Hay quienes hablan de dar y nunca dan nada. Son como las nubes oscuras, que anuncian lluvia… ¡y no llueve!
Gálatas 6:3 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual Si alguien se cree importante, cuando en realidad no lo es, se está engañando a sí mismo. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. Biblia Nueva Traducción Viviente Si te crees demasiado importante para ayudar a alguien, solo te engañas a ti mismo. No eres tan importante. Biblia Católica (Latinoamericana) Si alguno se cree algo, cuando no es nada, se engaña a sí mismo. La Biblia Textual 3a Edicion Porque si alguno supone que es algo, siendo nada, se engaña a sí mismo. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Pues si alguno cree que es algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Porque si alguno piensa de sí que es algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. |
Hay quienes hablan de dar y nunca dan nada. Son como las nubes oscuras, que anuncian lluvia… ¡y no llueve!
Más puede esperarse de quien reconoce que es tonto, que de un tonto que se cree muy sabio.
»Puesto de pie, el fariseo oraba así: “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres. Ellos son ladrones y malvados, y engañan a sus esposas con otras mujeres. ¡Tampoco soy como ese cobrador de impuestos!
Recuerden que hace algún tiempo apareció un hombre llamado Teudas, quien se creía muy importante, y como cuatrocientos hombres creyeron en él. Luego alguien lo mató, y todos sus seguidores huyeron, y no se volvió a hablar de él.
Vivan siempre en armonía. Y no sean orgullosos, sino traten como iguales a la gente humilde. No se crean más inteligentes que los demás.
Dios en su bondad me nombró apóstol, y por eso les pido que no se crean mejores de lo que realmente son. Más bien, véanse ustedes mismos según la capacidad que Dios les ha dado como seguidores de Cristo.
Si no tengo amor, de nada me sirve hablar de parte de Dios y conocer sus planes secretos. De nada me sirve que mi confianza en Dios me haga mover montañas.
¡No se engañen a ustedes mismos! Si alguno cree que es muy sabio, y que sabe mucho de las cosas de este mundo, para ser sabio de verdad debe comportarse como un ignorante.
Sé que hablar bien de mí es una locura, pero ustedes me han obligado a hacerlo. Yo soy tan capaz como esos superapóstoles, ¡así que son ustedes los que deberían hablar bien de mí!
Pero nosotros no somos capaces de hacer algo por nosotros mismos; es Dios quien nos da la capacidad de hacerlo.
Aquellos que en la iglesia eran reconocidos como líderes no agregaron nada nuevo al mensaje que yo predico. Y no me interesa saber si en verdad eran líderes o no, pues Dios no se fija en las apariencias.
Santiago, Pedro y Juan, que eran considerados los líderes más importantes de la iglesia, se dieron cuenta de ese privilegio que Dios me había dado. Entonces quedamos de acuerdo en que Bernabé y yo anunciaríamos la buena noticia a los que no son judíos, y que ellos la anunciarían a quienes sí lo son. Y para mostrarnos que estaban de acuerdo, nos dieron la mano.
Pero los malvados y los engañadores irán de mal en peor, y engañarán a unos, pero serán engañados por otros.
¡Obedezcan el mensaje de Dios! Si lo escuchan, pero no lo obedecen, se engañan a ustedes mismos y les pasará lo mismo que a quien se mira en un espejo: tan pronto como se va, se olvida de cómo era.
Si alguien se cree muy santo y no cuida sus palabras, se engaña a sí mismo y de nada le sirve tanta religiosidad.
Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no decimos la verdad.