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Jeremías 43:8 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Allí, el Dios de Israel volvió a hablarme: «Jeremías, toma unas piedras grandes y llévalas a Tafnes. Entiérralas a la entrada del palacio del rey de Egipto, y asegúrate de que todos te vean hacerlo. Luego diles que yo haré que venga el rey de Babilonia, y pondré su trono sobre las piedras que has enterrado. »Y así será. El rey de Babilonia conquistará Egipto. A unos se los llevará prisioneros a otro país, y a otros los matará.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Y vino palabra de Jehová a Jeremías en Tafnes, diciendo:

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Biblia Nueva Traducción Viviente

En Tafnes, el Señor le dio otro mensaje a Jeremías. Le dijo:

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Una palabra de Yavé llegó a Jeremías en Tafnes:

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La Biblia Textual 3a Edicion

Entonces la palabra de YHVH llegó a Jeremías en Tafnes, diciendo:

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Le fue dirigida la palabra de Yahveh en Tafnis a Jeremías en estos términos:

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y vino la palabra de Jehová a Jeremías en Tafnes, diciendo:

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Otras versiones



Jeremías 43:8
11 Referencias Cruzadas  

¡Jamás podría yo alejarme de tu espíritu, o pretender huir de ti!


El Dios todopoderoso me ordenó hablar con todos los judíos que vivían en las ciudades egipcias de Migdol, Tafnes y Menfis, y en la región del sur. Me dijo: «Jeremías, adviérteles que ya han visto lo que hice con la ciudad de Jerusalén, y con todas las ciudades de Judá. Yo les envié terribles desastres, y esas ciudades quedaron en ruinas, y hasta ahora nadie vive en ellas.


«Esto debe saberse en Egipto; debe anunciarse en sus ciudades: “¡Soldados, prepárense para la batalla! ¡Ya viene su destrucción!”


Habían pasado diez años desde que llegamos presos a Babilonia. El día doce del mes de Tébet, Dios me dijo:


”Egipto es un país poderoso, y eso lo llena de orgullo; pero, cuando yo lo destruya, todo el país quedará a oscuras; se nublará la ciudad de Tafnes, y sus mujeres serán capturadas.


Habían pasado once años desde que llegamos presos a Babilonia. El día primero del mes de Siván, Dios me dijo:


Habían pasado doce años desde que llegamos presos a Babilonia. El día primero del mes de Adar, Dios me dijo:


Por anunciar esa buena noticia sufro mucho y estoy en la cárcel; me tienen encadenado, como si fuera yo un criminal. Pero el mensaje de Dios no está encadenado.