También le hacemos saber que cuando ellos terminen de reparar esos muros y la ciudad esté reconstruida, no van a querer pagar ninguna clase de impuestos, y el tesoro del reino sufrirá pérdidas.
Nehemías 5:4 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual También estaban los que decían que, para pagar los impuestos sobre sus campos y viñedos habían tenido que pedir dinero prestado. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y había quienes decían: Hemos tomado prestado dinero para el tributo del rey, sobre nuestras tierras y viñas. Biblia Nueva Traducción Viviente Otros más decían: «Para poder pagar los impuestos, tuvimos que pedir dinero prestado dando nuestros campos y viñedos como garantía. Biblia Católica (Latinoamericana) Otros decían además: 'Para poder pagar el impuesto al rey tuvimos que pedir plata prestada hipotecando nuestros campos y nuestras viñas. La Biblia Textual 3a Edicion Había otros que decían: Hemos tomado dinero prestado para el tributo del rey, y eso sobre nuestros campos y viñedos. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Y otros añadían: 'Hemos tomado dinero prestado a cuenta de nuestros campos y de nuestras viñas para pagar el tributo al rey. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y había quienes decían: Hemos pedido dinero prestado para el tributo del rey, aun sobre nuestras tierras y nuestras viñas. |
También le hacemos saber que cuando ellos terminen de reparar esos muros y la ciudad esté reconstruida, no van a querer pagar ninguna clase de impuestos, y el tesoro del reino sufrirá pérdidas.
También se comprobó que hubo en Jerusalén reyes poderosos que dominaron en la provincia al oeste del río Éufrates, a quienes se les pagaban toda clase de impuestos.
Sepan también que no deben cobrar ninguna clase de impuestos a los sacerdotes, sus ayudantes, cantores y guardianes, ni a ningún servidor del templo de Dios.
Otros decían que, para obtener un préstamo y así poder comprar trigo, habían tenido que hipotecar sus campos, casas y viñedos.
Los reyes que ahora nos dominan, son el castigo por nuestros pecados, y son ellos quienes disfrutan de lo mejor de nuestra tierra. Son nuestros dueños, y hacen lo que quieren con todo nuestro ganado. ¡Todo esto nos tiene muy tristes!»
El pobre trabaja para el rico; el que pide prestado se hace esclavo del prestamista.
Sin embargo, los de Efraín no echaron a los cananeos que vivían en Guézer, sino que los dejaron seguir viviendo allí, pero los obligaron a trabajar para ellos como esclavos.