Empezó una etapa de rebeldía, por lo que se fue a los Estados Unidos a trabajar en donde empezó a vivir a su manera sumido el las drogas. A la edad de 21 años se casó, pero debido a sus vicios y a todas las cosas malas que hizo, terminó divorciándose.
Se convirtió en un vendedor de drogas y tenía mucho dinero, por este motivo fue secuestrado. Lo saquearon y le quitaron todo el dinero que había adquirido de mala manera y por poco lo matan, pero Dios lo impidió.
Los secuestradores le perdonaron la vida, con la condición de que trabajara para ellos, secuestrando y matando personas. Se convirtió en sicario. Pero lo que no sabía era que Dios tenía un propósito especial para su vida. Edy hoy es un predicador y cuenta su testimonio para la gloria y honra del Señor.
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