La Biblia Online

Anuncios


Toda la Biblia A.T. N.T.




2 Tesalonicenses 3:10 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Cuando estábamos con ustedes, les decíamos que quien no quiera trabajar tampoco tiene derecho a comer.

Ver Capítulo
Mostrar Biblia Interlineal

Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.

Ver Capítulo

Biblia Nueva Traducción Viviente

Incluso mientras estábamos con ustedes les dimos la siguiente orden: «Los que no están dispuestos a trabajar que tampoco coman».

Ver Capítulo

Biblia Católica (Latinoamericana)

Además, cuando estábamos con ustedes les dijimos claramente: el que no quiera trabajar, que tampoco coma.

Ver Capítulo

La Biblia Textual 3a Edicion

Porque aún cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.

Ver Capítulo

Biblia Serafín de Ausejo 1975

Ya cuando estábamos entre vosotros os dimos esta norma: el que no quiere trabajar, que no coma.

Ver Capítulo

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Porque aun cuando estábamos con vosotros, os mandábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.

Ver Capítulo
Otras versiones



2 Tesalonicenses 3:10
11 Referencias Cruzadas  

»Muy duro tendrás que trabajar para conseguir tus alimentos. Así será hasta el día en que mueras, y vuelvas al polvo de la tierra, del cual fuiste tomado. Tú no eres más que polvo, ¡y al polvo tendrás que volver!»


El que desea tener sin trabajar, al final no consigue nada; ¡trabaja, y todo lo tendrás!


Quien no trabaja en otoño se muere de hambre en invierno.


El perezoso quiere de todo, lo que no quiere es trabajar. El hombre honrado siempre da y no pide nada a cambio.


Después les dijo: «Recuerden lo que les dije cuando estaba con ustedes: “Tenía que cumplirse todo lo que dice la Biblia acerca de mí.”»


Pero les digo esto para que, cuando suceda, recuerden que ya se lo había dicho. »Yo no les dije esto desde un principio porque estaba con ustedes,


Cuando llegaron, les dijo: «Ustedes saben muy bien cómo me he portado desde el primer día que llegué a la provincia de Asia.


Además, cuando todavía estábamos con ustedes, les advertimos que tendríamos dificultades. Y como ustedes bien saben, así ha sido.


Traten de vivir tranquilos, ocúpense de sus propios asuntos y trabajen, como ya antes les hemos ordenado que lo hagan.


Acuérdense de que ya les había hablado de esto cuando estuve con ustedes.