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Gálatas 4:27 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Refiriéndose a Sara, la Biblia dice: «¡Alégrate, mujer, tú que no puedes tener hijos! »¡Grita de alegría, mujer, tú que no los has tenido! »Y tú, mujer abandonada, ¡ahora tendrás más hijos que la mujer casada!»

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Porque está escrito: Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; Porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Como dijo Isaías: «¡Alégrate, oh mujer sin hijos, tú que nunca diste a luz! ¡Ponte a gritar de alegría, tú que nunca tuviste dolores de parto! ¡Pues la mujer desolada ahora tiene más hijos que la que vive con su esposo!».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

La Escritura dice: Alégrate, mujer estéril y sin hijos; estalla en gritos de alegría, tú que no has conocido los dolores de parto, pues muchos serán los hijos de la madre abandonada, más que los de la que tenía marido.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Porque está escrito: Regocíjate, oh estéril, la que no das a luz; Prorrumpe y clama, la que no sufres dolores de parto; Porque muchos son los hijos de la desamparada, Más que los de la que tiene el marido.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Pues está escrito: Alégrate, estéril, que no das a luz; rompe a gritar, tú que no tienes dolores de parto; porque más numerosos son los hijos de la abandonada que los hijos de la casada.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Porque está escrito: Alégrate estéril, tú que no das a luz: Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto, porque más son los hijos de la dejada, que de la que tiene marido.

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Otras versiones



Gálatas 4:27
9 Referencias Cruzadas  

Cuando Absalón lo supo, la tranquilizó y le dijo: «Hermanita, lo que Amnón ha hecho contigo es terrible. Pero no le guardes rencor, porque es tu hermano». Desde entonces Tamar se fue a vivir a la casa de su hermano Absalón, pero siempre prefería estar sola.


A la mujer que no tiene hijos, le concede dos alegrías: ¡llegar a ser madre, y tener un hogar! ¡Alabemos a nuestro Dios!


»Tú, Jerusalén, dirás como una madre: “¿Quién me dio tantos hijos? Yo no tenía hijos ni podía tenerlos; me habían dejado sola, quedé completamente abandonada. ¿Quién crio a estos hijos míos? ¿De dónde vinieron?”


Yo los quiero como a hijos, pero mientras no lleguen a ser como Cristo, me harán sufrir mucho, como sufre una madre con los dolores de parto.


La viuda que realmente se ha quedado sola, confía en Dios y le pide su ayuda de día y de noche.


A los que antes tenían mucha comida, Dios los hace trabajar para ganarse el pan; a los que siempre tenían hambre, hoy los tiene bien alimentados. La mujer que no tenía hijos ahora es madre de muchos; la que tenía muchos hijos, ahora no tiene ninguno.