1 (1b) Nuestro Dios, el Dios supremo, llama a los habitantes de la tierra desde donde sale el sol hasta donde se pone.
Isaías 18:3 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual ¡Habitantes del mundo, no dejen de mirar hacia las montañas! Estén alertas, porque pronto se dará la señal; pronto sonará la trompeta que anuncia la llegada del castigo. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Vosotros, todos los moradores del mundo y habitantes de la tierra, cuando se levante bandera en los montes, mirad; y cuando se toque trompeta, escuchad. Biblia Nueva Traducción Viviente Todos ustedes, habitantes del mundo, todos los que viven en la tierra: cuando levante mi bandera de guerra, ¡miren! Cuando toque el cuerno de carnero, ¡escuchen! Biblia Católica (Latinoamericana) Ustedes, habitantes del universo
y pobladores de la tierra,
miren esta bandera en lo alto de los cerros,
y escuchen el sonido del clarín. La Biblia Textual 3a Edicion Vosotros, habitantes del mundo y moradores de la tierra: Al alzarse la bandera en los montes, mirad; Al soplido del shofar,° escuchad, Biblia Serafín de Ausejo 1975 Habitantes todos del orbe, moradores de la tierra, al alzarse un pendón en los montes, mirad; al sonar la trompeta, escuchad, Biblia Reina Valera Gómez (2023) Vosotros, todos los moradores del mundo y habitantes de la tierra, cuando se levante bandera en las montañas, mirad; y cuando se toque trompeta, oíd. |
1 (1b) Nuestro Dios, el Dios supremo, llama a los habitantes de la tierra desde donde sale el sol hasta donde se pone.
Dios le dijo a Isaías: «Tengo un pleito contra los israelitas, y el cielo y la tierra son mis testigos. »El buey y el burro conocen a su dueño y saben quién les da de comer; pero a Israel, el pueblo que formé, le falta inteligencia, ¡se ha rebelado contra mí!
»Reunirá a las naciones y a los refugiados de Israel y de Judá, que fueron esparcidos por todo el mundo.
«¡Den la señal de ataque sobre un monte desierto! ¡Manden a los soldados al combate! ¡Den la orden de que avancen por los portones de Babilonia, y que ataquen a sus jefes!
»En los montes se oyen los gritos de una gran multitud; se escucha el movimiento de naciones, de pueblos que se están reuniendo. El Dios todopoderoso prepara a su ejército; sus tropas han venido de muy lejos, ¡ya están listas para el combate! »Dios está muy enojado; por eso ha enviado sus tropas para destruir a Babilonia.
Tú les tienes preparado su castigo, pero ellos ni siquiera se dan cuenta. ¡Demuéstrales cuánto nos amas, para que sientan vergüenza! ¡Destrúyelos con tu enojo!
Su rey se llenará de miedo y saldrá corriendo; también sus capitanes dejarán abandonada su bandera. Dios ya tiene preparado el castigo para sus enemigos en la ciudad de Jerusalén».
»Yo daré una orden a las naciones para que traigan en brazos a tus hijos y a tus hijas.
»Dios llama a una nación lejana para atacar a su pueblo. Los soldados de esa nación atienden pronto a su llamado.
»Cuando llegue ese día, Dios llamará a los ejércitos egipcios, quienes vendrán como moscas; y a los ejércitos asirios, quienes vendrán como abejas.
Dios también me dijo: «¡Que agiten las naciones su bandera contra la tierra de Babilonia! ¡Que suene el toque de trompeta, y que ataquen a Babilonia los reinos de Ararat, Miní y Askenaz! ¡Que nombren a un general, y que ataque la caballería!
«¡Escúchenme bien, pueblos todos de la tierra! ¡Préstenme atención, habitantes de este país! Yo soy el Dios de Israel y desde mi santo templo voy a denunciar sus maldades.
Cuando dé la orden de atacarlos, sus flechas serán como relámpagos; y marcharé contra ellos como una tormenta del desierto.
»Pero a ustedes, mis discípulos, Dios los ha bendecido, porque ven y escuchan mi mensaje.