los hiciere y enseñare, este será llamado grande en el reino del cielo.


Cualquiera, pues, que oye estas mis palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre una roca.


Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.


Porque en Jesucristo ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por amor.


Por fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir por herencia; y salió sin saber a dónde iba.


¿No fue justificado por las obras, Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?


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