Alejandro Hernández nos cuenta parte del testimonio de su hijo, un ciclista reconocido que a raíz de un accidente tuvo una fractura craneoencefálica múltiple severa, es decir muerte cerebral.

Luego de recibir la noticia además de observar el cerebro completamente dañado, sus padres y familiares fueron citados para despedirse del joven que yacía en el hospital sin esperanza alguna.
Alejandro solía cuestionar hasta menospreciar la fe pero este gran proceso lo llevo a rendirse y aferrarse a Jesús ciegamente, en ese instante al tener a su esposa de frente solo pudo decir: Ahora como hago para pedirle a Dios si siempre lo he rechazado.
A lo largo del tiempo y muchos días de pruebas sin sospecharlo Dios comenzaría a hacer lo que ellos llamaron un milagro recompensa, ahora su hermosa familia disfruta de la sanidad sorprendente de el joven David Hernández apodado «canelo».