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Jeremías 15:16 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

16 Se hallaron tus palabras, y yo las comí; y tus palabras fueron para mí el gozo y la alegría de mi corazón; porque soy llamado por tu nombre, oh Jehová Dios de los ejércitos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

16 Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

16 Cuando descubrí tus palabras las devoré; son mi gozo y la delicia de mi corazón, porque yo llevo tu nombre, oh Señor Dios de los Ejércitos Celestiales.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

16 Cuando me llegaban tus palabras, yo las devoraba. Tus palabras eran para mí gozo y alegría, porque entonces hacías descansar tu Nombre sobre mí, ¡oh, Yavé Sabaot!

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La Biblia Textual 3a Edicion

16 Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; Y tu Palabra° fue para mí el gozo y la alegría de mi corazón, Porque tu Nombre es invocado sobre mí, ¡Oh YHVH, ’Elohim Sebaot!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

16 Aparecían tus palabras y yo las devoraba; tu palabra era mi gozo y la alegría de mi corazón, pues sobre mí se invocaba tu nombre, Yahveh, Dios Sebaot.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

16 »Todopoderoso Dios de Israel, cuando tú me hablaste, tomé en serio tu mensaje. Mi corazón se llenó de alegría al escuchar tus palabras, porque yo soy tuyo.

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Jeremías 15:16
13 Referencias Cruzadas  

Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, y a enviar porciones, y a gozar de grande alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado.


Del mandamiento de sus labios nunca me he apartado; he estimado las palabras de su boca más que mi comida.


Por herencia he tomado tus testimonios para siempre; porque son el gozo de mi corazón.


Me deleitaré en tus estatutos; no me olvidaré de tu palabra.


Mejor me es la ley de tu boca, que millares de oro y plata.


MEM. ¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.


Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que la miel, y la que destila del panal.


¿Por qué has de ser como un hombre atónito, como un valiente que no puede salvar? Pero tú estás entre nosotros, oh Jehová, y sobre nosotros es invocado tu nombre; no nos dejes.


Mas tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas rebelde como esa casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy.


Tú que te dices casa de Jacob, ¿se ha acortado el Espíritu de Jehová? ¿Son éstas sus obras? ¿Mis palabras no hacen bien al que camina rectamente?


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