Creció en una familia numerosa, donde no había amor. Su padre estaba en adulterio, lo que le hacía sentir muy mal, pues desde niño veía el pecado de su padre al engañara a su madre con muchas mujeres.

En su adolescencia empezó a conocer el alcoholismo y vivió muchas etapas duras en su juventud, pero a pesar de ello, Dios envío a una persona para que le hablara de su gran amor.
Conoció del Señor y desde ese día su vida cambió para siempre, perdonó a su padre y al poco tiempo se casó con una mujer que también le servía a Dios; pero al cabo de unos años, una terrible enfermedad llegó a su vida, un cáncer que le consumía y le producía mucho dolor en su estómago y espalda.
Dios le permitió pasar por esta terrible enfermedad con un propósito grande en su vida, enseñarle a confiar y manifestar que su poder sobrepasa los límites de la ciencia.
Este testimonio reta nuestra fe y nos lleva a creer que tenemos un Dios capaz de hacer posible lo que el para el hombre es imposible.