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Números 15:20 - Biblia Nueva Traducción Viviente

De la primera harina molida, presenten un pan y sepárenlo como ofrenda sagrada, como lo hacen con el primer grano del campo de trillar.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

De lo primero que amaséis, ofreceréis una torta en ofrenda; como la ofrenda de la era, así la ofreceréis.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Reservarán una torta que pondrán aparte, como primicia por la masa, igual como lo hacen cuando dejan aparte una porción de la cosecha en la era.

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La Biblia Textual 3a Edicion

De lo primero de vuestras artesas, haréis elevar una torta en ofrenda alzada, y la haréis elevar como la ofrenda de la era.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

las primicias de vuestra harina: ofreceréis una torta, como ofrenda de la era, así la presentaréis.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

De las primicias de vuestra masa ofreceréis una torta como ofrenda elevada; como la ofrenda de la era, así la elevaréis.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Siempre deberán darme el primer trigo que limpien y el primer pan que horneen.

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Otras versiones



Números 15:20
21 Referencias Cruzadas  

Almacenaremos los productos agrícolas en los depósitos del templo de nuestro Dios. Llevaremos lo mejor de nuestra harina y otras ofrendas de grano, lo mejor de nuestra fruta, lo mejor de nuestro vino nuevo y de nuestro aceite de oliva. Además, prometemos llevar a los levitas una décima parte de todo lo que nuestra tierra produzca, porque son los levitas quienes recogen los diezmos en todas nuestras poblaciones rurales.


»Cuando recojas tus cosechas, lleva a la casa del Señor tu Dios lo mejor de la primera cosecha. »No cocines a un cabrito en la leche de su madre.


»Cuando recojas tus cosechas, lleva a la casa del Señor tu Dios lo mejor de la primera cosecha. »No cocines a un cabrito en la leche de su madre.


Los primeros frutos maduros y todas las ofrendas presentadas al Señor pertenecerán a los sacerdotes. También les darán a los sacerdotes la primera masa para que el Señor bendiga los hogares de ustedes.


Puedes ponerle levadura y miel a una ofrenda de las primeras cosechas, pero estas nunca deberán ser ofrecidas sobre el altar como un aroma agradable al Señor.


»Si presentas al Señor una ofrenda de grano de la primera porción de tu cosecha, lleva grano fresco, molido y tostado sobre el fuego.


«Da las siguientes instrucciones al pueblo de Israel. Cuando entres en la tierra que te doy y recojas la primera cosecha, lleva al sacerdote el primer manojo de tu primera cosecha de grano.


»El sacerdote levantará los dos corderos como una ofrenda especial al Señor, junto con los panes que representan la primera de las cosechas. Estas ofrendas, que son santas para el Señor, les pertenecen a los sacerdotes.


En todas las generaciones venideras, cada año, presentarán una ofrenda sagrada al Señor de la primera harina molida.


»También te doy las ofrendas de la cosecha que el pueblo presenta al Señor: lo mejor del aceite de oliva y del vino nuevo y del grano.


Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten.


Y dado que Abraham y los otros patriarcas fueron santos, sus descendientes también serán santos, del mismo modo que toda la masa de pan es santa porque la porción que se da como ofrenda es santa. Pues, si las raíces del árbol son santas, las ramas también lo serán.


Lo cierto es que Cristo sí resucitó de los muertos. Él es el primer fruto de una gran cosecha, el primero de todos los que murieron.


»Deberás separar el diezmo de tus cosechas, es decir, la décima parte de todo lo que coseches cada año.


Lleva ese diezmo al lugar de adoración designado —el lugar que el Señor tu Dios elija para que su nombre sea honrado— y cómelo allí, en su presencia. Lo harás así con el diezmo de tus granos, tu vino nuevo, tu aceite de oliva y los machos de las primeras crías de tus rebaños y manadas. Esta práctica te enseñará a temer siempre al Señor tu Dios.


»Celebra el Festival de las Enramadas durante siete días, al finalizar la temporada de la cosecha, después de trillar el grano y prensar las uvas.


Él, por su propia voluntad, nos hizo nacer de nuevo por medio de la palabra de verdad que nos dio y, de toda la creación, nosotros llegamos a ser su valiosa posesión.


Ellos se han mantenido tan puros como vírgenes, y son los que siguen al Cordero dondequiera que va. Han sido comprados de entre los pueblos de la tierra como ofrenda especial para Dios y para el Cordero.