Término que se utiliza en teología para señalar a las apariciones o manifestaciones visibles de la presencia de Dios. Generalmente, se prefiere usar esta palabra para aquellas que registra el AT. En muchas de ellas aparece una figura identificada con el nombre de
Ángel de Jehová. En varios pasajes del AT se produce un extraño fenómeno en el cual aparece un ser espiritual llamado con este nombre, que al hablar o en la narrativa se identifica con Dios mismo. Por ejemplo, el Ángel de Jehová se apareció a Moisés en la zarza (1 Timoteo 6:16) «el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén». Se deduce que estos casos especiales son apariciones, o t., del Hijo de Dios.
También el Ángel de Jehová a •Balaam, cuando iba hacia •Barac (2 Samuel 24:15-16); etcétera. En la tradición judía se le llama Metatrón.
Muchas otras t. en el AT, como, por ejemplo, la «columna de nube» y la «columna de fuego» con las cuales Dios guió a los israelitas en su peregrinación por el desierto (2 Crónicas 7:1-3), etcétera.
tip, DOCT ver, ÁNGEL DE JEHOVÁ vet, Reciben este nombre las apariciones de la Deidad. Dios el Padre es invisible (Juan 1:18) «A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer». (1 Timoteo 6:16) «el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén». Se manifestó a los hombres en la persona del Ángel de Jehová (Génesis 16:7) «Y la halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur». (Éxodo 32:34) «Vé, pues, ahora, lleva a este pueblo a donde te he dicho; he aquí mi ángel irá delante de ti; pero en el día del castigo, yo castigaré en ellos su pecado». (Éxodo 33:14) «Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso». el Ángel del Pacto (Malaquías 3:1) «He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos». y Cristo. Se distingue:
(a) Las teofanías del AT, que preparaban la venida de Cristo.
(b) La encarnación de Cristo, Dios manifestado en carne.
(c) El retorno de Cristo.
En el AT, Dios se manifestaba a los patriarcas de una manera intermitente (véase ÁNGEL DE JEHOVÁ). Desde el éxodo, estas manifestaciones pasajeras fueron reemplazadas principalmente por la presencia permanente de Dios, la «Shekiná» que residía entre los querubines, primero en el Tabernáculo y después en el Templo. Cuando tuvo lugar la salida de Egipto, Jehová iba delante de los israelitas en una columna de nube; de noche, aquella columna tomaba apariencia de fuego (Éxodo 13:21) «Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche». Sobre el Sinaí se pudo contemplar una espesa nube, y después humo, porque el Señor descendió en medio de fuego (Éxodo 19:16) «Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento». Más tarde, la nube de la gloria del Señor reposó sobre el Sinaí durante seis días, y al séptimo día el Señor llamó a Moisés. El aspecto de esta gloria era como de un fuego devorador (Éxodo 24:16) «Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube».
Cuando Moisés entraba en el primer Tabernáculo del Testimonio, la nube descendía y se detenía a la entrada de la tienda, donde Jehová hablaba con él (Éxodo 33:9-11). (Deuteronomio 5:4) «Cara a cara habló Jehová con vosotros en el monte de en medio del fuego». Cuando fue erigido el Tabernáculo, Jehová tomó posesión de él. Su gloria lo llenó, y la nube reposó sobre él de día y de noche (Éxodo 40:34) «Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo». (Números 9:15) «El día que el tabernáculo fue erigido, la nube cubrió el tabernáculo sobre la tienda del testimonio; y a la tarde había sobre el tabernáculo como una apariencia de fuego, hasta la mañana». Moisés oía la voz del Señor dirigiéndose a él desde lo alto del propiciatorio (Números 7:89) «Y cuando entraba Moisés en el tabernáculo de reunión, para hablar con Dios, oía la voz que le hablaba de encima del propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines; y hablaba con él». (Éxodo 25:22) «Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel». (Levítico 16:2) «Y Jehová dijo a Moisés: Dí a Aarón tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, para que no muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio». (Éxodo 16:7) «y a la mañana veréis la gloria de Jehová; porque él ha oído vuestras murmuraciones contra Jehová; porque nosotros, ¿qué somos, para que vosotros murmuréis contra nosotros?». (Levítico 9:6) «Entonces Moisés dijo: Esto es lo que mandó Jehová; hacedlo, y la gloria de Jehová se os aparecerá». (Números 14:10) «Entonces toda la multitud habló de apedrearlos. Pero la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo de reunión a todos los hijos de Israel». (Números 16:19-42). (Números 20:6) «Y se fueron Moisés y Aarón de delante de la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión, y se postraron sobre sus rostros; y la gloria de Jehová apareció sobre ellos». Durante la dedicación del Templo de Salomón, la gloria del Señor llenó igualmente el edificio (1 Reyes 8:10-11). fue retirada definitivamente durante la destrucción del Templo y de Jerusalén (Ezequiel 9:3) «Y la gloria del Dios de Israel se elevó de encima del querubín, sobre el cual había estado, al umbral de la casa; y llamó Jehová al varón vestido de lino, que tenía a su cintura el tintero de escribano». (Ezequiel 10:4) «Entonces la gloria de Jehová se elevó de encima del querubín al umbral de la puerta; y la casa fue llena de la nube, y el atrio se llenó del resplandor de la gloria de Jehová». (Ezequiel 18). (Ezequiel 19). (Ezequiel 11:22-23).
Las apariciones pasajeras a los patriarcas habían dado paso a la presencia constante de Dios en el santuario; el paso siguiente fue la encarnación del Señor, que vino a morar en medio de los hombres. Y los hombres vieron Su gloria, gloria mucho mayor que la de la primera morada del Señor (Hageo 2:9) «La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos». porque el cuerpo físico del Señor Jesucristo era un verdadero templo (Juan 2:21) «Mas él hablaba del templo de su cuerpo». destinado a manifestar mucho mejor todavía la presencia divina entre los hombres. En la última etapa seremos introducidos ante el trono mismo del Dios totalmente revelado. Entonces no habrá más necesidad de teofanías: el Señor será todo en todos, nos veremos cara a cara, y conoceremos como somos conocidos (1 Corintios 13:12) «Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido». (Apocalipsis 22:3) «Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán».
Una aparición visible de Dios, generalmente en forma humana.
Antes que el hombre pecara, éste caminaba y hablaba con Dios; pero después que entró el pecado, Adán y su mujer se escondieron cuando oyeron la voz del Señor Dios (Éxodo 33:11) «Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo». Hay buenas razones para pensar que las teofanías antes de la encarnación de Cristo eran manifestaciones visibles del preencarnado Hijo de Dios. Con la encarnación de nuestro Señor las teofanías cesaron.
La palabra t. significa aparición de Dios, pero se usa para indicar una manifestación de Dios perceptible por los sentidos, ora en figura humana, ora en grandiosos y terribles fenómenos de la naturaleza.
(I) Aunque desde antiguo se estaba convencido de que el hombre no puede ver a Dios sin morir (Génesis 32:21) «Pasó, pues, el presente delante de él; y él durmió aquella noche en el campamento». (Éxodo 24:10) «y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno». (Éxodo 33:20) «Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá». (Jueces 6:22) «Viendo entonces Gedeón que era el ángel de Jehová, dijo: Ah, Señor Jehová, que he visto al ángel de Jehová cara a cara». (Jueces 13:22) «Y dijo Manoa a su mujer: Ciertamente moriremos, porque a Dios hemos visto». (Isaías 6:4) «Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo». cf. (Éxodo 3:6) «Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios». (Éxodo 20:19) «Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos». (Deuteronomio 4:33) «¿Ha oído pueblo alguno la voz de Dios, hablando de en medio del fuego, como tú la has oído, sin perecer?». (1 Reyes 19:13) «Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?». La tradición, sin embargo, conserva algunos relatos antiguos sobre manifestaciones visibles de Dios.
Si, como puede admitirse, el ángel de Yahvéh no es otra cosa que una manifestación, perceptible por los sentidos, de Yahvéh mismo, las apariciones de este ser misterioso han de considerarse indudablemente como teofanías.
(II) Todas las tradiciones que se refieren a la revelación sobre el Sinaí cuentan de los grandiosos y espantables fenómenos naturales, en medio de los cuales Yahvéh se manifestó a su pueblo. Se habla de truenos, relámpagos, llamas, humo, una espesa nube, resonar de trompetas (Éxodo 19:16) «Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento». Terremotos, fuego, humo (Éxodo 19:18) «Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera». De una nube y de la gloria de Yahvéh, que cubrió el monte como con fuego (Éxodo 24:16) «Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube».
(III) Como se creía que, en los comienzos de Israel, Yahvéh se había aparecido en el desierto y particularmente sobre el monte Sinaí, se esperaba que al fin de los tiempos se manifestaría otra vez visiblemente en favor de su pueblo. Así, la restauración venidera de Israel y el juicio final sobre los pueblos son presentados a menudo por los profetas como la renovación de las t., a las que el pueblo escogido debía su existencia.
Una aparición visible de Dios, generalmente en forma humana.
Antes que el hombre pecara, éste caminaba y hablaba con Dios; pero después que entró el pecado, Adán y su mujer se escondieron cuando oyeron la voz del Señor Dios (Génesis 3:8) «Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto».
Dios habló a Caín (cap. 4), Enoc y Noé caminaron con Dios (Génesis 5:24) «Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios». (Génesis 6:9) «Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé». Y Dios dio a Noé instrucciones detalladas respecto al arca y el diluvio. Una de las teofanías más bellas e instructivas se encuentra en (Génesis 18:2) «Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra».
Desde el tiempo de Abraham en adelante las teofanías generalmente tenían lugar cuando los recipientes estaban dormidos, como en la visión de Jacob en Betel (Génesis 28:10-17), pero Dios habló con Moisés cara a cara (Éxodo 33:11) «Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo». Hay buenas razones para pensar que las teofanías antes de la encarnación de Cristo eran manifestaciones visibles del preencarnado Hijo de Dios. Con la encarnación de nuestro Señor las teofanías cesaron.