(Del lat. dies).
1. m. Tiempo que la Tierra emplea en dar una vuelta alrededor de su eje; equivale a 24 horas.
2. m. Tiempo en que el Sol está sobre el horizonte.
3. m. por antonom. Luz del día.
4. m. Tiempo que hace durante el día o gran parte de él. Día lluvioso, cubierto, despejado
5. m. día en que la Iglesia celebra al santo, el sagrado misterio, etc., del que una persona toma nombre, con respecto a esta misma persona. U. m. en pl. Hoy son los días de Eugenio
6. m. cumpleaños. U. m. en pl.
7. m. Momento, ocasión. El día que le pierdan el respeto, se acabó todo
8. m. pl. vida. Al fin de sus días Después de sus días ~ adiado.
1. m. día diado.
~ astronómico.
1. m. Astr. Tiempo comprendido entre dos pasos consecutivos del Sol por el meridiano superior.
~ civil.
1. m. Tiempo comprendido entre dos medias noches consecutivas. ~ colendo.
1. m. día festivo.
~ crítico.
1. m. Aquel del que pende la decisión de una enfermedad o negocio. ~ de Año Nuevo.
1. m. El primero del año.
~ de años.
1. m. cumpleaños.
~ de ayuno.
1. m. Aquel en que la Iglesia católica manda ayunar. ~ de bueyes.
1. m. Medida agraria, usada en Asturias, equivalente a 1257 centiáreas.
~ de campo.
1. m. El destinado para divertirse en el campo. ~ de carne.
1. m. Aquel en que la Iglesia permite comer carne. ~ de Ceniza.
1. m. miércoles de Ceniza.
~ decretorio.
1. m. Med. día crítico.
~ de cutio.
1. m. día de trabajo.
~ de descanso.
1. m. día de asueto.
2. m. El que se pagaba al alquilador de carruajes o bestias, además de los que se empleaban en el camino.
~ de Dios.
1. m. Corpus(1).
2. m. día del Juicio ( último día de los tiempos). ~ de fiesta.
1. m. Fiesta de la Iglesia u oficial. ~ de fiesta entera.
1. m. Fiesta de la Iglesia. ~ de fortuna.
1. m. Entre cazadores, aquel en que abunda la caza, por nevada, por quema en el campo o por otro accidente semejante, y en el cual se prohíbe cazar. U. m. en pl.
~ de gala.
1. m. Aquel en que por celebrarse algún aniversario, o suceso notable, la milicia, la corte o una familia particular se viste de gala. ~ de grosura.
1. (Porque en él se permitía comer los intestinos y extremidades de las reses y toda la grosura de ellas). m. En los reinos de Castilla, sábado ( sexto día de la semana).
~ de guardar.
1. m. día de precepto.
~ de hacienda.
1. m. día de trabajo.
~ de huelga.
1. m. Aquel en que los artesanos no trabajan, aunque no sea festivo.
2. m. desus. Aquel o aquellos que median entre una y otra calentura de quien padece tercianas o cuartanas.
~ de iglesia.
1. m. El destinado para confesar y comulgar, para ganar un jubileo o asistir a una función de iglesia.
~ de indulto.
1. m. Aquel en que los reyes y soberanos acostumbran indultar de la pena capital y conceder otros indultos.
~ de joya.
1. m. En palacio, aquel en que había besamanos. ~ de Juicio.
1. m. coloq. día del Juicio.
~ de la joya.
1. m. Aquel en que el caballero que estaba para casarse presentaba a la que había de ser su mujer una joya de valor. ~ del dicho.
1. m. Aquel en que el juez eclesiástico explora la voluntad de los que han de contraer matrimonio.
~ del Juicio.
1. m. Entre los cristianos, último día de los tiempos, en que Jesucristo juzgará a los vivos y a los muertos. ORTOGR. Escr. con may. inicial.
2. m. coloq. Aquel en que hay gran confusión, algazara o gritería, o multitud de gente reunida.
~ del Juicio Final.
1. m. día del Juicio.
~ de los difuntos, o ~ de los finados.
1. m. El de la conmemoración de los fieles difuntos, el 2 de noviembre.
~ de los Inocentes.
1. m. El 28 de diciembre. ~ del primer móvil.
1. m. Astr. día astronómico. ~ del Señor.
1. m. Corpus(1).
~ de mano.
1. (Porque se señalaba en los almanaques con una manecita indicadora). m. día de misa.
~ de manteles largos.
1. m. El Salv. y Méx. Aquel en que se tienen invitados y se les trata con esplendidez.
~ de media fiesta.
1. m. día de misa.
~ de media gala.
1. m. El que se celebra con cierta solemnidad, inferior a la de los días de gala.
~ de misa.
1. m. Aquel en que mandaba la Iglesia que se oyese misa, y permitía trabajar.
~ de moda.
1. m. En teatros, circos, exposiciones, etc., día de la semana en que el precio de entrada es mayor, para reservarlo a la gente más acomodada.
~ de pescado.
1. m. Aquel en que la Iglesia prohíbe comer carne. ~ de precepto.
1. m. Aquel en que manda la Iglesia que se oiga misa y que no se trabaje.
~ de Ramos.
1. m. Domingo de Ramos.
~ de Reyes.
1. m. El 6 de enero, la Epifanía. ~ de trabajo.
1. m. El ordinario, por contraposición al de fiesta. ~ de tribunales.
1. m. Aquel en que se daba audiencia judicial, para lo cual se franqueaban los tribunales y se presentaban en ellos los jueces y ministros a cuyo cargo estaba la Administración de Justicia. ~ de viernes, o ~ de vigilia.
1. m. día de pescado. ~ diado.
1. m. El preciso y señalado para ejecutar algo. ~ eclesiástico.
1. m. día litúrgico.
~ feriado.
1. m. Aquel en que están cerrados los tribunales, y se suspende el curso de los negocios de justicia.
2. m. día festivo.
3. m. Fiesta oficial que no cae en domingo.
4. m. día de trabajo. ~ festivo.
1. m. Fiesta de la Iglesia u oficial. ~ hábil.
1. m. Der. El utilizable para las actuaciones judiciales, que es normalmente el no feriado, salvo en los sumarios de lo criminal y en casos extraordinarios de lo civil.
~ intercalar.
1. m. El que se añade al mes de febrero en cada año bisiesto. ~ interciso.
1. m. Aquel en que por la mañana era fiesta y por la tarde se podía trabajar.
~ jurídico.
1. m. desus. día de tribunales. ~ laborable.
1. m. día de trabajo.
~ lectivo.
1. m. En los establecimientos de enseñanza, aquel en que se da clase. ~ litúrgico.
1. m. El que, para el culto eclesiástico en el rezo y oficio divino, empieza la Iglesia católica desde la hora de vísperas hasta el siguiente día a la mima hora.
~ marítimo.
1. m. Tiempo transcurrido desde que un barco que va navegando tiene el Sol en su cenit, hasta que sucede lo mismo al siguiente día. ~ medio.
1. m. Espacio de tiempo que resulta de dividir la duración del año solar en 365 partes iguales.
~ natural.
1. m. Fís. día ( tiempo en que el Sol está sobre el horizonte). ~ nefasto.
1. m. En la antigua Roma, aquel en que no era lícito tratar los negocios públicos ni administrar justicia.
2. m. El de luto y tristeza, considerado como funesto en memoria de una desgracia insigne del pueblo romano.
3. m. Aquel en que cualquier pueblo, familia o persona conmemora o padece una gran desgracia.
~ pardo.
1. m. Aquel en que el cielo está cubierto de nubes ligeras o poco densas.
~ pesado.
1. m. Aquel en que está muy cargada la atmósfera. ~ puente.
1. m. El laborable comprendido entre dos festivos y al que, por esta circunstancia, se amplía la vacación.
~ quebrado.
1. m. Aquel en que no se comercia o trabaja, por ser festivo o por otra causa cualquiera.
~ sidéreo.
1. m. Astr. Tiempo siempre igual que tarda la Tierra en dar una vuelta entera alrededor de su eje polar y con respecto a una estrella determinada. Es 3 min y 56 s más corto que el día solar medio. ~ solar.
1. m. Astr. Tiempo que el Sol emplea aparentemente en dar una vuelta alrededor de la Tierra.
~s geniales.
1. m. pl. Los que se celebran con gran fiesta y regocijo; p. ej., los de natalicio, desposorio o boda.
~s multa.
1. m. pl. Der. Sistema por el que se calcula la cuantía de una multa sobre la base de una cuota diaria fijada en consideración a la situación económica del condenado.
estos ~s.
1. m. pl. Los inmediatamente pasados o futuros. abrir el ~.
1. fr. amanecer ( empezar a aparecer la luz del día).
2. fr. Despejarse el día. a ~s.
1. loc. adv. Unos días sí, y otros no, de vez en cuando, no siempre. alcanzar a alguien en ~s.
1. fr. coloq. Sobrevivirle. al ~.
1. loc. adv. al corriente.
al otro ~.
1. loc. adv. Al día siguiente.
antes del ~.
1. loc. adv. al amanecer.
a tantos ~s fecha, o vista.
1. locs. advs. Com. En letras y pagarés, u. para dar a entender que serán abonados al cumplirse los días que se expresan, a contar desde la fecha o desde la aceptación.
buen ~.
1. expr. Arg. y Chile. buenos días. buenos ~s.
1. expr. U. como salutación familiar durante la mañana. cada tercer ~.
1. loc. adv. un día sí y otro no. ceder el ~.
1. fr. Der. Dicho de un derecho o de una obligación: En el tecnicismo antiguo, nacer o empezar a deberse.
coger a alguien el ~ en una parte.
1. fr. Amanecerle en ella. como del ~ a la noche.
1. expr. U. para expresar la mucha diferencia que existe entre dos términos comparados.
cualquier ~.
1. expr. irón. U. para indicar que no se está dispuesto a aquello de que se habla.
¿cuándo nos has de dar un buen ~?
1. fr. coloq. Se dice a quien se desea ver casado. dar los buenos ~s.
1. fr. Saludar por la mañana deseando feliz día. dar alguien los ~s a otra persona.
1. fr. Manifestarle, con expresiones de palabra o por escrito, que toma parte en la celebridad del día de su nombre o de su cumpleaños. de cada ~.
1. loc. adv. Sucesivamente, con continuación. de ~ a ~.
1. loc. adv. de un día a otro.
de ~ en ~.
1. loc. adv. U. para expresar que algo se va dilatando un día y otro, más de lo que se pensaba.
2. loc. adv. U. para expresar la continuación del tiempo en que se espera o va ejecutando algo.
de ~s.
1. loc. adj. Dicho de una persona: Anciana, provecta.
2. loc. adv. Tiempo ha, o de algún tiempo. del ~.
1. loc. adj. De moda o conforme al gusto o al uso predominante o corriente.
2. loc. adj. Fresco, reciente, hecho en el mismo día. Pan del día de un ~ a otro.
1. loc. adv. U. para expresar la prontitud con que se espera un suceso.
~ de.
1. expr. U. para aludir a una fecha de conmemoración u homenaje. Día del padre Día de los derechos humanos
~ en ~.
1. loc. adv. ant. de día en día.
~ por ~.
1. loc. adv. diariamente.
~ por medio.
1. loc. adv. Am. un día sí y otro no. ~s y ollas.
1. expr. coloq. U. para dar a entender que con tiempo y paciencia se consigue todo.
~ y noche.
1. loc. adv. Constantemente, a todas horas. ~ y victo.
1. expr. U. para expresar que alguien gasta lo que gana en cada día, sin poder guardar nada para otro.
el ~ de hoy.
1. loc. adv. hoy día.
el ~ del juicio, o el ~ del juicio por la tarde.
1. locs. advs. coloq. Muy tarde. el ~ de mañana.
1. loc. adv. mañana ( el día que seguirá al de hoy).
2. loc. adv. En tiempo venidero. el ~ menos pensado.
1. loc. adv. coloq. un buen día. el ~ y la noche.
1. expr. U. para ponderar la extremada pobreza y desamparo de alguien. Llegó a Madrid con el día y la noche por todo caudal el mejor ~.
1. loc. adv. irón. U. para indicar que alguien teme para sí, o anuncia a otro, algún contratiempo.
el otro ~.
1. loc. adv. Uno de los días próximos pasados. el santo ~.
1. loc. adv. coloq. todo el santo día. en cuatro ~s.
1. loc. adv. coloq. En poco tiempo. en ~s.
1. loc. adj. entrado en días.
en ~s de Dios, o en ~s del mundo.
1. locs. advs. nunca. En días de Dios ha sucedido semejante cosa en el ~.
1. loc. adv. En el momento actual. en los ~s de la vida.
1. loc. adv. nunca.
en su ~.
1. loc. adv. A su tiempo, en tiempo oportuno. entrado en ~s.
1. loc. adj. Dicho de una persona: Que se acerca a la vejez. entre ~.
1. loc. adv. Durante el día, por algún espacio de él. estar una mujer en ~s de parir.
1. fr. estar fuera de cuenta. habilitar un juez ~s, o el ~.
1. frs. Der. Decretar que en ellos puedan hacerse o recibirse actuaciones.
hoy ~, u hoy en ~.
1. locs. advs. En esta época, en estos días que vivimos. llevarse alguien el ~ en algo.
1. fr. Emplearlo todo en ello. mañana será otro ~.
1. expr. U. para consolar o amenazar, recordando la inestabilidad de las cosas humanas.
2. expr. U. para diferir a otro día la ejecución de algo. más ~s hay que longanizas.
1. expr. coloq. Denota que no urge decir o hacer algo.
2. expr. coloq. U. para reprender a quienes se apresuran demasiado en los negocios poco urgentes.
no en mis ~s.
1. expr. U. para excusarse de hacer o conceder lo que alguien pide. no pasar ~ por alguien.
1. fr. coloq. No envejecer, mantenerse de aspecto joven a pesar de los años.
no se van los ~s en balde.
1. expr. U. para explicar el efecto que causa en las personas la edad, haciendo decaer la robustez, el brío y la salud. otro ~.
1. loc. adv. al otro día.
parecer al tercer ~, como ahogado.
1. fr. coloq. Llegar pasada la oportunidad. salir alguien del ~.
1. fr. coloq. Libertarse por de pronto de un apuro, ahogo o dificultad en algún asunto o negocio, quedando este pendiente. santificar los ~s.
1. fr. santificar las fiestas. tal ~ hará, o tal ~ hizo, un año.
1. exprs. coloqs. U. para explicar el poco o ningún cuidado que causa un suceso.
tener ~s.
1. fr. Tener mucha edad.
2. fr. coloq. Ser desigual y mudable en el trato, en el semblante, en el humor, etc.
tener los ~s contados.
1. fr. Hallarse al fin de la vida. todo el santo ~.
1. loc. adv. coloq. Constantemente, todo el tiempo. tomar a alguien el ~ en una parte.
1. fr. coger el día. un buen ~.
1. loc. adv. Cuando menos se piense. un ~ es un ~.
1. expr. U. para indicar que alguien se aparta de sus costumbres por algún motivo especial.
un ~ sí y otro no.
1. loc. adv. En días alternos. venir el ~.
1. fr. Der. En el tecnicismo antiguo, llegar a ser exigibles los derechos u obligaciones.
vivir al ~.
1. fr. Gastar a diario todo aquello de que se dispone, sin ahorrar nada.
yendo ~s y viniendo ~s.
1. expr. coloq. U. para dar a entender que ha transcurrido tiempo largo indeterminado entre un suceso y otro. OS V.
barras del día
dondiego de día
flor de un día
galán de día
jefe de día
orden del día
plato del día
Jehová Dios introdujo esta división fundamental del tiempo en el primer “día” del período preparatorio de la Tierra para la ocupación del hombre, cuando la luz difusa penetró la capa de gases que envolvía la Tierra y alcanzó la superficie acuosa, con lo que el planeta, al girar sobre su propio eje, tuvo su primer día y su primera noche. “Efectuó Dios una división entre la luz y la oscuridad. Y Dios empezó a llamar a la luz Día, pero a la oscuridad llamó Noche.” (Génesis 1:4, 5). En este caso, la palabra “Día” se refiere a las horas de luz solar, a diferencia de la noche. Sin embargo, a continuación el registro usa la palabra “día” (heb. yohm; gr. he·mé·ra) para designar otras unidades de tiempo. Tanto en las Escrituras Hebreas como en las Griegas la palabra “día” se usa en sentido literal y figurado o incluso simbólico.
El día solar, la unidad fundamental de tiempo, viene determinada por la rotación completa de la Tierra sobre su eje, es decir, desde el momento en que el Sol pasa por un meridiano, alcanzando el punto más alto al mediodía, hasta que regresa a él. El día solar se divide en dos períodos de doce horas. El primero se designa en algunos países por la expresión latina ante meridiem (a.m.) y el segundo, por la expresión post meridiem (p.m.). Sin embargo, en tiempos bíblicos se emplearon otros métodos para dividir el día.
Los hebreos empezaban su día al anochecer, después de la puesta del Sol, y lo terminaban con la puesta del Sol del día siguiente. El día, por lo tanto, iba de anochecer a anochecer —“desde la tarde hasta la tarde deben observar su sábado” (Levítico 23:32) «Día de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve días del mes en la tarde; de tarde a tarde guardaréis vuestro reposo». Lo que seguía el modelo de los días creativos de Jehová: “Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana, un día primero”. (Génesis 1:5) «Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día».
Los hebreos no fueron los únicos en contar el día desde el anochecer hasta el anochecer, también lo hicieron así los fenicios, los númidas y los atenienses. No obstante, los babilonios contaban el día desde la salida del Sol hasta la salida del Sol, mientras que los egipcios y los romanos lo hacían de medianoche a medianoche, como se suele hacer hoy.
Aunque los hebreos empezaban oficialmente su día al anochecer, a veces se referían a él como si empezara por la mañana. Por ejemplo, (Levítico 7:15) «Y la carne del sacrificio de paz en acción de gracias se comerá en el día que fuere ofrecida; no dejarán de ella nada para otro día». Dice: “La carne del sacrificio de acción de gracias de sus sacrificios de comunión ha de ser comida en el día de su ofrenda. Él no debe guardar nada de ella hasta la mañana”. Este uso era solo un asunto de conveniencia al expresarse, para indicar que no debería guardarse nada de la noche hasta la mañana siguiente.
En el relato de la creación también se llama día al período de luz diurna. (Génesis 1:5) «Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día». En la Biblia, el día se divide en períodos naturales: el crepúsculo de la mañana u oscuridad matutina, justo antes de que comience el día (Salmos 119:147) «Me anticipé al alba, y clamé; Esperé en tu palabra», la salida del Sol (Job 3:9) «Oscurézcanse las estrellas de su alba; Espere la luz, y no venga, Ni vea los párpados de la mañana», después viene la mañana (Génesis 24:54) «Y comieron y bebieron él y los varones que venían con él, y durmieron; y levantándose de mañana, dijo: Enviadme a mi señor», el mediodía (Deuteronomio 28:29) «y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve». Y la puesta del Sol, que marcaba el final del día (Génesis 15:12) «Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él». Y precedía al crepúsculo de la noche u oscuridad vespertina. (2 Reyes 7:5, 7). Las ocasiones en que los sacerdotes presentaban ciertas ofrendas o quemaban el incienso también eran períodos de tiempo conocidos para la gente. (1 Reyes 18:29, 36).
¿A qué se refiere la expresión “entre las dos tardes”?
Las Escrituras emplean la expresión “entre las dos tardes” con respecto al sacrificio del cordero pascual que se hacía el 14 de Nisán. (Éxodo 12:6) «Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes». Aunque la tradición judía explica que este período transcurre desde que el Sol comienza a declinar hasta su puesta, parece que la explicación correcta es que la primera tarde corresponde al comienzo de la puesta del Sol y la segunda, al momento en que la última claridad crepuscular desaparece y cae la noche. (Salmos 104:19, 20). Esta explicación concuerda con la del rabino español Aben Ezra (1092-1167), los samaritanos y los judíos caraítas. También es el punto de vista que sostienen eruditos como Michaelis, Rosenmueller, Gesenius, Maurer, Kalisch, Knobel y Keil.
No existen indicios de que los hebreos hayan dividido el día en horas con anterioridad al exilio babilonio. La palabra aramea scha·`áh, que la Versión Valera de 1960 traduce por “hora” en (Daniel 4:19-33), significa literalmente “vistazo”, por lo que se traduce con más exactitud “momento”. No obstante, después del cautiverio el pueblo judío empezó a usar la hora como medida del tiempo. La expresión “la sombra de las gradas”, empleada en (2 Reyes 20:8-11), puede que se refiera a algún tipo de reloj solar, en el que la sombra proyectada por el Sol recorría una serie de escalones. (Véase SOL La sombra que retrocedió diez gradas).
Los antiguos babilonios usaron el sistema sexagesimal, escala matemática que tiene por base el número sesenta. De este sistema heredamos nuestra división del tiempo: el día en veinticuatro horas (o en dos períodos de doce horas cada uno), la hora en sesenta minutos y el minuto en sesenta segundos.
En los días del ministerio terrestre de Jesús era común dividir en horas el período de luz del día. Así, en (Juan 11:9) «Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo». Jesús dijo: “Hay doce horas de luz del día, ¿no es verdad?”. Estas horas se contaban por lo general desde la salida hasta la puesta del Sol, o aproximadamente desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde. Por lo tanto, la “hora tercera” correspondería más o menos a las nueve de la mañana, y fue a esta hora cuando se derramó el espíritu santo en el Pentecostés. (Hechos 2:15) «Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día». Cuando Jesús, cansado del viaje, se sentó en la fuente de Jacob, “la hora era a eso de la sexta” o el mediodía. A esta hora también fue cuando a Pedro, estando en Jope, le dio mucha hambre. (Hechos 10:9, 10). Así mismo, fue al mediodía cuando cayó oscuridad sobre la Tierra, hasta la “hora nona”, es decir, hasta las tres de la tarde, la hora a la que Jesús expiró en el madero de tormento. (Mateo 27:45, 46). La hora nona también era conocida como “la hora de oración”. (Hechos 10:3, 4, 30). En consecuencia, la “hora séptima” sería sobre la una de la tarde y la “hora undécima”, alrededor de las cinco de la tarde. (Mateo 20:6-12). En aquel tiempo la noche también se dividía en horas. (Hechos 23:23) «Y llamando a dos centuriones, mandó que preparasen para la hora tercera de la noche doscientos soldados, setenta jinetes y doscientos lanceros, para que fuesen hasta Cesarea».
En algunas ocasiones los hebreos usaban la expresión ‘día y noche’ para referirse solo a una parte de un día solar de veinticuatro horas. Por ejemplo, en (1 Reyes 12:5, 12). Se dice que Rehoboam pidió a Jeroboán y a los israelitas que se “[fueran] por tres días” y después volviesen a él. Prueba de que no se refería a tres días completos de veinticuatro horas, sino a tres días incompletos, está en el hecho de que la gente volvió a él “al tercer día”. En (Mateo 12:40) «Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches». Se da el mismo significado a los “tres días y tres noches” que Jesús estuvo en el Seol. Como muestra el registro, fue levantado a la vida al “tercer día”. Los sacerdotes judíos entendieron claramente que este era el significado de las palabras de Jesús, ya que cuando quisieron impedir su resurrección, citaron sus palabras: “Después de tres días he de ser levantado”, y luego solicitaron a Pilato que emitiera una orden para que “se [asegurara] el sepulcro hasta el día tercero”. (Mateo 27:62-66); nótense otros ejemplos en (Génesis 42:17, 18).
Los hebreos no tenían nombres para los días de la semana, a excepción del séptimo: el sábado. (Véase SÁBADO). Por lo general, se aludía a ellos por su orden numérico. En los días de Jesús y los apóstoles, la víspera del sábado llegó a ser conocida como el día de la Preparación. (Mateo 28:1) «Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro»; (véase SEMANA). La costumbre de designar los días con nombres de planetas y de otros cuerpos celestes tuvo su origen en el paganismo. Los nombres latinos correspondían —de lunes a domingo— a los siguientes cuerpos celestes: Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno y Sol, pero, en español se sustituyeron los dos últimos por el sábado judío y el dies dominicus (domingo), que significa literalmente “día del Señor”.
A veces el término “día” se emplea como medida de distancia en expresiones como “el camino de un día” o “el camino de un sábado”. (Números 11:31) «Y vino un viento de Jehová, y trajo codornices del mar, y las dejó sobre el campamento, un día de camino a un lado, y un día de camino al otro, alrededor del campamento, y casi dos codos sobre la faz de la tierra»; véase PESOS Y MEDIDAS.
En términos proféticos, un día a veces puede representar un año, como en (Ezequiel 4:6), donde dice: “Y tienes que acostarte sobre tu lado derecho en el segundo caso, y tienes que llevar el error de la casa de Judá cuarenta días. Un día por un año, un día por un año, es lo que te he dado”. (Números 14:34) «Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo».
Hay ciertas cantidades específicas de días relacionadas con las profecías. Por ejemplo: 3 1/2 días (Apocalipsis 11:9) «Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados», 10 días (Apocalipsis 2:10) «No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida», 40 días (Ezequiel 4:6) «Cumplidos éstos, te acostarás sobre tu lado derecho segunda vez, y llevarás la maldad de la casa de Judá cuarenta días; día por año, día por año te lo he dado», 390 días (Ezequiel 4:5) «Yo te he dado los años de su maldad por el número de los días, trescientos noventa días; y así llevarás tú la maldad de la casa de Israel», 1.260 días (Apocalipsis 11:3) «Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio». 1.290 días (Daniel 12:11) «Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días», 1.335 días (Daniel 12:12) «Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días». y 2.300 días (Daniel 8:14) «Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado».
El término “día(s)” también se usa con referencia al período de tiempo en el que vivió una persona en particular, como, por ejemplo, los “días de Noé” y los “días de Lot”. (Lucas 17:26-30).
Otros casos en los que la palabra “día” se usa en un sentido figurado son: el “día que Dios creó a Adán” (Génesis 5:1) «Este es el libro de las generaciones de Adán. El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo», el “día de Jehová” (Sofonías 1:7) «Calla en la presencia de Jehová el Señor, porque el día de Jehová está cercano; porque Jehová ha preparado sacrificio, y ha dispuesto a sus convidados», el “día de furor” (Sofonías 1:15) «Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento», el “día de salvación” (2 Corintios 6:2) «Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación», el “día del juicio” (2 Pedro 3:7) «pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos», el “gran día de Dios el Todopoderoso” (Apocalipsis 16:14) «pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso». y otros.
Este uso figurado de la palabra “día” para designar diferentes períodos de tiempo se ve también en el relato de la creación de Génesis, donde se hace referencia a una semana de seis días creativos seguidos de un séptimo día de descanso. La semana que Dios prescribió a los judíos en el pacto de la Ley seguía el modelo de esa semana creativa. (Éxodo 20:8-11). En el registro bíblico, cada uno de los seis días creativos finaliza con las palabras: “Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana”, el día primero, segundo, tercero, cuarto, quinto y sexto. (Génesis 1:5, 8, 13, 19). Sin embargo, en el caso del séptimo día no se emplea la misma coletilla, lo que parece indicar que este último período, durante el cual Dios descansa de su actividad creadora respecto a la Tierra, no había concluido. En (Hebreos 4:1-10), el apóstol Pablo explicó que el día de descanso de Dios aún estaba en progreso, lo que significa que entonces habían transcurrido más de cuatro mil años desde su comienzo. De esta referencia se deduce que cada uno de los períodos creativos tuvo una duración de, al menos, miles de años. Como dice A Religious Encyclopædia, “los días de la creación fueron días creativos, etapas de un proceso, pero no días de veinticuatro horas cada uno” (edición de P. Schaff, 1894, vol. 1, pág. 613).
A la suma de las seis unidades o “días” creativos dedicados a la preparación del planeta Tierra también se le llama “día” en (Génesis 2:4) «Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos»: “Esta es una historia de los cielos y la tierra en el tiempo en que fueron creados, en el día que Jehová Dios hizo tierra y cielo”.
Como el Creador no se halla dentro de los límites de nuestro sistema solar y no está condicionado a sus ciclos de traslación y rotación, su situación no puede compararse a la del hombre. El salmista dijo de Dios, quien es de tiempo indefinido a tiempo indefinido: “Porque mil años son a tus ojos solo como el día de ayer cuando ha pasado, y como una vigilia durante la noche”. (Salmos 90:2, 4). A tenor de estas palabras, el apóstol Pedro escribió que “un día es para con Jehová como mil años, y mil años como un día”. (2 Pedro 3:8) «Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día». Un período de mil años representa para el hombre unos 365.242 días de veinticuatro horas, pero para el Creador puede ser un único e indivisible período en el que Él comienza y lleva a buen término un determinado propósito. Es, en cierto modo, parecido a una jornada de trabajo que da comienzo por la mañana y termina hacia el final del día.
Jehová es quien ha dado origen a nuestro universo, un universo en el que, por lo que se ha podido demostrar, el tiempo, el espacio, el movimiento, la materia y la energía se hallan inevitablemente interrelacionados. Controla todos estos elementos de tal modo que satisfagan su propósito, y al tratar a sus criaturas terrestres, se fija límites definidos de tiempo para su actuación que llegan hasta el “día y hora”, y los cumple con rigurosa puntualidad. (Mateo 24:36) «Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre».
La palabra en hebreo se utiliza para señalar: a) el período de luz en contraste con el de tinieblas; b) el período de veinticuatro horas; c) un “tiempo” o época; d) un tiempo específico. En el AT no se conocía la división del d. en horas. Se hacía la diferencia según los fenómenos observados de luz y tinieblas. El d. comenzaba y terminaba con la puesta del sol (“...de tarde a tarde” (Jueces 7:19) «Llegaron, pues, Gedeón y los cien hombres que llevaba consigo, al extremo del campamento, al principio de la guardia de la medianoche, cuando acababan de renovar los centinelas; y tocaron las trompetas, y quebraron los cántaros que llevaban en sus manos». También se usaba en Israel un método según el cual cada d. (y cada noche) se dividía en doce períodos cuya duración dependía de la estación del año. Todavía hoy los judíos ultraortodoxos utilizan esa manera de medir el tiempo.
La división del d. en veinticuatro horas fue algo que comenzó a hacerse después del exilio. Por lo tanto, en tiempos del NT sí se habla de la división en horas “¿No tiene el d. doce horas?” (Marcos 13:35) «Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana». Eran una manera de referirse a las distintas partes del d. Los judíos dividían el período de oscuridad, o noche, en tres vigilias. La primera vigilia era a partir del anochecer, la segunda a partir de medianoche y la tercera a partir del canto del gallo. Los romanos dividían la noche en cuatro vigilias de tres horas cada una a partir del anochecer.
cambio de la noche al d. era tomado por los paganos como el resultado de una lucha entre dos fuerzas que se oponen, pero el monoteísmo hebreo les condujo a verlo como un ciclo atribuido a Dios (“(Yo) formo la luz y creo las tinieblas” (Salmos 90:12) «Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría». •Hora. •Tiempo. •Vigilia.
Una palabra frecuentemente mal interpretada debido a sus diversos usos en la Biblia. Muchas veces significa el tiempo entre la salida y puesta del sol (Daniel 6:10) «Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer ante».
La palabra también se refiere al tiempo en general (Proverbios 12:16) «El necio al punto da a conocer su ira; Mas el que no hace caso de la injuria es prudente».
(I) Entre los israelitas, como entre los babilonios, el día se contaba de puesta a puesta de sol. El descanso sabático empezaba con la puesta de sol (Nehemías 13:19) «Sucedió, pues, que cuando iba oscureciendo a las puertas de Jerusalén antes del día de reposo, dije que se cerrasen las puertas, y ordené que no las abriesen hasta después del día de reposo; y puse a las puertas algunos de mis criados, para que en día de reposo no introdujeran carga». El viernes por la tarde ya comienza el sábado (Lucas 23:54) «Era día de la preparación, y estaba para comenzar el día de reposo». Lo mismo que sucede con los otros días de fiesta (Éxodo 12:18) «En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde». Pascua; (Levítico 23:32) «Día de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve días del mes en la tarde; de tarde a tarde guardaréis vuestro reposo». Día de la expiación. El (Salmos 55:18) «El redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, Aunque contra mí haya muchos». Ofrece la serie: tarde, mañana, mediodía. La expresión «tarde y mañana» (hebr. 'ereb bóqer) significa día de 24 horas (Daniel 8:14) «Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado». Sin embargo, en los tiempos más remotos, el día se contó desde la salida del sol; así quizá también en el relato de la creación (Génesis 1:5, 8), etc.
Una palabra frecuentemente mal interpretada debido a sus diversos usos en la Biblia. Muchas veces significa el tiempo entre la salida y puesta del sol (Génesis 1:5) «Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día». (Salmos 74:16) «Tuyo es el día, tuya también es la noche; Tú estableciste la luna y el sol». En una época temprana se dividió en tres partes: la mañana, el mediodía y la tarde (Salmos 55:17) «Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz». (Daniel 6:10) «Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes».
La palabra también se refiere al tiempo en general (Jueces 18:30) «Y los hijos de Dan levantaron para sí la imagen de talla; y Jonatán hijo de Gersón, hijo de Moisés, él y sus hijos fueron sacerdotes en la tribu de Dan, hasta el día del cautiverio de la tierra». También se usa figuradamente en referencia al día del juicio (Isaías 2:12) «Porque día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, sobre todo enaltecido, y será abatido». (Joel 1:15) «¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso». (Amós 5:18) «¡Ay de los que desean el día de Jehová! ¿Para qué queréis este día de Jehová? Será de tinieblas, y no de luz». (Romanos 13:12) «La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz». La duración de la vida (Génesis 5:4) «Y fueron los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años, y engendró hijos e hijas». El momento de la oportunidad (Juan 9:4) «Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar». Y cualquier momento (Proverbios 12:16) «El necio al punto da a conocer su ira; Mas el que no hace caso de la injuria es prudente».
Día (heb. y^m; gr. h''méra). 1. Período de un día y una noche. Aproximadamente, la duración de una rotación de la Tierra sobre su eje. Los hebreos calculaban el día calendario o civil de tarde a tarde (, 32; cf , 8, 13; etc.); es decir, de puesta de Sol a puesta de Sol (, 7; cf ). Los babilonios también comenzaban sus días con la puesta del Sol; los egipcios lo hacían con la salida del Sol; los romanos los contaban a partir de la medianoche, de donde se deriva la costumbre actual. 2. Período de luz en contraste con la noche. En tiempos postexílicos y del NT el día constaba de 12 horas* que se dividían en 4 partes (; cf -12): Hora prima (desde la salida del Sol [más o menos las 6] hasta las 9 de la mañana), Hora tercia (desde las 9 hasta las 12; ; ), Hora sexta (desde las 12 hasta las 3 [15]; ; 7:45; ; Juan 4:6; 19:14), Hora nona (desde las 15 hasta la puesta del Sol [más o menos las 18]; ; 27:45, 46; , 34). Tales horas se contaban entre la salida y la puesta del Sol (llamado 'día natural'), o entre el amanecer y la oscuridad de la noche* (cf ; existían variaciones de duración según fuera verano o invierno). Generalmente, la 'mañana' (heb b^qer) era hasta las 10, y el 'calor del día' (mediodía; heb. tsohorayim; gr. mes'mbría) duraba hasta las 14. Es muy probable que Juan, al registrar los eventos finales del juicio y de la crucifixión del Jesús, usara el sistema de computar de los romanos ( 14; las 6 de la mañana según el sistema romano [a partir de la medianoche], las 12 del mediodía según el sistema judío). En la Biblia también se mencionan la hora séptima (, BJ; la 1 [13] de la tarde), la hora décima (1:39; las 4 [16] de la tarde) y la hora undécima (, 9; las 5 [17] de la tarde). 3. Tiempo o condición específicos sin tomar en cuenta su duración. Como 'el día de conflicto' (), 'el día del bien' (), el 'día de salvación' (), el 'día de Jehová'* (ls. 2:12), etc.