Romanos 11:16 - Biblia Nueva Traducción Viviente16 Y dado que Abraham y los otros patriarcas fueron santos, sus descendientes también serán santos, del mismo modo que toda la masa de pan es santa porque la porción que se da como ofrenda es santa. Pues, si las raíces del árbol son santas, las ramas también lo serán. Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 196016 Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas. Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)16 Cuando se consagran a Dios las primicias, queda todo bendecido. Si la raíz es santa, lo serán también las ramas. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion16 Y si la primera porción es santa, también la masa; y si la raíz es santa, también las ramas. Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 197516 Si las primicias son santas, también lo es la masa; y si santa es la raíz también lo son las ramas. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)16 Porque si el primer fruto es santo, también lo es la masa, y si la raíz es santa, también lo son las ramas. Ver CapítuloBiblia Traducción en Lenguaje Actual16 Si alguien le ofrece a Dios el primer pan que hornea, en realidad le está ofreciendo toda la masa con que hizo el pan. Si a Dios se le ofrecen las raíces de un árbol, entonces también las ramas del árbol le pertenecen. Ver Capítulo |
Algunas ramas del árbol de Abraham —algunos del pueblo de Israel— han sido arrancadas; y ustedes, los gentiles, que eran ramas de un olivo silvestre, fueron injertados. Así que ahora ustedes también reciben la bendición que Dios prometió a Abraham y a sus hijos, con lo cual comparten con ellos el alimento nutritivo que proviene de la raíz del olivo especial de Dios.
y los creyentes también gemimos —aunque tenemos al Espíritu Santo en nosotros como una muestra anticipada de la gloria futura— porque anhelamos que nuestro cuerpo sea liberado del pecado y el sufrimiento. Nosotros también deseamos con una esperanza ferviente que llegue el día en que Dios nos dé todos nuestros derechos como sus hijos adoptivos, incluido el nuevo cuerpo que nos prometió.