Luego Dios hizo que creciera allí toda clase de árboles; eran hermosos y daban fruta muy sabrosa. En medio de ese jardín estaba el árbol de la vida, y también el árbol del conocimiento del bien y del mal.
Cantares 6:11 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual Bajé al jardín de los nogales para ver las nuevas flores del valle, los retoños de las vides y los manzanos en flor. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Al huerto de los nogales descendí A ver los frutos del valle, Y para ver si brotaban las vides, Si florecían los granados. Biblia Nueva Traducción Viviente Bajé a la arboleda de nogales y salí al valle para ver los nuevos brotes primaverales, para ver si habían brotado las vides o si las granadas ya estaban florecidas. Biblia Católica (Latinoamericana) Había bajado a los nogales
para ver las flores del valle,
por ver si la viña estaba brotando
y florecían los granados. La Biblia Textual 3a Edicion Él Al huerto de los nogales descendí, A ver los frutos del valle, A ver si brotaba la vid, Si florecían los granados. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Al huerto de nogales descendí, para ver los retoños de la vega, para ver si germinan ya las viñas, si el granado está en flor. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Al huerto de los nogales descendí, para ver los frutos del valle, y para ver si brotaban las vides, si florecían los granados. |
Luego Dios hizo que creciera allí toda clase de árboles; eran hermosos y daban fruta muy sabrosa. En medio de ese jardín estaba el árbol de la vida, y también el árbol del conocimiento del bien y del mal.
que tenía tres ramas. Tan pronto como las ramas brotaban, también echaban flores, y las uvas maduraban.
Ya estoy dentro de mi jardín, amada mía; y encuentro en él bálsamo y mirra. Allí pruebo la miel de mi panal, y bebo vino y leche. ¡Vamos, amigos, coman y beban! ¡Queden saciados de amor!
Pero, antes de darme cuenta, ¡mi pasión me condujo hasta el carro de mi príncipe!
Mi amado ha venido a su jardín, al huerto de hierbas aromáticas, para juguetear entre las flores y para cortar rosas.
12 (13) Cuando amanezca, iremos a los viñedos y veremos sus retoños, los capullos abiertos, y los granados en flor. ¡Allí te entregaré mi amor!
13 (14) Ya esparcen las mandrágoras la fragancia de sus frutos; hay a nuestra puerta fruta fresca y fruta seca. Amado mío, ¡los frutos más variados los he guardado para ti!
A lo lejos vio una higuera que tenía hojas pero, cuando se acercó, no encontró ningún higo para comer. El árbol solo tenía hojas, porque todavía no era época de higos.
Entonces le dijo al encargado del viñedo: “Tres años seguidos he venido a ver si esta higuera ya tiene higos, y nunca encuentro nada. Córtala, pues solo está ocupando terreno.”
»Ustedes no fueron los que me eligieron a mí, sino que fui yo quien los eligió a ustedes. Les he mandado que vayan y sean como las ramas que siempre dan mucho fruto. Así, mi Padre les dará lo que ustedes le pidan en mi nombre.
Tiempo después, Pablo le dijo a Bernabé: «Regresemos a todos los pueblos y ciudades donde hemos anunciado las buenas noticias, para ver cómo están los seguidores de Jesús.»