Sacar a una persona de un estilo de vida en el que estuvo durante muchos años parece una tarea muy complicada; pero todo cambia cuando es Dios quien se encarga de traer este cambio.

Carlos Gómez creció y se crió bajo la tutela de un hogar cristiano, lo que quiere decir que desde muy chico fue instruido en la palabra de Dios.
Pero las adversidades y circunstancias de la vida lo llevaron más tarde a tomar decisiones alejadas de todo lo que por años había aprendido.
Todo esto lo convirtió en un hombre diferente, y lo trasladó luego de varios años a trabajar como un narcotraficante, enfocado en el dinero y los placeres que aquel tipo de vida ofrece; aunque con obvias consecuencias y peligros.
No fue hasta que conoció verdaderamente a Jesucristo que todo para este hombre cambia y su vida da un giro radical para ser completamente transformado.
Hoy sirve como evangelista, llevando la palabra de Dios y testificando del poder inagotable de Cristo que transforma los corazones.