La Biblia Online

Anuncios


Toda la Biblia A.T. N.T.




Marcos 3:10 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Aunque Jesús había sanado a mucha gente, todavía quedaban muchos enfermos que lo rodeaban y que querían tocarlo para quedar sanos.

Ver Capítulo
Mostrar Biblia Interlineal

Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Porque había sanado a muchos; de manera que por tocarle, cuantos tenían plagas caían sobre él.

Ver Capítulo

Biblia Nueva Traducción Viviente

Ese día sanó a tanta gente que todos los enfermos empujaban hacia adelante para poder tocarlo.

Ver Capítulo

Biblia Católica (Latinoamericana)

Pues al verlo sanar a tantos, todas las personas que sufrían de algún mal se le echaban encima para tocarlo.

Ver Capítulo

La Biblia Textual 3a Edicion

porque había sanado° a muchos, de manera que por tocarlo, cuantos tenían plagas,° caían° sobre Él.°

Ver Capítulo

Biblia Serafín de Ausejo 1975

porque, como curaba a tantos, todos los que tenían alguna enfermedad se le echaban encima para tocarlo.

Ver Capítulo

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Porque había sanado a muchos, de manera que por tocarle, caían sobre Él todos los que tenían plagas.

Ver Capítulo
Otras versiones



Marcos 3:10
18 Referencias Cruzadas  

Todo esto no le agradó a Dios, y por eso mandó graves enfermedades sobre el rey y su familia.


Todavía no acababa la gente de comer codornices cuando Dios se enojó contra ellos. Los castigó tan duramente que muchos murieron.


Al enterarse Jesús de lo que planeaban los fariseos, se fue de allí, y mucha gente lo siguió. Jesús sanó a todos los que estaban enfermos


Jesús bajó de la barca y vio que allí había una gran cantidad de gente. Entonces tuvo compasión de ellos y sanó a todos los que estaban enfermos.


y le rogaban que al menos los dejara tocar el borde de su manto. ¡Y todos los enfermos que tocaron el manto de Jesús quedaron sanos!


Jesús recorría toda la región de Galilea. Enseñaba en las sinagogas, anunciaba las buenas noticias del reino de Dios y sanaba a todos los que estaban enfermos.


Jesús le dijo: —Hija, has sido sanada porque confiaste en Dios. Vete tranquila.


A dondequiera que iba Jesús, ya fuera por aldeas, pueblos o campos, la gente ponía a los enfermos en las calles. Y cuando él pasaba, le rogaban que dejara que los enfermos tocaran, por lo menos, el borde de su ropa. Y todos los que lo tocaban quedaban sanos.


Cuando llegaron al pueblo de Betsaida, unas personas guiaron a un ciego hasta Jesús y le pidieron que lo tocara.


Una de esas barcas era de Simón Pedro. Jesús subió a ella y le pidió a Pedro que la alejara un poco de la orilla. Luego se sentó en la barca, y desde allí comenzó a enseñar a la gente.


Todos querían tocar a Jesús, porque sabían que el poder que salía de él los sanaría.


Allí vivía un capitán del ejército romano, que tenía un sirviente a quien apreciaba mucho. Ese sirviente estaba muy enfermo y a punto de morir.


En ese momento, Jesús sanó a muchos que estaban enfermos y que sufrían mucho. También sanó a los que tenían espíritus malos, y a muchos ciegos les devolvió la vista.


La gente sacaba a los enfermos en camas y en camillas, y los ponía en las calles por donde Pedro iba a pasar, con la esperanza de que por lo menos su sombra cayera sobre alguno y lo sanara.


»Porque Dios corrige y castiga a todo aquel que ama y que considera su hijo.»