Nebuzaradán incendió el templo de Jerusalén, el palacio del rey y las casas de la ciudad, en especial las de los líderes más importantes.
Amós 6:11 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual »Tomen esto en cuenta: Yo, el Dios de Israel, voy a destruir por completo todas las casas, ¡grandes y pequeñas! Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Porque he aquí, Jehová mandará, y herirá con hendiduras la casa mayor, y la casa menor con aberturas. Biblia Nueva Traducción Viviente Cuando el Señor dé la orden, las casas, tanto grandes como pequeñas, serán reducidas a escombros. Biblia Católica (Latinoamericana) éste dirá: 'No hay nadie', y el que le preguntó le dirá: 'Cállate, pues no queda nadie para invocar el Nombre del Señor. La Biblia Textual 3a Edicion ° He aquí YHVH ha ordenado reducir a escombros las mansiones, Y a cascotes las casuchas. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Mirad lo que Yahveh manda: reducir a escombros la casa grande, y a escorias la casa pequeña. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Porque he aquí, Jehová mandará, y herirá con hendiduras la casa mayor, y la casa menor con aberturas. |
Nebuzaradán incendió el templo de Jerusalén, el palacio del rey y las casas de la ciudad, en especial las de los líderes más importantes.
En la casa del perezoso pasan muchas desgracias: primero se cae el techo, y después toda la casa.
»Dios ha llamado a sus valientes para castigar a los babilonios. Dios llamó a sus mejores guerreros, y estos se alegran con su triunfo.
Lo mismo pasa con mi palabra cuando sale de mis labios: no vuelve a mí sin antes cumplir mis órdenes, sin antes hacer lo que yo quiero.
16 (14.1) Castigaré a Samaria, tu ciudad capital, porque su gente se rebeló contra mí. Sus habitantes morirán en la batalla, a sus niños los estrellarán contra el suelo, ¡y partirán en dos a las embarazadas!»
Derribaré todas sus casas y todos sus palacios; derribaré las casas adornadas de marfil, que los ricos construyeron para pasar el invierno y descansar en verano. ¡Les juro que así lo haré!»
ustedes humillan a los pobres y les quitan el pan de la boca al cobrarles altos impuestos. Por eso no podrán disfrutar de las lujosas casas que construyeron, ni tampoco beberán el vino de los hermosos viñedos que plantaron.
Nuestro Dios, el todopoderoso, claramente ha dicho: «¡Ya no quiero a los israelitas! ¡Se sienten muy orgullosos de sus hermosos palacios! Por eso voy a entregarlos, a ellos y a su ciudad, en manos de sus enemigos.
Después de eso vi a Dios. Estaba de pie, junto al altar, y me dijo: «Golpea la parte alta de las columnas del templo, para que el templo se derrumbe y caiga sobre la gente. ¡Nadie escapará con vida! Pero si alguno logra escapar, morirá en el campo de batalla.
»Pueblo de Israel, ahora mismo daré la orden de que ustedes sean sacudidos, como se sacude el trigo para limpiarlo de basura, sin dejar caer un solo grano.
Si los descendientes de Esaú intentan reconstruir su país, yo les aseguro que volveré a destruir lo que ellos construyan. La tierra de Esaú será conocida como “el país de la maldad”, y su pueblo será conocido como “el pueblo con el que Dios siempre está enojado”. Yo soy el Dios todopoderoso, y les juró que así será.
La destruirán por completo, y no dejarán en pie una sola pared. Todos ustedes morirán, y sufrirán todo esto, porque no quisieron reconocer que Dios me envió a salvarlos.»