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Mateo 14:8 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

8 Herodías escuchó eso, y convenció a su hija de que le pidiera a Herodes la cabeza de Juan el Bautista.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 Ella, instruida primero por su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 Presionada por su madre, la joven dijo: «Quiero en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 La joven, a instigación de su madre, le respondió: 'Dame aquí, en una bandeja, la cabeza de Juan Bautista.

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 Y ella, instigada por su madre, dice: ¡Dame ahora mismo° la cabeza de Juan el Bautista en un trinchero!°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Ella, instigada por su madre, le dijo: 'Dame aquí, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Y ella, siendo instruida primero de su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista.

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Mateo 14:8
17 Referencias Cruzadas  

¿Acaso no le han contado lo que hice cuando Jezabel mató a los profetas de Dios? Yo escondí a cien profetas. A cincuenta los puse en una cueva, y a los otros cincuenta los puse en otra. Después los alimenté con pan y agua.


Cuando Jezabel comenzó a matar a los profetas de Dios, Abdías tomó a cien de ellos, los dividió en dos grupos de cincuenta, los escondió en dos cuevas y allí los alimentó con pan y agua.


Entonces Jezabel mandó a un mensajero a decirle a Elías: «Te voy a matar como tú hiciste con los profetas de Baal. Si mañana a esta hora no estás muerto, que los dioses me maten a mí».


Cuando Atalía, la madre de Ocozías, se enteró de que su hijo había muerto, ordenó matar a toda la familia del rey.


Los utensilios entregados fueron: treinta tazones de oro, mil tazones de plata, veintinueve cuchillos, treinta tazas de oro, cuatrocientas diez tazas de plata de un mismo juego, y una gran cantidad de otros utensilios.


¡Tal parece que tienen prisa de hacer lo malo y de matar gente!


Los asesinos desean la muerte de la gente buena y honrada.


la pusieron en un plato, y se la llevaron a la muchacha. Ella se la entregó a su madre.


A Herodes le gustó mucho el baile de la muchacha. Por eso prometió darle lo que ella le pidiera.


Al oír esto, Herodes se puso muy triste, pues había prometido darle todo lo que ella le pidiera, y no podía romper una promesa hecha delante de sus invitados. Así que no tuvo más remedio, y ordenó a sus sirvientes que le dieran a la muchacha lo que pedía.


La muchacha salió del salón, fue a donde estaba Herodías, su madre, y le preguntó: —¿Qué podría pedir? Herodías le respondió: —Pide la cabeza de Juan el Bautista.


La muchacha entró de prisa al salón y le dijo al rey: —Quiero que ahora mismo me des en un plato la cabeza de Juan el Bautista.


y se la llevó en un plato a la muchacha. Después, ella se la entregó a su madre.


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