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Hechos 11:8 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

»Yo le respondí: “¡No, Señor, de ninguna manera! Nuestra ley no nos permite comer carne de esos animales. Yo jamás he comido alimentos prohibidos.”

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

»“No, Señor —respondí—. Jamás he comido algo que nuestras leyes judías declaren impuro o inmundo”.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Yo contesté: '¡De ninguna manera, Señor! Nunca ha entrado en mi boca nada profano o impuro.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Y dije: De ningún modo, Señor, porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Pero yo dije: 'De ninguna manera, Señor; jamás cosa profana o impura entró en mi boca'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca.

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Otras versiones



Hechos 11:8
9 Referencias Cruzadas  

No tendrás pan ni vino para ofrecerlos en honor de tu Dios; el poco pan que comas será como pan de velorio: solo sirve para calmar el hambre, pero no para ofrecérselo a Dios, porque Dios no lo acepta. »Israel, ya no vivirás en la tierra que Dios te dio. Más bien volverás al país de Egipto y al país de Asiria. Allí tendrás que alimentarte con lo que Dios te ha prohibido comer.


para que ustedes puedan distinguir entre lo puro y lo impuro, y entre los animales que pueden comerse y los que no pueden comerse».


Luego oí la voz de Dios, que me dijo: “Pedro, levántate; mata y come de estos animales.”


»Pero Dios me dijo: “Si yo digo que puedes comer de estos animales, no digas que eso es malo.”


A mí, nuestro Señor Jesús me ha enseñado que ningún alimento es malo en sí mismo. Pero si alguien piensa que alguna comida no se debe comer, entonces no debe comerla.


Porque el esposo que no cree en Cristo puede ser aceptado por Dios, si está unido a una mujer cristiana. Del mismo modo, una esposa que no cree en Cristo puede ser aceptada por Dios, si está unida a un hombre que sí cree en Cristo. Además, los hijos de ellos serán aceptados por Dios como parte de su pueblo, y Dios no los rechazará como si fueran algo sucio.